Title: El Nuevo amanecer (Medio día)
Description: 8 de Julio, A.D. 1226
Elois D'Umbrelle - May 8, 2008 05:28 PM (GMT)
Bien entrada la mañana París postró su mirada sobre la discreta caravana, no era difícil pasar desapercibido entre las gentes que llegaban desde el norte evitando las fuerzas inglesas. Ciertamente el temor había cundido rápidamente tras el desembarco en Calais, pronto el ambiente de la ciudad quedaría embriagado con la creciente crispación.
Algunos se quedaron en las afueras, otros prosiguieron hacia San Jacques para tratar de vender lo poco que poseían, sin embargo dos hombres llevaban su carro con una dirección clara una vez se adentraron en las calles de la ciudad de las luces.
Así el destino no fue otro que una de las más gloriosas mansiones nobles de Francia, que años atrás había sufrido un sonado incendio, sin embargo, para los ojos observadores podía verse como poco a poco iba cobrando parte de su lujo antaño perdido, no tanto en la fachada, pero si en el interior y que más se podía decir, pues durante siglos había sido el hogar de Lady Elois.
Varios siervos acudieron al encuentro de aquellos supuestos mercaderes y tras intercambiar unas breves palabras se tomaron suma preestreza en descargar los grandes baúles hacia el interior de la villa.
Elois D'Umbrelle - May 9, 2008 10:00 PM (GMT)
Tras el medio día, aquella mansión olvidada cobraría una nueva luz que conformaría una enigmática aureola irradiada desde su interior. Los pocos siervos que la cuidaban se desplazaban presurosos de uno a otro lado, limpiando, preparando y acondicionando la lujosa villa para recibir una inesperada visita. Pero todavía quedaba tiempo, pues debería ponerse el astro rey antes de que las personalidades posaran sus pies sobre la hacienda de la duquesa.
Y ciertamente corrían rumores, sobre todo tras las nuevas provenientes del Castillo, así como ciertas indecencias promulgadas desde el sur, por eso la sorpresa no sería tal para los siervos teniendo en cuenta que su señora había sido reclamada por la reina de Blanca.
Las dudas quedarían del todo despejadas cuando un agitado y sediento caballo trayera al más indeseable entre los indeseables miembros del séquito personal de la duquesa, el áspero senescal Vilfort.
Elois D'Umbrelle - May 9, 2008 10:08 PM (GMT)
Saciado el inagotable apetito del senescal se retiró a descansar y asearse para depsués bajar y tomar posesión de los libros que llevaba consigo en las alforjas. La pequeña biblioteca fue el lugar escogido para instalarse a solas consigo mismo y aquellos libros que le tenían tan absorto que apenas reparó o quiso hacerlo cuando el buen D'Artois irrumpió en la estancia.
- Es la hora.
Vilfort despegó sus oscuros ojos de los libros para lanzar una mirada de desprecio a su némesis al tiempo que su faz esbozaba una mueca con acritud para resoplar finalmente antes de asentir.
- Ya voy.
El senesca se levantó y acicaló las vestiduras antes llegar a la altura del hospitalario sin dirigirle la mirada.
- ¿Vamos?
Inquirió cortesmente el de Artois. Entonces partieron de las dependencias...
Elois D'Umbrelle - May 9, 2008 10:25 PM (GMT)
Nada más caer la noche los devotos ghoules se hallaban plantados en la bodega de la mansión, quizás el lugar más concurrido e insólito por ese hecho de la mansión. Por supuesto la incomodidad del senescal crecía en cada momento al verse rodeado por varios caballeros del Hospital que custodiaban con fervor, armas en mano, la entrada hacia las estancias secretas.
D'Artois guió a Vilfort pasillo adentro, el senescal apenas había estado en la villa, ni mucho menos la había conocido en toda su grandeza cuando el duque aún vivía (antes del incendio) y sobre todo desconocía el oscuro mundo que se habría ante él situado bajo la villa, tal entramado de antes y ahora serían el motivo por el cual su señora logró escapar al atentado contra su existencia.
Ahora, los guardias que habían ido llegando noche tras noche, dispersos y ocultos, parecían todo un ejército al servicio de la gran duquesa.
Por fin llegaron a una cámara más amplia en forma de bóveda donde reposaban tres baúles, los mismos que aquellos mercaderes habían llevado en esa misma mañana.
Con un leve movimiento Roger D'Artois meió su mano por el cuello de sus ropajes y extrajo un colgante que contenía una recia llave, cuando Vilfort se sintió preparado le imitó y ambos se dirigieron a cada uno de los baúles para abrir los robustos candados que los vedaban.
Cedric - May 10, 2008 07:47 AM (GMT)
Era fácil que un carruaje pasara desapercibido para todos... excepto para aquel que tenía la vista fija en un lugar concreto. El fiel ghoul del Lord Ventrue había permanecido por el entorno del lugar a la espera de alguna señal, pues la misión que se le había asignado no era otra que esa. Las palabras de Cédric resonaban claras en su mente, tal vez grabadas a fuego con el poder de la Dominación.
"Busca señales, estate atento a todo cuanto transcurra en frente de ese edificio, y no regreses hasta tener noticias. Y sobre todo, debes pasar desapercibido".
Gracias a dios las señales habían llegado tempranas, pero por si acaso se mantendría a la espera a lo largo del día.
Lord Constanza le había entregado una dura tarea al Ventrue, pero había tenido la benevolencia, almenos, de entregarle un listado con las direcciones de todos los sangre azul de la ciudad. Y porsupuesto las viviendas estaban ordenadas por orden de importancia. La de la Duquesa era la primera de la lista.