A lo largo de la tarde varios sacerdotes se centran en el lugar del incidente de la capilla para llevar a cabo una serie de rituales. Entre ellos el exorcismo y la santificación del lugar, liberándolo así del supersticioso populacho.
Cuando la primera oscuridad cae ya ningunas de las santas personas queda en el lugar. Y tan solo se mueve por allí algún que otro curioso.
En la zona empieza a rondar la tranquilidad, y algunos rumores empiezan a desestimarse al anochecer, para ser intercambiados por otros.
Se rumorea que ha habido monjes presentes de varios de los lugares sacros de la ciudad.
Entre los cainitas se habla de influencias religisosas, pero también de iniciativa propia entre los tocados por Dios.