Title: El Pecador y La Santa
Description: 21-7-1226. Noche. Privado con Sharede
Khando Ezcani - August 29, 2008 03:56 PM (GMT)
Aquella noche en particular, Khando se preparaba para recibir a una de sus invitadas más enigmáticas que hubiese tenido hasta entonces, y la ironía de aquello no se le escapó; por lo que estuvo gran parte de la preparación sonriendo.
Había conseguido vitae fresca que había traído especialmente para su invitada, y había preparado el comedor con velas que casi se acababan, para dar un aspecto más lúgubre y oscuro al lugar, esperando que sea de agrado para ella.
Willhem por otro lado, se había puesto sus mejores ropajes, y a continuación Khando le había ordenado que una vez que la mujer llegase no debían ser molestados. El Mayordomo había intentado protestar pero había sido silenciado rápidamente. Y es que el Señor Ezcani parecía un hombre de vicios a los ojos de los vecinos; dedicando todas sus noches a las mujeres.
Aquella reunión tenía sus particularidades propias. Para comenzar, él no conocía personalmente a la mujer que llegaría en unos minutos más; aunque si la había visto en una ocasión, durante el “funeral” que el Príncipe Constanza había organizado para celebrar el final del gobierno de Du Temple y el inicio del suyo propio.
Otra particularidad que divertía a Khando de sobremanera era que toda esta reunión había sido organizada por terceros, quienes habían servido de mediadores. En un comienzo había probado ser bastante complicado encontrar a aquella mujer, pero finalmente lo había logrado; y había aprendido un par de cosas sobre ella bastante interesantes.
Pertenecía a su clan, lo que como mínimo le daba cierta idea de cómo sería; pero por otro lado, ella era una devota cristiana. O al menos aparentaba serlo.
Ello le trajo gratos recuerdos al vástago, de épocas pasadas; cuando él mismo era un guerrero al nombre de Dios, durante los primeros años de su no vida. El encanto de aquella situación le había durado poco, y la Primera Cruzada había terminado por cimentar el enorme cisma que lo separó de la Iglesia.
Pero aquella mujer no podía llegar en mejor momento. Los intereses de Khando por establecer cierta relación con miembros de la Iglesia había crecido desde hacía un par de días; sobre todo luego del encuentro sorpresivo con su Sire, quien se había marchado presurosamente luego de advertirle de un peligro inminente.
Khando sonrió ante la idea de manejar los hilos de alguna pequeña capilla, donde encontraría seguridad y refugio si alguien se proponía atacarlo. Convencer a aquella mujer, e incluso tentarla, sería bastante más complicado, de eso estaba seguro, pero no tenía tiempo que perder.
Una vez estuviese todo preparado; Khando se dio unos segundos de relajación, a la espera de aquella mujer.
Sharede d'Alençon - August 29, 2008 06:55 PM (GMT)
Un presentimiento extraño le rondaba mientras caminaba por la sempiterna oscuridad de las calles de París. Extraño, porque no conocía prácticamente nada al vástago que la había invitado aquella noche a su morada, y sin embargo él seguramente había oído hablar de ella. El qué, lo podía adivinar...
Seguramente fuese un encuentro motivado por la necesidad de rodearse por los de su clan, o al menos saber a qué atenerse entre la nueva sociedad cainita. Esperaba al menos que la conversación no se dirigiese en exceso a la ambición propia de un Lasombra, aunque el presentimiento insistía en que así sería, y que andase con cuidado.
Debería haber preguntado antes a Máximo, pero en los últimos tiempos era difícil encontrar un momento para hablar detenidamente con el ajetreado Príncipe. No podía decir que fuese una sorpresa.
Sharede suspiró, y pasó delante de varias casas que conocía ya bastante bien. Aquel barrio a lo largo del tiempo había dejado de tener secretos para ella, y aunque solo fuese por descarte, habría seguramente podido encontrar la mansión de Khando Ezcani sin las indicaciones que éste le había detallado esmeradamente en la misiva.
Era extraño. Desde hacía un tiempo, cada vez le costaba más separarse de su querida Abadía de Saint-Germain para prestar atención a los sucesos que irremediablemente se precipitaban tras un cambio de gobierno. Como si tuviese miedo a descubrir cosas que no le gustarían.
Involuntariamente, se acordó de Anna, la confesora de Geoffrey. ¿Acabaría igual que ella, rindiéndose a la dulce muerte por haber perdido el deseo de seguir luchando? La respuesta en su cabeza la martilleó con fuerza; no. Dios no perdonaba a quienes desdeñaban un regalo tan preciado como la vida, aunque fuese en aquellas condiciones.
No obstante, le hubiese gustado que la toreador siguiese en aquel mundo. La ciudad languidecía sin verdaderos fieles, y la responsabilidad sobre sus hombros a veces se hacía tan pesada que no podía seguir avanzando. Ahora la entendía, aunque fuese demasiado tarde.
Finalmente, Sharede se paró ante una lujosa puerta y llamó, esforzándose por recuperar la sonrisa y borrar los fúnebres pensamientos de su cabeza. No quería agasajar a nadie con tristeza y melancolía.
Khando Ezcani - August 29, 2008 07:24 PM (GMT)
Aún a la distancia, Khando escuchó el sonido de la puerta como si estuviese allí mismo. No perdió tiempo alguno al ponerse en marcha, pues no deseaba parecer un anfitrión que desatendía a las visitas.
Le tomó unos pocos segundos alcanzar el vestíbulo, y abrió las puertas sin esfuerzo, pero con altura, sin siquiera esperar que Willhem apareciese. Así era él, siempre el trasgresor.
Si Sharede esperaba a un sirviente que le abriese la puerta, grande debería haber sido su sorpresa al ver a Khando del otro lado, alto y fornido, con ojos de depredador y sonrisa invitadora.
“Buenas noches mi dama,” le dijo amablemente mientras le indicaba con la mano para que pasase al confort de la casa. “Supongo que usted es la famosa Sharede de Alancon” agregó mientras cerraba la puerta.
“Mi nombre es Khando Ezcani, Lasombra como usted” El joven vástago realizó una reverencia, y tomó la mano de la mujer para guiarla por los pasillos de su mansión. “Si me permite” .
“Vuestra reputación le precede” le dijo mientras caminaba a su lado a la dama. El vástago no sabía muy bien que esperar de aquella mujer, y no era mucho lo que sabía más allá de rumores generalmente acallados por la sospecha y la envidia.
Sharede d'Alençon - August 29, 2008 07:49 PM (GMT)
Efectivamente, la súbita aparición del dueño de la casa desconcertó a Sharede, que había esperado los habituales e interminables formalismos en aquel tipo de mansiones. Que ella recordase, era la primera vez que esto ocurría, y no sabía decir si era buen o mal indicio.
- Bonsoir, monsieur.
La Lasombra se defendió de la cálida acogida con una simple sonrisa, y escuchó las frases de cortesía sin que por ello su cautela se viese borrada de un plumazo. El carisma era un arma embriagadora y de doble filo a la que respondió con sinceridad.
- Dudo que esa sea la reputación que desearía tener, pero a juzgar por cómo me tratáis, diría que no puedo quejarme de ella esta vez.
Cuanto más hablaba, la melodiosa voz acentuaba cada propósito en sus palabras y convertía el conjunto en una astuciosa pero agradable réplica. Aunque podría ser una impresión errónea, la astucia no parecía darse la mano con la malicia.
- Y sin embargo vos seguís siendo una incógnita. Desde luego, como Lasombra no dejáis que desear.
Khando Ezcani - August 30, 2008 12:18 AM (GMT)
"Es usted muy amable mi señora" respondió Khando al halago de la Dama, "Pero no hay mucho misterio en mi persona," Khando sonrió amablemente "Tan solo soy un hermano más, un maldito llamarían algunos, aunque no considero nuestra condición como tal.”
La verdad era tal, y Khando distaba de ser un tonto, mentirle a aquella mujer, en aquella oportunidad, de nada le serviría.
“Por otro lado, es poco e interesante lo que he escuchado de usted” Khando pensó por unos segundos en aquellos con los que había hablado anteriormente. La mayoría le habían contado apenas si un par de cosas antes de callar temerosamente.
Era muy poco lo que había logrado recavar sobre ella; aunque de alguna manera sabía que no todo era verdad, tampoco creía que todo era mentira. Las voces no necesariamente hablaban objetivamente, y encontró mucha rabia en algunos de sus informantes.
Por otro lado, le habría gustado la oportunidad de encontrar a aquella mujer y que ella le contase su versión de los hechos. Pero se debía andar con cuidado, pues aparentemente ella era la favorita de su Majestad, el Príncipe Máximo Constanza.
Y él podía ganar mucho de ello.
Sharede d'Alençon - August 30, 2008 12:45 AM (GMT)
Para Sharede ser un buen Lasombra no implicaba siempre algo positivo, pues el misterio podía esconder secretos oscuros, pero Khando pareció agradado por sus palabras y ella no quiso sacarle de su error. Le interesaba su punto de vista.
- Yo tampoco considero que estemos malditos... pero sí que nuestra condición es más pesada de llevar que la de los mortales, y pocos saben administrar con responsabilidad su nueva naturaleza.
Le miró con franqueza. Su rostro era agradable de contemplar, de piel suave y sonrosada, con multitud de pecas casi invisibles y unos ojos vivaces que le contemplaban pacíficamente, enmarcados en cabellos castaños que se ondulaban y lamían sus mejillas, desparramándose por sus hombros.
- Entonces os preguntaré por el pecado y no por el pecador-, comentó divertida- ¿qué es lo que os han dicho de mí?
Khando Ezcani - August 30, 2008 11:52 PM (GMT)
Khando sonrió divertido "Voy a ser sincero con usted" el Lasombra inició su discurso. "La verdad que es muy poco lo que sé y no me gusta llevarme por rumores malintencionados.".
Hubo una pequeña pausa en su hablar mientras media a la mujer, en un intento por adivinar su próxima reacción "La mayoría habla de algún tipo de traición, pero no se muy bien a lo que se refieren pues prefieren callar."
Khando gesticuló, restandole importancia a lo que había dicho y luego continuó "Otros dicen que es usted la favorita del Príncipe Constanza"
"Particularmente yo aún no creo la primera, y pero no dudo de lo segundo, al menos luego del funeral, pues su presentación fue algo... como decirlo... dramática." Khando se detuvo para abrir las puertas de su despacho privado.
"Por aquí por favor" dijo mientrasla guiaba hasta un cómodo sillón de dos plazas que tenía reservado para ella. Luego se dedicó a cerrar las puertas.
"Como decía; preferiría escucharlo de vuestra propia boca, antes de hacer un juicio prematuro de vuestra persona; y es que verá, sus ojos me encandilaron en aquella reunión y no puedo considerar que usted alberge el mal" Khando volvió a sonreír, mientras esperaba que la mujer se sentase.
"Desea algo de beber, no es mucho lo que tengo, como verá, pero al menos puedo por esta noche ofrecerle todo lo mio"
Sharede d'Alençon - August 31, 2008 12:21 AM (GMT)
Sharede arrugó la nariz, sin poder evitar sentirse desagradada por ser la comidilla de ese tipo de comentarios que hace la gente con mucho tiempo libre para criticar. ¿No había mayores problemas en París que decidir si ella estaba vinculada o no de alguna forma especial al Príncipe? La Lasombra quiso poner en claro este punto antes que nada, pero por otra parte, le sonaba extraño tal vaguedad de conocimientos acerca del pasado reciente de la ciudad.
- Sois muy amable, mas me abstendré de momento de beber algo.
Con una leve inclinación de cabeza agradeció tanto la invitación como el ofrecimiento del sillón, y acto seguido se sentó pensativa, entrelazando las manos.
- Máximo Constanza es mi protector desde que los designios de Dios me trajeron a París, hace ya un tiempo- comenzó entonces-. Cuando llegué a la ciudad nos ofreció cobijo en la Abadía tanto a mí como a mi hermano, aunque por motivos que no vienen a cuento sólo yo me quedé aquí, mientras mi hermano Vincent partió de viaje. Pero no encontré mejor lugar y que me dé más paz que ese sitio santo, así que aún sigo allí.
La mujer adoptaba un discurso ferviente, que dejaba a la evidencia su religiosidad, si es que el rosario que portaba o el crucifijo que había depositado la noche del entierro en el ataúd no hablaban por sí solos.
- Por lo demás, Máximo quiso que yo apareciera junto a él la otra noche a tenor de la confianza que ha depositado en mí, imagino, y ya que somos hermanos de clan.
No había hecho mención a lo que Khando había insinuado, y con una mirada firme le desafiaba a preguntar más.
- ¿A qué os referís con traición y qué sabéis de lo que sucede ahora en París?
La Lasombra no se creía que Khando no hubiese indagado ya en dirección a diferentes cainitas. Si no era la primera, seguramente algo sabría, pero era más fácil parecer despistado...
Khando Ezcani - August 31, 2008 03:15 PM (GMT)
Khando se sentó claramente pensativo y sumamente interesado a la vez. "Veo..." Se recostó en el sillón y se acomodó placenteramente.
"Seré sincero con usted, pues no me ha hecho mal alguno, y es usted un miembro de mi clan..." Khando no sonrió, pues estaba algo preocupado. "Un susurro en las noches de París indican que la caída de Du Temple fue obra de una traición; y aunque su nombre no está ligador directamente" Khando puso especial atención en aquella última frase "De alguna manera, vuestro nombre aparece allí"
Khando se mantuvo en silencio, pensativo, luego agregó "Pero no debemos creer todos los rumores que dan vuelta por la ciudad... Solo deseaba prevenirla, en caso de que algo realmente haya pasado; y si no es así, pues entonces no tendrá de que preocuparse"
Khando observó fijamente a la mujer que tenía delante. Sus ojos, su cabello, sus facciones, incluso sus pecas...
"Pero por favor, olvide lo que mencioné hace unos minutos, deseo pasar una velada agradable y no me gustaría tenerla toda la noche preocupada por algo sin importancia, ¿verdad?" Khando sonrió amablemente.
No había hecho mención a la ambigua relación que ella tenía con el Príncipe Máximo Constanza, pues consideró que ya habría un momento más adecuado.
"Habéis dicho que venís de la Madre Italia ¿Conocéis a aquel que llaman Angelo?"
Sharede d'Alençon - August 31, 2008 04:37 PM (GMT)
- En realidad, no hace falta haber cometido una falta para tener algo de lo que preocuparse...-, murmuró ella más para sí que para Khando. Si todo fuese tan fácil, no habría injusticias. Pero si el Príncipe volvía a cambiar de clan... los Lasombra molestarían, y alguna excusa que otra sería perfecta para hacer disminuir su número.
La mujer suspiró, agradeciendo el cambio de tema. Aquella noche le costaba mucho mantener el estado de ánimo, aunque aquello sobre Italia la hizo reírse. Su risa fue tan cautivadora como sorprendente.
- Vaya, ¿también os han contado eso los rumores?- respondió, risueña- porque yo no provengo de tierras italianas, aunque son muy hermosas y hace tiempo viajé hasta ellas...
Hizo una pausa. Recordaba cómo Khando se había acercado en la fiesta, tras marcharse Ángelo, y era posible que antes de ello hubiese observado la escena. Sintió una punzada inexplicable al recordar al Lasombra.
- Pero en cualquier caso conozco a Ángelo y también a su hermana Cecilia, con la que creo que os ví la otra noche, en la Abadía...
Tras una pequeña pausa para mirarle, prosiguió.
- ¿Qué tal os lleváis con ambos?
Khando Ezcani - August 31, 2008 11:25 PM (GMT)
Khando pareció sorprendido pero rápidamente cambió de expresión antes para mantener la compostura. "Cecília y Angelo hermanos... eso es algo que no había escuchado" De alguna manera, no le parecía tan fuera de lo normal después de todo.
"Pero para responder a vuestra pregunta, debo deciros que tengo una buena relación con ella, y tan solo he visto una sola vez a él... personaje misterioso como los hay pocos en esta ciudad" Khando sonrió. La mujer parecía templada e inperturbable a sus preguntas, lo que no le llamó la atención.
"Pero decís que no provenís de tierras italianas..." Khando parecía pensativo en aquella oportunidad. "¿Acasó es usted francesa?" preguntó el Lasombra con una sonrisa, intentando animar a la mujer.
Sharede d'Alençon - September 1, 2008 12:58 AM (GMT)
- ¿Es que parezco otra cosa?
Lejos de estar ofendida, Sharede sonreía con curiosidad ante su anfitrión.
- Soy francesa, de la pequeña ciudad de Alençon, en Normandía-, no sabía qué tal se le daba a Khando la geografía francesa, pero ese era otro punto que trataría a continuación-. A pesar de todo he pasado más años en la península Ibérica que en mi tierra natal.
Sharede mantuvo el silencio durante un tiempo. El nombre del Lasombra... era algo que inevitablemente llamaría la atención a cualquier parisino.
- ¿Y vos de dónde procedéis? Parece que al menos vuestro linaje es de tierras lejanas, aunque quizás me equivoque.
La mujer se mantuvo a la expectativa, realmente interesada por conocer su procedencia, algo que podía resultar interesante.
Khando Ezcani - September 2, 2008 12:52 AM (GMT)
"De hecho vuestra asunción es correcta" Khando sonrió con ganas, pues no todos los días tenía una invitada tan cálida con él. "Provengo de Tesalónica, una provincia de la Grecia Bizantina" agregó rápidamente.
Ciertamente el joven vástago tenía aspecto de extranjero, pero eran pocos los que lo notaban o tomaban algun interés en aquel hecho "Espero no haberos agraviado con mi anterior equivocación" dispuso el Lasombra con una sonrisa.
"Debo decir que me ha interesado mucho con sus orígenes... contadme más de la pequeña ciudad de Alençon, en Normandía" gesticuló el vástago divertido, mientras se acercaba ligeramente a aquella mujer.
"Y que os ha traido aqui"
Sharede d'Alençon - September 2, 2008 11:51 PM (GMT)
La conversación le resultaba interesante, y Sharede fue perdiendo progresivamente la cierta rigidez entre cortés y tímida del principio para mostrar realmente su carácter cercano. Por otra parte, escuchar hablar del Próximo Oriente trajo un brillo de fascinación a sus ojos, cuya negrura distante se disipó.
- Me gustaría viajar algún día hasta el lejano imperio latino. Un lugar tan vasto, cuna de civilizaciones milenarias... y tan poco conocido entre los occidentales.
Seguiría preguntando, mas Khando a su vez parecía tener interés por el lugar que la había visto nacer.
- Si os digo la verdad, la información que yo os podría aportar estaría terriblemente desfasada pues sólo pisé Alençon en temprana edad.- A Sharede le resultó curioso hablar de sus primeros años, que se olvidaban fácilmente con el discurrir de los siglos. Sonrió divertida.- Según mis informaciones, no hace tanto que los ingleses estuvieron ocupando la ciudad.
Siempre las guerras...
- Pero aquí estoy, y si me preguntáis los motivos, yo a su vez tendría que preguntarle a Dios, con sus ininteligibles designios.
Ladeando la cabeza, la Lasombra le miró directamente.
- Y vos, ¿por qué habéis recorrido medio mundo para llegar a París?
Sus propósitos prometían ser mucho más impredecibles.
Khando Ezcani - September 3, 2008 12:56 AM (GMT)
"Por ti, tal vez" Khando sonrió divertido "Aunque supongo que vuestra respuesta sería negativa". El Lasombra había escuchado con suma atención las palabras que su invitafa había hablado.
"Si tanto os apetece un viaje a tierras tan lejanas, y algo peligrosas para los nuestros, de seguro podría indicarle un par de lugares que visitar, donde aún tengo algunos contactos bien predispuestos." Khando le guiño el ojo, un hábito extraño para muchos que él había comenzado a adoptar recientemente. "Incluso podría acompañaros, si me permite el atrevimiento"
De alguna manera, rodearse entre los suyos siempre había sido una afición del Lasombra, y eran pocos aquellos vástagos del clan que bajaban las guardias para compartir algo más que meros objetivos.
No restaba decir que Khando se estaba diviertiendo como pocas veces desde su llegada a Paris.
Sharede d'Alençon - September 3, 2008 01:35 AM (GMT)
Seguramente el desenfado y cierto atrevimiento de Khando, mezclado con su porte, llegaría a seducir las atenciones de algunas damas en París. Imaginarse a la joven Cecilia prendada del griego fue un pensamiento que amplió su sonrisa.
- Guardaré vuestro ofrecimiento en mi memoria, pero espero que no os arrepintáis si algun día llego a hacer uso de él-, Sharede fingió seriedad aunque dejó claro que se trataba de una broma.
A pesar de toda la sutileza, a la Lasombra no le había pasado por alto que Khando había esquivado una verdadera respuesta a su pregunta. Todo a su tiempo, entonces, no quería presionarle.
- Y si requerís un guía sobre esta ciudad... bueno, siempre podré hacer algo al respecto, supongo. Aunque quizás ya tengáis suficientes ofrecimientos.
Sharede aguardó. ¿El Lasombra pretendería encontrar más informaciones en ella?
Khando Ezcani - October 12, 2008 01:48 PM (GMT)
Es usted muy amable le dijo el vampiro con una sonrisa. Luego se mantuvo en silencio mientras la observaba por unos instantes. Es usted muy hermosa. Ahora entiendo lo que Máximo le ve
Khando no sonrió esta vez.
Decidme señora, que podeis contarme del resto de los Lasombra de la ciudad? No es mucho lo que he estado aquí
Khando mantuvo su porte altivo mientras hablaba. De alguna manera intentaba causar una impresión positiva en la mujer, pero además esta era su naturaleza noble.
Sharede d'Alençon - October 22, 2008 12:51 PM (GMT)
Sharede aparecía más distendida y próxima, a pesar de que sus raíces también se hundían en la nobleza. Era poco el tiempo que había pasado en la casa familiar ya que el destino la arrancó violentamente de los cálidos brazos maternos hacía largos siglos.
El inventario de los Lasombra que participaban activamente en la ciudad era más bien escaso, y ya habían surgido comentarios acerca de todos ellos. Además, siempre era mejor formarse una opinión conociéndolos personalmente: era muy probable que Khando hubiese modificado algunos matices sobre lo que pensaba de ella después de la visita.
- Los vástagos vienen y se van, es difícil saber de todos ellos incluso cuando pertenecen a nuestro clan, sobre todo porque les gusta mantener en secreto sus motivaciones más íntimas.
Sharede se encogió de hombros antes de proseguir.
- Los que verdaderamente necesitáis conocer son los hermanos venecianos y Máximo Constanza, claro. Espero que lleguéis a apreciar sus cualidades con el tiempo, pues para mí son realmente como hermanos, más allá del mero título que solemos dar a quienes comparten nuestro clan.
La voz estaba llena de un afecto que difícilmente se podía encontrar en la inmensa mayoría de sus congéneres vampiros y que por ello resultaba turbador.
- Los acontecimientos recientes han afianzado los lazos de unión entre los Lasombra de París, y llegáis en un momento dichoso y esperanzador. Tan sólo espero que entréis a formar parte de quienes reciben de mí la estima más alta.
Aunque había algo protocolario en aquel cainita, algo que quizás era producto de su formación o tal vez de un cuidado que motivaba la ambición. Un Lasombra ambicioso era algo demasiado frecuente como para ignorar aquella posibilidad, y en cierta medida todos los que había nombrado lo eran, pero a su modo de ver, con propósitos dignos.
Khando Ezcani - October 27, 2008 01:30 PM (GMT)
Khando sonrió complacido. Conocía a Máximo, de hecho, ya habían tenido varias reuniones, y creía que, de cierta manera, ambos podían ganar con una relación cordial. Por otro lado, y aunque la había visto un par de veces, era poco lo que sabía sobre Cecilia y su "hermano", el tal Angelo. Ambos eran un misterio, que Khando debía descubrir.
Y ciertamente, la mujer allí presente iba poco a poco desvelandose a los ojos del cainita. Notó que en todo momento, la mujer se había manejado con cierta cautela, cierto cuidado, al referirse a sus hermanos de clan. Había, sin embargo, hecho una cosa muy clara. El clan en París estaba unido - no necesariamente fuerte - pero juntos bajo el liderazgo de Constanza. Cuanto duraría aquella situación, pocos lo podrían adivinar.
Agradezco vuestra franqueza le dijo Khando mientras clavaba su mirada en los ojos de la mujer. Entiendo, y por favor corrígame si no es así, que sois una mujer de fe El vampiro sonrió, recordando su fugaz vida como un hombre religioso, de una orden ya largamente desaparecida.
No intentaba necesariamente cambiar de tema, pero le había parecido innecsaria hablar sobre otros cuando tenía a Sharede frente a él, dispuestos ambos a tener una velada decente y sin falta de alguna emoción.
Tal vez podría contarme más sobre la vida del clero del lugar, o alguna experiencia que haya tenido. Lo que sea con tal de escuchar su hermosa voz por unos momentos más Khando se acomodó en el sillón expectante y distendido. Por alguna extraña razón, aquella mujer le agradaba más de lo que había creído en un primer momento.
Sharede d'Alençon - November 5, 2008 10:24 AM (GMT)
A la vista estaba la piedad de la lasombra, y ella no se molestaba en disimularlo sino más bien mostraba su esperanza en medio de la desesperación vital de los demás cainitas. Quizás su luz iluminase a otros.
- Algo que parece extraño entre los nuestros, ¿verdad? Lejos de ampararse en un futuro mejor, deciden responder a la adversidad con rabia y veneno en sus pensamientos.
Sharede entrecerró los ojos pensativa y siguió su propia línea de discurso con una pregunta.
- ¿Qué pensáis vos acerca de un tema tan trascendental como es el origen divino de nuestra propia existencia?
Ella sabía que fuese cual fuese su respuesta, se llevaría una sorpresa.
Khando Ezcani - November 18, 2008 01:00 PM (GMT)
O bien fue Dios o bien fue su Enemigo, pero de algo estoy seguro habló Khando con firmeza Y es que un poder más allá de nuestra comprensión nos creó, al igual que todo lo que existe
El cainita sonrió. Creo que Dios nos creó para enviar un mensaje a los mortales, para convertirnos en sus guardianes nocturnos y guiarlos por el recto camino. Pero viendo a los otros, una nunca puede asegurar que todos provengamos del mismo creador.
Observó como la mujer le miraba, sintiendo su aura inundar la casa que él llamaba propia. Su presencia y la luz que ella desprendía, iluminaban la habitación, destruyendo las sombras que acostumbraban habitarla, y dejando al griego indefenso.
Espero que mi respuesta le agrade No era un pedido de disculpa.
Sharede d'Alençon - November 25, 2008 08:00 PM (GMT)
La lasombra escuchó atentamente, complacida por las conclusiones del cainita. Con aquella explicación había sentado una base sobre la cual sembrar ideas moralmente correctas, y eso siempre auguraba un futuro positivo.
Hubo un breve silencio mientras la estancia se hacía eco de las palabras de su propietario y de pronto la distancia entre los cainitas se acortó mientras la mano suave de ella se posaba sobre las de Khando de forma extrañamente reconfortante. No era un gesto muy apropiado para una dama, pero Sharede era algo más, algo distinto.
- Habéis encontrado la clave. Somos los guardianes de lo que un día fuimos, de lo que somos, y de lo que seremos. Hay que cuidar de los mortales, de nuestros congéneres y de nosotros mismos para asegurarnos la felicidad.
La mujer retiró seguidamente la mano sin apartar la mirada.
- No importa a quién creáis que debemos la existencia. Lo fundamental es que sepáis vuestra misión en este mundo.
Khando Ezcani - November 28, 2008 03:02 AM (GMT)
Por unos intantes, cuando las manos de Sharede le rozaron, Khando lo sintió. Lo Sintió. Había luz al final del camino. Calor. Belleza. Había un propósito y él no estaba solo. Sonrió involuntariamente ante ese gesto, mientras la miraba embobado.
Incluso, tan solo por unos segundos, el Lasombra vio, o creyó ver, que la oscuridad abandonaba la habitación, y su alma, si aún tenía una, era liberada de un gran peso. Y aun la miraba embobado.
"Eres sabia Sharede d'Alençon. Mucho más de lo que crees." Khando la observaba. Sus ojos clavados en los suyos. Buscando algo. Algo que ni siquiera él sabía lo que era.
"¿Que haces en un lugar tan oscuro y terrible como Paris? ¿Como has sobrevivido tanto tiempo?" Aquellas no eran preguntas que tendría que haber hecho. Pero simplemente escaparon de sus labios, así como habían escapado de su alma.
Ya habría tiempo de arrepentirse más adelante.
Sharede d'Alençon - November 30, 2008 05:20 PM (GMT)
Se quedaron mirándose durante un largo instante mientras al menos un pequeño reducto de París se libraba de oscuridad. Aquellas almas sedientas de la luz que se les negaba curaron momentáneamente sus heridas.
- Con fe-, susurró ella.- Los lugares son reflejos de lo que quienes viven en ellos hacen, así que no seré yo quien haga de París el infierno.
No le dejaba espacio a arrepentirse de preguntas sentidas, simplemente las contestaba sabiendo que eran las más importantes.
- Espero que algún día sintáis esta ciudad como vuestra segunda patria.
Le sonrió.