Cuando la noche cayó sobre París, una figura que pacientemente había esperado, penetró sigilosamente en la Universidad.
Ni los guardias ni los ocasionales visitantes pudieron verle, y menos aún cuando sacó el pergamino entre sus ropas. Auqnue había ya buscado los libros, el darse cuenta de que no estaban le dejó preocupado. Pero eso podría solucionarlo después.