Title: Buscando un Aprendiz
Description: 7,8-7-1225-día
Isolda Lamartine - July 24, 2005 06:20 PM (GMT)
Ya era hora. Mucho tiempo había estado bajo el manto de su propio Maestro, el grandísimo Magíster Scholae Sandro Iván Artois D´Vicrer Salazar, bani Bonisagus, Dragón de los Cinco Vientos, Cumbre de la Montaña de Fuego, y tenía que devolver el favor.
Ahora más que nunca era acuciante, pues la Orden estaba débil después de la cruenta guerra contra los Massasa. También era cierto que necesitaba una ayuda más en su laboratorio, alguien que le consiguiera los metales, las platas y que saliera cuando ella le indicara a hacerle los baños a las piedras que tanto gustaba.
Si bien era cierto que el uso de los focos ya no le era necesario, entrenarle de la misma manera en que ella había sido entrenada sería maravilloso para él.
Había, empero una diferencia grande, y era que a ella su Maestro la había encontrado desde antes de su nacimiento. Ella, desafortunadamente, no contaba en ese momento con la ayuda de ningún otro miembro de la casa, pues Jacques Mirbeau seguramente andaba aún en tierras Ibéricas.
No, tenía que buscar a la antigua, y esa fue la razón que la motivó a ir primero a la Universidad. ¿Dónde sino podría encontrar a un Durmiente con ánimo y ansias de conocer, con ambición y con el toque del don?
Dudaba que en otro lugar pudiera hacerlo.
Renne se detuvo frente a la Universidad, y luego de dejarle de nuevo con el palafrenero, entró en la Universidad, esperanzada.
Isolda Lamartine - July 24, 2005 06:28 PM (GMT)
Ya Había cruzado antes aquel umbral, y había caminado por aquellos corredores donde múltiples murmullos y juventud desparramada, desperdiciada, hacían un poderoso eco en su conciencia.
Como siempre, procuraba mantenerse entre las sombras, detrás de los más grandes, mirando de reojo y con una sonrisa inocente cuando algo la llamaba la atención. Por fin, en el Hall principal, observó de nuevo aquellas piedras que levantaban una cúpula al conocimiento.
El mismo olor que detectara en la biblioteca parecía impregnarlo todo, e incluso a los jóvenes y a los ancianos de barbas blancas y mirada sabia. Algunos cuadros adornaban las paredes, y candelabros vetustos adornaban a su vez los corredores que subían o bajaban.
¿Qué enseñarían allí? A lo mejor eso podría darle la pista que necesitaba.
Estuvo largo rato caminando por allí y por allá, preguntando a una y otra persona, hasta que dio con quien podría indicarle. Anotó las aulas y los nombres de los maestros, así como las cátedras que impartían.
Había cosas verdaderamete impresionantes allí que ella había aprendido con su Maestro. Se preguntaba qué clase de penetración pdrían tener los Durmientes al hablar sobre la Astrología, o qué lecturas ofrecían a los estudiantes al enseñar el Latín o el Hebreo.
Pues lo comprobaría.
Isolda Lamartine - July 24, 2005 06:46 PM (GMT)
Pasó toda la mañana y gran parte de la tarde de cátedra en cátedra, silenciosa entre los alumnos, escuchando ora a los Maestros ora poniendo sus habiliades mágicas en funcionamiento intentando encontrar algunode aquellos Durmientes con la chispa del Despertar aún dormida.
Su búsqueda fue completamente infructuosa. Se dedidicó un par de horas a conversar con aquellos Durmientes, jóvenes todos, a quienes detectó mucho más inteligentes con el uso de su magia, y luego de una hora de conversación con tres o cuatro de ellos, abdicó.
Se llevó toda una decepción. Si bien era cierto que podían entender las teorías metafísicas o hablar sobre el platonismo o el neoplatonismo con claridad, su penetración en aquellos temas tan importantes era nula, y parecían más repitiendo una lección que demostrando un verdadero entendimiento del tema que trataban.
Procuró también conversar con uno o dos jóvenes que encontró medianamente interesantes en una cátedra de teosofía, hacieno que durante la conversación sacaran de sus mentes sus verdaderas ideas sobre las doctrinas que conocían, pero el resultado fue igual de devastador.
Isolda Lamartine - July 24, 2005 06:51 PM (GMT)
Al día siguiente, a primera hora decidió probar en la Cátedra de Hebreo. Seguramente si encontraba a alguien apto para ser su aprendiz sería alguien que supiera la importancia de la Palabra en la Realidad, en todas las fascetas de esta. Podría permitirle perfectamente que partiera de algo sencillo, como de reconcer su importancia en la Religión.
Así, estuvo conversando con tres o cuatro jóvenes que encontrara en esa Cátedra, y a pesar de que era evidente que tenían un dominio grande en aquella lengua, era simplemente eso para ellos. Intentó forzarlos a que revelaran alguna intención o sentido, o sentimiento incluso, que tuvieran escondido de sus propias mentes conscientes sobre esto, pero nada le sirvió.
¿Qué estaría haciendo mal? Está bien, muchos de los Herméticos solían hacer visitas continuas a las Universidades y allí encontrar a sus pupilos, pero no sentir la capacidad mágica en ninguno le hacía mucho más difícil la búsqueda.
A lo mejor si comenzara a mezclarse en ciertos grupos ocultistas, que seguramente en la universidad abría, podría encontrar lo que buscaba.
Estuvo por allí haciendo guardia un poco, y luego se matriculó en la cátedra de Teosofía. A lo mejor si tenía que ir con cierta asuidad contara con suerte.