Title: Cuidando las rosas del jardín (priv con Domenico)
Description: 9 de Julio, A.D. 1226
Elois D'Umbrelle - May 14, 2008 05:06 PM (GMT)
Se respiraba un aire distinto en la ciudad de las luces, el aire del cambio y, se palpaba un tenso ambiente entre los no muertos, pero la batalla no había hecho más que comenzar. Después de una agitada primera noche aún quedaba por apuntalar los cimientos de un vacuo poder y el mismo discreto carromato que la llevara al Louvre dejó a la duquesa en la torre de Violet.
Atabiada con su capa cegaba su visión a los ojos indiscretos. El cochero la guió hacia el interior del dominio de la Nueva voz de los Toreador y reclamó audiencia en su lugar golpeando la puerta para que la dama no se molestase.
Cuando alguien preguntó extrañado tras la entrada que daba paso franco al sancto sanctorum del cainita, sería el cochero quien repsondiese.
- Deseamos audiencia con Lord Astrati esta noche, de ser posible.
Podía denotarse que el italiano no era el fuerte de aquel siervo siendo su pronunciación pésima.
Domenico Augusto Astratzzi - May 15, 2008 02:20 PM (GMT)
Un señor bastante mayor abrio la puerta ataviado con la ropa de servicio.
-Disculpe, quereis decir el señor Domenico Augusto Astratzzi, bien seguidme debe estar creando en su estudio esta aqui fuera. Si puede seguirme. Lo siento, pero hoy no esperabamos visitas.
Despues de hacer unos leves pasos se giro hacia los invitados.
-Disculpen, podriais presentaros. Desearia poder decirle un nombre a mi señor.
El mayodormo, cerro la puerta al salir y empezo a encaminarse por unos preciosos jardines cortados a la perfeccion, con un buen grupo de diferentes tipos de plantas, flores arboles que hace de ese jardin un magnifico ejemplar de diferentes estilos.
Mas alla de la casa, en un rincon del jardin un gran edificio con una pequeña iluminacion. Des de la lejania se puede observar a dos figuras observando alguna cosa, mientras trazan linias con diversos colores en unos enormes lienzos.
El mayordomo pico levemente a la puerta. Un joven pero atractivo chico manchado con diferentes colores sus ropas se giro con una sonrisa en la cara hacia el mayordomo, despues una figura sin ninguna mancha, tambien se giro y se encamino hacia la puerta.
- Buenas noches, Erick, decidme que deseais, mientras mi discipulo y yo estabamos creando?
Domenico hablaba un perfecto frances, y en ningun momento parecia un extrangero si no fuera por las ropas, pues vestia como un noble italiano.
Elois D'Umbrelle - May 16, 2008 09:11 AM (GMT)
Como dictaban las buenas formas el cochero cedió paso a la dama que le acompañaba bajo el influjo de un austero silencio que sólo quedaría roto por una más que lógica pregunta.
- Podeis decir a vuestro señor que una admiradora quisiera conocerle
Un sususrro de ultratumba, suave y vigoroso, capaz de doblegar una legión de rudos teutones con una leve súplica destapó el vínculo de la esquiva dama con la noche, pues el poder arrollador de su presencia era perceptiblemente diferenciable para el siervo, aunque el juego del misterio continuaría.
Tímidos pasos de acercamiento, antesala previa a una cita inesperada con un final impredecible y al mismo tiempo el resultado era tentador. Para Elois, el cortejo de los artesanos se estaba volviendo un hábito dentro de sus costumbres, aunque fuera agotador tratar con semejantes cainitas...
Un chico y un artesano creando, ¿existía algo más patético que desperdiciar el valioso tiempo de la inmortalidad en tema mundanos y humanísticos?, por supuesto. Eso era labor del ganado.
La dama dio un paso al frente y con diligencia elevó su mano diestra.
- Puedes retirarte.
La fulminante voz emanaba como un cántico celestial que el cochero adoctrinó de inmediato. Después aún bajo el embrujo misterioso de una presencia oculta atendió hacia el señor del lugar.
- Deseo hablaros a solas monsieur Astratzzi
Aquel si era un francés nativo, elegante en cada pronunciación e incluso elaborado artesanalmente por una voz aterciopelada y sin embargo la perfecta pronunciación del italiano también delataba a un bilingüe nato en porte señorial y vedado cuerpo de doncella.
Domenico Augusto Astratzzi - May 19, 2008 08:35 PM (GMT)
Domenico observo seriamente a la dama, y le hizo una seña a su discipulo para que se retirara.
- Bien, seguidme, creo que es mejor hablar en mi despacho.
El toreador le hizo una gesto para que entrase y la llevo por una puerta algo extraña pues solo parecia pintada en la pared, pero se abrio y alli se encontraba una pequeña habitacion de gran gusto y decoracion, con una mesa tres butacas de gran valor, y una pequeña biblioteca.
- Bienhallada os encontrais, en el palacio de Violet, residencia de Domenico Augusto Astratzzi, artista de Venecia. Decidme bella dama, que deseais?
Elois D'Umbrelle - May 20, 2008 05:22 PM (GMT)
El velo de terciopelo fue reclinado por dos delicadas manos recubiertas por unos delicados guantes del mismo tejido. Un rostro angelical apareció en escena con dos ojos azules marinos intensos, centelleantes y penetrantes capaces de desgarrar las entrañas de aquel sobre el que posaban su mirada por un deseo de su dueña, aunque no era el caso, de momento.
La más tierna de las sonrisas floreció con sensualidad adolescente mientras un guante acondicionaba el cabello azabache una vez liberado del delicado recipiente que lo contenía.
- Os agradezco la cortesía monsieur.
La suave voz recitó nuevamente con su sensual acento francés en tanto que la joven dama, reverenciaba con el mirada y rostro para saludar al toreador con un porte distinguido que denotaba su noble cuna.
- Soy Elois D'Umbrelle, progenie de Guilles de Bouillon, caminante en el camino de los Reyes, de la noble Estirpe de los Ventrue.
Una vez realizada la puesta en escena y concediendo el tiempo preciso a Doménico para pensar en su reveladora presentación, destapó de nuevo su sonrisa mostrando el buen humor que la acompañaba.
- En paz acudo a vuestro refugio, Lord Astratzzi, voz del clan de los Toreador y con ella es mi deseo partir cuando la velada quede por finalizada.
Con diligencia acometía el peso de la conversación lo cual haría sospechar a su anfitrión el grave error de concederla palabra, por otro lado, resultaba bien complejo retirársela. Así, poco a poco, el envolvente aroma de poder que irradiaba la Ventrue asfixiaba todo cuanto la rodeaba comenzando por su penetrante mirada y culminando por su abrumadora capacidad para hacerse con el control de la situación.
Sonrisa y punto final a la presentación y el protocolo que la acompañaba, pues la dama atajó de nuevo la conversación.
- Me hallo ante vuestra gracia dispuesta a colaborar con vos, siempre y cuando sea vuestro deseo el hacerlo con vuestra humilde invitada y el clan al que representa.
En realidad no representaba al clan Ventrue, al menos no en su totalidad, desde luego no había ninguna noticia pública al respecto, pero como todo en la no vida, era cuestión de tiempo. La convicción en sus palabras implicaba algo más que simple arrogancia propia de un plan de estirados aristócratas, desvelaba la seguridad con la que se haría con el control del clan con desearlo.
La disposición de la patricia era tal que concedió tiempo para reflexión al toreador, el tiempo no le sobraba aquella noche, pero hacer las cosas con prisa no solbentaba nada dentro de sus planes... Además aprovechó para pasear y examinar con tranquilidad la habitación en la que se hallaban.
Domenico Augusto Astratzzi - May 23, 2008 07:49 PM (GMT)
Domenico observo todo el rato a la dama.
- En paz os hallais, y con ella os ireis, pues invitada soys ahora que aqui os encontrais. Decidme pues en que podeis ayudar a un artista, como yo. Y en que os puedo ayudar yo.
La habitacion era increible, muebles de la venencia mas antigua, y de la paris mas tradicional, se notaba que el que vivia en esa casa era un artista incrible, pues unos cuadros con la firma astratzzi, se encontraba decorando las paredes, parecian que los cuadros estuvieran vivios incluso se podia nota el calor del fuego en uno de ellos o las risas de unos niños en otro. Todo alli parecia tener vida incluso una estatua de uno de los reyes de Venecia.
Elois D'Umbrelle - May 28, 2008 04:57 PM (GMT)
Desde luego que aquel lugar no tenía cabida en ojos de un artista, pero para alguien como la dama de hielo cuyo corazón marchito ennegrecía su oscura sangre, poco más que una mera apreciación encontrarían sus profundos y tenebrosos ojos.
La dama D'Umbrelle, tenía mayores preocupaciones y quería solventarlas lo antes posible cuidando la etiqueta hasta el último detalle como era habitual en ella.
- Os lo agradezco monsieur Astrazzi.
Sonrió dulcemente, melosa y socarrona observó a Doménico antes de retomar el curso de la conversación, y de la situación.
- Hasta mis oídos ha llegado la decepcionante noticia del encuentro con el nuevo príncipe, donde éste declinó vuestra voz y voto como así os concediera Geoffrey en su momento.
Sus ojos emitieron un brillo fugaz, astuto, mientras su rostro se impregnó de una sagacidad inusitada.
- Quisiera oír por vos el altercado para, en primer lugar, poder ayudaros a encontrar una solución, pues como bien sabeis, resulta más que preocupante que un Alto Clan carezca de voz, aún más dadas las precarias circunstancias.
Domenico Augusto Astratzzi - June 8, 2008 05:13 PM (GMT)
Domenico empezaba a enteder como que esa dama estaba ahi, era igual de arpia que le habian comentado pero su disciplina le hacia no caer en la tentacion.
- Mi dama Eloise, no se si os habeis enterado, pero prefiero el noble arte de la pintura y escultura que el de la politica, creo que en ellas me encuentro perfecamente en sintonia con el mundo que nos rodea. Asi pues yo mismo he decidido no continuar con tal cargo, y cederlo a la liberta de la dala Alizee, chiquilla de la Monarca Salianna.
Domenico se sento tranquilamente en el sillon mientras observaba a la dama, el don de la palabra tambien era poseido por el toreador.
- Pero muchas gracias por preocuparos por mi estado animico, y mi estado politico, pero no era necesario, pues estoy bien con el cargo de artista de la corte.
Elois D'Umbrelle - June 8, 2008 05:53 PM (GMT)
Aquella sútil respuesta resonó amarga en la dama D'Umbrelle, tal como resultaba el rechazo. Era cierto que la fama de la noble dama Ventrue le precedía quizás como la más voráz arpía de las cortes europeas pero existían otros muchos detalles que Doménico ignoraba y descubriría con el tiempo, sobre todo si finalmente decidía instalarse en París nuevamente.
- Desde luego.
Un gesto tan vacuo como difusa resultó la respuesta de la dama. La ira de sus ojos quedó nublada por una dulce e inocente mirada consecuente con la más temible arma de la noble señora, una sonrisa maternal en un rostro afable y conciliador.
- En tal caso me permitireis el capricho de fomentar la disciplina artística en esta ciudad con vuestra colaboración.
Pícara escondía sus zarpas en tanto que ya no estaba con una voz de un alto clan, sino con un infeliz más entre los degenerados artesanos.
- Cuento con vos para crear una escuela de artistas en París que influyan en toda Francia, en toda Europa y que sean equiparables en talento a los más ilustres del momento e incluso mejores.
Elois humedeció sus labios sensualmente para otorgar aquello que le era innato, su gentil sonrisa. Y letal encanto.
- Os esperaré dentro de una semana en mi refugio para ultimar todo.
Era obvio que no aceptaría un no por respuesta, ya había tomado una decisión y quería que París fuera envidiada en el mundom entero además de tener a Nuestra Señora por un reguero de obras incalculables. Una ambiciosa empresa, pero tratándose de quien se trataba lo sería aún más y por supuesto contendría un retorcido plan maquiavélico oculto en su interior.
Domenico Augusto Astratzzi - June 9, 2008 04:35 PM (GMT)
Domenico asintio, y observo claramente a la dama, como si le mirase directamente el alma, pero sin usar ningun de sus disciplinas, a veces se divertia con ello.
- Asi lo hare, dama Eloise, en una semana nos reuniremos de nuevo.
Elois D'Umbrelle - June 12, 2008 06:32 PM (GMT)
Y como un halcón al acecho, sabedor de que pronto llegará el momento del festín culinario acogió Elois la noticia, después de todo su visita sería en vano y bien le valdría para reestablecer las deterioradas relaciones con la corte de Salianna.
- Excelente.
La ventrue asentía pero su mente, retorcida y calculadora anhelaba otras metas y se había despegado de la parte física actuándo como un autómata. No duraría mucho más que un leve suspiro aquel estado, pero lo justo mara restar importancia a Doménico.
- Todavía quedan asuntos, pero la noche no es tan larga como desease y apenas he llegado a París, ni he presentado mis respetos a su nuevo líder, por tanto espero comprendais que deba ausentarme, monsieur.
Doménico ya no tenía la voz del clan, había rehusado el lograrla, era un don nadie y carecía del aliciente necesario para tan "distinguida" dama.