View Full Version: Tareas domésticas

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Title: Tareas domésticas
Description: 8 de Julio, A.D. 1226


Elois D'Umbrelle - May 10, 2008 07:50 AM (GMT)

Aciaga noche para despertar en un París de cambios, un nuevo París donde los Ventrue parecían haber perdido el control y sus influencias. No obstante existía aún alguien entre los patricios tan obstinado como influyente como para negarse a admitir tal realidad, sin embargo quedaban por solventar un par de asuntos domésticos en la política local y nacional. Una vez superada la traba mortal la sangre azul fluiría por las calles de Lutecia como antaño insuflando su porte noble y distinguido a una ciudad, a una nación sin rumbo y fragmentada.

Un inocente carro, muy pequeño y guiado por un caballo azabache tomó plaza sobre la misma puerta de la fortaleza, un discreto cochero lo guiaba y favorecía el peculiar aroma de extrañeza que tenía la situación.

Uno de los guardias atendió a dirigirse hacia su ocupante presumiendo que dentro moraba una meretriz que concediera carnales derechos sobre su voluptuoso cuerpo a uno de los nobles que allí residía, cosa habitual y que disgustaba al indolente centinela, pero aquella era parte de su labor nocturna. La cumpliría como de costumbre.

- ¿Quien va y motivo?

El desdén y la agria actitud del guardia cambiaron por completo cuando dos pozos inmensos socavaban su alma privándole de toda voluntad. Prisionero de su cuerpo quedó sometido bajo el embrujo de un ser superior que asfixiaba su espacio vital con un aura avasalladora que transmitía hacia su subconsciente nuevos deseos privados de libertad.

- Llévame ante la reina ahora mismo, no hagas preguntas, no digas quien soy. (Dominación)

El tiempo de los Ventrue aún no se había agotado. Elois D'Umbrelle era conducida furtivamente hacia las dependencias de Blanca de Castilla con un fin anónimo.


Elois D'Umbrelle - May 12, 2008 05:21 PM (GMT)

La noches en el Louvre eran un tanto distintas a como la recordaba desde su última visita, quizás la tensa situación en que estaba sumido el país merced a su propia mano fueran la causa, o tal vez la lejanía de un rey preso habían dado un vuelco hacia el poder a Blanca y con ello a Salianna, pero tal como estaba previsto la monarca estaba ahora lejos de París entretenida con un par de asuntos de índole tenebrosa, también merced a la propia dama ventrue, pero pocos se atreverían a exponer semejante afirmación, mucho menos a demostrarlo e incluso aún menos a concevir el alcance de su influencia.

No hubo mayor problema que un ventrue no pudiera solventar para llegar sin ser molestado o interrumpido al ala donde residía la reina. Una vez allí un nuevo mundo se abría ante la duquesa. Esa noche erradicaría lo que quedase del poder e influencia de Geoffrey.

Pacientemente esperó mientras Blanca era reclamada de imprevisto, así junto a la puerta de la real alcoba la ventrue anhelaba concluir cuanto antes esa nimiedad para aprovechar al máximo aquella primera noche en París. Había tanto por hacer...

Monarca Salianna - May 13, 2008 01:13 PM (GMT)
Elois esperaba su momento de gloria, pero aquella soberbia ventrue tenía aún algo que aprender de la Monarca, pues la duquesa creía tener consigo todas las piezas del juego pero por algo Salianna era quien era.

- Desconfía de los Ventrue cuando traigan buenas intencionoes, pero guardate las espaldas cuando las acciones de un Ventrue sean altruistas.

La voz, masculina y turbadora, arrancó desde la nocturna oscuridad del pasillo en el que la impaciente ventrue esperaba. Anclado destrás de unas cortinas una silueta de pose atlética rompería el misterio su presencia desentrelazando sus brazos y emprendiendo la marcha hacia la duquesa. Una vez cerca aunque aún con el rostro vedado por la oscuridad del lugar realizó una gentil reverencia.

- Con los saludos de Salianna - Nuevamente, aquella voz replicó con tono burlesco hacia la dama tras haberla reverenciado el saludo cortesano.

Sus brazos se volvieron a cruzar en tanto que sus graciosos pasos le llevaron a interponerse entre Elois y la puerta de Blanca, la puerta del reino.

- Antes de cruzar deberemos discutir un par de términos

Las facciones del misterioso cainita eran las propias de un caballero, atlético y con porte distinguido de ojos verdes y rubios cabellos floreciendo libremente de su cabellera.

Elois D'Umbrelle - May 13, 2008 05:15 PM (GMT)
Sorpresiva, así se definiría la intrusión del cainita en el auge de los planes de la ventrue. A pesar de todo, sorprender a la dama D'Umbrelle no era fácil empresa. Ella, impasible, apenas se inmutó sobre la irrupción a pesar del contratiempo que implicaba, no obstante podía resultar interesante escuchar la soez de aquel bulgar subdito de la Toreador.

La capa que cubría su rostro se destapó mostrando el arma más temida de todos cuantos anhelaban hacerse un hueco en la política de Francia y así había sido durante más de cuatrocientos años, salvando toda dificultad y sobreponiéndose a un intento de asesinato y la caída de dos refutados príncipes.

No se haría esperar más su respuesta, arma en mano, cuales hirientes ojos se clavaron en la opaca silueta sesgando su cuello con la mirada, aunque después de todo, serviría el veneno con la dulce voz cultivada desde la niñez hasta convertirse en un angel caído.

- Debeis saber que Elois D'Umbrelle de Ventrue no trata con simples lacayos falderos, si algo desea de mi la "gran" Monarca Salianna ya sabe donde encontrarme.

Una dulce y letal sonrisa acarició a aquel siervo, dándole el tiempo preciso para obedecer antes de que el veneno del aspid terminase por afectarle, en tanto que Elois se cansase de la simple ironía.

- Apartad de mi camino antes de que mi humor se agrie.

Aquello fue una orden, fruto de su compleja existencia de sangre azul, no había necesidad por el momento de emplear medidas más drásticas para lograr sus objetivos, pero la paciencia de la ventrue tenía temprana caducidad por no recordad que no estaba habituada a que sus órdenes fueran contravenidas.

Monarca Salianna - May 14, 2008 05:19 PM (GMT)

Aullidos, alaridos, como un perro herido en su orgullo la majestuosa D'Umbrelle trataba de zafarse de su destino, profiriendo vanos intentos que morirían en el olvido de un vacío y oscuro pasillo.

El hombre negó jocoso con su dedo, la duquesa había sido contradecida, pero allí jugaba con desventaja, en cambio su improvisado anfitrión se hallaba confiado.

- Lady Elois D'Umbrelle, refrenad vuestra lengua y atender a escuchar.

Tras la regañina el cainita prosiguió cruzando de nuevo sus brazos mientras se apoyaba sobre la puerta.

- Salianna os ha convocado a París y vos habeis acudido, pasando por alto el nimio detalle de que vos, Maestra de la Via, olvidásteis corresponder las tradiciones, es justo que escucheis la propuesta que mi señora tiene para vos como redención.

A pesar de la oscuridad, Elois pudo ver como media sonrisa aparecía en su rostro, estaba disfrutando con aquel juego de provocaciones y daba la impresión de buscar que la ventrue le diera un simple pretexto para actuar contra ella.

Elois D'Umbrelle - May 16, 2008 10:33 AM (GMT)

Pétreo oponente encontraría el irrespetuoso desconocido, pues fría como la roca trasluciría la templanza privilegiada de la más que curtida en mil y unas noches de juegos cortesanos. Con un orgullo desmedido y un ego herido, Elois esbozó un argumento propio para lo acasión. De ese modo la más dulce sonrisa abanderó su rostro.

Pptó por desistir en su intención de cruzar el umbral y ceremonailmente se hizo a un lado.

- Me diviertes bufón, prosigue.

El tono jocoso rasgaba la crudeza de las malintencionadas palabras hacia el portavoz de Salianna, en tanto que la sangre fluía caldente en el interior de la dama de noble cuna. Elois escucharía las insignes demoras de la Monarca con la previa intención de recharzarlas en pleno.

Monarca Salianna - May 16, 2008 05:16 PM (GMT)

Como el curso de un río, Elois era tan previsible que logró arrancar una mueca graciosa en el guardián del trono. Sin duda rezumaba un encanto especial y su aura era abrasadora, pero los rumores sobre ella no la hacían tan temible como se suponía, al menos en persona perdía parte del ensalzado mito.

Sin más preambulos la nueva forma de afrontar la situación por parte de la ventrue haría más fácil todo y como muestra el porte del guardián se tornó más afable.

- Gracias, madame.

Sonrisa burlona.

- Para empezar, como primer paso en vuestra redencion, deberis deshacer vuestras maquinaciones para que el rey regrese a donde le corresponde, París.

Aún en la sombra, las miradas de ambos se cruzarían con un marcado duelo.

Elois D'Umbrelle - May 19, 2008 05:17 PM (GMT)
Elois permaneció inmutable, sospechaba alguna sandez similar, sin embargo ese no era motivo suficiente para interrumpir a caballero tan agraciado en la palabra y formas. Al contrario, mostró su mejor cara haciéndole creer que tomaba consciencia verdadera de cuanto alegaba.

- Proseguid monsieur.


La dama incluso se permitió mostrar énfasis como si realmente le interesase la conversación, aunque quizás, en parte, podría resultarle interesante.

Liberar al rey costaría menos de lo que el enviado de Salianna pensaba, pero la negociación de las condiciones llegaría después.

Monarca Salianna - June 7, 2008 03:42 PM (GMT)

Sonrió suspicazmente, aunque esperaba que no fuera así, de ser por él daría la orden y los ghoul que esperaban su orden se abalanzarían sobre aquella serpiente para aliviar de una vez por todas a su señora, sin embargo era por ella que mantenía la conversación.

- Detened de inmediato la sublevación de Flandes y Boulogne.

Sus palabras fueron rotundas y certeras.

- Salianna sabe de sobra que fue obra vuestra y de esa pantomima de Gran Corte Normanda que habeis impulsado.

Suspiró con resignación, pues lo que continuaba no le gustaba en nada tener que pronunciarlo.

-Hacedlo y se os recompensará con tierras y otros beneficios económicos, e incluso políticos




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