View Full Version: 1-7-1.225 Buscando al egipcio

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Title: 1-7-1.225 Buscando al egipcio
Description: un paseo por el mercado


Vikarna - July 21, 2005 10:41 AM (GMT)
Vikarna salió de la capilla tras tomar las habituales precauciones en forma de ritos y tomó las habituales precauciones al salir de esta. Miró a su alrededor con su agudizada vista (auspex 1) y su fino oido estuvo atento a alguna señal que indicara que estaba siendo vigilada. Vikarna era una persona muy perceptiva y no solian escaparsele esos detalles, si alguien la seguia, ella lo sabia, siempre. Todas precauciones eran pocas cuando se pertenecia a su clan. Muchos neonatos con algo que demostrar se podian ver lo suficientemente valientes (y necios) como para atacarla y tampoco podia olvidar la presencia de los Tzmisce en la ciudad.

Mientras se dirigia tranquilamente hacie el mercado con sus sentidos siempre en alerta sintió la necesidad vital de sangre. Aún no le era realmente necesaria, pero la realizacion de rituales siempre la dejaban con un poco de hambre y ella no privaba a su bestia interior de sus más básicas necesidades.

Se dispuso a esperar en una calle sin iluminación apenas y agudizó sus sentidos. No tuvo que esperar mucho. A lo lejos pudo oir los pasos de alguien que se acercaba tambaleante, seguramente borracho. En efecto así era. Cuando estuvo cerca de ella sin reparar en su presencia se avalanzó por su espalda y le mordió en el cuello. Bebió su sangre hasta sentirse mejor (lo suficiente para dejarle con vida) y le empujó con fuerza contra el suelo para que cayera de bruces. Seguramente mañana ni recordaria el incidente, y sin más dilación continuó con su paseo nocturno. El alcohol en la sangre del borracho le hizo sentirse ligeramente eufórica aunque no lo suficiente como para no estar totalmente alerta y calmada.

Una sonrisa picara iluminó su rostro.

Vikarna - July 22, 2005 09:52 AM (GMT)
Prosiguió su paseo hasta llegar al mercado, la sangre qu acababa de ingerir le dió un leve rubor a sus mejillas que realzaban su belleza y le daban un aire más juvenil y travieso (si eso era posible).

Habia recibido instrucciones al respecto, así que se dirigió al puesto en el que sabia que podria dar su paso para contactar con Joseph el egipcio.

Sus sentidos estaban alerta (auspex 1) atentos a cualquier cambio en el entorno y a cualquier indicio de estar siendo espiada. La paranoia era parte importante de su trabajo y era una parte favorable.

Se acercó al puesto en cuestión y depositó discretamente un pequeño sobre con una carta. Tal y como esperaba, deberia llegar a manos del setita.

Contenido de la carta:

Saludos Joseph el Egipcio:

Le solicito una audiencia para tramar ciertos temas. Sé que es usted el mejor mercader de información de la ciudad. La información es aún más valiosa que el oro y eso es algo que usted y yo sabemos bien.

Espero su respuesta:

Vikarna, los ojos de Goratrix




FDI: Soy nueva en el foro pero mi pj ocupa un nicho así q he supuesto que sabria como contactar con Joseph aunque yo no esté muy segura. ¿Que se supone que debo hacer despues de entregar la carta? ¿Esperar?
Y por otro lado, a no ser que alguien me indique lo contrario cada vez que busque la posible presencia de espias supondré que no hay nadie, xq si tengo que esperar a que moderación me dijera que no hay nadie no podria postear mucho. Lo digo xq Vikarna se pasa el dia mirando a su alrededor no como critica a moderación

:P

Trang Oul - July 22, 2005 11:08 AM (GMT)
no es por eso, sino porque simplemente es algo que es parte de tu personaje. si fuese un defecto te lo diria tambien.

Vikarna - July 23, 2005 12:24 AM (GMT)
Vikarna se estuvo un tiempo paseando entre los puestos. Sus sentidos siempre alerta y su atención fija en una cosa. Estaba esperando el detalle que le confirmara que la carta llegaría a su destinatario. Tenia asuntos importantes que tratar con él y por nada del mundo permitiria que su carta terminase en las manos equivocadas.

Mientras vigilaba con disimulo compró un pañuelo de seda de color malva y una manzana que toqueteaba y se la acercaba a la nariz para gozar de su aroma. Era una pena. Sus sobrehumanos sentidos le permitian captar multitud de matices en el aroma de la manzana pero seguia siendo incapaz de comerla. Ironico.

Un amable hombre le regalo un pequeña flor de color rojo y se la puso en el pelo. Estaba radiante y feliz. Solo esperaba que la carta llegara al egipcio para poder seguir así.




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