Title: Respeto
Description: 3-7-1226
Ardra McLyr - May 11, 2008 10:11 AM (GMT)
Nueve hombres se pararon ante las recias puertas del edificio. Dos de ellos encabezaban la marcha, vestidos de duro y flexible cuero, los kilt y chalecos dejaban entrever una red de intrincados y antiguos tatuajes que recorrían sus brazos, piernas y torso, así como parte de sus caras. El más alto lucía multitud de cicatrices marcando sus facciones y una sonrisa tan amplia que apenas cabía en su cara. De un gran cinturón pendía un hacha de acero y bronce, de factura celta.
Los siete individuos restantes esperaban a un paso de distancia, todos ataviados con ropajes teñidos de oscuro. Sus caras y porte decían al mundo que se ganaban el pan con la fuerza de sus puños y la destreza de su acero.
Lobo sonriente McLyr se adelantó un pasó, encarándose con uno de los guardias que custodiaban la puerta.
Puedes decir a lord Ícaro que Ardra McLyr desea presentar sus respetos.
Su voz era ronca, cavernosa como las entrañas de la tierra y sus ojos sonreían casi tanto como su boca.
Maximo Constanza - May 11, 2008 09:22 PM (GMT)
Al ver llegar al grupo, los guardias presintieron problemas, pero al reconocer a McLyr se tranquilizaron... un poco. Ya habían sido avisados, que en breve esta visita tendría lugar, así que aparentando toda la tranquilidad posible, el soldado partió en busca de Ícaro.
Al cabo de unos momentos ambos aparecieron en la puerta, y el chambelán dió la bienvenida al celta.
- Buenas noches tengais Ardra McLyr
Por unos momentos Ícaro pareció dudar ante la situación que se avecinaba. Luego haciendo muestra de todas sus dotes sociales expuso el tema de la forma más correcta posible.
- No necesitareis escolta en este lugar monsieur, y como de costumbre tampoco precisareis de armas en el interior
La consigna estaba clara, y las reglas eran las reglas. Había que seguirlas. Se trataba de una cuestión social y burocrática, pues para todos estaba claro que el hacha que llevaba McLyr al cinto no era su más mortifera arma.
Una vez que Lobo Sonriente se hubo desecho de sus pertenencias, el chambelán lo guió hacia la sala de Corte, donde presentía que la visita sería muy distinta a la última presentación del Gangrel. Al entrar en la estancia el recién llegado fue presentado debidamente.
- Ardra McLyr de Gangrel.
Seguidamente Ícaro desapareció de la sala tras ver al partir la sonrisa en el rostro del Lasombra que se hallaba en el trono.
- Buenas y oscuras noches tengais Lobo Sonriente McLyr. Sed bienvenido a la concergerie.
Tras las palabras Máximo hizo una leve inclinación de cabeza a modo de saludo.
Ardra McLyr - May 12, 2008 02:30 AM (GMT)
El mercenario ensanchó su sonrisa ante la bienvenida del nuevo príncipe, mucho más cálida que la de su sucesor y estampando de un golpe su puño contra su pecho, habló con voz clara y vibrante.
Buenas noches tengáis vos, Don Máximo, príncipe gobernante de París.
Su voz denotaba el respeto debido a un señor poderoso mientras que su cabeza se inclinaba a modo de saludo.
Espero no molestaros demasiado, mi señor, pero es que he pensado que tenía que acudir a presentar mis respetos al legítimo gobernante de Lutecia, así como los mejores deseos de parte del clan de los gangrel a los que, de ahora en adelante, representaré como portavoz por la fuerza de mi convicción y el poder de mi sangre.
La declaración del celta pretendía ser un golpe de efecto, aunque la sonrisa de McLyr lo suavizara un poco.
Este que me acompaña es mi pupilo y hermano de sangre, el joven Etheltar, chiquillo de mi sire Brian Duff el embustero.
Ante la mención de su nombre, el joven gangrel se adelantó e hizo una tosca reverencia ante el señor de París.
Esperaba haceros entrega de un presente, pero el bueno de Ícaro me ha indicado de la falta de decoro al respecto. De manera que he tenido que dejarlo fuera. En la entrada encontraréis a seis de mis mejores hombres, recios y aguerridos mercenarios a los cuales he reclutado personalmente y que espero aceptéis como parte de vuestra guardia. Sé que es algo que no necesitáis, Don Máximo, pero espero que constituya una prueba de que tenéis todo mi apoyo y el de mi clan en vuestro nuevo cargo.
Maximo Constanza - May 12, 2008 11:19 AM (GMT)
Cambios... interesante. Una perfecta tapadera para el pago efectuado por los servicios del Gangrel. Además, Ardra le resultaba mucho más fácil de tratar al nuevo Príncipe, .
- Acepto vuestros respetos de buen gusto Ardra McLyr, y puesto que los Gangrel poseeis vuestros propios códigos al respecto, si Lord Aureus no hace acto de presencia en los próximos cinco días alegando lo contrario, sereis nombrado representante de vuestro clan públicamente. Y se os adjudicarán todos los poderes de vuestra nueva posición.
Entonces la mirada de Máximo pasó de ardra a su hermano de sangre por unos momentos.
- Os doy la bienvenida a vos también Etheltar, chiquillo de Brian Duff el embustero, y debo deciros que gozais de una compañía perfecta y de un líder al que merece la pena seguir.
Junto al halago, una leve inclinación de cabeza hacia ambos zanjó el tema.
- En cuanto a vuestro presente, lo acepto como la muestra que es, y para mostraros mi gratitud por vuestro apoyo os concedo como dominio propio la aldea de Violet. Que espero os resulte un lugar de agrado por su cercanía con los bosques, y por la libertad de acción que tendreis en ella.
Porsupuesto el apoyo mencionado iba más allá de la muestra de vasallaje que estaba teniendo lugar en aquel momento. El público ignoraba los hechos que habían llevado a tal recompensa, pero lo que realmente importaba era que tanto Ardra como Máximo constataban en ese momento la lealtad de sus palabras.
Ardra McLyr - May 12, 2008 04:35 PM (GMT)
Fdi: Ida de olla lo de don álvaro, aunque ya lo he arreglado... es que hace mucho que no posteaba y se me fue... sorry.
El gangrel aceptó las palabras del príncipe, así como el presente que éste le adjudicaba, con una inclinación de cabeza antes de proseguir.
Grande es la confianza que depositáis en mi, mi señor, y a ella solo puedo responder con la reputación de mi palabra.
Diciendo esto, el celta extrajo un cuchillo de bronce, de aspecto antiguo, de una funda que pendía en su cinturón. Sus movimientos eran pausados y confiados, pues no quería aparecer como una amenaza ante el príncipe de París.
Lentamente su mano derecha abrió un surco en su brazo izquierdo. La sangre no tardó en manar, lenta y espesa como melaza, resbalando por la hoja de bronce y cayendo al suelo del palacio.
Sean estas palabras un juramento hecho ante los dioses. Yo, Ardra Mclyr, llamado El lobo sonriente por mis hermanos, chiquillo de Brian Duff el embustero, nacido del pueblo de la bruma más allá de estas costas, depredador y guerrero por la fuerza de mis garras y la determinación de mi voluntad, juro hoy aquí que vuestros enemigos serán mis enemigos, que todo aquel que atente o conspire contra vuestra persona, asimismo conspirará y atentará contra mi. Os reconozco como legítimo señor de París, y como tal os rindo vasallaje hasta que me libréis de este juramento... o demostréis que no sois un líder apto.
Que Tarannis haga caer su rayo sobre mí si miento y que los cuervos de la Morrigan se coman mis ojos si cometo perjuro.
Maximo Constanza - May 13, 2008 12:09 AM (GMT)
La lista de aliados empeaba a crecer. Era bueno tener al mercenario de su lado, y más como un juramento como el que acababa de hacer. Por lo que sabía de los Gangrel, y más en concreto de McLyr, un juramento de este tipo podía significar un vasallaje eterno, mientras estuviese a la altura de las espectativas de un buen lider.
Rápidamente un ghoul que se encontraba atendiendo a los cainitas de la Corte, ante el espectáculo pareció decidido, toalla en mano, a limpiar la sangre derramada por el celta. La fría mirada que el Príncipe le dirigió bastó para hacerle olvidar su cometido. No quería deshonrar el presente que resultaba la sangre derramada. No mientras Ardra se mantuviera allí.
- Vuestros actos hablan más allá de vuestras palabras, y así mismo espero poder corresponderos siendo el Príncipe que deseais tener.
Ardra McLyr - May 13, 2008 04:59 PM (GMT)
El mercenario mostró su acuerdo con un asentimiento. Ahora miraba al príncipe a los ojos sin temor alguno, mostrando el respeto que merece un líder en verdad, en vez de la humillación y el temor que demandan los tiranos.
Bien pues, mi príncipe. Cumplido ya el juramento de vasallaje os pido permiso para retirarme, si es que no precisáis de mi presencia.
La sonrisa retornó al semblante del gangrel dándole un aire a medio camino entre la alegría de un chiquillo y la agresividad de un lobo.
Maximo Constanza - May 13, 2008 05:25 PM (GMT)
Máximo sonrió devolvió la sonrisa al Gangrel mientras su buen humor se hacía palpable en el ambiente. Todo empezaba a funcionar.
- Sois libre de partir cuando este sea vuestro deseo Ardra McLyr. Id con mi gracia y que cada luna nueva os depare un buen augurio.
Tras la despedida el Lasombra contempló como partían los Gangrel. De momento y por el espectáculo que había dado el futuro líder, eran en quién más podía confiar. Quizá incluso más que en alguno de los suyos.