View Full Version: Chateaux D'Umbrelle

Edad Oscura Paris > Suburbio del Montparnasse > Chateaux D'Umbrelle



Title: Chateaux D'Umbrelle
Description: 21 de junio de A.D. 1225


Elois D'Umbrelle - July 21, 2005 09:34 AM (GMT)

Siguiendo el sendero hacia las afueras de París, los dos caballeros, Cainita y ghoul, partieron rumbo al imponente Castillo de Elois. Cruzando el pequeño pueblo de Montparnasse, continuando la vía durante un buen rato por fin lograron avistar el edificio de murallas impenetrables, el cual gozaba de un campanario y torres vigía.

Tomando el desvío al mismo, dejando a un lado la vía principal se adentraron en la hacienda de la flamante ventrue, no había perdida pues antorchas a ambos lados del camino iluminaban perfectamente la ruta a seguir.

El portón de entrada yacía custodiado por dos fornidos guardianes con una cruz roja al torso, se trataba de caballeros Hospitalarios de San Juan portando grandes alabardas, allí se detuvo D'Artois para anunciar su llegada.

Ciertamente aquello debería tener desorientado al buen capadocio, él desconocía que en compensación a las donaciones de la duquesa a la orden, ésta estaba provista por una guardia de hospitalarios, mas si cabe después del terreible acontecimiento que acabó con la vida del Duque.

Los guardias informaron que la dama D'Umbrelle había partido a París con urgencia, pues una cita importante la esperaba esa noche, aunque no pareció sorprender al fiel ghoul.

Una vez dentro y para mayor sorpresa de Herio, al otro lado del patio de armas existía una pequeña capilla y una comendación de la orden Hospitalaraia, unas cuadras imponentes se encontraban a su izquierda desde donde salieron varios mozos para ayudar a descender a los caballeros, ofreciendo agua para refrescarse mientras se hacían cargo de los animales.

Varios caballeros patrullaban el patio, mientras D'Artois indicaba el camino a las dependencias, entrando por una majestuosa puerta labrada con adornos de oro y un extraordinario blasón circunscrito con varias piedras preciosas.

El interior no resultaba menos lujoso que la entrada, pulcro y refinado, Elois demostraba un excelente gusto estético, gozando de varios bustos de épocas pasadas, así como complejas armaduras y armas adornando los pasillos cubiertos por alfombras rojas aterciopeladas.

Tal como indicaba el cruzado llegaron a la biblioteca de la ventrue siguiendo un largo pasillo con numerosos tapices y cortinas de seda cubriendo ventanales, el pasillo parecía grandioso mas la iluminación parecía pobre por algún motivo.

Una vez en la habitación, D'Artois condujo al erudito a un lado de la enorme pared con varios estantes repletos de libros, tal vez hubiese más incluso que en la propia universidad, varias mesas y sillas cómodas estaban ocupadas por escribas que copiaban algunos de los libros de los que el cruzado alquilaba. Así era, la ventrue gozaba de escribas personales, no obstante el caballero les pidió que los dejaran a solas y sin rechistar todos se marcharon.

Varios sillones bastante cómodos, estaban dispuestos en torno a una chimenea que caldeaba el ambiente en invierno, estando ahora apagada. El ghoul se acomodó en uno de ellos permitiendo completa libertad al capadocio para examinar el lugar.

Quizás le llamase la atención una mesa apartada y elevada sobre el resto, con varios libros encima y cuya silla contenía varios adornos en oro y plata, su respaldar tenía dispuesto un escudo de armas muy peculiar, el blasón del clan de los Reyes. Indudablemente, aquel material e instrumentos de estudio eran los propios de la señora del lugar.

- Estais en vuestra casa monsieur

Fueorn las palabras que arrojó al vacío de la sala el astuto Cruzado, mientras observaba el asombro de aquel cainita.


Herio - July 21, 2005 09:58 AM (GMT)
Herio no estaba demasiado sorprendido por la opulencia en la que vivia la Duquesa. Al fin y al cabo por algo era Duquesa. El mismo en vida habia gozado de una buena estabilidad economica pero la guerra le habia dejado sin nada y no lo echaba de menos. Las riquezas vienen y van, el conocimiento permanece.
No obstante sí le llamó la atención el buen gusto de la señora y el hecho de que no recargara la decoración como habia visto en castillos de otros nobles solo interesados en demostrar sus riquezas.

Otro detalle también le hizo regresar al pasado, tanto caballero cristiano le recordaba lo que el perdió en la reconquista pero al igual que las riquezas, su religión era algo que tampoco echaba de menos.

Para lo que no estaba preperado era para la esplendida visión que se habria ante sus ojos. Una de las mejores colecciones de libros que habia visto en su vida se mostraba ante él y un numero significativo de escribas trabajando atareados en aumentar esa colección.

Dejó que sus sentidos gozaran con el espectaculo (auspex 1). El olor de la tinta, los diferentes tonos de ocres de las encuadernaciones, el sonido de la pluma contra el papel, el tacto de las pastas de los libros...... aquello era un festin para sus sentidos.

D´Artois despidió a los escribas y Herio aceptó la invitación del hospitalario cogiendo un ejemplar de la Iliada de Homero bellamente encuadernado y con detalles en papel de oro.

Se sentó en la mesa de uno de los escribas y comenzo a admirar y a leer sus pasajes preferidos del libro. Su extremo cuidado y delicadeza a la hora de pasar página y tratar el libro rallaba lo excéntrico y sorprendió a su acompañante.

Su curiosidad respecto a su señora habia crecido en intensidad hasta convertirse casi en ansia. Pero mientras tuviera tan agradable compañio (los libros) podia esperar hasta el amanecer si fuera necesario- pensó con ironia

Elois D'Umbrelle - July 21, 2005 11:19 AM (GMT)

El bueno del hospitalario había quedado rendido en los brazos del cómodo sillón, las horas habían trascendido para el capadocio absorto en su lectura, cuando una mano de mujer tocó su hombro reclamando su atención.
Ese gesto le hizo retomar la noción del mundo y donde se encontraba en ese momento, cunado se giró, la doncella pícara le sonrió alejándose de él hacia un lugar de la sala donde la luz había descendido sin que éste se hubiese percatado, tal vez se encontrase algo desorientado pues la escena se hallaba modificada, menos luz, puertas abiertas, más calor humano y varias doncellas arremolinadas sobre una siniestra figura de mujer, envuelta en una capa de terciopelo negro, cuyo rostro era cubierto por una caperuza a juego, no ostentaba suntuosas joyas, ni tna siquiera relicarios, aunque sus ropajes al igual que las doncellas eran de la más pura de las sedas.
Casi al mismo tiempo otra de las doncellas acababa de despertar al veterano caballero que había quedado vencido por el cansancio, sus desperezas quedaron paradas en seco cuando se percató del cúmulo de damas que adornaban ahora la sala. D'Artois clavó sus rodillas dirección a la oscuridad e inclinó la cabeza.

- Mi señora, permitame explicarle, éste caballero, es un cai...

No pudo terminar, pues un seseante susurro en forma de suspiro, expirado a baja frecuencia le interrumpió de inmediato. La voz de aquella dama enmascarada sonaba dulce y del mismo modo vaticinaba dulcura.
Una vezinterrumpido y avergonzado en su descuido el cruzado, la dama levantó una de sus gráciles y diminutas manos abriéndola con delicadeza delante suya, el capadocio no pudo entender o comprender semejante gesto, mas sus siervos rápidamente se acercaron al resto de lámparas descendiendo al intesidad de estas, dejando el salón en penumbra, después se dirigieron a la puerta y andando de espaldas salieron tras una educada reverencia a los presentes, cerrando puertas tras de si.

Ahora quedaban en al sala, el ghoul aún arrodillado, el capadocio y la misteriosa figura de fémina. El rostro de esta estaba dirigido, mas oculto, hacia la mesa donde residía por ese momento Herio, su mano izquierda ascendió con palma hacia arriba, a lo que el ghoul respondió levantándose.
Dos pasos aproximaron a la mujer al capadocio, pero esta seguía aún al amparo de la ocuridad, mas su caperuza como impedimentro añadido paraver con claridad su faz.

- Buena noche, enigmático invitado, soy Elois D'Umbrelle, perteneciente al clan de los Patricios, caminante en el camino de los Reyes, progenie de Gilles de Boillon.

La voz era suave, en susurros como el viento de arabia, penetrante como una espada y ardiente como el fuego, sus gestos muy simples, delicados y comedidos, mas la dama solo gesticulaba cuando hacía falta y con suma parsimonia, dedicando a cada cosa su justo tiempo y fue entonces cuando sus rodillas se flexionaron leves, realizando la más estudiada de las reverencias, diestra como una bailarina, elegante cual una reina, sutil al igual que aletea un mosquito, todo ello justo después de hablar, para proseguir su conversación.

- ¿Vuestra Gracia tendría a bien honrarme con su identidad?

La pregunta parecía súplica y a la vez sonaba a orden de mariscal, aunque el carisma de la dama afloraba por doquier en cada palabra y entonación, quitando peso al asunto. Pese a todo esperaba respuesta...





Herio - July 21, 2005 03:47 PM (GMT)
Herio estaba más sorprendido que impresionado. No creia que el espectaculo que acababa de presenciar fuera un intento de impresionarle, más bien seria algo habitual en su anfitriona. Observó la escena con interés pero sin que su cara mostrase ningun gesto en absoluto cual blanca mascara.
No obstante, su saludo habia sido amable y correcto y además seguia intrigado con su misteriosa anfitriona así que decidió que deberia esperar a conocerla antes de juzgarla por lo que a sus ojos era signo de un gran egocentrismo. Al fin y al cabo si la situación hubiese sido al revés, el tambien habria parecido un excéntrico a ojos de la Duquesa.

-Buenas noches, mi tambien enigmática anfitriona, mi nombre es Aaron Be Eleazar de Capaddocio, caminante de la senda del Cazador Gris y progenie de Yusuf ibn Omar.

- Su colección privada de libros es impresionante, si me permite el atrevimiento

Elois D'Umbrelle - July 21, 2005 06:21 PM (GMT)
Pese a la caperuza y la ausencia de luz, Herio pudo percibir una sonrisa en el rostro de la señora del lugar, su aspecto resultaba cálido, pese a todo lo enigmática o egocéntrica que pareciese, no se denotaba disgusto en su ser, tan sólo una cordialidad abrumadora.

- Así me pareció, discípulo de nuestro consejro real, si no me equivoco.

Las puertas se abrieron, mas la ventrue no pareció sorprendida, una doncella irrumpió portando una bandeja de plata con dos copas del mismo metal, sin más opulencia, sencillas pero prácticas. En primer lugar ofreció el refrigerio al capadocio y luego depositó la otra copa en la mesa que pertenecía a su señora, todo fue rápido, silencioso y esta marchó tal como había llegado.

Tras esa breve interrupción, esperada por Elois, ésta prosiguió.

- ¿Que más puedo hacer por vos joven capadocio?

Entonces emprendió el camino hacia su mesa, entre tanto que sus delicadas manos deslucían la caperuza, mostrando un rostro bello de mujer, su ghoul se apresuró para hacerse con la capa antes que su señora lo precisase, no hizo falta que esta lo ordenase, éste sabía lo que su ama pedía sin tener que hablar. Y así cada gesto de la ventrue denotaba fuerza, gran carácter, sus gestos eran autoridad, mas no abusaba de esta, exigía lo mismo que un monarca de la época y así parecía ella, una monarca, pues la noble cuna corría por sus venas muertas o al menos una vez fluyó así.

Ahora, en penumbra, el rostro de Elois estaba descubierto, mas Herio tal vez hubiese preferido no ver sus ojos, que parecían dos faros en la noche clavados en los del capadocio, sondeando su cuerpo, sus modales, con una mirada, sobria, firme y contínua, una de esas miradas difíciles de soportar por mucho tiempo, intimidatoria...

La dama estaba sentada en su trono, junto a su copa, a su diestra su ghoul y fiel vasallo, en frente Herio, que podría tener la sensación de estar en audiencia con un rey, aunque la cara de la ventrue era dulcura extrema y desahogaba cualquier tensión, incluída la que pudiese provocar su fulminante mirada azul.

Allí, estaba ella, sentada, flamante en su trono, esperando la respuesta a la pregunta antes formulada, no parecía tener prisa, no quería el incomodo de su huésped y su pose parecía distendida, todo lo permitido para alguien de su estatus.

Entre tanto el ghoul yacía en silencio, como si hubiesen amputado su lengua y arrojado a las fieras, pues el no musitaría palabra hasta que su señora lo indicase, no porque no quisise, sino porque así estaba escrito.

Herio - July 21, 2005 07:33 PM (GMT)
Herio ya habia tratado con ventrues con anterioridad y tenía la lección bien aprendida, en ningun momento le miro a los ojos más que de pasada y cuando hablaba le miraba a los labios (que por cierto eran muy sensuales, añadió para si mismo el capaddocio).

No se sentia en absoluto impresionado por las demostraciones de riqueza ya que sabia que ni esta te libraba de la muerte. Tampoco se sentia impresionado con las demostraciones de poder sobre los humanos y ghouls porque sus caballeros le obedecian igualmente bien. Y desde luego no le hizo nada de gracia que le faltara el respeto llamandole joven. Más esta noche él era el invitado y demostraria que el si sabia mantener las buenas maneras.

-Si, soy el amigo del noble Trang Oul. Y no, no soy joven Elois. dijo Herio con un gesto amable

-No sé que podeis hacer por mi, ya que ha sido vuestro ghoul el que me ha invitado. Vine porque consideré una groseria declinar la invitación de una Duquesa y porque estaba intrigado por ver vuestra colección de libros, amen de conocerla a usted, si usted me entiende.

Elois D'Umbrelle - July 21, 2005 09:47 PM (GMT)
No hubo gesto brusco por parte de la ventrue ante la descortesía mostrada por aquel ladrón de tumbas.
Su exposición no resultó muy de su agrado, no obstante la toleró, al fin y al cabo aún al pertenecer a los altos clanes, los capadocios no la resultaban muy diestros en la palabra, no obstante así estaba estipulado más ella lo respetaba.

Sonrisa fugasz en respuesta a sus palabras, para denotar ausencia de enfado alguno en su rostro, sino todo lo contrario. Elois entabló la conversación más coloquial con tal de relajar el ambiente.

- Querido mío, Elois es como me llaman aquellos que son mis amigos y como tal lo habeis hecho, mas eso os convierte en amigo, habeis acudido a mis dominios como huésped y como tal gozareis de toda la hospitalidad que esté al alcance de mi mano.

La palma de su mano ascendió y se tornó dirección a su vasallo, apuntando entonces el momento en que este podía hablar.

- Mi señora, su gracia Aaron Ben Eleazar, encontró en un tomo recién llegado de la biblioteca algo que supuse sería de vuestro agrado, así tuve a buen hacer invitarle, pues tiempo atrás anunció el interés por conocerla.

La mano de la ventrue bajó y mudo quedose de nuevo el siervo, su tiempo de parloteo había expirado.

- Aaron Ben Eleazar de Capadocio, espero que mi biblioteca halla sido de vuestro agrado, gozad de ella cuando lo deseeis pues con vos la comparto, mas ahora, exponerme ese nueva de la cual informó mi buen sirviente.

Otra vez gesticuló con su mano, extendiéndola hacia Herio, concediéndole palabra con amistoso ademán.

Herio - July 21, 2005 10:12 PM (GMT)
Herio se mostró satisfecho tanto consigo mismo como con su anfitriona. Era sagaz, y no se le habia escapado el detalle de que la llamara por su nombre de pila. Pero al parecer si se le habia escapado el más sutil detalle de que antepusiera su interes por ver su biblioteca por delante de su interes por conocerla a ella. Aun así, prefirió no confiarse, podria haber captado el detalle pero haberlo ignorado con el fin de obtener un ambiente más relajado y distendido. Fuera o no así, el hecho era que ella volvia a hacer gala de una educación exquisita y debia corresponderla. Además, ya casi se le habia pasado el enfado de que le llamarán joven.

- En tal caso, sabed vos tambien que mis amigos me llaman Aaron, que es el nombre que tenia en vida. Herio es como decidió llamarme mi sire y como me conocen la mayoria.-dijo el capaddocio

- Agradezco su hospitalidad, y su invitación referente a vuestra colección es más de lo que cabia esperar. Es mi deber ofrecerle mi hospitalidad a cambio aunque no se si le gustaria visitar mi mausoleo. Para los ajenos a mi clan no siempre es agradable la vision de tantos cadaveres.

No pretendia ser grosero en modo alguno, consideraba la hospitalidad una norma básica en sus creencias y debia corresponderla aunque su refugio no fuera del agrado de mucha gente. Aun así, se sintio obligado a avisarla para darla la oportunidad de declinar su oferta sin temor a ofenderle.

- Es mi opinión que los sirvientes suelen reflejar la personalidad de sus señores y debo decirle que el suyo es un gran hombre que cumple su misión con gran celo. Esto me indica que puedo confiarle a usted mi hayazgo.

Herio sacó el libro de entre los pliegues de sus ropas y se lo ofreció a la ventrue mientras le hablaba de su deducción.

- Tengo la casi total seguridad de que este libro fué escrito por un cainita. Tambien me atreveria a decir que hace mucho tiempo. No resulta demasiado obvio, pero algunos detalles paracen confirmar mi teoria.

Elois D'Umbrelle - July 21, 2005 10:37 PM (GMT)
El ambiente estaba más relajado, gracias a la habilidad innata de Elois para tratar a cada cual como corresponde, denotando sus fabulosas dotes de anfitrión, ningún detalle escapaba a la ventrue cual rapaz sus atentos ojos se depositaron en el capadocio.

Cordial y carismática, cortés y elegante en todo momento actuaba, disimulando su desencanto, pues ante un Capadocio se hallaba,tla paciencia jamás cabría pensar para Nosferau, Malkavian o Gangrel, en conclusión cualquiera de los bajos clanes, pero en esta ocasión el linaje jugaba a favor del Capadocio.

- Aaron de los Capadocios sereis conocido entonces.

Replicó agraciada Elois ante el acercamiento de Herio.

- Acepto y tomaré vuestra hospitalidad cuando así me sea precisa, noble Aaron.

Era más fácil ver un asno verde con alas azules y de cola rosa que a Elois en el mausoleo de un capadocio, pero nunca se sabe en esta no vida... Por supuesto no sería ético rechazar la hospitalidad, no podía negarle ese derecho a ser correspondida del mismo modo, aunque dificil sería verla disfrutar con los cadáveres...

Sobre la alusión al ghoul, este sacó pecho complacido, las alavanzas ante su señora lo reconfortaban, más las de un cainita, al cual su señora lo tenía en estima, el pobre ghoul poco sabía realmente de su señora, pese a conocerla bien, tratarla más que nadie en los últimos años, nunca se percataría de las excelentes dotes interpretativas de Elois, casi imperceptibles, salvo para un animal social, otro predador como lo era ella, mas ninguno de los presentes parecía estar a su altura.

Cuando el libro fue opfrecido, una sonrisa circunvaló sus labios ampliamente, agradeciendo el gesto de Herio. Sin mediar palabra el ghoul lo tomó para disponérselo, Elois no lo habría hecho, entre tanto que su fiel criado lo disponía en su mesa, ella inquirió.

- Decidme Aaron, a vuestro juicio, cuales son los detalles que corroboran vuestra tesis. Habeis captado toda mi atención con este fascículo.

Herio - July 21, 2005 11:02 PM (GMT)
La ventrue habia defraudado a Herio en cuanto a sus expectativas. Cierto, era una maestra jugando con las palabras y su dominio sobre el arte de la cortesia era considerable pero cada cual tenia sus puntos fuertes y sus debilidades. Puede que el no fuera tan habil con las palabras como su anfitriona, pero estaba convencido de que su mente era más privilegiada y sus conocimientos más vastos. Hacia tiempo que se habia acostumbrado a los aires de superioridad del clan de los patricios y sabia que lo mejor era seguirles el juego. Mientras fuera necesario.

El detalle era demasiado obvio como para pasarlo por alto. Así se lo explico a su anfitriona.

-Como se puede leer en este fragmento (FDI: el libro está en latín algo anticuado) el autor está describiendo una ciudad y la compara con la primera ciudad. Que fué Enoch- aclaró el capaddocio

Fragmento del libro: .....grande y lujosa era la ciudad, grandes y ricos sus palacios y grandes eran sus lideres, ninguna habia sido así salvo la primera....

Elois D'Umbrelle - July 21, 2005 11:14 PM (GMT)
La marida marina cesó en su opulencia, dejando un lado al vampiro y centrándose en el libro, su siervo apuntaba con el dedo los párrafos que había mencionado para facilitar la lectura de su señora.

Esta asintió a la lectura del capadocio como si hubiese leído el libro al completo, una simple pasada fue lo que hizo, pero bien disimulada.

- Ya veo, corregidme si me equivoco, pues afirmais que este documento escrito en latín remite a la Primera Ciudad?, ¿teneis consciencia de lo que ello implica?

La ventrue, si tenía consciencia, era parte de lo que estaba buscando desde hacía tiempo, información sobre el comienzo, aunque sus motivos eran una incógnita...

Herio - July 21, 2005 11:58 PM (GMT)
Herio no pudo evitar dejar escapar una pequeña risa. Su anfitriona habia malinterpretado sus palabras viendo en ello más de lo que habia. Aun así su risa fué sincera y la acompaño rapidamande con una adecuada explicación.

- Lamento no haberme explicado con claridad Duquesa-dijo el capaddocio

- No creo que este libro sea tan antiguo, no tendrá más de trescientos años a lo sumo. Lo que queria decir, el hecho que prueba que esta escrito por un cainita es el hecho de que mencione la primera ciudad. Puede que ese cainita hubiera estado en la primera ciudad pero lo dudo. Seguramente solo conocia la leyenda y la usó como metafora para explicar la grandiosidad de la ciudad que describia. Cordoba si no me equivoco.

- Ojalá hubieramos dado por casualidad con un escrito tan antiguo, mi dicha seria indescriptible. Puede que hasta diese saltos de alegria.

El malentendido le habia resultado gracioso y habia liberado su tension contenida en forma de risa. Una sonrisa asomaba en sus labios. La visión del capaddocio dando saltitos le hubiera resultado extrañamente jocosa a su anfitriona.

Elois D'Umbrelle - July 22, 2005 10:24 AM (GMT)
Vista al frente y comprobado que ante ella no había un charlatán, las dudas de la ventrue quedaron disipadas, al parecer el tal Aaron resultaba un verdadero erudito, justamaente lo que estaba buscando desde hacía años, para que le ayudara en sus investigaciones.

Afable sonrió con él tras su comentario.

- Esa había sido mi conclusión inicial, pues el detalle con el cual están forradas las páginas de este tomo me lleva a pensar como vos, parece piel, mas la tinta no me atrevería a aventurar su origen pero... , es posible que fuera escrito por un cainita. Sin embargo debería consultarse a un experto en peletería o... bueno debería hacer varias consultas para concretar, mas mi corazonada concuerda con la vuestra.

Apartó de si el libro, el cual apenas había examinado para obtener sus conclusiones y raudo le fue devuelto por el servil cruzado.

Elois se recostó sobre su asiento reflexiva, con mirada la perdida por momentos, en la inmensidad de sus dominios.

- Sería conveniente un estudio exahustivo, aquí gozais de varios tomos que os puedan ayudar en el estudio y por supuesto podeis usar cuanto os sea preciso sin escatimar recursos o tiempo, mi única condición es estar informada de vuestros logros, ¿Que respondeis Aaron de los Capadocios?.

Elois no veía muy convencido a su invitado, no sentía que éste confiase en sus intenciones, por tanto expuso un argumento para aliviar su sentir.

- Al igual que vos estoy interesada en el pasado, pues alguien debe preservar nuestra historia de cara a los siglos venideros, ese noble Aaron es mi afán, la conservación de nuestra historia, con el fin de aprender de ella y no repetir errores pasados. Así, mi erudito compañero, me pongo en vuestras manos, aceptando cuales sugerencias indiqueis.

Recostada en su sillón, cómoda y distendida, esperaba la respuesta de Herio, su semblante era tranquilo, su faz amistosa, su mirada intimidatoria extendía ramalazos de dulcura en forma de un brillo especial.

Herio - July 22, 2005 10:55 AM (GMT)
El repentino cambio de actitud de la Duquesa cogió por sorpresa a Herio. Solo se le ocurrian dos motivos; que fuera sincera o que estuviera interpretanto su papel. Se atrevió a pensar que era lo primero unido a lo segundo. Realmente habia sido sincera en la mención de su interés por el pasado, pero sabia que aún así sus artes seguien estando ahí. Al igual que el, no podia dejar de ser lo que era.

-Su propuesta me parece aceptable en los terminos y un honor hacia mi persona. Será un gozo para mí poder estudiar en tan impresionante biblioteca y gozar de una compañia aún más impresionante. - dijo Herio

- Más me temo que nuestro tiempo esta noche se acaba y que debo regresar a mi mausoleo con tiempo suficiente antes del amanecer. No me gusta correr riesgos inecesarios. Esto me recuerda que debo darle las gracias por el caballo, lo utlilizaré como medio de trasnporte entre mi hogar y el suyo.

-Espero que no le importe que me lleve el libro para hacerle algunas pruebas en mi estudio de trabajo. Tiene usted mi palabra de que mañana estaré aqui con el bajo el brazo Madamme D`Umbrelle.

Esperó la aprobación por parte de su anfitriona para poder partir de inmediato. Aunque quedaba mas de una hora para el amanecer era una persona precavida en ese sentido.

Elois D'Umbrelle - July 22, 2005 11:07 AM (GMT)

La ventrue se puso en pie, complacida, posiblemente ambos obtuvieran aquello que buscaban.
Una sonrisa en su boca mientras caminaba en dirección a la puerta, esperando a su huésped.

- Señor Aaron de los capadocios, tarde es ya y no desearía que un contratiempo en la travesía os resultase perjudicial. En previsión, ordené hace ya que acondicionasen una alcoba para vos. Si me hiciéseis el honor de pasar la noche en mi humilde morada os estaría agradecida.

Tan entrada la noche, pasar el día en el castillo era la opción más acertada y previsora en tanto del trabajo que costaría al capadocio solicitar tal privilegio, ella misma ofreció alojamiento, haciendo gala de su excelente hospitalidad.

Ante las dudas del capadocio, Elois no quiso presionar más.

- La decisión es sólo vuestra, nadie os impedirá partir, mas si seguiis empecinado en la marcha, permitidme poner mi carruaje y escolta a vuestra disposición, más seguro os resultará el viaje, y en caso de partir insisto en tales precauciones.

No cabía duda que la duquesa de Orleans, era una anfitriona formidable, aunque no todo el mundo tiene los medios para ofrecer tales atenciones, Elois veía aquello como una obligación pues disponía de las ventajas suficientes para hacer más cómoda la no vida de un cainita.





Herio - July 22, 2005 11:17 AM (GMT)
- Sois realmente la mejor de las anfitrionas Madamme D`Umbrelle, mas me temo que no puedo pasar aquí el dia porque ciertos asuntos requieren mi atención constante en mi refugio.-es excusó amablemente- mis sirvientes necesitan cierto mantenimiento- añadió con una sonrisa haciendo gala de un humor raro de encontrar entre los de su clan

-Sin embargo, me veo en la obligación de aceptar vuestra invitación relativa al carruaje. Hace tiempo que no montaba a caballo y aún no me he acostumbrado lo suficiente como para galopar raudo hacia mi hogar.

Herio no queria parecer irrespetuoso, pero su mausoleo requeria ciertos ritos de "mantenimiento" y no podia olvidarse de ellos sin haber hecho antes los pertinentes preparativos.

Elois D'Umbrelle - July 22, 2005 11:28 AM (GMT)
Elois asintió levemente con la cabeza, a la vez que sus ojos se cerraban un instante de tiempo.

- Así será, todo está dispuesto entonces. Marchad en paz pues así llegasteis Aaron de los Capadocios.

La previsión con que Elois hacía las cosas era sorprendente, había preparado tanto habitación como carruaje, nadie podía cuestionar su hospitalidad, mas quizás algo de recelo podía hallar el capadocio ante tal dama previsora.

Sin mediar palabra una vez más, el cruzado acompaño de nuevo al capadocio por los pasillos hasta las caballerizas, mientras la señora quedaba en la biblioteca cual estatua, impasible, observando su marcha. Ciertamente debían darse toda la prisa posible.

- Desea su Gracia volver a la biblioteca mañana, podría recojeos donde dictamineis al ocaso.

La educación y hospitalidad de la ventrue, estaba bien inculcada en su vasallo.

Herio - July 22, 2005 11:51 AM (GMT)
-Será un honor además de un placer venir mañana a realizar aquí mis investigaciones.-dijo el capaddocio

-Y de nuevo mostrais ser la mejor de las anfitrionas Madamme D´Umbrelle. Si no hay inconveniente estaré en las puertas de la universidad una hora despues del anochecer.

- Ha sido un honor conocerla a usted y haber sido invitado a su magnifico castillo, buenas noches tenga usted Duquesa.

Dicho esto se dispuso a partir cuanto antes con la compañia del hospitalario.

FDI: el hospitalario me dijo antes de venir que estaba cerca de Paris y x eso habia pensado que una hora seria tiempo de sobra para volver al cementerio, si no es así y el castillo está lejos de París avisame para posteriores posts

Elois D'Umbrelle - July 22, 2005 11:55 AM (GMT)
FDI:

Mas o menos está a una hora escasa a caballo de París, en aquel tiempo estimo que era cerca, en cualquier caso si vas a galope no creo que halla problemas, auqnue llegarás justillo. Todo depende en que parte esté tu refugio...

Bueno, pues después de esto, ya pueden haber transcurrido los tres días, vamos que los podemos dejar correr...




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