View Full Version: Ceoris A.D. 1.119 Sangre, vitae y lagrimas

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Title: Ceoris A.D. 1.119 Sangre, vitae y lagrimas
Description: El abrazo de una joven


Vikarna - July 22, 2005 11:12 PM (GMT)
Irena Durden no recordaba nada desde hacía dos dias. Se encontraba en una celda oscura y humeda con un monton de heno y una escudilla con unas gachas de aspecto incomestible. Sus ropas estaban sucias y desgarradas por varias partes y su pelo sucio y enredado. No sabia porqué estaba allí ni quien era su captor. Pensaba que seria alguien con intención de pedir un rescate. Se equivocaba.

Oyó una voz al final del pasillo seguida de unos pasos. La puerta se abrió y entró un hombre de unos treinta años, de pelo castaño y vestido con una extraña tunica bordada con unos aún mas extraños simbolos. Le dirigió una sonrisa y le habló con voz amable.

Tengo una gran noticia para tí, pequeña. Mi petición ha sido aprobada por el consejo. Esta noche entrarás en las filas del clan tremere. No tengas miedo, no te voy a hacer daño, te voy a dar un regalo, un don. Estate quieta.

Irena no entendia nada de lo que decia el extraño pero tuvo miedo, mucho miedo. Las palabras del hombre se clavaban en lo más hondo de su mente. Sus ojos eran brillantes, su mirada autoritaria. Se quedó quieta.

No le entiendo señor, ¿ Porqué estoy encerrada? No he hecho nada malo. Dejeme marcharme, se lo suplico.

Lloró.

Vikarna - July 22, 2005 11:23 PM (GMT)
Llevaba horas llorando, o al menos eso le parecia a ella. Tenia un mal presentimiento. Algo terrible estaba a punto de suceder.

De nuevo. Pasos.

La puerta se abrió y entró una mujer de mediana edad. Le ayudo a levantarse y la llevó fuera de la celda. Irena no se resistió. No tenia fuerzas. Se sentia consumida por el miedo y la desesperación. Siguió a la mujer por largos pasillos arrastrando sus pies descalzos. Llegaron a una habitación.

La mujer peinaba sus cabellos con un peine de plata. La habia bañado y curado sus heridas. Le habia cambiado las ropas. Y ahora la peinaba. Una y otra vez pasaba el peino por su oscuro y sedoso cabello. Irena no dijo nada en ningun momento. Reunió fuerzas y habló.

¿Porque haceis esto? ¿Que quereis de mi?

Estabas hecha uno zorros. Eso no estaba bien. Debes estar guapa para la eternidad.

Vikarna - July 22, 2005 11:39 PM (GMT)
Irena se encontraba ahora en otra habitación. La luz de unas velas y la oscuridad al otro lado de la ventana de piedra creaban un ambiente que le resultó inquietante. Seguia teniendo miedo. Entonces entró el extraño hombre.

Ha llegado el momento, pequeña. Desde hoy serás mi hija. Mi chiquilla.

Se acercó a ella con delicadeza y le echó el pelo hacia atras. Se acercó aun más, como si fuera a besarla. Y entonces la mordió. No sintió dolor. Sino placer. Gimió de placer.

No sentia nada, estaba al borde del abismo. Casi podia sentir la muerte sobre ella, todo era oscuro. Una gota caliente atravesó su garganta quemando su interior. El ardor se hizo más fuerte y de pronto cesó. Abrió los ojos bruscamente y boqueo. Se ahogaba. No llegaba aire a sus pulmones. Entonces sintió el latido de su corazon como si fuera un martillo golpeando contra su cabeza.

Cucum....cucum....cucum.........cucum.........cucum.......................cucum........................

Vikarna - July 22, 2005 11:57 PM (GMT)
Irena recuperó la consciencia. Se sentia extraña. No repiraba. Su corazón no latía.
Estaba cubierta de sangre y a sus pies estaba el cadaver de una mujer. Era la mujer que habia cepillado su pelo. Estaba muerta. Su cara se habia quedado paralizada en un horrible rictus en el momento de su muerte. Sentia sus ojos sin vida mirando hacia ella. Entonces comprendió.

Su cuerpo comenzó a convulsionarse y sintió arcadas y mareos. Vomitó. Lo que quedaba de sus organos, de su comida, de sus humores. Todo, lo vomitó todo.

Estaba tendida en el suelo, rota, sin vida. La sangre y el oscuro vomito cubrian el suelo de la habitación. Llevaba horas sufriendo. Algo estaba roto en su interior. Y la mirada de la mujer se habia grabado con fuego en su mente. Aquel recuerdo seguiria con ella durante el resto de sus dias.

Se levantó. Se sentia mejor. El mundo era diferente. Ella era diferente.

La puerta se abrió de nuevo y el extraño hombre entró.

Mi nombre es Ardán de la Calle del Oro. Ven conmigo hija mia. Tengo un nuevo mundo que mostrarte. Ven conmigo Vikarna del clan tremere.

Se acercó a el y tomó la mano que le ofrecia. Antes de salir miró a la habitación. En ella dejaba algo muy importante junto al cadaver de la mujer. En ella dejaba lo que ella más habia valorado. En ella dejaba atrás su vida.



Lo siento






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