View Full Version: Encuentro casual

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Title: Encuentro casual
Description: 10 de Julio de A.D. 1225


Elois D'Umbrelle - July 23, 2005 01:20 PM (GMT)
Buscaba D'Artois aquello que con suerte se tropezaría en un lugar sacro como era Nuestra Señora. Ciertamente, aquella tarde de domingo, después de la última misa varios eran los caballeros que salían de la Iglesia, fieles devotos, maravillados con la belleza y grandeza de la más formidable de las basílicas de París.

- Bonjour hermanos.

Inquirió el hospitalario, pese a que los presentes no eran hermanos suyos, ni consanguineos ni de orden, mas lo eran de armas y en cierto modo ambos servían a Dios.

- Bonjour hermano hospitalario.

Respondió la pareja de Templarios, que gozando de un permiso, acudieron a orar lejos de los enervados muros del castillo templario dispuesto en la propia ciudad.

- Da gusto tropezar con gentiles caballeros que han combatido en defensa de la Fe, allá en las tierras de Ultramar.

Los templarios asintieron, no estaban orgullosos de combatir, pues eran hombres píos y misericordiosos, en general hombres de bien, procedentes de noble cuna, cual noble era su orden, mas el orgullo de recuperar Tierra Santa de los infieles si les acompañaba, pues no hay mayor orgullo que servir y hacerlo bien a Dios.

- Llevo tiempo sin pisar las arenas de arabia, quizás podrían vuestras mercedes ofertar a este caballero de San Juan narrando hazañas y las nuevas de la región, les invito a una cena en aquella taberna próxima.

Estando de permiso, con algo de guza, no podían rechazar semejante oferta, ofrecida tan afable como lo había sido, proveniente de un hombre de Dios, como era el hospitalario, cuyo rostro portaba cicatrices, probablemente adquiridas en las Santas Cruzadas.

- Que así sea, vuestra gracia es muy amable.

Respondió uno de ellos para regocijo del cruzado siervo de Elois. El cual los guió entre amenas palabras al lugar donde antes indicó.

Elois D'Umbrelle - July 26, 2005 11:14 AM (GMT)

La cena trascendió jovial y alegre, entre recuerdos de las más fieras batallas hasta los más bellos parajes que ofertaba el desierto, pasando por el explendor de Constantinopla y culminando con una descripción exhaustiva de las fuerzas cristianas. Quiso saber D'Artois más sobre el emplazamiento en San Juan de Acre, pero en todo momento fue evitad descripción de tal fortaleza que más que nada desagradaba a los temlparios, por ello, con sumo cuidado y delicadeza, tras la pertinente pregunta el cruzado siervo de Elois desviaba raudo el rumbo de la conversación hacia temas teológicos y píos, muy acordes con la filosofía de los presentes.

Sus hazañas fueron relatadas por el maduro caballero hospitalario cuando llegó su turno de palabra, conversación ya en auge y dispuesta al camino deseado, entonces salió al paso la herejía y con ella, indagó D'Artois sobre los avances en el sur contra cátaros. Las disposiciones del Temple fueron tocadas por encima en su conversación, fructuosa sin dudarlo, hallando aquello que en principio buscaba el siervo, cumplimentando así su labor.

Risas finales, carcajadas descomunales fueron la despedida a tan agitada noche, rememorando tiempos pasados, por momentos tristes, pero superados con creces por los buenos, y así sin más despidose D'Artois de los templarios hasta la próxima.






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