View Full Version: La Guerrera Roja

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Title: La Guerrera Roja
Description: 5/5/1226


Davra - May 17, 2008 06:50 PM (GMT)


El pesado caballo de guerra relinchó salvajemente y alzó los enormes cascos delanteros al ser obligado a detener su marcha. Los fuertes brazos de Davra tiraron de las riendas con una mirada salvaje. El corazón desbocado de la bestia, alzaba a bestia de la Brujah de lo más profundo de su alma. Los cascos del caballo, al volver a encontarse con el suelo, sacaron chispas de los adoquines ante el Palacio del Príncipe Lasombra de París.

Davra paso una pierna sobre la crin del animal y se dejó caer sin usar las manos. Su capa roja ondeaba con el viento del este y su melena roja bailaba desenfrenada.

Botas de piel oscura y el hacha. Un arma de gran tamaño que colgaba de su cinto, gastada por el uso, pero no por ello menos letal. Más de un enemigo había descubierto demasiado tarde que aquel objeto, que parecía ya poco afilado, no era lo más peligroso de la guerrera. Pues era su poderoso brazo lo que desmenuzaba la roca y lanzaba carretas.

El caballo quedo quieto sin moverse, pues no dejaba de ser un animal entrenado para la batalla. Mientras Davra llegó ante los soldados, y con una sonrisa en la cara alzó la voz.

- Vengo a mostrar respeto por el Señor de estas tierras, con quien debo de hablar?. - Hermosa y letal, era la energía del aura de la Vikinga.

Anibal - May 18, 2008 07:23 PM (GMT)
Detrás de Davra estaba yo, silencioso, como un guardián. No iba a interferir... demasiado... en su presentación, pues todo Brujah debe aprender las lecciones de la sabiduría por si mismo, pero estaba con ella para ello. Si Maximo intentaba cualquier cosa descubriría que el Clan Brujah estaba unido.

Maximo Constanza - May 19, 2008 02:09 AM (GMT)
En aquel momento el chambelán abrió las puertas pareciendo casi una coincidencia para aquellos que no conocieran la eficacia de aquel ser. Rápidamente ordenó a uno de los soldados hacerse cargo del caballo y llevarlo a las cuadras, y luego se dirigió a los que aguardaban.

- Bienvenidos. Si lo que deseais es presentar vuestros respetos al Príncipe, deberíais darme vuestro nombre para poder haceros una presentación digna miseñora.

Ícaro saludó debidamente a Anibal y luego mantuvo un leve silencio.

- En cuanto a las armas, me temo que debereis dejarlas antes de entrar a la sala de Corte. Como comprendereis es una medida totalmente protocolaria y espero no os sintais molestos por ello.

Entonces entraron en la fortaleza y esperaron un momento mientras un par de sirvientes se acercaban al lugar en busca de las armas de los cainitas.

Davra - May 19, 2008 05:51 AM (GMT)


La Brujah sonrió a Ícaro. Se echó la capa roja a un lado y descolgó el pesado hacha, dejándola en manos de uno de los sirvientes.

- Solo es un hacha. - Dijo, sabiendo lo que era capaz de hacer con las manos. - Soy Davra de Brujah. Y Vos?.

Aquel Cainita no parecía un Lasombra, aunque ella no conocía muchos de los manipuladores de Sombras. Tenía porte de mayordomo.

Anibal - May 19, 2008 11:31 AM (GMT)
Yo personalmente sólo alcé los brazos en silencio, dejando a Icaro ver que no portaba armas y le hice una adecuada reverencia. Lo cierto era que mi espada estaba demasiado oxidada para usarla tras cincuenta años sin cuidarla, y aún no me había molestado en conseguirme una nueva.

Maximo Constanza - May 19, 2008 12:08 PM (GMT)
Ícaro no pudo contener una sonrisa ante la evidencia del comentario de la Brujah. Estaba claro que el arma no era lo más mortal en aquel cuerpo esbelto. Pero las normas eran las normas, y eso era lo que mantenía una civilización.
Por unos momentos Ícaro se quedó pensativo. ¿Cuanto hacía que no le preguntaban su nombre? En aquel momento decidió que la guerrera roja le gustaba. Y ese apodo sería el que le daría a partir de entonces. Sería una digna presentación.

- Yo soy Ícaro de Ventrue, chambelán de la Corte. Si soys tan amables de seguirme os llevaré ante el Príncipe.

Entonces, quizá un poco más erguido que de costumbre, el de sangre azul guió a la guerrea y al filosofo hacia la sala del trono.

- Davra, la guerrera roja, y Anibal del clan Brujah.

Y con un leve saludo se despidió de ambos cainitas para dejarlos ante el Príncipe.

Máximo, a la vez que muchos más en la sala, reparó en el porte de la guerrera, digno de cualquier Brujah. Así que Anibal se veía fortalecido ahora con la llegada de un nuevo miembro de su clan. Cuanto mejor si al final conseguía tenerlo a su lado.

- Buenas y oscuras noches tengais Davra y Anibal de Brujah. ¿Qué puedo hacer por vosotros?

La respeusta era más que evidente, pero como siempre, las cosas de palacio van despacio.

Anibal - May 19, 2008 03:35 PM (GMT)
Yo me incliné profunda y respetuosamente ante el Príncipe. Aún no tenía mi respuesta, y desde luego no la tendría hasta mañana como mínimo, así que me tocaba inclinarme como un Cainita cualquiera. No me molestaba. Las señas externas de poder impuestas por los Ventrue me resultaban superficiales, banales. Estúpidas.

Aunque me sorprendía que fuera ahora Davra quien portase mi antiguo mote de "El Rojo". Las vueltas que da el tiempo.

Davra - May 19, 2008 07:50 PM (GMT)


Davra habría dado un manotazo de afecto a la espalda del Ventrue, por muy extraño que le pareciese un Chambelán de ese Clan en una Corte Lasombra, pero las confianzas se las guardaría para más adelante.

Llegar ante Máximo fue fácil, más de lo que esperaba. Pero el aspecto del Lasombra si era el esperado.

- En efecto me llaman Davra y soy de la estirpe de Brujah, pero me han llamado muchas cosas diferentes en la vida y en la no-vida, pero no recuerdo que me llamaran Guerrera Roja. - Dijo a todos los presentes sin muestras de resentimientos. Parecía que era el tipo de Cainita que demostraba sus resentimientos a martillazos de sus puños.

- Pero seamos un poco más protocolarios. - Y los ojos verde claro de la hermosa mujer se clavaron en los del Principe. Puso el puño sobre su pecho y habló sin arrodillarse, solo una leve inclinación de cabeza acompañó al gesto.

- He venido para quedarme si me lo permiten. No deseo mal para este Trono y puedo ser de gran ayuda contra los sus enemigos de su Majestad.

En su juventud, Davra había jurado que no se arrodillaría ante un hombre, a no ser que la venciese en combate.

Maximo Constanza - May 23, 2008 12:30 AM (GMT)
El Principe sometía a exámen cada uno de los gestos de la Brujah, cada una de sus palabras, y cada una de las cosas que no decía o hacía. Así cuando ella terminó su presentación Máximo guardó silencio por unos momentos observando a la fiera guerrera.

- Davra de la estirpe de Brujah. En realidad no importan los títulos con que se os haya honrado hasta ahora, pues seguro que son muchos. Pero en París cada uno forja su propio destino, en cada elección, en cada paso, y a raiz de eso es como quiero conoceros.

Las palabras del Lasombra sonaban respetuosas y directas, reafirmando la seriedad y responsabilidad del cargo que asumía.

- Por el momento vuestros actos hablan por si solos, y no veo motivo alguno por el cual no podais quedaros en la ciudad, además veo que habeis encontrado buena compañía.

La referencia al seguimiento de las tradiciones presentándose al Príncipe en su llegada a la ciudad decía mucho acerca del estilo de Máximo, que al referirse a Anibal lo saludó con un cabeceo.

- Pero contadme algo más de vos. Decidme que os trae a París, y que creeis poder aportar a la urbe.

Estaba claro: la primera impresión había sido buena, pero aún no estaba la liza ganada.

Anibal - May 23, 2008 01:04 AM (GMT)
Yo simplemente asentí en silencio, demostrando que en efecto tomaba a Davra bajo mi ala. Si ella lo deseaba, claro. Había demostrado ser fuerte e independiente, así que imaginaba que no estaría muy dispuesta a ella. Pero mi protección la tendría de todas formas, como todos mis hermanos de Clan.

Davra - May 23, 2008 06:04 AM (GMT)


La Brujah sonrió con agrado.

- Al iniciar mi viaje a París, lo hice sabiendo que la ciudad era Gobernada por el chiquillo del gran Alejandro. Pero me alegra ver un miembro del Clan Lasombra sentado en el trono.

Dijo sin haber respondido a la pregunta.

- He venido a fortalecer a mi Clan. Para que su presencia en París sea tomada más en serio. No he venido a serviros como vasallo, pero si la Voz de mi Clan lo considera oportuno, uniremos nuestras fuerzas por el bien de la Estirpe y el mal de nuestros enemigos.

- Por Tyr el manco, que el gemido de mi hacha aterrorizará a nuestros enemigos!!!.

Maximo Constanza - May 23, 2008 12:41 PM (GMT)
Máximo asintió a los comentarios de la nórdica.

- Celebro vuestra alegría entonces Davra.

Por lo que parecía, Anibal hábía aceptado la tutela de sus hallegados, aunque no lo hubiera hecho aún de forma oficial. O almenos así parecían aceptarlo los demás Brujah, incluida la recién llegada. Tiempo al tiempo.

- En cuanto a seguir a la Voz de vuestro clan... Es un tema que me preocupa en cierto modo, pues en estos momentos los Brujah se muestran sin una cabeza aparente, almenos reconocida. Y éste es un hecho que podría negaros, a ojos de los demás, la seriedad que pareceis precisar.

Y aunque se refería claramente al recién despertado, cuando hablaba su atención se centraba en la dama de roja melena. Pero sus palabras no mostraban amenaza alguna, sino tan solo el hecho que sus posibles decisiones tendrían unas consecuencias.

Davra - May 24, 2008 10:14 AM (GMT)
Davra miró sorprendida a el Príncipe.

- El Clan Brujah posee una cabeza bien visible y su nombre es Anibal el Rojo, es el más anciano y veterano de nosotros y bajo su gobierno nuestro Clan crecerá sano y fuerte. Mi apoyo a su causa no le da ese privilegio, Majested. Si no su edad. No sois Vos quien decide quien es el líder de nuestro Clan, si no nosotros.

- Si lo que decís es que Vos debéis de aceptarlo como miembro del consejo, adelante. Esta no deja de ser vuestra ciudad por derecho de Sangre, pero ningún otro Brujah se alzará en su contra mientras mis puños y colmillos lo puedan impedir y la fuerza de nuestro Clan, si sabéis tratarnos, será de gran ayuda para vuestros futuras acciones. Pero no dudéis en ningún momento, que este Cainita que me apadrina acompañándome, es el legítimo líder de los hijos de Cartago en París.

Las palabras de la Vikinga resonaron en la sala de audiencias, creando la poderosa apariencia de ser la Voz de un General de los ejércitos. No había amenaza en sus rojos labios, pero si mucha seguridad. Pues ella parecía valorar en gran medida al Lasombra. Y esto lo denunciaban los fieros ojos de la Guerrera del Norte.

Anibal - May 24, 2008 12:00 PM (GMT)
"Bien hablado, ciertamente. La libertad de nuestra sangre corre fuerte por sus venas, como auténtica Brujah que es. Y la fiereza de nuestra sangre da alas a sus palabras". Si hubiese sido su Sire me habría sentido orgulloso de Davra, pero como no lo era sólo permanecí impávido, apoyándola en silencio en su debate con el Príncipe. Política desde el comienzo, era prometedor.

Maximo Constanza - May 26, 2008 03:49 AM (GMT)
En el interior de su ser Máximo sonrió, pero no dejaría entrever tal emoción através de su rostro. Una vez reconocido públicamente como líder de su clan, si quería ganar ciertos derechos respecto a las decisiones de París no tendría demasiadas alternativas, así que posiblemente era cuestión de tiempo el que aceptara el cargo propuesto en su presentación. La pasión de los celotes era una arma de doble filo, pues en cualquier momento podía estallar tanto hacia sus "adversarios2 como hacia ellos mismo.

- Me alegra escuchar vuestras palabras, y más los hechos que ellas conllevan. El clan Brujah ha tomado una buena decisión, y la apoyo y acepto con total sinceridad. Y por ello espero poder otorgar un importante cargo político a vuestro líder, para que la brillantez y la lealtad que profesais puedan verse reflejadas también a nivel de la ciudad. Sin lugar a dudas la unión hace la fuerza, y no quiero otra cosa que contar con vosotros como índividuos, y como conjunto para realzar París de sus cenizas como el ave fenix.

La mirada seguía fija en la dama, pues aquella era su presentación, por mucho que Anibal estuviese allí.

- Espero que no me hayais malinterpretado Davra, pues nada lamentaría más que perder vuestra confianza en el mismo momento en que nos conocemos. Pues como vos deciis si logramos entendernos los unos a los otros, haremos de esto algo digno de rememorar.

Davra - May 26, 2008 05:59 AM (GMT)


Davra observó las reacciones del Príncipe Lasombra a sus palabras, para luego hablar.

- No hay malas interpretaciones en la verdad Majestad. Las palabras se pierden en la nieve invernal al fundirse y tornar a ser agua. Las acciones son la fuerza que genera el cauce del rio, poco a poco pero inexorablemente.

- Si todos empujamos al agua para ir por el mismo valle, conseguiremos un París más grande y poderoso en menos tiempo.

Khando Ezcani - May 28, 2008 01:56 AM (GMT)
Khando escondió una sonrisa divertido. Aquella mujer era el arquetipo más tipico de un Brujah que jamás había visto. Lo que le parecía a la vez fascinante y divertido.

De hecho se imaginó que ella sería bastante valiente, para andar con el cabello descubierto, en una sociedad que la tildaría de bruja, hechicera, o endemoniada debido al color fuego de este.

Se mantuvo a la expectativa durante los primeros minutos de la conversación, intentado pasar lo más disimulado posible, sin atraer la atención lo que de seguro no sería muy difícil, pues todos los ojos se concentraban en aquella mujer.

Maximo Constanza - May 30, 2008 07:22 PM (GMT)
Máximo asintió a las palabras de la nórdica.

- Veo que entonces poseemos un mismo pensamiento al respecto, y espero que así siga en el futuro, pues solo entonces cuando París vuelva a brillar podremos decir que es fruto de nuestros actos y reclamarla como propia.

El toque filosófico del Lasombra adornaba cada una de las palabras, aportándole mayor firmeza y encanto, y aunque supuso que Davra no vería con tanto aprecio como otros la poesía de sus afirmaciones no pudo contenerla un instante más en su interior.

- Ahora, si no teneis más que comentar, a mi parecer podemos dar la presentación por zanjada, ya que supongo tendreis muchas cosas que hacer en vuestros primeros días en la ciudad.

Si la dama no tenía nada que añadir, el Príncipe acababa de permitirle la partida de aquel lugar.

Khando Ezcani - May 30, 2008 08:45 PM (GMT)
Khando se acercó a la salida silenciosamente, con la clara intención de detener a la mujer antes de que saliera.

Deseaba hablar con ella, sobretodo porque era evidente que era la protegida de Anibal, lo que se le antojaba divertido.

Pero había algo más en aquella mujer que le asombraba.

El fuego de su espíritu aun no se había apagado luego del abrazo, sino que por el contrario, se había desparramado por todo su ser luego del Abrazo.

Esto podía ser común para los Brujah; pero aquella mujer no era común... ni siquiera para los suyos.

Por lo que Khando no dudó en abordarla apenas saliera del lugar.

Anibal - May 31, 2008 01:21 AM (GMT)
Con suavidad, esperé en silencio a que ella decidiese. El Príncipe parecía haber atado todo, de modo que no nos quedaba mucho por hacer aquí. Quizás regresase yo más tarde, pero tan sólo una vez hubiese confirmado que todo estaba bien con Davra. Y eso no podía hacerse en el interior de la sala.

Davra - June 2, 2008 08:38 AM (GMT)


La Guerrera asintió con una sonrisa. Poco femenina, pero atractiva sin duda.

- Nos llevaremos bien. - Dijo con sinceridad.

- Estoy segura de que dentro de bien poco requeriréis mi presencia y será para mi un orgullo servir, con la aprobación de Anibal, a un Señor tan concorde con su cargo como sois Vos.

- Buenas noches. - Y dándole la espalda a Máximo salió al exterior para ver como uno de los presentes, un Cainita de aspecto oscuro, se le aproximaba.

Khando Ezcani - June 2, 2008 03:11 PM (GMT)
"Buenas noches Dama" le saludo Khando cuando la mujer estuvo lo suficientemente cerca. A su alrededor, las sombras se movían divertidas, mientras Khando realizaba una elaborada reverencia.

Una vez incorportado, realizó otro saludo a Anibal. Luego miró a la mujer y sonrió "Que interesante... muy interesante. Es un placer teneros aquí. Mi nombre es Khando Ezcani, del Clan Lasombra" Intentó guiar a la mujer a las afueras de aquel lugar.


Anibal - June 3, 2008 12:37 AM (GMT)
-Khando.-

Una leve inclinación de cabeza sirvió como saludo para el Lasombra. Dejé que Davra decidiese lo que quería hacer esa noche, pero yo haría de su protector. Era curioso que yo fuera su guardaespaldas, cuando probablemente ella fuese mi igual en combate, sin embargo mi renombre era lo que nos protegía en este campo de batalla política. Y me constaba, porque lo había visto, que Ezcani no había desperdiciado el tiempo desde que nos habíamos conocido.

Khando Ezcani - August 6, 2008 01:46 AM (GMT)
Khando volvió a sonreír amablemente "Mi buen colega Anibal, es bueno volveros a ver aquí. Es sorprendete como volvemos a encontrarnos una y otra vez en los mismos lugares, pensarías que os estoy persiguiendo;" Khando rió divertido "O tal vez nuestros objetivos son simplemente similares, y sabemos donde debemos estar para poder lograr lo que tanto buscamos."

Khando miró a la mujer. Era hermosa. Muy hermosa. Y de seguro sería capaz de partirle a la mitad con su fuerza. Pero no allí, en aquel recinto sagrado. "Las grandes mentes piensan iguales," dijo Khando en alusión a un antiguo proverbio. "Es bueno ver que los tuyos han tomado tan bien tu regreso; aunque dicen que el anterior Brujah era muy respetado, me pregunto que le sucedió... Aunque eso es de seguro historia antigua."

Khando le indicó amablemente un camino a seguir, que los llevaría a los jardines de aque lugar.




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