View Full Version: Pentáculo Sombrio

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Title: Pentáculo Sombrio
Description: 4 de Julio de 1226


Goratrix - May 12, 2008 10:02 PM (GMT)
Las botas oscuras del hechicero pisaron las losetas de piedra envejecidas. Su túnica. negra con bordados rojos y dorados, era gruesa y de gran calidad.

Los soldados de las puertas no supieron por que, pero fueron con gran velocidad a buscar a Lord Icaro.

La severa faz del Ritualista observó llegar al Chambellán.

- Decidme donde está Geoffrey du Temple, Principe de París. Y responde rápido... . - Dijo con tono amenazador.

Maximo Constanza - May 13, 2008 12:34 AM (GMT)
Las palabras no tardaron en llegar para el poderoso Tremere.

- Geoffrey du Temple ya no se encuentra en éste lugar, ni en ninguno donde pueda ser localizado mediante métodos mundanos. Pero si lo deseais puedo llevaros ante aquel que os podrá aclarar mejor la situación actual de París.

Aquel ser exudaba poder por cada uno de sus poros. De ahí a que Ícaro hubiese hablado tanto y tan rápido. Aunque en el último momento había prevalecido su etiqueta y había sabido mantener la compostura de alguna forma.

Finalmente parecía que el primer poderoso en reunirse con el nuevo Príncipe no sería ni Salianna, ni Elois o Alexander, sino el usurpador Goratrix.

Goratrix - May 13, 2008 07:54 PM (GMT)
Los ojos del Tremere relampaguearon ante el Ventrue, y su voz fue atronadora.

- Llévame ante el sin dilación. Hay muchas cosas que explicar esta noche y no pienso perder el tiempo hablando contigo. - Dijo mirando con asco al Chambellán. Pues aunque no sabía lo sucedido, entendía que Icaro era el primer traidor con el que hablaría aquella noche.

Goratrix hecho atrás la capucha de su túnica y avanzó en pos del "usurpador" del trono de Geoffrey.

Maximo Constanza - May 13, 2008 11:59 PM (GMT)
Ícaro, dispuesto a llevar su tarea tan bien como siempre, a pesar de todo, guió al Tremere a la sala de Corte donde se hallaba Máximo. Y donde también se encontraban un buen número de Vampiros reunidos aquella noche. Al fin y al cabo, los espectáculos que se estaban llevando a cabo las últimas noches en la Concergerie no tenían desperdicio.

- Lord Goratrix de Tremere.

Tras anunciarlo el chambelán partió más raudo que de costumbre.

En el trono, Máximo se levantó para saludar al mago como era debido. Pues aunque la historia de su clan lo tildara de orgullosos usurpador, resultaba un ser poderoso.

- Buenas y oscuras noches tengais Lord Goratrix. ¿A que debemos el honor de vuestra visita?

El Lasombra dudaba que de buenas a primeras el Tremere viniera a jurarle vasallaje. Como muchos, seguramente, venía en busca de respuestas. Máximo estaba dispuesto.

Goratrix - May 14, 2008 08:56 AM (GMT)
Goratrix entró como un torbellino en la sala del Trono de Geoffrey du Temple y miró con furia al Lasombra.

- No creo en ningún momento que sean buenas y si, seguro que son oscuras. Tan oscuras como las mentiras y las tramas que te han llevado a sentarte en el sillón de Alexander. - Gritó, y su voz resonó en la sala, atemorizando a algunos de los presentes. Pues era bien conocido por todos, que aunque era joven el Clan Tremere, la proximidad de Goratrix a Caín era más que remarcable.

- Dame razones para no acabar con esta farsa esta noche y aquí. - Dijo con una amenazante mirada. Sabedor de que los poderes mentales del Lasombra eran un juego de niños para el.

Chaundice - May 14, 2008 08:59 AM (GMT)
No lejos de su Señor, Chaundice se mantenía oculto de los ojos de todo aquel que no poseyese un Auspex razonable.

La enorme criatura se movió lateralmente y observó a todos los presentes buscando la amenaza entre ellos para con su Señor. No iba armado con arma alguna, pero sus puños de piedra y su fuerza sobrenatural, podían partir por la mitad a cualquiera que se aproximara a su Amo.

No era esto lo que el consideraba un acto noble y sincero, pero Goratrix era su Dueño y por ello debía servirle hasta la muerte o morir en las propias manos del hechicero.

Maximo Constanza - May 14, 2008 02:23 PM (GMT)
La mirada de Goratrix fue correspondida por la del Lasombra, que aun a sabiendas de que podía ser Dominado, confió quizá absurdamente, el su ferrea voluntad. Pero éste no era un momento para mostrarse debil. Su posición en París no estaba asentada aún, y no podía permitirse el perder adeptos para su causa.

- De bien seguro sabreis que el que llamais sillón de Alexander lleva mucho tiempo vacío de su presencia. Y no creo que debais ser vos quien venga a reclamarlo, a no ser que pretendais sentar a vuestra persona en él..

La seriedad y la convicción mostradas por el magistri ante aquel ser de inconmesurable poder seguramente sorprenderían a muchos, incluidos los vasallos más directos de su propio clan que se hallaban a la espectativa de cuanto pudiera ocurrir. De todos modos sabían por orden del mismo Máximo, que no debían actuar a menos que la violencia, ya fuera física o mental, se desataran en la sala.

-De todos modos, si lo que quereis son razones os la expondré.

La voz del antiguo ganaba consistencia y serenidad a medida que hablaba.

- De farsa esto tan solo tiene el significado que acabais de darle a vuestras palabras.

Silencio.

- En ausencia de su antiguo líder, caído en pos de una estupida tiranía, París necesita alguien que la govierne y la devuelva al lugar que le corresponde. O esque a caso no os dais cuenta desde vuestra torre que la urbe se desmorona por doquier. Los Lupinos nos acechan en una guerra en ciernes, los humanos mueren por causa de la peste y la delincuencia que reina alla donde no toca el sol, y el antiguo Príncipe no hacía más que ver como esto ocurría y dejar que el tiempo pasara. Incluso los de nuestra sangre tenían la posibilidad de morir ante las ininteligibles manías de un loco.

Otro silencio, seguido del intenso duelo de miradas que se estaba llevando a cabo.

- Otro factor, y no más importante que los demás resulta ser que nadie más ha reclamado el Principado desde la desaparición de Geoffrey desde hace varias noches, y en cambio si he recibido promesas de vasallaje de los que creen en esta causa.

Entonces Máximo calló mientras se mantenía de pié a unos metros de distancia de Goratrix, donde lo único que los separaba era una distancia completamente llena de tensión. tanto que seguramente podría cortarse con el filo de una espada.

Anibal - May 15, 2008 03:02 PM (GMT)
No conocía a aquel hombre, pero pronto noté que su poder era enorme. Fuera de la escala. Su sangre aullaba a todos los presentes, y mi propia Bestia se agitaba en respuesta. Pero, ¿tan bajo había caído la ciudad que admitía a otros tan poderosos en el lugar de Alexander? Y, más sorprendente, ¿un miembro de un Bajo Clan osaba decir tales palabras a un Alto Clan, por poderoso que fuese? O el mundo había cambiado en exceso durante mi tiempo de sueño, o en el comienzo de aquella noche demasiadas normas habían sido rotas ya.

(¿Cuánto Auspex Chaundice? Yo tengo 2, ¿llega?)

Chaundice - May 16, 2008 10:18 PM (GMT)
(Mi ofuscación asciende a 4, y nótese que es el producto de la diabolización)

Chaundice se movió despacio, rogando a Dios que no tuviese que enfrentarse a ninguno de los poderosos Cainitas presentes. Mucha sangre corría ya por sus garras pétreas como para empezar otra vez en esta ciudad.

Goratrix - May 17, 2008 12:53 PM (GMT)
Los ojos de Goratrix relampagueaban ante las osadas palabras de Máximo. Cuando el llegó a París, y de eso ya hacía unos cuantos años, el Lasombra ya era unos de los más poderosos de la Ciudad de las luces.

La uída cobarde de Alexander, más propia de un niño mimado atrapado en sus mentiras y sentimientos mortales, que en la verdadera naturaleza de un ser antiguo como el era, dejó el trono de París en manos de su joven Chiquillo.

Cierto era que la política de Geoffrey nunca fue del agrado de Goratrix. Cierto era que las pocas veces en las que había reunido la Corte, las cosas habían salido mal. Y Cierto era, que la mayor parte de la culpa era del Chiquillo de Alexander.

Pero una cosa no quitaba la otra. Geoffrey había caído ante una traición y la furia de los ancianos Cainitas de Europa se alzaría sobre París. Muchos ojos milenarios se había abierto ya, de bien seguro, y miraban la ciudad con hambre.

- Y cuanto crees que resistirás sentado en ese trono solo, rodeado de Caintas que solo están aquí para reirte las gracias?. - Dijo señalando a su alrededor, a los presentes. - No te das cuenta... Maldita sea!!, que caes en el error de todos tus antecesores?....

Las manos del hechicero gesticulaban amenazadoras ante el rostro del Lasombra. Los dos sabían el poder sobre las llamas que poseía Goratrix y lo cerca que estaba el nuevo Príncipe de terminar su reinado.

- Como te atreves a sentarte en el trono y no reunir a la Primogenitura?... es un insulto para todos. Una amenaza de guerra. Pues eres tu, con tu acción unilateral, el que solo me deja el camino de ser tu enemigo...

Ardra McLyr - May 17, 2008 08:49 PM (GMT)
El discurso de Goratrix tenía pasión, había que admitirlo, y mucho sentido del drama. Hasta las últimas palabras, Ardra se contentó con escuchar, en un segundo plano, observando las reacciones de los presentes cuando el primogénito Tremere insultaba al príncipe. Todavía no salía de su asombro al comprobar que nadie movía un dedo para parar el aluvión de malsana palabrería en contra del Lasombra.

Con el permiso del príncipe, me veo obligado a intervenir en este asunto. Yo, Ardra McLyr, hablo hoy como voz de los gangrel y vasallo de Máximo Constanza, príncipe de París por méritos propios, por la edad de su sangre y la fuerza de su voluntad.

El gangrel esperó por si el señor de París decía algo en contra de su intervención, y al no hallar oposición, continuó con sus palabras.

Me consta que no sois estúpido, lord Goratrix, pues nadie con vuestra posición y generación podría serlo y vivir durante mucho tiempo, así pues no salgo de mi asombro por lo que voy a deciros, pues no es mi estilo hablar tal y como me propongo hacerlo.

Lo primero que no entiendo es que lleguéis aquí hecho una furia e insultando al príncipe de París. Pues aunque no os guste, Máximo tiene la antigüedad y la determinación adecuada para reclamar el cargo... y, pese a que a muchos nos duela, también posee un linaje correcto para ello. Este hombre ha sido el único que se ha preocupado por la ciudad durante cada una de sus crisis, el único que ha plantado cara a Geoffrey cuya locura y tiranía nos ha conducido a la actual situación. Porque mientras vos y otros primogénitos os encerrabais en vuestros refugios, decididos a pasar por alto la locura del chiquillo de Alexander, Constanza urdía alianzas y afirmaba su fuerza para conseguir que París no se desmoronara.

Vos habláis de que ha usurpado el lugar del príncipe tal y como en su día hizo Geoffrey, y os olvidáis de que el chiquillo de Alexander consiguió ascender con el apoyo de la primogenitura. Si lord Constanza hubiera convocado a los primogénitos para debatir a quién correspondía el cargo, aún estaríamos discutiendo sobre el color de la maldita mierda... ¡Y ni en eso nos pondríamos de acuerdo!


La sonrisa de Ardra no expresaba ninguna alegría, había pasado de ser una burla al mundo a ser una mueca de disgusto en tan solo unos segundos.

Hoy estoy locuaz, y no me malinterpretéis, lord Goratrix, pues nada me gustaría más que veros ahogaros en un charco de vuestra propia sangre, pues los gangrel no estimamos demasiado a los vuestros, pero hoy por hoy me preocupa más París, y sé que nuestro príncipe desea devolver la estabilidad a la ciudad. Me consta que Don Máximo no desea que los cainitas nos enfrentemos entre nosotros, de manera que esgrimo la palabra en lugar de las garras.

Y aún así no salgo de mi asombro al escuchar vuestras palabras. Decís que el príncipe os obliga a ser su enemigo, vos, señor de los Tremere, cuyo clan tiene un frente abierto en el Este en su larga guerra contra las hordas Tzimisce, deseáis abrir otra lucha contra el legítimo señor de la ciudad más importante de Europa...

Si con mi limitado intelecto he podido deducir eso, creo que el "poderoso" Goratrix, también lo hubiera hecho de hallarse más calmado...


El largo discurso sorprendió al mismo Ardra, el cual no solía hablar tanto ni en esos tonos. Pero había decidido apoyar al Lasombra, tomando las luchas de éste como propias y sabía que París no podía permitirse una guerra interna en estos momentos.

Si el brujo insistía en enemistarse con Constanza, tendrían que enfrentarse a un enemigo muy peligroso y Ardra cambiaría las palabras por las garras, aún a sabiendas de la muerte segura que obtendría a manos del Tremere.

Goratrix - May 17, 2008 09:13 PM (GMT)
Y que le debía importar ahora a Goratrix las guerras en los lejanos Cárpatos. Era el tres veces maldito Etrius, guardián de Tremere el que fallaba en aquellas cuestiones. Las tareas de Goratrix eran otras, y a ellas se dedicaba en cuerpo y alma.

Según el "locuaz" Gangrel... ahora debía entrar a rendir pleitesía al Lasombra?...

Aquel juego de poder quedaba lejos de lo que Ardra podía entender, pues el Gangrel había escuchado bien las palabras, pero no había entendido nada. Goratrix estaba allí para sacar ventaja del nuevo Príncipe, no para entablar una batalla contra toda la ciudad. El antiguo juego de poder de manipulación que de seguro Máximo había entendido y que el Celta había tomado por una simple rabieta.

Goratrix giró su mirada a Ardra y le habló.

- No Ardra, el inteligente sois Vos. Que os aproximáis a mi diciéndome como debo de actuar o comportarme. De seguro que si Geoffrey no os hubiese tratado como un perro y os hubiese entregado tierras, ahora no hablaríais así. Si el chiquillo de Alexander hubiese sabído gobernar esta ciudad, Vos hubieseis sido uno de los suyos.

- Pero por muy equivocado que estuviese du Temple, no le da derecho a nadie a ejecutarlo traicioneramente para luego ocupar su puesto, con la idea de que no se puede ser peor.

Luego miró a Constanza con indignación.

- He venido a hablar con Vos y si todo el mundo puede intervenir me iré por donde he venido y ya tendréis noticias mías. Esta no es una reunión de Primogénitos, es una audiencia que he pedido para poder hablar con el "Príncipe". - Dijo señalando a Máximo con el cetro de plata en sus manos. - Si necesitáis un ejercito para contenerme, un ejercito será lo que traiga a las puertas de la Concergierie.

Chaundice - May 17, 2008 09:17 PM (GMT)
Chaundice se aproximo a Ardra para proteger a su Señor de un traicionero ataque. Sabía que Goratrix era muy capaz de verle y por ello debía de actuar con cautela. Las palabras del Gangrel, aunque muchas, no dejaban de tener algo de sabiduría.

Si Goratrix fuese un hombre sencillo, que no lo era.

Viendo lo inevitable de lo que podía suceder, la sangre empezó a recorrer el cuerpo de la pétrea Gárgola, fortaleciendo sus aptitudes física.

Pero mientras lo hacia, no dejaba de orar en silencio, murmurando un Salmo a los cielos, para que Dios todopoderoso iluminara la mente de aquellos seres del infierno y todo terminara sin derramamiento de sangre.

- Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche... .

Ardra McLyr - May 17, 2008 09:36 PM (GMT)
El brujo parecía haber cambiado la rabia por una ira suave que cocería a fuego lento para estallar cuando más le conviniera.

Por todos los dioses, ahora me insulta a mi... ningún terruño puede comprar mi lealtad, brujo... y tened bien presente que no es Máximo quien ha pedido mi intervención como su escudo, sino yo quien he hablado, pues hasta la fecha siempre me he expresado cuando he querido y como he querido, tu sabrás lo que haces, Goratrix de Tremere, pero ten en cuenta que ningún hombre, por poderoso que sea, puede enfrentarse solo al mundo.

Tal y como intervino, el gangrel se apartó, su sonrisa ya convertida en un gruñido, su rabia calentando su pecho, pero incluso él comprendía a quien se enfrentaba. Atacaría sin dudar si el brujo intentaba algo contra el príncipe, pues así lo había jurado, pero poco ganaría con empezar una pelea que no podía ganar.

Anibal - May 18, 2008 03:01 AM (GMT)
"Vaya, ciertamente ya era hora de que alguien intentase aprovecharse de la debilidad de un Príncipe recién instaurado. Aunque, ¿quien hubiese dicho que sería un Bajo Clan el que ignoraría su lugar debido e irrumpiría en la Corte a voz en grito? Goratrix de Tremere, un nombre a recordar, ciertamente, pero también el de Ardra, Voz de los Gangrel. No a menudo se invocaba el título de Voz, aunque también es cierto que no va a callar a muchos Gangrel pues no parece que sean precisamente multitud."

Por un momento, mi sangre Brujah hirvió en mis venas, pidiéndome acción. Pidiéndome que entrase y participase en el debate. Que colocase a ambos Bajos Clanes donde les correspondía. Pero al final me contuve. Era demasiado pronto. Había demasiadas cosas de la ciudad que ignoraba. No era hora de ganarse enemigos.

Aún.

Maximo Constanza - May 18, 2008 01:27 PM (GMT)
La posición del Gangrel agradó a Máximo, pues se enfrentaba contra un oponente que posiblemente estaba más allá de sus posibilidades por lealtad. Contar con él había sido un punto a favor. Así además Goratrix había dejado claras por fín sus intenciones. Ahora le tocaba al Principe hablar y poner orden.

- Peor que Geoffrey...

Las palabras resonaron en el aire pensativas.

- Tal vez, pero permitid almenos el beneficio de la duda, pues en ese caso todos podríamos ser siempre peores de lo que somos sin importar nuestra sangre. Almenos un cambio da la oportunidad de enmendar lo pasado, y en caso de acabar como los Ventrue que han gobernado París, estoy seguro de que alguien encontrará las fuerzas necesarias para darme caza. Tal vez vos mismo, o tal vez McLyr pues su juramento solo se basa en la lealtad a un señor digno. Pero realmente eso no importa ahora Goratrix de Tremere.

Las miradas se cruzaron nuevamente mientras el antiguo sabía que aquel egolatra podría ser una pieza clave para su causa.

- Lamentablemente para vos, mi predecesor nos dejó como legado una Corte abierta, en la que todos tienen derecho a asistir y tomar la palabra si así lo creen necesario. Pero bien, vos pedis silencio, y eso es lo que vais a tener.

El magistri se dirigió a los presentes, apartando por unos momentos la mirada del brujo. Y posándola unos segundos en Ardra en señal de agradecimiento.

- Conmino a todos a que os mantengais a la espera de que esta reunión llegue a su fin, mientras mi invitado y yo terminamos esta pacifica reunión. Pues nada sería peor que empezar una nueva guerra para la ciudad. Un derroche que ninguno de los aquí presentes podemos permitirnos si pretendemos que París se realze tras su caída.

Entonces volvió a centrarse en Goratrix.

- Ahora atendedme un momento. Mi intención de reunir y reestablecer las primogenituras ya ha sido declarada, como podrán verificar muchos de los aquí presentes. Reconozco que el tiempo juega en mi contra, pues cualquier conspirador podría estar planeando derrocarme, casi puedo estar seguro de que hay alguien que así lo hace. Pero aún y así estoy dando un tiempo para que los que así lo deseen puedan habituarse al cambio y aportar sus visiones para una nueva París. Ahora es momento de que también vos decidais entre un nuevo cambio que posiblemente nos sumiría más aún en la penosa situación de una ciudad sin ley, o por contra decidais apoyar mi candidatura.

El Principe dejó un silencio para terminar finalmente con su discurso.

- Así que os ruego que os dejeis de amenazas que de nada servirán, sino para empeorar la situación de París y de este govierno, y os centreis en vuestra sabiduría para decidir vuestro siguiente movimiento. Hablemos de lo que quereis, y veamos a que podemos llegar.

Goratrix - May 18, 2008 06:23 PM (GMT)
Las palabras de Máximo sonaban vacías. Sonaban como las de un pobre desgraciado al que le quedaba demasiado grande una coraza antes de una batalla, sin poder moverse con facilidad por el peso excesivo y con una corta visión de lo que le rodeaba, tansalo pudiendo atender a un enemigo a la vez... y a duras penas.

- Al parecer todos admiráis mi sabiduría, pero todos sois capaces de decirme como debo de actuar o comportarme. Y gracias a mi sabiduría fui dejado de banda en la trama contra Geoffrey, escuchando ahora que era la mejor de las opciones, volviendo a decir que con mi sabiduría debería de verlo como correcto. - Pero el tono ya no era de voz en grito.

Goratrix miró a los presentes con ojos serios. Al parecer será imposible hablar a solas con el Lasombra, sería tratado como un diplomático enemigo de lejanas tierras?.

- Deseo hablar con Vos a solas, no deseo que todo París escuche mis palabras. Si sigo poseyendo un asiento entre los gobernantes, deseo ser tratado con la seriedad que mi cargo precisa.

Maximo Constanza - May 19, 2008 02:00 AM (GMT)
¿No hubiese sido más fácil pedirlo desde el principio? Tal vez lo que habían visto hasta ahora era una fachada de poder. Aunque quizá una conversación privada podría tener efectos adversos para el Lasombra, pues la sangre de Goratrix tendría poder sobre la suya propia si así él lo decidía. Pero por contra no podía negarle tal derecho.

- La primogenitura sobre vuestro clan os sigue perteneciendo mientras no desaparezcais o abdiqueis públicamente, y sois libre de pedir una cita a solas. Lo erais desde el mismo momento de vuestra llegada. Así ese es vuestro deseo me veo capacitado para complaceros.

Dicho esto Máximo bajó del estrado y se acercó al brujo.

- Si sois tan amable de seguirme.

Las palabras fueron dichas en un cara a cara en el que menos de un brazo de distancia separaba a ambos cainitas. Luego el Lasombra se dirigió hacia la salida, mientras a su paso dirigía miradas serenas y tranquilas a los presentes, incluído entre ellos uno de sus nuevos vasallos, el cual entendió la consigna al instante.

Cuando salieron de la sala el magistri guió al mago por la Concergerie hasta llegar a una sala no demasiado grande, y con una acústica perfecta. Decorada con sumo cuidado para no desequilibrar el ambiente, con algún que otro adorno, y como parte del mobiliario dos sillones separados por una mesa de rica madera.

- Sentaros por favor y hablemos con tranquilidad.

Esperando por si Goratrix asentía a su petición finalmente se sentó.

- Antes de empezar debo concederos la razón en un asunto: se os excluyó en la caída de Geoffrey, más debeis reconocer que jamás hemos tenido mucha relación, y por consiguiente desconozco vuestros intereses. Por ello no podía añadiros a una lista de conspiradores. Ahora hablad lo que querais decirme. Escucho vuestras palabras.

Anibal - May 19, 2008 11:29 AM (GMT)
Vaya. Así que el Tremere al final resultaba un niño llorón que sólo sabe jugar cuando la baraja va a su gusto. No era sorprendente, ocurría a menudo con aquellos muy poderosos, que no entendían que el mundo no giraba a su alrededor. Parecía que todo estaba dicho por aquella noche, y aunque estuve tentado de aproximarme a Ardra, lo cierto es que no parecía el momento adecuado. El Gangrel estaba aparentemente un poco... caliente.

Goratrix - May 19, 2008 08:05 PM (GMT)
Goratrix se sentó con gesto altivo, sabía de su poder y no le importaría usarlo si era preciso. Pero no sería tan tonto de usar sus poderes mentales sobre el nuevo Príncipe.

Podía hacer cosas peores.

- Sinceramente, el chiquillo de Alexander nunca fue de mi agrado. Muchos fueron los miembros de la estirpe venidos a más sin razón alguna. El poder de la sangre debería de ser lo que prevaleciese en la Corte.

- No he venido a dar explicaciones, he venido a pedirlas.

Chaundice - May 19, 2008 08:10 PM (GMT)
La enorme Gárgola entró a duras penas en la pequeña sala de audiencias. Se hizo un ovillo en una esquina y guardó silencio. Aquel Príncipe, con porte religioso, llamaba su atención.

Aunque no era tan tonto de dejarse engañar por la fachada Lasombra... o sí?.

Maximo Constanza - May 23, 2008 12:48 AM (GMT)
Máximo se acomodó en su asiento mientras escuchaba pensativo a Goratrix, hasta que éste por fin reveló sus intenciones. Entonces la sala se sumió en el silencio durante un buen rato mientras posiblemente ambos calibraran el valor de las palabras que surgirían a continuación.
La voz del Lasombra salió de su boca con todo su poder, pues aunque el brujo lo superara en cuanto a su cercanía a Caín, Máximo no era ningún chiquillo, y estaba defendiendo su lugar.

- ¿Explicaciones? ¿No teneis suficiente acaso, con las evidencias que habeis contemplado? Deberíais ser más explícito en vuestros deseos Goratrix, si pretendeis que pueda responderlos.

La voz se cortó de golpe, para alzarse a continuación esgrimiendo nuevas palabras.

- Pero yo también quiero una explicación respecto a algo. En estos últimos tiempos los rumores de conspiración han corrido de boca en boca por la ciudad, y si no habeis hecho nada al respecto, será que también veriais alguna ganancia en ignorar lo que ocurría bajo las sombras. ¿Me equivoco?

La posición del Tremere decantaría la conversación por un lado u otro, pero estaba claro que el antiguo no cedería tan facilmente.

Goratrix - May 27, 2008 08:12 PM (GMT)
Goratrix enarcó una ceja y miró directamente a los ojos a Máximo. Mostrando en ello la amenaza de su poder mental, pero no usándola.

- No te equivoques conmigo Lasombra... no me unas a tus conspiradores tan fácilmente. Mi inactividad tendrá su explicación o no, pero no me hace responsable del asesinato de Geoffrey. - Su voz era la de la tormenta contenida.

- Pero seré más directo si eso te hace sentir más seguro. Deseo saber que me ofrecerás a cambio de mi apoyo.

Khando Ezcani - May 28, 2008 01:51 AM (GMT)
Khando se movió inquieta. MUY inquieto. Aquello había sido un enfrentamiento terrible, casi una batalla. El poder de ambos hombres era tan grande, que por unos segundos, Khando había sentido a su corazón latir. Una sensación placentera, pero extraña.

Y ahora, ambos se habían marchado a discutir a solas. Por como este Goratrix se había presentado, Khando estaba seguro que todo podría salirse de su cauce muy rápidamente.

Y de seguro muchos caerían antes de que todo hubiese acabado. Khando se acercó a Ardra. "Creo que no nos han presentado" le dijo a aquel gigantesco cainita "Mi nombre es Khando Ezcani, del Clan Lasombra. Es un gusto, un placer y un honor conocerlo, buen señor" le dijo mientras le estrechaba la mano con un apretón.

Conocía algo de las costumbre de este clan y sabía que la mera politiquería no serviría con él. Menudo enrollo nos hemos metido, ¿No es cierto? Agregó rapidamente. "Espero que esto no escale en otra cosa

Muy sutilmente intentó forzar al hombre a caminar a su lado, mientras buscaba rapidamente por Helenna o Icaro.

Maximo Constanza - May 30, 2008 12:30 PM (GMT)
La mirada de Máximo se mantuvo impasible centrada en la del Tremere, al fin y al cabo si quería hacerle algo podía hacerlo le mirase o no a los ojos. Almenos así mantenía una fachada digna. Y por mucho que dijera el Tremere, su responsabilidad en el asunto era la misma que la de cualquier otro observador, consciente de lo que ocurría, e inflexible en su pasividad.

- En efecto tu apoyo sería un buen pilar sobre el que sostenerse Goratrix, pero mi mente no concibe en que podría complacerte. Puesto que parece que nos hallamos en un punto de inflexibilidad pide lo que quieres e intentemos llegar a un acuerdo. Dado que tu me muestras tu generosidad, permiteme mostrarte la mía.

Las palabras del Lasombra eran pronunciadas con la más absoluta sinceridad, pues en su mente no podía albergar cabida para algo que el Tremere no pudiera conseguir con tan solo desearlo.

Ardra McLyr - May 30, 2008 05:06 PM (GMT)
El gangrel taladró al lasombra con la mirada. Su sangre todavía hervía por el enfrentamiento con verbal con Goratrix. Poco a poco empezó a calmarse, al fin y al cabo dijo lo que dijo para atraer la atención del Tremere en su persona, dejando que el príncipe pudiera tomar una mejor posición en sus negociaciones con el poderosísimo brujo.

Tras apaciguar a su bestia, Ardra apretó la mano de Khando y se presentó ante él.

Encantado, mi nombre es Ardra McLyr de la estirpe de los gangrel.

Un golpe sonoro en su pecho acompañó su declaración. Tras un segundo de titubeo, caminó junto al lasombra.

Si esto acaba degenerando en otra cosa no puedo decirlo, pero he jurado lealtad al príncipe, así que espero que el brujo no le intente hacer nada ahí dentro, de lo contrario lanzaré mis garras hacia su yugular, aunque sea lo último que haga en mi no vida.

Así esperaba dejar claro su postura ante Khando y cualquiera de los presentes que pudiera escucharlo. Su ira ahora no era más que un rumor sordo en su pecho pero no dejaría que su bestia durmiera demasiado pues quizás la necesitara si la reunión se volvía violenta.

Con una mirada de reojo hacia el lugar por donde habían desaparecido los dos antiguos, caminó junto a Ezcani.

Khando Ezcani - May 30, 2008 05:22 PM (GMT)
"Eres valiente y bravo mi amigo!" le espetó Khando. "Estoy seguro que el Principe agradecerá vuestra intervención." agregó.

Aunque le prestaba totalmente su atención al enorme Gangrel, Khando no dejaba de mirar a todos lados sutilmente, en busca de Helenna o Icaro.

Si algo salía mal. Si la conversación se degeneraba, esperaba estar preparado para oponerse al brujo.

"Que bueno que pensemos igual Ardra McLyr" dijo Khando. "Nosotros los hombres de honor debemos mantenernos unidos, y respetar nuestra palabra de lealtad" Khando sonrió.

"Si algo sucediese aquí, os prometo que cuidaré vuestra espalda"


Goratrix - June 2, 2008 08:29 AM (GMT)
El Tremere apoyó su espalda en la silla. Complacido ante las palabras del nuevo Príncipe.

Su gesto había ido cambiando desde que entrara por las puertas de la Concergierie. Quizá una treta en si mismo el enfado que había demostrado. Pero sin que esto tuviese importancia, tenía a Máximo donde quería y eso le agradaba.

- Dentro de poco, un grupo de tres miembros de los Tremere llegarán a París. Su presencia será aceptada sin ninguna traba por vuestra parte. - Dijo, jugando con una extraño anillo verde en el dedo corazón de su mano derecha.

- Voy a fortalecer las defensas de la Capilla y quiero que quede exenta de cualquier privilegio de territorio, estando toda la Sorbona bajo mi poder, como si allí yo fuese el único amo. Esto será anunciado a toda la estirpe de la Ciudad... solo de esta forma conseguiré parte de lo que deseo.

Chaundice - June 2, 2008 08:32 AM (GMT)
Aferrado a unos metros sobre las cabezas de los dos poderosos Cainitas, Chaundice observaba y escuchaba con cuidado. El peligro parecía haber desaparecido, pero nunca se sabía con Goratrix.

Siempre guardaba algo en la manga y solía ser dañino para todo aquel que se le enfrentaba.

La Gárgola observaba al nuevo Príncipe y veía en el a un Señor más consecuente y al parecer religioso.

Un amo como aquel le haría sentir libre sin serlo y no preso en su propia libertad.

Maximo Constanza - June 2, 2008 09:57 PM (GMT)
Los designios del Tremere no fueron tantos... todavía. La petición de dominio sobre la Sorbona era algo que ya era un hecho en si mismo, así que no había nada que perder. Y respecto a la otra petición... habría que añadir algunos pequeños matices.

- La Sorbona es vuestra.

Concedió Máximo con un gesto de su mano, como si hicera entrega al brujo de algo material.

- En cuanto a los tres miembros de vuestro clan, su presencia será aceptada sin ninguna traba... siempre y cuando respeten las tradiciones y no tengan inconveniente en realizar una presentación pública en la Concergerie.

Los trámites burocráticos era algo que deberían pasar, si querían hacer vida en la ciudad.

- A menos que no vayan a tener vida pública, en tal caso no será necesario lo segundo, más si lo primero.

Goratrix - June 9, 2008 05:41 AM (GMT)
Goratrix asintió.

- Se hará lo oficial que quieras, pero no habrá trabas para su entrada. - No era una pregunta, era su afirmación.

- También deseo que uno de los míos sea nombrado tu consejero... no seré yo, pero tendrás mi consejo a trabes de el.

La lista de peticiones, como si se tratase de un secuestro, parecía crecer según avanzaba la conversación.

Maximo Constanza - June 9, 2008 09:31 AM (GMT)
El juego de Goratrix resultaba peligroso, pues intentaba poner a Máximo entre la espada y la pared. Ciertamente tenía suficiente poder como para hacerlo, pero las responsabilidades del Príncipe se cernían sobre los hombros del Lasombra, y viendo como podía proseguir la conversación decidió atajar.

- ¿Cuantas peticiones más cuentan en vuestra lista Goratrix? Enunciadlas todas de golpe y lleguemos a acuerdos en que ambos salgamos beneficiados.

Las palabras del antiguo sonaron duras y directas, y en su semblante afloró una seriedad inusitada. Fría como el mármol con el que se podía confundir su piel.

- No me convertiré en vuestro títere en el trono, así que basad en ello vuestras sugerencias.

Ahora el brujo debería decidir. Pues estaba claro que tan solo con el uso de su poder haría sucumbir a Máximo.

Ardra McLyr - June 9, 2008 10:18 PM (GMT)
A las palabras de Khando solo podía haber una respuesta posible, por lo que Ardra asintió como gesto de agradecimiento y contestación.

Espero que no haya problemas ahí dentro, más si las cosas salen mal para el príncipe... cuenta con mis garras para lo que sea.

La conversación entre los dos antiguos parecía alargarse en demasía y el celta solo esperaba que Goratrix no cometiera ninguna locura.




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