Viene de aquí. Nada más abrir los candados, ambos se apresuraron a levantar la tapa sin mediar palabra alguna. Acto seguido, cada uno de ellos por separado pero al mismo tiempo tendió su mano al interior para ayudar a abandonar tan aparatoso medio de descanso a... su señora.
Una vez sus delicados pies rozaron el mármol de la bóveda deleitó a los presentes con su suave voz.
- Habeis tardado El mal humor en Elois era patente, tanto como que ninguno fue capaz de replicar, tan sólo tragar saliva y esperar que se le pasara el enfado, en tanto que sus ojos se perdían por las tenues antorchas distribuidas simétricamente en cad pared, una por cada costado, una por cada centinela.
Después de muchos años la ventrue pisaba de nuevo su hogar, tantos eran los recuerdos... pero tan escaso era el tiempo que no quiso perder ni un gramo de arena en insulsas nostalgias, asuntos importantes reclamaban su atención.
- ¿Por lo menos tendreis todo preparado? El tono de voz de la sangre azul implicaba varias consecuencias intrínsecas en la respuesta, los dos ghoul de sobra conocían el significado oculto de las palabras y raudos asintieron, cada cual con su correspondiente labor. Únicamente un gesto de la mano del depredador bastó para que D'Artois los guiase por las dependencias con intención de mostrar, y agradar, a su señora con el fruto de meses de trabajo.