Title: Oscuros Respetos...
Description: 3 de Julio de 1226
Cecilia - May 11, 2008 08:42 AM (GMT)
EL carruaje de Cecilia había atravesado gran parte de París, desde su nueva casa en San Jaques, hasta llegar a la Isla donde destacaba Notre Dame. Un magnífico edificio que siempre había llamado la atención de la Lasombra. Aquella enorme Roseta, de colores oscuros pero vivos, era una obra de arte ante sus ojos.
Petronio bajo rápidamente y abrió la pequeña portezuela de vehículo. Luego ofreció la mano a su Señora para que bajara, la cual acepto la ayuda.
Cecilia le miro complacida.
- Gracias Petronio, espérame aquí, pero no se cuanto tardaré en salir.
- No os preocupeis mi Señora, aquí estaré.
Y vestida como era ya común en ella, de plata blanca, la joven Lasombra se interno en la entrada de la Concergierie y pidió por ver a Lord Icaro, pues ya sabía que continuaba en el cargo.
Maximo Constanza - May 11, 2008 09:31 PM (GMT)
La llegada de la dama fue recibida con una inclinación por ambos soldados que prestos se decidieron a hacer lo que les pedía. Al poco rato Ícaro se presento ante la joven cainita, y mientras hacía la salutación pertinente la guiaba hacia su lugar de destino. Estaba claro que las sombras de París se estaban reuniendo.
- Lady Cecilia de Lasombra.
Y como de costumbre el chambelán salió de la sala.
Mientras la veía acercarse Máximo le dedicó una sonrisa, mientras recordaba la última vez que se habían visto hacía algunas noches. La cainita había agradado al antiguo por su forma de ser desde el día en que se conocieron meses atrás. Ahora viendo en lo que se había convertido, y en todo el camino que se abría ante ella, el magistri agradeció tenerla de su lado.
- Buenas y oscuras noches tengais Lady Cecilia. Es un placer veros por aquí.
Cecilia - May 12, 2008 11:00 AM (GMT)
Cecilia se dejó guiar por los ya conocidos pasillos de la Concergierie. Mientras seguía a Icaro pensaba en su posición actual y en que futuro le esperaba a un Ventrue en la corte de Constanza. Todo estaba por ver, las brumas del futuro se habían tornado opacas y eran pocos los que podían atravesarlas para ver una salida al laberinto político que se avecinaba.
La Milanesa entró en la sala del trono y vio a Máximo muy solo. Y aunque se alegro de verlo en el trono, demostrándolo con una sonrisa de complicidad, descubrió que el Señor de los Lasombra de París se encontraba apoyado solo por el mismo.
- Buenas noches Su Majestad... . - Dijo al llegar a unos pocos pasos del trono. Y acompañó las palabras con una reverencia adecuada. Luego alzó la mirada buscando los ojos de Don Máximo.
- He venido a mostraros mis respetos y ha juraros lealtad mi Señor Constanza... debéis contar conmigo para lo que creáis que os puedo ser necesaria.
Y era un tono oficial y serio el usado. Cecilia había aprendido una dura lección hace poco y no pensaba caer en el mismo error dos veces.
Maximo Constanza - May 12, 2008 11:41 AM (GMT)
La mirada con que Constanza acompañaba el acercamiento de la dama resultaba totalmente afectiva, pues casi la sentía como su propia chiquilla, o como almenos le habría gustado que su hija fuera.
- Acepto vuestra lealtad y os devuelvo mis propios respetos. Siempre he pensado de vos que sois una dama de corte, y como tal os ofrezco un lugar en ella si así lo deseais.
El Lasombra levantó na mano en un gesto.
- No es preciso que me deis respuesta en este momento. Pensadlo bien, y cuando lo tengais claro hacedme saber cual es el lugar que creeis os corresponde.
Cecilia - May 12, 2008 09:13 PM (GMT)
Cecilia no esperaba menos. Sabía que Máximo la tenía en alta estima, casi tanta como ella misma lo tenía a el considerado.
- Me alaga Vuestra propuesta mi Príncipe. - Dijo volviendo a inclinarse a modo de reverencia.
- No hay nada que pensar. Estoy segura de que necesitareis toda la ayuda posible y por ello he venido. Pero no necesito un cargo de poder extraordinario para seros útil mi Señor.
Cecilia había cambiado mucho desde el día en que había llegado a París. Entro como una niña juguetona y como tal actuó. Sus artimañas dieron fruto y por ello creció a una velocidad extraordinaria, llegando a paladear los verdaderos poderes de Francia.
Pero fue un error.
Ni su edad ni su inteligencia estaban a la altura de Salianna o Elois, algo que le había demostrado Ángelo, su hermano, a golpes.
Pero había aprendido. Ahora sería el apoyo de los poderosos sin esperar llegar a modelar ese poder. Una perspectiva que le agradaba, más aún estando Máximo en el Trono y ella a su lado.
Maximo Constanza - May 13, 2008 12:28 AM (GMT)
Realmente la dama había cambiado en los últimos tiempos, y Máximo sospechaba parte de lo ocurrido. Pero eso ahora poco importaba, pues cual ave feniz cecília había renacido más fuerte y más preparada para los tiempos que venían. Sin duda sería un buen apoyo para el Príncipe en ciernes.
- Estoy de acuerdo en que no precsiais más que vuestra propia brillantez para ayudarme Cecília. Pero ante los demás un título otorgado siempre muestra mayor predisposición. Así, si no teneis nada que objetar sereis nombrada embajadora real para que las puertas que os halleis entreabiertas se acaben de abrir por su propio pie. Para que todo París vuelva a brillar con la gloria que merece.
Aquel nuevo título, podía ser perfectamente lo que la Lasombra necesitaba: algo que le diera alas para volar pero con un techo definido del que no poder pasar. Una poderosa arma que esgrimir si fuera necesaria, pero que podía resultar al tiempo de la menor necesidad si la sagacidad de la dama seguía a la altura de las circunstancias.
Cecilia - May 13, 2008 07:47 PM (GMT)
La Milanesa sonrió con confianza ante el nuevo Príncipe. Más serena y menos entregada a sus propios maquiavélicos planes, seguir los de su Señor podía ser un buen objetivo a medio plazo.
- Acepto. - Dijo sin más complicaciones.
- Decidme que debo de hacer para Vos entonces.
Maximo Constanza - May 15, 2008 01:32 AM (GMT)
Máximo observó pensativo a la dama.
- Dada vuestra experiencia en la realización de actos sociales, que menos podría pediros que dedicarais parte de vuestro tiempo a tales propositos. Cada cierto tiempo todos los cainitas necesitamos movilizarnos, sentirnos parte de una comunidad de la que formamos parte, y este hecho es algo dificil de concevir desde nuestros refugios privados donde resultamos dueños y señores. Y precisamente vuestra tarea consistirá en organizar eventos según creais conveniente, para en cierto modo obligarnos a mantenernos en movimiento. Los detalles, así como la asiduidad de dichos actos las dejo en vuestras manos.
Conociendo a la cainita como creía conocerla, esperaba que esta concesión fuera de su agrado.
- Pronto uno de estos actos tendrá lugar en St. Germain. Esta vez tendrá como trasfondo un funeral por lo perdido en el tiempo de tiranía, pero también para celebrar un nuevo renacer. Si gustarais en ayudarme con la preparación estaría encantado.
Empezar a tener movimiento en la ciudad era algo de vital importancia si quería dar motivos rápidos a los indecisos, motivos para apoyar la causa del actual Príncipe.
- A parte de todo esto, lo cual no resulta poco, también gustaría de que estuvierais dispuesta a mantener la atención de posibles visitantes extranjeros. Nunca se sabe que personalidades podrían llegar a visitarnos, y no sería grato por nuestra parte ofrecerles un mal servicio. Confío en que vos sois capaz de realizar este trabajo a la perfección.
Anibal - May 15, 2008 02:57 PM (GMT)
Una segunda noche en la corte comenzaba, y traía cosas interesantes. Una Cainita nueva, que no conocía, pero que obviamente el Príncipe si. Y en la que confiaba. Se notaba en sus formas de tratarse que eran más que dos miembros del mismo Clan, ¿serían amantes acaso? Pero, más importante que eso, era que París tendría por primera vez a una Arpía. Alexander nunca había considerado aquel título siquiera mínimante importante, y lo había ignorado. Bueno, por primera vez quizás no, cincuenta años de laguna con un Príncipe diferente en el medio dan para muchos cambios... ¿cuántas cosas me habría perdido?
Cecilia - May 27, 2008 07:55 PM (GMT)
Cecília asintió.
- Aceptaré en lo segundo sin dilación, recibir a personalidades extranjeras o acompañar a Cainitas de relevancia para su seguridad, o mostrando la ciudad es una tarea que me atrae.
- Pero me temo que os agradecería quedarme al margen de la celebración de la que habláis. No creo estar preparada para hacer una celebración de lo que para alguno es un entierro. Y no deseo con esto, buscarme enemigos allí donde no los tengo.
- Daré color al negro típico de los lasombra, pues la Ciudad de la Luz no se merece otra cosa.
Maximo Constanza - May 29, 2008 01:05 AM (GMT)
Desgraciadamente debería preparar el evento sin la ayuda de Cecília, aunque seguramente esto resultaría del agrado de Helenna, dispuesta a mostrar su valía a la mínima ocasión.
- En tal caso vuestra petición es aceptada, y no sereis precisada para la organización de dicho evento, aunque si que desde éste mismo momento vuestro cargo cobrará valor, y debereis estar dispuesta para cuando sea necesario cumplir con vuestra labor.
Máximo hablaba con tono firme, y en ningún momento mostró rencor alguno por la negación de la milanesa, en cambio si le ofreció una leve sonrisa.
- Debeis saber que vuestro cago os proporcionará facilidades, pero también la responsabilidad de quien se halle bajo vuestra tutela, aunque en ningún momento dudo de la eficacia con que sabreis resolver cualquier entredicho. ¿Hay algún otro tema que deseeis tratar?