View Full Version: Siempre complicaciones... Privado con Khando

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Title: Siempre complicaciones... Privado con Khando
Description: 13 de Julio, A.D. 1226


Elois D'Umbrelle - August 27, 2008 02:04 PM (GMT)

Aquella era la enésima complicación en la apretada agenda que barajaba tras su regreso a París y a pesar de que no se había asentado tal como deseaba, estaba cumpliendo todos sus objetivos. La carta que D'Artois le entregase noches atrás no podía permitirse más demora y tras un par de averiguaciones no fue dificil localizar su siguiente destino.

Un carromato sin blasón y guiado por un corcél negro deuvo su prodigiosa velocidad a las puertas de la villa. Si, aquella debía ser la villa, el nuevo alto en el camino hacia... el cochero abrió la puerta y ayudó a descender a su señora tal como repitiera una y otra vez, noche tras noche desde apenas una semana. La duquesa había relaizado muchas visitas clandestinamente.

Guiada por el cochero, sus delicados pies se deslizaron sobre el suelo tal como dice la leyenda que uan vez soñase Ícaro. El cochero aporreó el portón con preestreza mientras su señora esperaba oculta bajo su capa la respuesta al otro lado de la puerta.

¿Quien será?¿Ganado o Cainita?... Cainita por supuesto.

Mientras esperaban, la noble y ansiosa dama en víspera de su precaria situación suspiró.

¡Maldito seas Álvaro de Yañez!

Khando Ezcani - August 27, 2008 03:34 PM (GMT)
El Mayordomo Willhem se apresuró hacia la puerta, corriendo desde la cocina donde se encontraba hasta entonces y observó por la mirilla de la puerta por seguridad. Sabía que su señor no esperaba a nadie aquella noche, de lo contrario se lo hubiera hecho saber. Por otro lado, era una suerte que el mismísimo Señor Ezcani se encontrase allí aquella noche, pues no era infrecuente sus escapadas nocturnas.

Dos hombres se alzaban tras la puerta, el uno, vestido como sirviente, el otro escondido tras una enorme capa que lo cubría de pies a cabeza.

“¿Quien llama a estas horas?” Preguntó el mayordomo. Su voz ronca y a la vez entrecortada. A lo largo de su vida en el servicio de otros, el anciano había visto y escuchado demasiado, como para saber que las visitas inesperadas eran portadoras de calamidades.

"¿A quien buscáis?” Se apresuró a decir mientras esperaba la respuesta de los extraños.


Por otro lado, aquello que transcurría en el piso inferior no escapó de la atención del Señor Ezcani, quien había visto llegar al carruaje desde la ventana de su habitación donde se encontraba.

No recordaba haberse citado con ningún vástago para aquella noche, y podía reconocer que este no era el carruaje de la familia Crognan, sus vecinos, lo que le intrigó aún más.

Lentamente comenzó a cambiarse, poniendose atuendos más cómodos y a la vez presentables.

Elois D'Umbrelle - August 27, 2008 07:35 PM (GMT)
Aquella voz no fue sino el preludio de una tormenta de ideas azotando la retorcida mente de la noble dama. De repente, el enfado se tornó diversión y un extraño juego se sumo a la puja por la ira hacia el lasombra íbero. Ella desconocía a quien tenía que visitar, era justo equiparar las opciones y, de tratarse de un cainita local el reconocimiento sería mutuo. Comenzaba el juego...

Después de sondear en sus pensamientos el nombre adecuado, entre ellos aparecieron varios acompañando de una pícara sonrisa su rostro, tales como Salianna, Doña Beatriz o Esclaramonde... No, alguno menos refutado ampliaría las opciones de diversión ante un desconocido.

- Lady Mariam Stuart

Para sorpresa del cochero la voz de su señora rompió todos sus esquemas pero se rehízo rápidamente para estar a la altura de las circunstancias, de lo contrario podría llevarse una reprimenda nada agradable después de aquel encuentro.

- Mi señora desea ver a vuestro señor urgentemente si es posible.

Khando Ezcani - August 27, 2008 09:20 PM (GMT)
Willhem cerró la mirilla y se disparó a toda velocidad, subiendo las escaleras al segundo piso presurosamente. Nunca había escuchado aquel nombre; y ahora sabía que su señor no la esperaba, pues él era muy estricto ante las visitas femeninas, siempre informando a Willhem de su hora de llegada.

Subió las escaleras a tropezones, pues su alma se sentía afligida y de alguna extraña manera pesada. A duras penas alcanzó el mayordomo el segundo piso, respirando pesadamente y jadeando.

Grande fue la sorpresa cuando alzó la cabeza y encontró al Señor Ezcani frente a él, con una sonrisa macabra en los labios. Por un segundo, Willhem pensó que su señor iba a matarlo.

La amigable pero potente voz del vástago ahuyentó aquellos oscuros pensamientos del frágil mayordomo. “Deberías tener más cuidado al subir Willhem, la edad ya ha comenzado ha hacer mella en tus huesos” Khando acompaño dicha frase con una sonrisa.

“Mi señor, una mujer… y un hombre están aquí… lo buscan a usted” Tartamudeó el viejo mayordomo mientas recobraba su compostura. “Lady Mariam Stuart es su nombre” agregó mientras se arreglaba el uniforme.

“Interesante” replicó el joven vástago mientras bajaba las escaleras estoicamente “Pues no la conozco” Khando se detuvo y giró en redondo para enfrentar al mayordomo “Y yo que pensaba que esta sería una noche más… supongo que no será así después de todo”

Khando volvió a sonreír mientras se dedicaba a bajar las escaleras con Willhem siguiéndole de cerca. Cuando Khando llegó hasta la puerta, esperó que su mayordomo la abriese, y este lo hice sin más dilación. “El Señor de la Casa, Lord Ezcani” repitió como de memoria mientras realizaba una reverencia a los desconocidos.

Khando mantuvo su postura estoica, firme y con los brazos tras su espalda. Una sonrisa helada y unos ojos vacíos en la cara era la bienvenida que recibirían los extranjeros. “Bienvenidos a mi propiedad” dijo el vástago con la voz fría y cortante. “Por favor, pasad. Es una noche atípica, y no es seguro allí afuera”

Monstruos terribles cazamos en noches como esta

Khando le indicó a los extraños que entrasen con un movimiento marcial y coordinado. No temía, pues en la arrogancia propia de los inmortales, se creía superior a los humanos.

Elois D'Umbrelle - August 27, 2008 09:49 PM (GMT)

Los designios de la fortuna, o mejor dicho los de don Álvaro habían fusionado dos caminos opuestos en aquella villa parisina. Gran señor parecía quien los recibía para sorpresa de la patricia, grata sorpresa. Apenas recordaba un atisbo de modales acordes en aquella ciudad desde que Alexander la dejara a su suerte, quizás Vertzang en una ocasión... pero no era apropiado acordarse de las ratas en aquella velada.

¿Lord Ezcani?... no me es familiar ese nombre... La diversión aumenta.

El cochero apenas se atrevía a moverse, un paso el falso podía costarle la vida y la suya no es que tuviera un elevado precio de por sí. Por suerte para su precaria situación, sería su señora quien pusiera el primer pie en los dominios de "Lord Ezcani" con un grácil gesto en el que apenas deslizó su cuerpo sin vacilación. Una suave voz de terciopelo rasgaría el silencio con una aroma de elegante frescura.

- Es un placer conoceros al fin... Lord Ezcani.

Su siniestra se elevó sutil portando un pequeño guante encajado sobre sus diminutas pero frágiles manos. El cochero no necesitó más señas para despedirse aliviado y partir hacia el coche libre de compromisos cortesanos.

Un tono pícaro pudo denotarse en el habla de aquella encapuchada dama que para aquella noche había elegido un pronunciado acento británico. El capricho de su identidad quedaría revelado en breve, justo el momento cuando ambas manos enguantadas decidieran retroceder el escudo de su diabólica belleza para postrar ante los anfitriones un cabello azabache recogido sobre una diadema de oro y diamantes. Por supuesto la tez marmórea de rosados pómulos sólo era una anécdota cuando los dos pozos sin fondo se clavasen en el lasombra.

Un remolino de vanidades, centelleantes y cargados de viveza inhumana acusaban allá donde se posaban siendo los tenues aleteos de pestañas la única escapatoria a tan inquisitoria mirada.

Tras aquel gesto permaneció pétrea, silenciosa, esperando que el mayordomo hiciera su labor y tomase su capa. Ajustando en cada momento las pautas protocolarias a seguir existían viejas tendencias que no podía cambiar aún bajo falsa identidad. En el fondo adoraba ser el centro de atención, había nacido para ello y la sangre noble que alimentaba sus entrañas daba buena fe.


Khando Ezcani - August 27, 2008 10:56 PM (GMT)
Willhem se acercó lentamente a la dama que entraba, mientras observaba a su acompañante marcharse de reojo. Tomó la capa de la mujer en silencio y desapareció rápidamente en dirección a la Sala de Estar, bajo la atenta mirada del Lasombra. Por un momento, había sentido algo extraño, algo que lo había atemorizado, y deseaba no volver a ver a dicha mujer. Sonrió al pensar que de seguro, el Señor Ezcani encontraría muchas cosas en común con la extraña y esta se volvería en una parte más de él, visitándolo a menudo, tal como hacía la otra mujer.

Khando la observó con aires de aburrimiento. No se le habían pasado los sutiles detalles que la delataban como vástago. La piel perfectamente blanca como el mármol, el pecho que no se contraía al respirar (eso último le había costado tiempo aprender), y un chillido de aire frío que la acompañaba en todo momento.

Todo eso, y su propia Bestia que se movía inquieta al reconocer a alguien de la estirpe. Alguien cuya sangre era más poderosa que la de él.

“Bienvenida a mi humilde hogar” Le dio la bienvenida el joven cainita mientras realizaba una pequeña reverencia, suficiente como para cubrir los protocolos, y luego tomó suavemente la mano de la mujer y la besó.

“¿Podrías acaso regalarme el don de vuestro nombre?” Preguntó con una sonrisa mientras la dirigía hacia la siguiente habitación.

Elois D'Umbrelle - August 28, 2008 03:32 PM (GMT)

Dejó pacientemente que el siervo hiciese su labor y esperó a que se difuminara, no le gustaba tratar con la servidumbre aunque fuera en cuerpo presente, sin embargo las atenciones del anfitrión la sobrecogieron gratamente hasta el punto de olvidar el agravio del viejo lasombra por haberle enviado hacia aquel joven tan... encantador. El buen humor que había logrado se transformó en una sonrisa que a punto estuvo de pasar a rubor cuando Khando tomó su mano y las besó. En su mente se recrearon tiempos pasados en los que la corte era algo más que un mero juego de cachorros intentando parecer mayores como era ahora.

- Lady Mariam Stuart mi lord

El acento británico volvió deslizarse por sus labios. El juego perduraría hasta límites insospechados para el lasombra, al menos mientras fuera divertido, así que su respuesta fue tajante y replicó lo mismo que el mayordomo dijera instantes atrás.

Siguiendo de cerca a Khando Elois consideró oportuno romper un poco el hielo de aquel primer encuentro, con el tiempo si la relación entre ambos no se turbaba por azarosos caprichos u oscuras estratagemas políticas el lasombra descubriría que tomar el peso de la conversación era algo en lo que la dama era muy docta.

- ¿Lleva mucho en París vuestra gracia?

Khando Ezcani - August 28, 2008 04:01 PM (GMT)
Khando sonrió sinceramente. Si aquella mujer no le conocía entonces era porque había llegado hacía poco; o tal vez, por otro lado, aún no se había presentado al Príncipe, o tal vez simplemente intentaba recabar información.

Pues quien podría olvidar su pequeño acto durante la ascensión de Máximo al Principado. Y por otro lado, el joven vástago había intentado visitar la Concergierie todas las noches desde su arribo, para evaluar a los distintos jugadores que se iban presentando en la Corte.

El joven vástago pecaba de orgulloso con aquel pensamiento.

Y sin duda, no solo no la había visto antes, sino que tampoco había escuchado su nombre. Aunque eso no importaba ahora. Había cosas urgentes de que tratar.

“Bello nombre, Lady Miriam,” le dijo mientras llevaba a la mujer a través de diferentes habitaciones. “Cual ángeles cantando alabanzas al Señor” agregó.

La mansión no era espectacularmente grande, al menos no en comparación con otras que se encontraban en la isla; pero sin duda, estaba llena de muebles, la mayoría traídos del extranjero, que bien podrían haber pertenecido a Hannibal o a algún Rey egipcio.

“Pues no, verá usted su agraciada Dama, que hace tan solo un par de semanas que estoy aquí; no más de tres desde que llegué proveniente de la cercana Italia” Khando volvió a sonreir mientras abría las enormes puertas dobles de su despacho.

A aquella habitación privada Khando le había dado su propio toco personal, con cientos de libros y manuscritos, muchos apócrifos, en las bibliotecas que llegaban hasta el techo. Al final de la sala, había un escritorio de roble; con dos cómodos sillones que formaban un ángulo en relación a la chimenea apagada.

“¿Ha llegado recientemente? Supongo que está cansada” le dijo mientras indicaba el lugar para que ella tomase asiento. “¿Hay algo que pueda hacer para hacer su estadía más confortable?”

El joven vástago se sentó en su sillón de costumbre, observando a la mujer fijamente. “Considérese a todo efecto en su hogar, bajo mi protección y cuidado”

Era un peligroso juego al que estaba ingresando, pero él sabía que era el momento adecuado. Y después de todo, aquella mujer no le había dado razones algunas para desconfiar de ella… aún.

Elois D'Umbrelle - August 28, 2008 04:34 PM (GMT)

Congraciada le seguía de cerca clavando sus ojos como puñales en la espalda de Khando, si este se diera la vuelta sin aviso se percataría de la profunda marea que penetraba su alma sin dilación. Incluso si lo hiciera no encontraría excusas para ello, sus ojos endiablados y su mirada de rapaz formaban parte de ella como sus delicadas manos o sus gruesos labios.

Un cumplido sobre aquel nombre inventado destapó una graciosa y sonora carcajada, aunque recatada como correspondía a una dama de noble cuna.

- Jugais con ventaja mi lord pues desconozco el designio de su gracia y quizás, sólo quizás, también sea justo un cántico de alabanza para vos

A pesar del acento, construir palabras y frases cargadas de paja era empresa fácil en la doncella con voz aterciopelada y tono meloso que se tornaba más dulzón a medida que los cumplidos de Khando se iban desplegando.

- A decir verdad llevo poco tiempo en París, pero sin duda lo estoy invirtiendo con las mejores posibilidades que la ciudad de "las sombras" se permite estas noches

Si, había llegado el momento de desplegar un pequeño juego de palabras con toda la intencionalidad del mundo, desvelando sutil su naturaleza de un modo divertido, quizás fuera una de las pocas cainitas en toda la ciudad que se podía permitir aquel juego con el parafraseo. Si no podría ser la única en valor y astucia para componerlo y emplearlo justo en el momento indicado.

El escritorio de Khando era formidable hasta el punto que fingió maravilla, aunque apenas alcanzaba un tercio de lo que su biblioteca en el Castillo. Por suerte pudo salvar todos los ejemplares antes de la atrocidad de Geoffrey y sus bárbaros. Como de costumbre, iba un paso por delante del antiguo príncipe o sus secuaces.

Khando tomó asiento buscando su comodidad antes que la de su invitada, Elois pasaría por alto ese detalle, después de todo no esperaba mucho de éste y sus modales, al fin y al cabo estaban sobremanera por encima de la media parisina. Alegremente y portando una sonrisa en sus sugerentes labios tomó asiento sin más preámbulos, luego fijó su mirada intensa en el anfitrión y con algo de picardía desmenuzó nuevas frases con acento extranjero.

- ¿Debo suponer que me ofrece su gracia Santuario?

Detrás del tono socarrón había más peligro del que Khando pudiera imaginar.


Khando Ezcani - August 28, 2008 05:35 PM (GMT)
“Podéis llamarme tan solo Khando mi dama; y si, podéis quedaros aquí tanto tiempo como gustéis”. Khando clavó su mirada en la mujer, atento a cada movimiento. Nada parecía ser demasiado exagerado, ni muy cuidado. Aquella extraña actuaba con total normalidad y naturalidad, lo que solo podía significar una cosa. “Os encontráis ahora bajo mi protección”

Aquella criatura estaba preparada para todo.

“¿Deseáis algo de beber, tal vez?” Khando observó su escritorio misteriosamente. Tenía una pequeña daga allí, escondida en uno de los cajones, lo suficientemente filosa como para alcanzar el corazón de aquella mujer. Pero no era eso lo que buscaba. Por el contrario, allí, a tan solo unos metros, Khando escondía su provisión de vitae, en una elegante botella de vidrio con ribetes.

Khando volvió a observar como la mujer se acomodaba en el sillón. Por un segundo, le había dado la impresión de que algo había desagradado a aquella mujer, pero sea lo que fuese, ya había desaparecido.

Khando le había dado una oportunidad que pocos otros vástagos habrían otorgado a un desconocido. Seguridad, Refugio, Santuario. Aquellas palabras recorrían la cabeza del vástago a gran velocidad. ¿Había tomado aquella decisión por voluntad propia, o una mano invisible lo había empujado? Ya no tenía sentido preguntarse aquello, por lo que lo descartó rápidamente.

“No es mucho lo que poseo, pero al menos podría compartirlo con usted por una noche” Khando sonrió amablemente, mientras observaba las cenizas de la chimenea apagada. Podría hacer que Willhem la prendiese, pero prefería mantener la oscuridad de aquel lugar. Tan solo por seguridad.

Elois D'Umbrelle - August 28, 2008 06:13 PM (GMT)

Así que Khando...Khando Ezcani... curioso nombre

¿Estarían los dos jugando al mismo juego de nombres inventados?, eso aumentaría la diversión, pero aquel cainita no parecía respirar la misma fragancia que ella, aunque había dejado clara su condición con la bebida.

Condescendiente en talante, sonrió tímida tratando de no alterar como tenía por costumbre los papeles. Ella no era la anfitriona y no le correspondía llevar la iniciativa. Por contra no le quedaba otro remedio para conseguir lo que ya le pertenecía.

- Agradezco vuestra oferta, vuestras deferencias, pero no es mi deseo abusar de la generosidad de tan ilustre... cainita...

En un intento de desviar la atención sobre la palabra clave en su frase atendió a colocar un mechón de azabache que le caía a uno de los lados de la diadema. El gesto tampoco duró mucho pareciendo más un acto reflejo de preocupación por la estética que una maniobra de distracción.

A decir verdad hay una cosa en la que si podéis ayudarme

Acercó su cuerpo erguido hacia Khando para hablarle en un tono más próximo.

Un viejo amigo me ha dicho que tenéis algo que es de mi propiedad y gustaría de recuperar

En lugar de ir directo al grano gustó de marear un poco la perdiz, era parte del juego desde luego, pero también la servía para evaluar la reacción y en definitiva al cainita que tenía delante.

Khando Ezcani - August 29, 2008 02:31 PM (GMT)
“Interesante” fingió sorpresa Khando, pues estaba bastante seguro que aquella extraña no estaba allí por casualidad, sino en busca de algo. “muy Interesante”

Khando sonrió mientras se tocaba la barbilla pensativo y con aires de duda. “Realmente no se a que objeto en particular os referís” Khando rodeó el tema ligeramente, tanto al menos como lo hacía su interlocutora.

“Como ya dije anteriormente no es mucho lo que tengo para ofreceros, y todo lo que está aquí me pertenece” Khando sonrió misteriosamente mientras se acomodaba ligeramente en el sillón.

La miró fijo por unos segundos de silencio. Las facciones de aquella mujer, sus movimientos, el sonido de su voz, los ojos. Todo, de alguna manera, era perfecto.

“Tal vez si fueses más específica podría yo recordar si es que poseo algo que os pertenece”

Elois D'Umbrelle - August 31, 2008 05:17 PM (GMT)

Sus cejas se alzaron levemente mientras con un gesto sobrado y a la vez aburrido recurrió al uso de sus manos para obtener con mucha delicadeza una diminuta llave de plata que tenía como colgante. Con un gesto condescendiente expuso el trofeo a su anfitrión para que éste comprendiese.

Durante todo el proceso Khando estaba siendo evaluado meticulosamente sin saberlo. El análisis no había concluido pero resultaba de lo más revelador y quizás podría... aún era pronto y lo primero era lo primero. El cofre.

- Deseo el objeto donde debe encajar esta llave

Elois tenía mucha paciencia, sin embargo se le agotaba pronto y en alusión a ella no existían términos medios. Por supuesto, una deliciosa sonrisa acariciando su faz encubriría el disgusto y a la espera de una respuesta afirmativa que colmase todas sus expectativas sobre el preciado cofre centraría su atención en los estantes plagados de manuscritos.

Khando Ezcani - August 31, 2008 11:19 PM (GMT)
Khando no fingió cara de sorprendido en aquella oportunidad, sino por el contrario, sonrió amablemente.

"Asi lo entiendo" Volvió a observar a la mujer una vez más antes de continuar su discurso. "Esa llave podría encajar en muchas cajas, pero digamos que ciertamente yo poseo aquella que usted busca; entonces, ¿a quien le pertenecería dicha caja?"

De seguro la mujer no se andaría con juegos, pero Khando no era tan tonto como para comprometer su misión.

Por lo que se quedo esperando la respuesta de aquella mujer antes de actuar. Aunque ya imaginaba lo que sucedería a continuación.

"¿Quien os envía?

Elois D'Umbrelle - September 2, 2008 05:19 PM (GMT)
Aquella pregunta suscitó una tenue sonrisa, amortiguada por un preciso gesto en su faz que le haría recobrar la compostura elegantemente. Por otra parte suscitaba muchas otras cosas, aunque esas serían ajenas a Khando quedando al amparo del nutriente arte de la conspiración, llevado hasta sus extremos más retorcidos por aquella que tenía delante y que sin embargo parecía desconocer.

- Don Álvaro de Yañez, de los Lasombra.

Un tono suave pero tajante. Elois nunca alzaba la voz, no lo necesitaba pues tenía sus propios métodos para expresar sus sentires y pesares.

- Él es quien os hizo entrega del cofre, tanto como se preocupó porque esta llave llegase a su destino.

Acto seguido apretó delicadamente la llave hasta ocultarla dentro de su mano. Un gesto valía más que mil palabras. Deseaba el cofre y lo deseaba ya. Aunque hábil depredador de París como le precedía su renombre buscó algo de conciliación quitándole importancia a todo lo ocurrido anteriormente dejando que las palabras fluyeran en el ambiente.

- Pero decidme, sois un mero correo o tenéis pensado residir por más tiempo en París

Inocente pregunta donde las hubiera que tratándose de quien se trataba de seguro encerraba más de un significado.

Khando Ezcani - September 2, 2008 11:26 PM (GMT)
Al escuchar aquel nombre, Khando sonrió complacido, y luego se levantó de su sillón. "Si me disculpa" le dijo a aquella mujer.

El vástago se dirigió hacia el escritorio que había en la esquina de la habitación, y de la nada creó una pequeña llave compuesta por materia líquida pura... sombra. Luego procedió a abrir uno de los compartimientos y sacó el pequeña cofre en cuestión.

Khando volvió a sonreír y se acercó hacia Lady Mariam. "Creo que esto os pertenece" le dijo mientras hacia entrega del cofre. "Sepa disculparme si perdí su tiempo, pero debía serciorarme"

Luego de entregardo el cofre, el vástago volvió a sentarse, y procedió a responder la segunda pregunta. "Es mi intención permanecer en Paris tanto como sea posible, aunque con las últimas revueltas, sería de tontos hacer planes de estad+ia a largo plazo"

El Lasombra sonrió cordialmente "¿Y usted?"

Elois D'Umbrelle - September 10, 2008 04:41 PM (GMT)

Plácidamente atendió a recoger lo que por derecho era suyo sin embargo su semblante desairado o sus facciones quedaron totalmente imperturbables. Con el cofre al fin en su poder y arropado bajo su regazo centró su atención sobre el anfitrión del lugar. Dejándole entre ver una sonrisa comedida decidió responder con naturalidad.

- No monsieur, no me quedaré mucho en París. Esta ciudad se ha convertido en los últimos tiempos en un lugar bastante peligroso y si ahora me hallo aquí es para zanjar unos asuntos que tenía un tanto descuidados

Serena y diligente levantó su esbelto cuerpo del asiento y se dirigió hacia Khando tendiéndole su mano para despedirse. Después de todo tenía prisa.

- Desconozco vuestro linaje, pero Lord Constanza favorecerá a los suyos y si es así os auguro un próspero futuro. En cambio al resto sólo nos queda afrontar las guerras del norte y el sur, las epidemias del ganado y los devoradores políticos que habitan estas noches la ciudad al amparo de un pedazo del pastel parisino.

Sonrió dulcemente.

- Espero que no seais uno de esos depredadores políticos y de serlo espero no haberos ofendido pues no era mi intención, mas para alguien ajeno a todo ese fervor político y de entuertos cortesanos existen otras ciudades donde retirarme a descansar plácidamente, menos importantes quizás pero dotadas de encanto.

Khando Ezcani - September 30, 2008 01:28 AM (GMT)
Khando sonrió placenteramente. Se levantó de un salto medido y tomó la mano de la mujer para dirigirla hasta la salida. No hay ofensa alguna en sus palabras, mi dama" aseguró mientras la guiaba hasta la puerta de su despacho.

Espero volver a verla. La franqueza y veracidad de sus palabras me han dejado muy intrigados. Tal vez en algún futuro cercano, nuestros caminos vuelvan a cruzarse. Khando llevó a la mujer hasta la salida, y se aseguró de que Willhem le devolviese sus pertenencias.

Aunque hace tan solo unos minutos que nos conocemos, siento como si no fuese la primera vez que estamos juntos Khando volvió a sonreirle amablemente.

Hasta Siempre dijo mientras veía a la mujer partir.




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