View Full Version: Rumbo al castillo de Umbrelle (14/7/1225)

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Title: Rumbo al castillo de Umbrelle (14/7/1225)


Joseph_el_Egipcio - July 24, 2005 02:49 PM (GMT)
Sorprendido por la carta de la Ventrue, que llevaba bastante tiempo sin dar señales de vida política, Joseph decidió dedicarle la visita que ella sollicitaba. Aunque no era su estilo ir a visitar a quien requiriese su presencia a su propio refugio, la sorpresa, acompañado de la satisfacción que solía obtener de las charlas con los miembros de ese clan, animaron a Joseph a tomar una caravana, y acompañado por su vasallo Rudolph, dirigirse al cercano castillo de Elois d'Umbrelle.
Tras atravesar la aldea de Montparnasse, no tardaron en ver, recortada en el horizonte la silueta de su imponente castillo.

Elois D'Umbrelle - July 24, 2005 03:24 PM (GMT)

Esa noche, todo estaba dispuesto para recibir a Joseph, había sido invitado por la Ventrue y pese a no recibir confirmación, Elois presentía que el setita no dejaría escapar esa oportunidad, una duda albergaba pues el egipcio podría enviar un siervo esa noche con tal de tantearla, aunque esa habría sido una mala jugada por su parte.

Las antorchas iluminaban un sendero reciéntemente pavimentado de adoquines, simulando una calzada romana, ensalzando las riquezas que la duquesa poseía en aquellos tiempos difíciles.

Cuando la caravana llegó a las puertas de la fortaleza, estas se encontraban abiertas, alertadas sin demora tiempo atrás por la torre vigía. Varios mozos acompañaban a la guardia habitual de cruz en el pecho, los hospitalarios tenían un pequeño bastión en aquel lugar, junto a la capilla enlazada a las alminaras, siendo los guardianes de la paz y defensores de la duquesa.

Un recibimiento acalorado tuvo el mercader y su séquito, atendido en todo momento por cuantos lacayos fueran precisos. Lo guiaron por los gruesos muros de piedra, adornados con bellos tapices de una época remota, evocando tiempos gloriosos de la antiuga Roma, algún que otro busto acompañaba austeros pasillos, dando decoro en su justa medida. Ninguna pieza de relevado valor, ninguna pintura, tan solo alfombras rojizas bajo sus pies y vastos criados apostados eran la muestra de su riqueza, comedida y bien distribuida.
Un enorme Salón esperaba a Joseph, un escaso ventanal cubierto por oscuras cortinas, luz tenue que aliviase la vista del setita y cómodos sillones que aliviasen el descanso del viajero, junto a estos una mesita del más puro marmol con varias copas de oro enjoyadas provistas de nutriente néctar, tales utensilios si suponían una verdadera muestra de riqueza, no muchos nobles podrían gozar de semejantes recipientes. Frente a los sillones dispuestos yacía otro mejor tapizado, con rebordes de oro y plata, mas no recargados en explendor, simplemente denotando la propiedad de su anfitrion, anfitriona en este caso. Junto a este estaba un sonriente D'Artois, fiel ghoul, mensajero y artífice de numerosas intrigas a cargo de su señora.
Ante este, y dispuesta con semblante serio pero cálido, recibía personalmente la ventrue a su huésped, en otras ocasiones un siervo sería la única presencia, pero en ésta Elois quiso estar presente como muestra de gratitud por la grata respuesta y posterior asistencia de Joseph. Ropas impolutas, de la más fina de las sedas, aunque algo anticuadas vestían a la majestuosa ventrue, de tierna sonrisa y ojos azules intensos, examinando con detenimiento al setita, radiantes e impetuosos cedieron paso a una voz acaramelada procediente de sus carnosos labios.

- Sed bienvenido a mis dominos Joseph el mercader, hijo de Set, en paz habeis venido y así partireis.

La ventrue tomó asiento flamantemente, e instó a su invitado para que la acompañase, las puertas se cerraron quedando sólo los indispensables presentes.

- Gentil habeis sido acudiendo a mi reclamo buen Joseph, mas decidme primero como os han tratado estos años.


Joseph_el_Egipcio - July 24, 2005 04:55 PM (GMT)
Lentamente, ayudándose con su bastón, Joseph se acercó al asiento que la ventrue le tenía preparado, mientras Rudolph se mantenía en un discreto segundo plano. Una vez acomodado, el setita comenzó a hablar, pausadamente.

- Siempre es un honor ser invitado a vuestra morada. Veo que los años no os han hecho desmerecedora de vuestra fama de buena anfitriona - dijo Joseph con un aire distraido, mientras admiraba la belleza del salón que se extendía ante sus ojos.

- Por mi parte, los ultimos años han sido difíciles. Muchos cambios. Intrigas palaciegas. Ya sabeis. Nada bueno para los negocios. Pero por suerte París es una ciudad que sabe ante todo tratar bien a sus residentes. Uno siempre puede buscarse un sitio relativamante seguro. Tampoco he de negaros que en el fondo, considero más entretenida esta época que la calma que reinaba en los días de Alexander próximos a mi llegada. No sólo de negocios vive el hombre.

Uan sonrisa, acompañada de una breve pausa, lo justo para acalrar sus ideas, y vestigio de lo que un día aprovechó para coger aire, y el egipcio prosiguió.

- Pero bueno..., decidme, Elois, ¿a que debo esta invitación?. A nadie pasa desapercibido que llevabais un tiempo ajena a los sucesos de la ciudad

Elois D'Umbrelle - July 24, 2005 10:29 PM (GMT)

Atenta sobre su trono escuchaba la ventrue la narración del setita, mucho tiempo, años habían transcurrido desde su último encuentro, mas una idea rondaba su astuta mente, pero aún no era tiempo para formularla, en principio debía responder a lo que su huésped la solicitaba. Entonces una vez este conlcuyó, la acabeza de Elois asintió para que acto seguido su calmada voz deleitara con suavidad los oídos de la serpeinte.

- En efecto, ciertos asuntos personales han tenido alejado mi ímpetu de las trivialidades de la corte, mas ahora turbios asuntos en la ciudad han reclamado de nuevo la atención de Elois. Siniestras desapariciones de cachorros turban las noches de París, debilitando la autoridad de Geoffrey por momentos en detrimento de Saliana.

Una pausa ocasional en el discurso, dando tiempo a Joseph de reflexionar y quizás aventurar los movimientos de la ventrue.

- Vereis Joseph, en demasía no preocupan pérdidas de cachorros imprudentes a alguien de mi postura, pero una mala imagen se vierte en el resto de cortes sobre la nuestra y eso de un modo indirecto afecta a los residentes, en tal caso tanto a vos como a mi.

Elois sonrió cordial.

- Tranquilo estimado hijo de set, no os preocupeis pues entre mis prioridades, no está la de solicitaros solución de semejantes problemas, para ello monsieur Castellar mantiene su pertinente investigación. No, no deseo que indagueis por mi, pues poseo cotas más elevadas.

Para este momento la mirada de la ventrue estaba completamente clavada en los ojos de Joseph, una mirada penetrante e hipnótica como... como una serpiente, incluso el tono de su voz resultaba seseante aludiendo a una lengua serpentina en Elois, amparada toda ella en penumbras bajo un manto de oscuridad.

- Pero decidme Joseph, como os trata vuestro señor, que tal resulta vuestro vasallaje al señor de los sarracenos.

De repente y para posible sorpresa, Elois cambió por completo el curso de la conversación, oradora empedernida, ¿ habría logrado la ventrue alterar al setita?. Cual era la astuta estratagema que seguía, pues su ausencia política la situaba en un climax de completo interrogante para todos los cainitas, desconocedores de las confabulaciones y afiliaciones que procesaba.


Joseph_el_Egipcio - July 25, 2005 04:56 PM (GMT)
Manteniendo el tono afable de la conversación, y sabiéndose ante un gran orador, Joseph siguió su juego, contestando amablemente a su pregunta. Aunque ese giro en el rumbo de la conversación le sorprendió un poco, y era bastante agresivo para empezar una charla vanal, a eso había venido.

- En fin, son gajes del oficio. Los mío y los vuestros no suelen ser grandes amigos, y que mejor que someterme al vasallaje de otro extranjero, no?. Realmente, no es algo que me quite el sueño. Como seguro comprenderá, decidir los asuntos parisinos en la corte no entre entre mis prioridades, asi que el hijo de Haquim y yo no solemos tener conflictos serios. Digamos que cada uno hace su vida allí donde buenamente puede.

Joseph calla, sabiendo que es ella la que tiene que romper el velo que oculta los verdaderos motivos de su presencia en este castillo. Mientras, cavila acerca del motivo de esa pregunta. Aunque bien podría ser una simple distracción, Joseph se imagina otro motivo más acorde con la mentalidad de un ventrue...

Elois D'Umbrelle - July 25, 2005 05:25 PM (GMT)
Cómodamente en su sillón escuchaba la señora del castillo, su porte era sobervio aun en esa disposición, mas su rostro era cálido como si mantuviese una simple conversación con un viejo conocido, su máscara resultaba impenetrable, sintiendo las inquietudes del setita, incurriendo éste en un terreno un tanto farragoso sin saber que tipo de suelo pisaba entre preguntas y respuestas. Entonces concluyó y educadamente, como siempre, ella prosiguió la tertulia teniendo la delicadeza de no interrumpir cuando este hablaba mientras escuchaba atentamente, valorando cada una de sus palabras, cada uno de sus gestos, incluso aventurando sus pensamientos.

- Así es, parece que son tiempos difíciles, mas aquellos que permanecemeos al margen de todos estos entresijos políticos gozamos de cierto privilegio, compartido en cierta medida. Por ello Joseph os hice llamar, ya que vos al igual que yo no teneis ningún interés en la política.

Elois mentía descaradamente, ambos vampiros buscarían sacar tajada de la situación, esa mentira era un secreto a voces que tanto Joseph como ella conocían.

- Mis asuntos están algo lejos de esta corte, pero a la vez tan cerca de ella que pueden quemar prendidos por la mecha que la rodea.

Sonrió la ventrue, en tanto que su mano gesticuló y su siervo la acercó un cáliz de los presentes en la mesa para que degustase el néctar recién obtenido.
Elois se deleitó en la jugosa vitae aún con el calor del cuerpo robado, arrebañando con su lengua sensualmente las gotas carmesí que quedaron en sus carnosos labios.

- Sinceramente Joseph, ¿que podeis decidme de la situación en Toulouse?.

Una pregunta franca y sin rodeos, puede que con motivo de descolocar más a su invitado o encaminarlo definitivamente a sus intereses, eso era algo que sólo la más diestra ventrue, maestra esgrimidora en la palabra podría saber.

De todos era sabido que la Duquesa de Orleans apenas había enviado un diezmo del contencioso de tropas que podría enviar a la cruzada albiguense, mientras las tierras del norte quedaban yermas, con labriegos empuñando armas en el sur, los dominios de Elois fructificaban felizmente, elevando más si cabe las riquezas de las que gozaba la astuta ventrue, previsora en tal deterioro de las cosechas, y tla vez esa fuese la causa de todo, pues en París escasearían pronto víveres, mientras la duquesa gozaba de excendentes que poder comerciar...

Joseph_el_Egipcio - July 25, 2005 06:46 PM (GMT)
Atento a las palabras y gestos de la hábil ventrue, intentando comprender el verdadero motivo de su visita, Joseph escucho el discurso de Elois. A él no le convenía mojarse con una respuesta demasiado contundente a estas alturas de la conversación, asi que contesto con aire desinteresado

- No es mi fuerte el conocimiento de las tierras del Sur, mas he oído que la monarca ha recuperado ha poco la ciudad de Tolouse de las manos de Esclaramond, con unas tropas al mando del mortal Simon de MontFort. En el anno domine 1218, creo recordar. Es una situación complicada, pero era un paso que había que dar, en mi opinión. La monarca no puede permancer sin salida al Mare Nostrum, sino quiere quedar fuera de juego.

Lo que decía era vox populi, pero le permitía mantener la conversación en una posición neutral, y manteniendo a su vez la isensación de conocimiento de la situación. Una vez más, dejo a la ventrue mostrar sus cartas. Ya tendría tiempo de hacer el preguntas, si lo consideraba oportuno

Elois D'Umbrelle - July 25, 2005 10:44 PM (GMT)

Joseph había respondido lo que de todos era conocido, con celo se cubría las espaldas en cualquiera de sus respuestas, demostrando así sin darse cuenta la incomodidad a la que estaba sometido.

La conversación había alcanzado el punto deseado por la ventrue, ya estaba caliente, con un setita pensativo en múltiples opciones y sin saber aún porqué había sido convocado.

Una simple mirada bastó y el ghoul de la ventrue se retiró, quizás en búsqueda de algo, quizás para dar intimidad a ambos cainitas.

- Excelente maniobra por parte de Saliana, no cabe duda. Mas que pensaría alguien como vos, si alguien de mi postura decidiese apoyar semejante campaña, digamos enviando un contingente de un millar de hombres a las tierras del sur.

Enmascarado en hipótesis había lanzado un indicio de "algo" al setita, ¿a caso pensaba enviar mil hombres a luchar en el sur?, ¿Como tomaría tal acción Saliana?, sería ese realmene el motivo de su visita o Elois proseguía hilbanando la tela en torno a la serpiente.

Sonrió desairada, quitando tensión a sus palabras.

- Sólo sería una hipótesis Joseph, nigún parecido existe con la realidad en estos momentos. Pero claro, existen diversos conflictos delicados en las tierras de Aquitania... Quizás os parezca indiscreta, pero alguna de vuestras caravanas cruza el canal con destino a.. Avalón.

La palabra Avalón, sonó seca y fría en los labios de la ventrue, varias ideas rondarían la mente de Joseph en ese preciso instante.


Joseph_el_Egipcio - July 26, 2005 08:26 PM (GMT)
A Joseph no dejaría nunca de divertirle lo que disfrutaban los Ventrue jugando con la política. Era algo que a el no le gustaba hacer, pero disfrutaba realmente de estas charlas, sobre todo si se tocaban temas candentes como era el caso. Continuando en su linea, Joseph contesto animado, pero sin profuncdizar mucho en el tema.

- No soy un gran estratega militar, mi señora, no soy quien para valorar semejante movimiento de tropas. Respecto a las Islas, siento deciros que no entran dentro de las rutas que frecuento. Yo me dedico a traer marcancías a París, y ni Inglaterra, ni Escocia, ni Irlanda, ni niguno de sus otros reinos ofrecen grandes exportaciones. Además, tengo entendido que la situacion en las Islas es bastante caótica.... y no creo que a alguien como Mithras agradase mucho mi presencia por sus dominios, no cree? - Joseph adquirió un tono gracioso, como si se imaginase a si mismo vendiendole tinajas de aceite al propio príncipe de Londres - Aunque por supuesto, ellos si tienen necesidad de productos de este lado del canal, y son bastantes los mercaderes británicos que aquí hacen sus compras...

Esto último lo dijo como un toque anecdótico, deformación profesional, se podría decir

Elois D'Umbrelle - July 26, 2005 09:15 PM (GMT)

Elois observó detenidamente la compostura del setita, su rostro abandonó cualquier síntoma de júbilo tornandose serio por completo, se incorporó de su sillón, primero tomando otro sorbo, después adoptando una pose erguida por completo.

La voz de la ventrue esta sonó seca, como un soplo de viento, a pesar de toda la dulzura que siempre prodigaba ésta.

- Joseph debo enviar ciertas contestaciones a diferentes cortes europeas, en absouta confidencialidad, y regularmente. ¿Podríais ayudarme en ello?.

De sopetón Elois colocó las cartas boca arriba, inesperadamente, pues en realidad a ella le aburrían las estúpidas parafernalias, sobre todo detestaba marear la perdiz, por lo que solía desorientar a sus presas y luego les asestaba el golpe de gracia. Contando claro, con que esas fuesen todas sus cartas, no cabía olvidar que la ventrue era una excelente jugadora de naipes, en el sentido figurado... o puede que en ambos.


Joseph_el_Egipcio - July 27, 2005 11:30 PM (GMT)
- Veo que por fin os decidís a entrar en conversación- dijo Joseph haciendo una mueca de difícil interpretación, mientras se levantaba el también

- La propuesta que me haceis es muy interesante, no hay duda. Y tampoco la hay de que soy el más capacitado para ello, aunque pueda pecar de vanidoso. También es cierto que es una empresa costosa, más cuanto mayor sea la confidencualidad y rapidez que deseeis. Y requeriría un despliegue de medios importante, al margen de tener que mover muchos hilos para poder llevarla a cabo con éxito. ¿Sois consciente de todo ello, no es cierto?

Como era habitual en este tipo de conversaciones, ahora habían entrado en la parte de negocio. Lo que venía ahora sería un tira y afloja en tre ambos vástagos

Elois D'Umbrelle - July 29, 2005 04:24 PM (GMT)

La ventrue una vez en pie, bordeó su asiento y comenzó a caminar sin rumbo fijo por la sala, pensativa, reflexionando en la respuesta de la serpiente.

- De sobra sé que sois el más capacitado para esa encomienda.

Así regaló los oídos de Joseph, mas prosiguió caminando, teniendo el cuidado preciso de girarse hacia su invitado cunado precisaba hablar, pues otro gesto hubiera sido descortés.

- Decidme Joseph, en que coste estais pensado... ¿Que precio pondreis a la prosperidad de París?.

Detenida en seco, esperó contestación.

Joseph_el_Egipcio - July 29, 2005 07:17 PM (GMT)
Mientras observaba a la ventrue caminar, Joseph permaneció quieto, de brazos cruzados, a la espera de que hiciese la pregunta mágica. Los honorarios. La parte preferida por un comerciante. Sin alterar su calma, hizo su propisición

- No escapa a nadie que vos sois un cainita influyente en esta ciudad. A pesar de que esteis ultimamente retirados de la corte, no hay duda de que vuestra edad y vuestro clan os otorgan un peso considerable en las decisiones que el príncipe pueda tomar.

Tocándose la barbilla, preparando el resto de su discurso, Joseph pausó por un momento su intervención, antes de poner un precio a su servicio.

- Mi situación en esta ciudad, en cambio, no considero que sea demasiado buena. Vivo casi de incógnito, no tengo ningún peso en la corte, y el apoyo del principado a mis acciones en favor de París es prácticamente nulo. Y aun mas si tenemos en cuenta que la alimentación de París depende en gran medida de las mercancías que yo traigo.

La boca de Joseph adquirió una sonrisa pícara

- Creo que estos dos hechos pueden fácilmente encontrar una relación entre sí...

Elois D'Umbrelle - July 31, 2005 10:36 PM (GMT)

La ventrue sonrió desconcertada, una de esas sonrisas que tratan de disimular el no haberse enterado de nada, acompañando una cara de circunstancias, su dulce voz reculó una vez más, asombrada respondió.

- ¿Pero Joseph?, creí que vuestro señor velaba por vos.

Perfectamente había entendido las intenciones del setita, mas se hizo lo que comunmente se denomina "tonta". Variando la conversación a su campo para desconcierto, o no, de la serpiente.

- ¿Estais sugiriendo que sea vuestra protectora?

El asombro incrementaba por momentos perturbando el semblante de Elois, gestos tan naturales como creíbles, aunque resultase una fachada, tratándose de ella nada podía saberse con certeza.

Algo más calmada se volvió a sentar, una vez recompuesta del aparente asombro se dispuso a tomar un sorbo de su copa. Luego miró fijamente a los ojos de Joseph, escrutando en los de éste, sus ojos parecían afiladas hojas de espada toledana sesgando a la serpiente en finas rodajas.

- Podría... pero resultaría complejo...

Y así esperó respuesta a su representación.



Joseph_el_Egipcio - August 1, 2005 08:03 PM (GMT)
- No, no ,Elois, no os pediría tanto. No. Mi petición es un poco menos ambiciosa- dijo sonriendo, le había agradado la respuesta de la ventrue-. Vereis, Elois, tengo intención de solicitar un dominio en esta ciudad ante el príncipe Geoffrey. Mi petición es que apoyaseis esa petición. Si consigo mi propósito, podeis dar por pagado el servicio durante un largo periodo de tiempo.

Corto y directo. Ya no era momento de andarse con rodeos.

Elois D'Umbrelle - August 1, 2005 10:12 PM (GMT)

Elois se quedó pensativa en su sillón, pero a cada instante fue relajándose más y en su rostro desapareció la preocupación inicial, pues un tiempo prudencial había transcurrido.

- Importante favor pediis Joseph, pues bien sabeis que mi reputación iría en avalar semejante petición a su alteza. Me temo que Geoffrey no os estima tanto como debiera, pese a vuestra valía, de la cual soy conocedora y considero inestimable e irremplazable.

Algo pensativa y muda se quedó tras sus alabanzas, aún sabedora de las palabras a emplear, simplemente temporizaba la conversación, entonces con énfasis inquirió a la serpiente.

- ¿No os bastaría con el aval de vuestro primogénito?.

La ventrue, sabía perfectamente la respuesta a su pregunta, pero retomaba el camino. Nunca avalaría a ningún cainita, ghoul o humano de no tener un estrecho vínculo entre ambos, y en cuanto a sus asuntos, Joseph sabía perfectamente que a unas malas podía enviar vasallos suyos, por supuesto con más dificultad, coste y menor asiduidad y seguridad, habría que negociar bien las condiciones del acuerdo entonces.


Joseph_el_Egipcio - August 2, 2005 07:28 PM (GMT)
Habían llegado al punto álgido de la cuestión. Evidentemente la ventrue no iba a decir un sí a la primera. No era su estilo.

- Como sabeis, tal es mi situación que mi clan es el único de los que habitan París que no tiene representación en la corte, y dependemos para que nuestra voz se oiga, del primogénito assamita. Comprenderá que de esta forma nuestra voz se ahogue y tenga que recurrir a otros medios.
Y por supuesto, entiendo que es un favor importante. Mas debeis comprender que también lo es el vuestro. Organizar caravanas que traspasen nuestras fronteras es caro, peligroso y arriesgado. Son muchos los peligros que acechan en los bosques y las fronteras. Usted perdería una carta, yo una caravana entera, con su gente y su mercancía. Yo también corro un riesgo grande al hacer el trato con usted, sobre todo si quiere enviar correo confidencial. Otros cainitas podrían atacarme a mi a causa de lo que puedan contener sus cartas.

Tras esponer su parte, Joseph se revolvió en su asiento y dio un ligero trago a su copa, poco más que mojar los labios. Necesitaba una pausa para el cambio de registro.

- Y en lo que a mi respecta, sinceramente, no daré más problemas de los que doy ahora. Simplemente creo que es algo que merezco. En esta ciudad hay mucha gente que me debe favores, y mucha a la que se los debo yo. No sería usted la única que se mostrase a favor, en caso de someterse a debate.

Elois D'Umbrelle - August 2, 2005 09:30 PM (GMT)

Con mirada perdida sopesó las palabras de la serpiente, para acabar respondiendo despacio y suave como era habitual en ella, el tira y afloja había comenzado.

- Las misivas sólo irían dirigidas a lugares donde vuestras caravanas tengan destino, tal como yo lo veo, el coste, el peligro y el riesgo serían el mismo que con la ausencia de ambas, pues es vuestro sustento y el añadir las cartas apenas representaría una pequeña alforja a añadir en un cajón de un carromato. Por ser confidenciales, ningún cainita o ser salvo vos y yo, tanto como el portador debería saber de su existencia, no representando así peligro añadido alguno.

Una pausa mientras cambiaba de postura en su sillón y prosiguió con la argumentación iniciada, su mente funcionaba muy rápido y estaba lanzada, Joseph tendría que esforzarse para conseguir aquello que buscaba de ella pues tanto su astucia como su lengua se equiparaban a la de una serpiente.

- Entiendo que os pido es un enorme favor, llevar la correspondencia lejos de las fronteras es peligroso y costoso, es por ello que pensé en vos, ya que organizais excelentes caravanas y podíamos aprovecharnos mutuamente, sin embargo lo que pediis, es que os avale con mi buen nombre ante Geoffrey, entended que con ello obtendría el recelo de su alteza pues no os tiene en mucha estima como la que yo os tengo. Lamento que no sepa valoraros como mereceis.

Pese a todo, alababa la labor de la serpiente, tomó nuevamente un sorbo de su copa y río dulcemente antes de que sus labios pronunciasen la siguiente palabra que su retorcida mente había maquinado.

- Por otro lado, entiendo y comprendo perfectamente vuestra postura, apenas gozais de reconocimiento en la ciudad, dependeis de un sarraceno que ni os va ni os viene, más bien diría yo que tampoco os aprecia, ni a vos ni a los hijos de Set, y con la actual postura de su alteza, debe resultar duro salir adelante en París. Sinceramente esa política debería revisarse...

Entonces los ojos de Elois irradiaron un destello especialmente brillante.

- Quizás si hubiese un príncipe más comprensivo, sabedor de vuestras muchas habilidades, alguien que os respetase y comprendiese obtendríais aquello que mereceis, tal como una primogenitura para vuestro linaje o incluso algún cargo relevante en la corte...

Elois balanceó su copa con elegancia, jugueteando con el contenido, para que después sus brillantes ojos se deleitaran por momentos en el jugoso brebaje que sería injerido con determinación de un trago.

Cuando retomó la conversación asestó un nuevo giro, retomando el cauce natural de la misma, antes de que éste se desviara en cabilaciones...

- Como deciis, confio en vuestra palabra sabedora que no dareis problemas, pero previo a tomar cualquier decisión, quisiera conocer cual es el dominio que reclamais, no apoyaría ninguna desfachatez, aunque con esto no estoy diciendo que fuera a secundar la petición.

La ventrue esperó sonriente, quería ver la reacción de la serpiente tras su discurso, en verdad tenía curisidad por ver por donde le saldría.


Joseph_el_Egipcio - August 3, 2005 09:02 PM (GMT)
Tras escuchar pacientemente las argumentaciones de la ventrue, Joseph fue replicando mentalmente sus respuestas. Había tocado temas un poco "picajosos", que se debían tratar con cuidado. Sería una negociación difícil. Elois, no solo se contentaba con replicar sus ofertas, sino que introducía nuevos elementos para volver a llevar las riendas de la conversación. Pero no le sería fácil. Era una contienda entre veraderos profesionales.

-- Bueno, bueno, estiamada Elois, vayamos por partes. Entiendo que sea eso lo que usted pueda pensar, debido a que no se dedica al comercio. Un comerciante tiene unas rutas digamos que asignadas, por las que circula más o menos libre de peligros, pues tras muchos años se han ido consiguiendo alinzas con los nobles locales y las ciudades por las que va pasando, para conseguir derechos de participación en las ferias, y la protección de los nobles. En mi caso, mis redesw se extienden por gran parte de Francia y llegan hasta Germania. Si se sale de esas rutas, el viaje es mucho más caro, y peligroso, al margen de las cartas. Hay que pagar los derechos de mercado, sobornar nobles y ladrones, etc... Además, hay que llevar una dotación mayor de soldados, al ser terreno desconocido. Sin contar con el enfado con otros mercaderes que pudiesen explotar esa línea antes. A todo eso hay que sumarle que una caravana se sustenta en el propio comercio que realiza a lo largo de su viaje hasta su destino final. Por tanto, el viaje es más rentable en unas épocas q en otras debido al producto de temporada. A todo esto me refiero cuando habñlo de que el viaje es más caro y más peligroso. Obviamente, no al peso de una carta.

- En otro orden de cosas. Si sus cartas perjudican a alguien, no les será difícil adivinar que fui yo el que realizo la comunicación entre vos y el destino. Por tanto, de alguna manera, ahi soy yo el que la apoya a vos ante los ojos de un posible tercero. Es una situación hipotética, pero si acepto vuestro trato tengo que atenerme al peor caso.

Antes de entrar en terreno resbaladizo, Joseph dio un trago a su copa, saboreando bien la sangre que contenía. Mientras acariciaba con la mano el borde de la copa, prosiguió.

- Y bueno, en mis experiencias por Europa, sobre todo por Germania, donde los príncipes Ventrue son mayoría, no he sabido de esos casos que vos mencionais. No entra dentro de mis inenciones valorar al príncipe. Es el que tenenemos y hay que amoldarse a él. Aún es joven. Tiene mucho tiempo por delante. Un cambio ahora considero que sería mas perjudicial que otra cosa. Simplemente, habría que volver a empezar de cero. No soñemos con situaciones ideales, Elois...

Ya iba a terminar su posición, cuando recordó un ultimo punto que había planteado la ventrue.

- Por cierto, olvidaba una parte. Sólo pediría como dominio un pequeño rincon del barrio donde el antiguo príncipe Alexander me dio permiso de residencia.

Elois D'Umbrelle - August 6, 2005 06:49 PM (GMT)

La sierpe no pondría fácil la negociación, marcharía como habría llegado pues o por contra cedería ante la enérgica ventrue quien lamentaba la posible pérdida de tiempo ante el severo comerciante apodado el egipcio.

- Tanto es así querido Joseph que no está entre mis deseos ocasionaros problemas, ninguno más de los que os pueden acechar de costumbre, por eso os propondré que simplemente permitais ir en las caravanas a uno de mis siervos. Todo será simple, un siervo no conocido por nadie, ni por vos, pedirá pasaje en una de las caravanas que tengais previstas para las tierras más allá dle Rihn, el portará la misiva pertinente, así tendreis cubiertas las espaldas si el contenido de la misiva fuese comprometido, siempre podreis alegar desconocimiento por parte de mis planes. No pediré una caravana donde no os convenga,a moldando así mis intereses a los de vuestro noble gremio, por ello no deberá encarecerse más de lo propio el suscitado viaje.

Elois observó con detenimiento a Joseph, quien probablemente perdía la oportunidad de que la ventrue financiase parte de alguna caravana a otro lugar, pues ella se conformaba con las citadas germanías. Sería un farol o un detalle de falta de paciencia. Una jugadora experta que siempre jugaba duro y para nada gustaba de perder el tiempo, las negociaciones estaban alcanzo un clima tenso, ella siempre ofrecía alternativas, la creatividad que poseía resultaba sublime, u mente era astuta y sabía como adecuar los factores a su conveniencia.

Sabedora de la creciente tensión, relajó el ambiente con una dulce sonrisa, mientras se acicalaba la melena azabache, pensativa y tímida. Nada más lejos de la realidad, pues su postura era sobria como los pilares que cimentaban ese propio castillo que le servía de morada, dificilmente cambiarían a menos de obtener una contraoferta valorable.

Por fin prosiguió con el orden en cuestión.

- Ciertamente Joseph, las situaciones ideales son más propias para los brujah, quienes se conforman con soñar esperando que las cosas ocurran por buen hacer del destino que por empeño propio. Mas esta vida- carraspeó un poco- esta no vida, es para aquellos que saben lo que quieren... las ambiciones sanas no dejan de ser sanas y conseguir lo mismo que el resto de clanes no es una utopía sino un equilibrio en la balanza de la justicia. Temo que hallais malentendido alguna de mis palabras, pues sólo quería ofreceros esa oportunidad aprovechando el momento con nuestro nuevo príncipe, mas no os preocupes pues nada más añadiré al asunto.

Una pausa en sus palabras, que pretendían quitar hierro a lo dicho anteriormente, pero en cualquier caso trataba dejar la puerta abierta a futuras negociaciones. La serpiente era lista, no se quería mojar tan pronto en un tema tan complejo como el principado y pillarse los dedos, al fin y al cabo aquello podía ser una simple encerrona, tratándose de Elois nunca se sabía con certeza, pues la dama tenía la habilidad para dejar abiertas todas sus opciones.

Entonces y para sorpresa del egipcio, concluyó.

- En cualquier caso, estimado Joseph, intentaré tantear a su alteza y hacerle valorar el reclamo que solicitais, sutilmente desde luego, pues antes debo valorar hasta que punto sería viable. Alguien debe velar un poco por los hijos de Set en esta ciudad, corren tiempos difíciles como bien dijísteis...

Y con esas palabras quedose esperando respuesta del duro comerciante.

Joseph_el_Egipcio - August 8, 2005 08:24 PM (GMT)
Cuando la ventrue calló, el silencio se cirnió por momentos sobre la estancia. Joseph, acariciando su bastón, consideraba las propuestas. Los dos habían apostado alto y ahora estaban rebajando sus pretesiones. Ella necesitaba su servicio y a Joseph le vendría bien su apoyo... era compllicado. Por fin, tras unos instantes que se alargaron como minutos, Joseph contestó

-- Mmmm, Elois..., empiezo a dislumbrar un acuerdo. Me alegro. Sería una pena haber desperdiciado este encuentro. Su propuesta me parece así más adecuada. Creo que nos llevaremos bien- dijo con una leve sonrisa, y tras una breve pausa.-Está bien, acepto.

Y dicho esto cogió su copa iniciando un curioso y espeso brindis, para cerrar el trato.
En el terreno empresarial no ganaba demasiado pero no perdía nada. Y ganaba lo que podría ser un punto de apoyo fuerte dentro de la corte. O no. Las palabras de la ventrue estaban teñidas por un toque confuso. El tiempo diría en que acababa esta relación. Podrían ser su peor enemigo o su mejor aliado. Esperaba que fuese esto ultimo lo que sucediese, por el bien de ambos

Elois D'Umbrelle - August 8, 2005 08:46 PM (GMT)

Música celestial para los oídos de la ventrue, que había alcanzado un principio de acuerdo. Lo que pedía se había quedado en bien poco, pero era el comienzo para estrechar relaciones, esa era su intención desde un principio, sabía perfectamente que apenas pedía un favor al egipcio, por contra si conseguía lo que este solicitaba sería él quien estaría en desventaja, la tarea era ardua pero no perdía nada por tantear a Geoffrey al respecto, varios eran los asuntos que debía tratar con este y pronto le haría luna visita, si el tema surgía le mencionaría de pasada el asunto...

Los ojos de Elois irradiaban esplendorosos como dos luceros, a juego con su sonrisa de júbilo, con la copa en la mano y brindando con la sierpe.

- Tenemos entonces un trato.

Ahora quedaban los pequeños flecos.

- Desearía que enviaseis una misiva con la ruta a seguir por vuestra próxima caravana con un mínimo de tres días antes al ser posible. Luego uno de mis enviados pedirá pasaje a quien citeis y como lo estipuleis, así de simple.

Una pequeña pausa, midiendo los tiempos como era habitual.

- Por otro lado, iniciaré las gestiones precisas para tantear a su alteza. Si no teneis nada más que añadir, podemos dar por zanjada la reunión.

La ventrue esperó frente a Joseph, atenta por si este tenía alguna petición.





Joseph_el_Egipcio - August 9, 2005 05:33 PM (GMT)
- Bien, la próxima caravana que parta hacia Germania os será comunicada a tiempo. Es una ruta sin pasos de montaña peligrosos, por lo que se mantiene activa, en mayor o menor medida todo el año. EN una o dos semanas a mas tardar partirá la próxima, si no hay altercados. Os comunicaré a quien y como debeis realizar la presentacion para que acepten a vuestro hombre como pasajero. No deberíais tener problema.

Bebiendo el ultimo trago de su copa, se levanto y preparó para abandonar la sala, haciendo una reverencia hacia la ventrue

- Nos mantendremos en contacto- Dijo secamente mientras se dirigía hacia la puerta

Elois D'Umbrelle - August 9, 2005 09:55 PM (GMT)

Elois asintió con la cabeza la marcha del setita, todo estaba ya dicho, nada más era preciso. El bueno de Pier esperaba en la puerta a la sierpe y su acompañante para conducirles por los pasillos del flamante castillo que hacía las veces de morada de al ventrue. Una vez conducido al patio, D'Artois tomó el relevo y acompañó a los invitados hasta su caravana para que emprendiesen la marcha.

Entre tanto, la ventrue contemplaba pensativa desde la ventana la partida, una sonrisa de astucia hacía juego con el brillo de sus ojos otorgando una imagen aterradora a su persona. Complacida, se regocijaba del acuerdo alcanzado, el principio de una esperada línea a seguir para lograr estrechar los lazos con las serpientes.





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