No resulto difícil dar con una casa en Le Vilé. Algunas gentes estaban deseosas de poseer algo de dinero para dejar la ciudad, dado que la peste no dejaba de perseguirlos por los callejones.
De esta forma Davra había podido incluso elegir. Y una casa de dos plantas con estructura de piedra bien construida le había parecido magnifica. La enorme chimenea en especial, le había encantado. Recordandole la de casa de su padre, que en los frios inviernos les hacía sudar.
Davra se frotó las manos pensativa y se hizo un planing mental de las tareas que debía de cumplimentar antes de que llegase el amanecer. Necesitaba una gran mesa y mover todos los muebles a una sala lateral, donde no molestarían.