View Full Version: Una cita distinguida

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Title: Una cita distinguida
Description: 20 de Julio del A.D. 1225


Elois D'Umbrelle - July 20, 2005 08:10 PM (GMT)
El despejado cielo de verano, cedió el paso al manto negro plagado de estrellas, sin embargo horas antes de que esto ocurriese todo estaba ya dispuesto en el Chateaux para la partida, nadie deseaba contrariar ni hacer esperar a la Señora Duquesa.

Apenas una hora después a París llegaba un majestuoso carromato guiado por seis corceles blancos, el cochero presto llevó el carruaje hasta la Sphairisteria, donde se detuvo e inmediatamente, abrió una puerta con un imponente escudo de armas grabado en la misa caoba de la que estaba hecha. Con su mano ayudó a descender a una dama oculta tras una capa oscura de terciopelo, apenas se podría distinguir de quien se trataba, su rostro y figura estaban ocultos, mas para aquel que la esperaba, pudo contemplar la impoluta puntualidad con la que aparecía su huésped.

Dos caballos más llegaron tras el carromato, una tímida escolta, para alguien que no deseaba llamar la atención demasiado, los escoltas descendieron y acompañaron a la misteriosa dama hacia el pórtico de la entrada, golpeando éste dos veces, ni una más, ni una menos.

Poco se hizo esperar respuesta y un hombre de edad avanzada inquirió respuesta, mas uno de los guardas anunció en breves palabras la extraña visita.

- Madame Elois D'Umbrelle, Duquesa de Orleans.

El pórtico se abrió sin reparo, la importancia de la visita lo estimaba, un gesto de una delicada mano, pequeña y grácil, sobresaliendo entre un atípico ropaje para esa fecha del año detubo a la escolta en la entrada. Luego un delicado pie siguió al otro, como una ninfa del bosque deslizándose entre las hierbas. Los pasos flotaban sobre el suelo de aquellos pasillos y salones hasta llegar al lugar donde debía ser recibida tan augusta figura, al amparo de una capa con caperuza quedose la frágil dama, sola por instantes en tan imponente salón.

Aprovechando la soledad, sus delicadas manos se acercaron con cuidado a una lámpara de aceite, con suavidad, la intensidad de luz se vio disminuida, asi ocurrió con otras tantas, hasta atenuar el lugar, haciéndolo un tanto más íntimo, o quizás más romántico, lo cierto era que aquella peculiar mujer se sentía más cómoda rodeada de oscuridad, tal vez fuese siniestra o tal vez no... y allí en penumbra esperó tranquila e inmutable a su anfitrión, Don Alvaro.

Alvaro Castellar - July 21, 2005 12:25 PM (GMT)
Fue Jean Claude presuroso a avisar a su señor de la llegada de la visita de alcurnia que aguardaba. No tardó el señor del lugar en dirigirse hacia el salón donde la invitada esperaba. El salón en cuestión era el único ricamente decorado de la Sphairisteria, y que Alvaro utilizaba tan solo para recibir a visitas como esta, que podrían no sentirse comodas con la austeridad del lugar.

Finalmente, Alvaro entró en el salón con majestuoso paso y la elegancia digna de alguien de noble cuna. No pretendía impresionar a la dama, sino tan solo mantener las formas.

-Buenas noches Elois D´Umbrelle de Ventrue, bienvenida a mi humilde hogar. Espero que vuestro viaje hasta aquí halla sido agradable y no hallais tenido contratiempo alguno. Si algo aquí no es de vuestro agrado, hacédmelo saber pues estaré encantado de solucionarlo.

Alvaro le ofrece un sillón donde sentarse para hablar comodamente y la bella cainita acepta. El Brujah se siente también justo en frente de la Ventrue y prosigue.
-Bien, me han informado que la premura de vuestra visita se debe a la desaparición de uno de vuestros vasallos. Contadme pues, ¿ qué necesitais de mi ?

Elois D'Umbrelle - July 21, 2005 01:51 PM (GMT)
La aparición del brujah fue consonante a las formas, Elois no esperaba menos de él, sino no ostentaría semejante cargo, del mismo modo debía ser alguien astuto y sagaz o apenas habría durado, también resultaba directo, ese detalle en lugar de incomodar agradó en medida a la ventrue.

Invitada cordialmente a sentarse, así lo hizo, bajo e amparo de la penumbra que ella misma había suscitado, por respeto a su anfitrión, el opáceo velo fue corrido quedando la caperuza rezagada, adornando ahora su espalda. La faz de aquella ventrue era bella, no tanto como lo fuese la de una toreador, pero sí más que la mayoría de las mujeres francesas, de pelo azabache recogido en un moño por una red de oro, sus ojos azules penetraron en los del brujah. El deseo de Elois no era ofender a Don Alvaro, pero sus ojos hacían sentir un escalofrío al más valiente entre los hombres, por su intensidad, por su mirada escrutante, parecía desnudar el alma propiamente dicha de cada ser al cual contemplaba y pese a formar parte de su naturaleza, muchos eran los que se incomodaban con ello.
Sin embargo el rostro era gentil, dulce y agradable, de no estar maquillada pasaría por una adolescente tardía, una inocente chiquilla de formidables ojos.

Entre las sombras de la atenuada iluminación, una sonrisa podía vislumbrarse en los labios de tan magnífica patricia, elegante hasta en la forma de reir.

- El viaje ha sido expléndido, vuestra gracia fue muy amable al preguntar, como también lo fue al recibirme con tanta premura, detalle que Elois D'Umbrelle jamás olvidará y algo que os distingue entre los hombres y nobles, buen Alvaro Castellar. Por tal cuantiosa gentileza, podría deshacerme en elogios, pero vuestro tiempo apremia y no desearía robaros más del justo, así pues, aceptad las gracias que os otorga esta noble dama.

Una voz suave, acaramelada, se deslizaba sedosa entre los carnosos labios que componían su frágil, pero deseable boca. Si el ghoul de la ventrue era refinado y educado, sus modales no harían sombra en su vida a los de su señora, como nunca encontraría tan buen orador ante si tal como Elois D'Umbrelle.

Una delicada sonrisa volvió a esgrimir el dulce rostro francés de noble cuna para centrarse en el tema principal de la visita.

- Don Alvaro, varios incidentes ocurren en París, nuestra ciudad, recientemente asesinatos y desapariciones sin precedentes tienen lugar, estareis conmigo en que sospechoso resulta el asunto. Los rumores circulan desde los círculos más subterráneos hasta cotas muy elevadas, parte de esos rumores son preocupantes, algunos os atañen pues aún no hay solución para las desapariciones y ese defecto enturbia vuestro nombre, algo que no debemos permitir por el bien de la estabilidad local.

Para el brujah sería desconocido, pero era costumbre en Elois hacer un inciso, una especie de prólogo antes de concretar el punto al que iba, era una especie de rodeo pero sin rodeo, simplemente calentaba el asunto un poco para no servirlo frío. Conocedora del ímpetu con el cual descendían los Celotes, sabias debían ser las palabras elegidas para la ocasión.

- Decidme pues, que podeis contadme al respecto sobre tales rumores, sobre todo, tengo especial interés en la desaparición de monsieur de Trevillon.

El primer envite fue lanzado con la más melosa voz posible, tratando de suavizar el contenido de las frases no fueran importunas para la Espada de Geoffrey.

Alvaro Castellar - July 21, 2005 06:32 PM (GMT)
Una presentación y unos modales dignos de un miembro del clan de lo Patricios pensó Alvaro. Su ligera insinuación no le ofendía en absoluto, más bien hacía evidente que la verdad oculta en los rumores era un secreto a voces. Ahora, un cuarto desaparecido entraba en escena y su responsable acudía a casa de La Espada en busca de información, y si embargo, tampoco podía revelar gran cosa a la Ventrue, tanto por mandato de Geoffrey como por falta de conocimiento. Tenía dos pistas fiables y estaba sobre una tercera, pero tampoco podía afirmar verdades solo suposiciones. Quien estuviera detrás de todo esto era sin duda muy astuto y eficiente en lo que hacía.

El Brujah se dió cuenta de pronto que su invitada estaba esperando respuesta y perdido en sus cavilaciones casi lo había olvidado. Entrelazo las manos pensativo, observandola desde su sillón y se preguntó cuantos datos podría dar a la cainita..., finalmente decidió hacer una exposición formal sobre el caso.

-Teneis razón doña Elois, sucesos graves están aconteciendo en París recientemente y la ciudad está comenzando a darse cuenta de ello. Como bien habeis supuesto hay algo de verdad detrás de estos rumores y es que en efecto tenemos algunos vastagos desaparecidos. Para ser más concretos son tres: el primero de ellos y quien dió origen a estos hechos fue Carlos de Girona, un Lasombra enviado por el Principe de Astorga. El segundo fue Nikolai, era un gangrel procedente de las tierras norteñas que apoyo a Geoffrey en su toma de poder en calidad de fuerza bruta y que tras la misma desapareció. Finalmente, el desaparecido más reciente era Carla de Girum, una excentrica malkavian de quien no se sabía mucho y que no solía estar muy implicada tanto en la política como en la sociedad misma.
Alvaro hace una pausa para que su invitada asimile la información y prosigue.-Ahora, ha desaparecido un miembro de vuestro clan y creo vasallo vuestro, mas aún no he tenido tiempo de informarme de las circunstancias que rodearon su desaparición y tampoco lo conocía. Por ello os pido, si serías tan amable de contarme lo que supierais de monsieur de Trevillon, quiza así podría tratar de averiguar algo acerca de este asunto.

Elois D'Umbrelle - July 21, 2005 10:16 PM (GMT)
Elois miró fijamente al brujah, su cara denotaba cierta preocupación por los incidentes y la exposición que acababa de escuchar. Así mientras lo hacía su astuta mente trataba de atar cabos, pero no encontraba similitud ni concordancia.

- Don Alvaro, está visto que sólo desaparecen cachorros o en su defecto recién llegados, cainitas que poco saben de los entreseijos de la corte, lo cual me lleva a pensar que su autor es buen conocedor de nuestra corte y costumbres, así como de vuestra valía, siendo ello causa para que no deis con él, o ella. No se rije por motivos políticos, al menos en apariencia. Lo único que tenían en común por así decirlo es que no tenían nada en común, que no eran nadie, dos miembros de los Altos Clanes y otros dos de los Bajos, aunque un error ha cometido el autor de tales hechos.

Elois sonrió maliciosamente conforme miraba la expresión que pudiese suscitar en el rostro de la Espada, tal vez sorpresa, tal vez no...

Sus ojos otearon la habitación de derecha a izquierda, antes de proseguir.

- Don Alvaro, ahora os estareis preguntando cual es ese error que se os ha escapado. No os desventureis, pues su simpleza es mucha. Monsieur de Trevillon, miembro de los patricios, no es vasallo mío como podais haber pensado, no. Sino de Geottfrey, sin embargo ese cachorrillo pertenece a mi clan y eso me atañe de lleno. Mi indignación es tal que he decidido tomar cartas en el asunto, y ese, ha sido el primer error.

Semblante muy serio portaba la carismática ventrue, enigmática para muchos, jovial para otros y pía entre los mortales, pero sus palabras eran firmes declaraciones de intenciones.

- Ese es el motivo de nuestra entrevista. Os anuncio que tomaré medidas, pues no puedo permitir que se mofen de las autoridades de la ciudad impunemente, que falten al respeto a su alteza y que el miedo cunda entre los nuestros, entiendame don Alvaro, esta situación acarrea muy mala imagen a su alteza dejando su postura política pendiente de un hilo, en detrimento de la Matriarca Saliana.

- Por ello, deseo ofrecerle mi ayuda, don Alvaro.

Ahora las manos de la ventrue se entrelazaron dulcemente, como si acunará un recien nacido, posadas sobre su regazo, entre tanto que su mirada apuntaba al Brujah, sopesando posibles respuestas, espectante tras su discurso.

Alvaro Castellar - July 26, 2005 12:56 PM (GMT)
Muy astuta, pensó Alvaro. Con gran maestría había llevado el tema de la conversación sobre el terreno político. Y aunque el Brujah no era profano en tales menesteres no era ni por asomo tan experto como su invitada. Se permitió una sonrisa invisible bajo sus manos entrelazadas, mientras pensaba sobre las posibles consecuencias de su respuesta. Por un lado, no podía involucrar a alguien a la ligera en este asunto, ya empezaba a haber demasiada gente husmeando y coordinar a toda esta gente para mantener el asunto en secreto iba a ser demasiado complicado, la situación en París estaba siendo muy caótica ultimamente... . Por otro lado, si aceptaba la ayuda del patricio tendría un aliado más y con influencia y capacidad suficientes para tener controlado lo que sucedía en las cortes así como en otras altas esferas. Y sin embargo, ¿cómo podía fiarse de ella?, ultimamente, ese podía ser un lujo demasiado caro. Adicionalmente, negarle el apoyo también podría ser una muestra de descortesía y aún sin la aprobación de Alvaro, probablemente podría persuadir a Geoffrey para dejarla entrar en este delicado juego. Incluso si se le negaran todas las puertas, no creía que la cainita se quedaría de brazos cruzados, probablemente investigaría por su cuenta y esto, si cabe, sería incluso peor...

Tras mucho pensarlo, Alvaro se levantó de su sillón y lentamente avanzó por la habitación aparentando todavía su cavilación. Finalmente, se detuvo ante la única parte de la habitación que le gustaba observar siempre. Se trataba de un mural realizado al fresco pintado por un autor anónimo. Cuando el Brujah había llegado a esta mansión ya estaba aquí, probablemente si Sire y antíguo señor de la Sphairisteria lo había mandado pintar a un brillante pintor de una época ya pasada. El mural en cuestión, representaba la sociedad feudal, y conceptos tales como el honor, la lealtad y el deber. De abajo a arriba, se podían apreciar los estratos más bajos de la sociedad desempeñando las labores más humildes, y que iban cambiando según se subía la vista, apreciandose campesinos, artesanos, comerciantes, soldados y caballeros, los nobles y señores feudales y finalmente la realeza. Y sobre todos ellos una divina luz que representaba a Dios nuestro señor.
El cuadro siempre había gustado a Alvaro porque desde el punto de vista del observador representaba una sociedad en armonía donde toda persona tenía su lugar, y donde cada uno desempeñaba una función en el todo humanitario. En la pintura tan solo se expresaban sentimientos como la jovialidad, la responsabilidad, la integridad, la lealtad,..., toda una serie de valores en los que Alvaro creía y seguía firmemente, más a su pesar, la pintura tan solo mostraba el lado bueno de la sociedad, era demasiado utópico. En la pintura no aparecía paria alguno, no había ni mendigos, ni ladrones, ni señores injustos. Quizá, lo que en verdad atraía a Alvaro en este cuadro era el pensar que algún día podría llegarse a esa sociedad... por segunda vez. El Brujah no pudo evitar el pensar en la mítica Cartago. Si Sire le había contado la historia y aunque comprendía el dolor de la pérdida, él pertenecía ya a una época distinta, para él, vivir lamentándose por hechos pasados no era el camino a seguir, prefería mirar hacia un futuro donde poder hacer realidad el sueño de nuevo.

Alvaro sabía que todo este tiempo su invitada había estado observando sus movimientos y que sin duda había reparado en la pintura, quizá sería una buena manera de llevar la conversación hacia un punto donde la Ventrue no tuviera tanta ventaja.

-Doña Elois - dijo finalmente La Espada - decizme, ¿ qué opinais vós de este mural ?
¿ qué pensamientos acuden a vuestra mente cuando escudriñais esta pintura ?, es muy posible que esta pregunta os parezca fuera de lugar, pero me agradaría mucho conocer vuestra opinión al respecto.

Alvaro se quedó mirando fijamente a los ojos de la cainita en espera de una sincera respuesta, con un serio semblante en su rostro que denotaba un particular interés por la respuesta del patricio.


Elois D'Umbrelle - July 26, 2005 02:36 PM (GMT)

Un extraño brillo podía encontrar en los iris de Elois, quien con ceño un tanto fruncido no pudo más que esbozar media sonrisa incrédula tal vez, o simplemente una más de sus máscaras, no obstante sin mediar palabra, se puso en pie y caminó despacio hacia el brujah, deteniéndose a su lado a contemplar con detenimiento semejante mural, sus ojos recorrieron de arriba a abajo, de derecha a izquierda, sin gesticular, sobria y serena como siempre. Entonces su diminuto cuerpo se aproximó por el flanco del brujah con suavidad, con movimientos recatados hasta estar a escasos centímetros de su persona y sin perder de vista en todo momento aquella obra de arte.

- Monsieur Castellar, lamento no ser muy versada en las bellas artes, el mío es otro campo, sin embargo esta pintura me transmite esperanza. Esperanza en que todo funcione como debiera funcionar, tal como están estipulados los cánones de conducta, sin embargo es una visión demasiado perfeccionista y por tanto irreal.

Elois se pausó, no fuera Alvaro a encajar mal sus palabras, pero viendo su temple sosegado prosiguió, endiabladamente dulce como siempre.

- Desconozco que simboliza para vos, todavía desconozco el origen que os infundó a solicitar este análisis de mi persona, de hecho dudo que mucho tenga que ver con vuestra investigación, aunque auguro una prueba en vuestras intenciones, por tanto os he respondido y ratifico mis intenciones, sólo quiero solucionar los problemas de la corte.

La ventrue se dió la vuelta, rozando unos segundos al brujah, entrando en contacto su frágil piel con la de Alvaro mientras giraba sobre si para emprender el camino de retorno a su asiento inicial. Una vez allí miró profundamente a su anfitrión.

- No encontreis más desconfianza que aquella que os acompañe, pues yo no la traje conmigo monsieur, Geotffrey es mi señor al igual que el vuestro, nuestras lealtades están cruzadas pues. Todo bien que hagamos por su alteza repercutirá en sus vasallos, todo bien que se haga por la Espada de París, repercutirá en su alteza y por ende aún más en sus vasallos. Os ofrezco mi ayuda en todo aquello que me sea posible, mas sólo lo haré una vez don Alvaro, podeis tanto tomarla como aceptarla, pero no es eterna. Si ésta es rechazada, partiré sin más, asumiendo que no es precisa y que pronto encontrareis solución a los males que nos asolan, desconocedora de cuanto ocurre, sólo consideraré oportuno exigir resultados pasado un tiempo prudencial que de no ser favorales, otros aires deberán encarrilar nuestra seguridad.

Palabras muy serias formuladas de boca de la ventrue. Tajantes, sin dudar quería soluciones a los problemas por alguna causa desconocida y las quería cuanto antes, tal vez ese ímpetu le llevase incluso a colaborar y ofrecer tan alegremente su apoyo. Por supuesto no había tono amenazante, ni tan siquiera subida de voz, como siempre, Elois resultaba cordial y afable, capaz de vender una cuchara de madera al carpintero o un zapato al zapatero. El como decía las cosas, la forma de situar las palabras, los pequeños gestos que las acompañaban eran impresionantes, podría anunciar la muerte con una sonrisa en sus labios e incluso el moribundo festejaría la misiva expuesta de tal manera.



Alvaro Castellar - July 27, 2005 10:51 AM (GMT)
Alvaro se mantuvo estático frente al mural mientras la Ventrue retornaba a su asiento. Quiza se había excedido con tanta teatralidad, y a pesar de la impasibidad en las palabras y el rostro de Elois, podía adivinar el enfado que se ocultaba tras su mascara. No era para menos, pues con sus actos estaba cuestionando la lealtad del patricio hacia el principado y hacia Geoffrey su señor. Mas, le agradaba que le hubiera dado una respuesta sincera, que ella pudiera haber pensado que ofendería al Brujah y sin embargo lo hizo. Valiente, pensó el celote, así como templada y sabiamente paciente. Reunía las tres virtudes sobre las que los antiguos filosofos griegos predicaban que era las bases de una sociedad perfecta.
A la Espada no le quedaba más remedio que arriesgarse con la cainita, tal como estaba la situación, no podía permitirse el ganarse la posible enemistad de la dama.

Así, sin mover un músculo y sin desviar la mirada del fresco, Alvaro retomo la conversación:-Como bien habeis dicho doña Elois, esta obra no es más que el retrato utópico de nuestra sociedad, y me agrada el hecho de que penseis que es un sueño por el que merece la pena luchar. Antaño, los antepasados que conformaban mi clan, vivieron este sueño, pero sin embargo, embriagados por la felicidad no supieron defenderlo, y al final lo perdieron. Se despertaron de un sueño para entrar en una pesadilla y aun hoy día existen miembros de mi estirpe que viven amargados por el rencor. Cuando fui conocedor de esta historia por primera vez, también yo me vi afectado por esa profunda amargura y lleve una no-vida de la que recordandola ahora no estoy muy orgulloso.- El Brujah comienza a caminar por la habitación mientras sigue recitando su discurso- Con el paso de los siglos, mi fui dando cuanta que arrastrar toda esa ira por un hecho sucedido siglos atras era algo por lo que no valía la penar luchar, ya que no había nada por ganar y cada noche que pasaba, perdía una parte más de mi persona. Finalmente, decidí que ahogarse en las penas del pasado no era más que torturarse a uno mismo y que si de verdad queríamos recuperar ese sueño, tendríamos que realizarlo por segunda vez, tendríamos que luchar por el en el presente y para el futuro.

Alvaro se detiene-Probablemente os preguntareis el porqué os cuento todo esto doña Elois, la razón es bien sencilla, quiero que entendais el porqué he dudado tanto el si aceptar vuestra ayuda o no. Quiero entendais que para edificar el sueño por segunda vez antes se han de formar los cimientos en el presente, y para ello sus constructores han de creer firmemente en lo que están haciendo. Vós habeis afirmado de corazón vuestras intenciones de proteger el principado y de restaurar la estabilidad en París, eso os honra y os hace más que digna de hacerlo. También quiero que comprendais mi posición, como Espada de París, depende de mi impartir justicia y mantener el ordén en la ciudad, y dado el asunto que tenemos entre manos, la tarea se esta volviendo muy pesada últimamente. Numerosas son las personas que me han tendido ya su mano para aguantar esta pesada carga, pero sin embargo, es mi deber el desconfiar de ellas incluso conociendolas desde hace años.
Es por todo esto doña Elois D´Umbrelle, que no he sido completamente cortés con vós y por ello os pido disculpas, más quería comprobar la veracidad de vuestras palabras, y solo podía lograrlo ofendiéndoos.

Finalmente, el Brujah se vuelve de nuevo hacia su invitada enfrentando sus miradas.
-Así pues, si todavía me la ofreceis, gustoso acepto vuestra ayuda doña Elois. Turbulentos son los tiempos que corren y se queremos que halla calma después de la tormenta todos debemos luchar con ese objetivo, por el bien de ese sueño que queremos alcanzar.


Elois D'Umbrelle - July 27, 2005 10:12 PM (GMT)

Un frágil cuerpo recubierto de las más preciadas ropas, aquella diminuta figura de mujer dotaba con toda su inocencia a un temible cainita, un depredador de la noche cuya mirada centrada en don Alavaro advertía del profundo sentir, sin embargo la bestia yacía a buen recaudo, subyugada siglos atrás sin escapatoria bajo el amparo de la Via Regalis, así el envite del brujah fue sopesado y templado, pues Elois nunca perdía los papeles, al menos nunca lo había hecho en público o no existía testigo con vida para contar barabarie procedente de su persona. Las dudas sobre ella, eran ofensas, para alguien adepto a la sociedad cainita no representaban más de lo que en verdad eran, meras palabras, cierto era que el ostracismo había sido su última morada recientemente, pero hay cosas que uno nunca olvida, como el cabalgar y la ventrue, sabía cabalgar la bestia, domarla y tomar las riendas de la misma sin despeinar su precioso cabello azabache.

- Disculpado quedais monsieur Castellar, pues no hubo ofensa, comprendo vuestra situación y tal vez yo hiciere lo mismo en caso de intercalar responsabilidades, del mismo modo no encuentro las palabras correctas para agradecer vuestra sinceridad y modales, remarcando que para nada me he sentido desatendida, esperando con ello libraros de ese pesar.

El rostro gentil de la ventrue se relajó, cada vez más relajado, encontrando verdadera comodidad, una vez las intenciones del brujah quedaron al descubierto.

- Tomais mi ayuda, pues os fue ofrecida de buen grado y así la recibireis. Quedando Elois, del clan ventrue, a vuestra disposición en aquello que esté a mi alcance con el fin de faciliar un cómodo desenlace a tan agravada situación.
Mi señor necesita de vos para solventar los problemas, depositnado su entera confianza en vuestro buen hacer, por tanto yo también deposito mi confianza en vos.

No es que Elois fuera devota del príncipe, más bien las lealtades de la ventrue estaban con la propia corona que con quien portaba dicha corona, así ayudó en todo lo posible para mantener concordancia en tiempos de Alexander y su buen juicio lo haría por el chiquillo de éste, no obstante quizás hubiese intereses en su persona, como buena ventrue, intrigas políticas no le faltaban, mas su ausencia política en los últimos años era una baza importante a su favor.

Poniéndose otra vez en pie, reculó hasta situarse próxima al brujah, con ademán de sentirse cercana, entonces lo hacía, decía y sus actos lo reflejaban.

- Monsieur Castellar, contadme pues como está verdaderamente y cómo os puedo ser útil, cuanto antes empecemos antes concluirá la investigación.

Su voz sonó dulce y tranquila, tal como se mostraba, aunque tenía empeño en arreglar los problemas cuanto antes, al menos en ponerse manos a la obra.


Alvaro Castellar - August 5, 2005 03:01 PM (GMT)
Con un semblante más relajado en su rostro, el celote se acercó con calma a su asiento y se aposento enfrente de su invitada de nuevo.
Una vez se acomodó, carraspeo para ajustarse la voz y contestó a la cainita:

-Mucho me temo que la información de la que disponemos es escasa.- Su voz sonaba preocupada- Quien esta detrás de este asunto es extremadamente hábil cubriendo sus huellas, ya que poca información me ha llegado de momento de mis fuentes. Sin embargo, el que vos os halleis aquí podría ser realmente útil doña Elois. Me explico. El hecho de no tener pistas todavía, pudiera ser porque no estamos buscando en el lugar correcto, quiza nuestro misterioso conspirador se mueve en otros ambitos, ambitos donde no dispongo de tanta influencia y recursos como para descubrirle. Ciertamente, no pretendo aparentar el poderlo todo y como podreis intuir al ambiente que me refiero son las cortes. Yo soy un caballero no un cortesano, y pese a saber como funciona ese mundo, no es digamos mi elemento, y puede que este individuo este aprovechando eso, empleando peones sacrificables desde una posición de seguridad.-

Alvaro comtempla el bello rostro de su invitada y nota perfectamente la comprensión en sus ojos, y en el cambio de su mirada. El celote sonrie.

-Supongo que ya veis a donde quiero llegar doña Elois, yo no tengo poder real en las cortes más allá de mi título, pero vós, vós sois un autentico habitante de las mismas y si pudierais tener ese campo controlado podriamos forzar a cometer un fallo a nuestro particular enemigo para obligarle a salir a la luz, donde yo le estaría esperando.

-Por ello Elois D´Umbrelle Duquesa de Orleans y miembro del clan de los patricios os pido, que si deseais ayudarme, os ocupeis vós de este campo. Un hombre ha de conocer sus limitaciones, y sé, que vós me superais enormemente en este campo. De modo que pienso que esta es la tarea más apropiada para vós doña Elois, ¿querriais pues aceptarla?

La sala volvió a quedar gobernada por el silencio y la oscuridad en la penumbra que envolvía a los dos cainitas, a la espera que la voz del patricio devolviera la vida a la habitación con su respuesta.



Elois D'Umbrelle - August 5, 2005 10:30 PM (GMT)

Elois sopesó la propuesta de la espada, era tan verdadero como que los tulipanes sólo florecen en primavera que ella se desenvolvía mejor en la corte, era astuta y sagaz, nada envidaba de las serpientes o artesanos, su mente era retorcida como la de un lasombra, aunque más brillante según el punto de vista, por no decir que tendría a los ventrue vigilados.
Nadie como ella para descrubrir intrigas pues era maestra, para obtener tesis fiables de simples conjeturas sacadas de unas inocentes palabras bien encubiertas y es por ello que veía algo más en las intenciones del brujah, era obvio que no quería desperdiciar su ayuda, pero también la quería mantener al margen, en cierto modo podía ver su desconfianza, mas la ventrue lo entendía, con el tiempo acabaría por confiar en sus habilidades, tarde o temprano todos lo acababan haciendo, no por sobervia sino por el buen hacer.

Y pensando eso mismo sonrió complacida mientras asentía con la cabeza, era obvio que aceptaba tal propuesta, sus ojos complacidos la delataban, mas palabras serían precisas para refutarlo.

- Acepto encantada Don Alvaro, sois sabio y sabreis obtener el mejor rendimiento de cada uno de vuestros agentes, el mundo cortesano es mi mundo y gustosa de serviros iniciaré las investigaciones pertinentes. ¿Teneis algún indicio de sospechoso?, con ello no digo culpables, sino alguien que halla hecho algo fuera de lo habitual y que por ello debiera tantearle.

Esperó tranquila maquinando una y mil formas de empezar a presionar sus presas, cual ave rapaz de mirada atenta saboreaba el olor de carnaza fresca cual investigar...


Alvaro Castellar - August 5, 2005 11:53 PM (GMT)
La Espada entrelazó sus manos de nuevo, meditativo. ¿Qué quién podría estar detrás de todo esto?... cualquiera... pensó el Brujah. El ansia de poder corrompía incluso al más fiel de los vasallos si se daba la ocasión de hacerse con el mismo, y ciertamente, ahora mismo la situación de Geoffrey estaba generando esa oportunidad para que los buitres se alimentaran de ella. Sin embargo, si que podría haber una serie de cainitas como canditos a sospechoso.

-Umm, no quisiera señalar a nadie sin pruebas que lo corroboren pero tal como están las cosas tendré que guiarme por mi instinto. Como sospechosos no tengo a nadie concretamente, pero hay algunos vastagos que han levantado suspicacias ultimamente.

-Para empezar, tenemos a don Miguel de la Rosa, no se si estareis al corriente, pero al parecer cuando se presento a su alteza mantuvieron una charla digamos... tensa y algo cargada de indirectas acerca de la capacidad del principe. Ciertamente, Don Miguel, no me encaja como posible conspirador, tan solo esta interesado en su divina tarea y algo tan efímero como el poder no es lo que lo mueve, sino su fé. Y sin embargo, una fé ciega puede llevarlo a desempeñar los actos que el mismo condena...

-Por supuesto, otro gran candidato a la lista sería Alexander, el antiguo señor de París es un oponente a tener en cuanta cuando por fin decida regresar, pero es posible que pudiera ser el quien está detrás de todo para ir allanando su camino.

-Otro más podría ser Goratrix... el ansia de poder de los Tremere es algo que quedó bastante claro con su alzamiento como clan de la noche a costa de otro. Pudiera ser que también tienen pensado adueñarse de París y que Goratrix este aquí para llevar a cabo esa tarea.

-Por último, aunque no menos importante, están las serpientes. Se han dejado ver mucho por la ciudad ultimamente y se de buena tinta que han estado bastante ocupados... No se les debe tomar a la ligera, puede que no sean los responsables de esto, pero podrían ser un problema en el futuro, así que, más vale prevenir que curar.

-Respecto a indicios en las altas esferas he de decir que no ha ocurrido nada relevante de momento, quiza la fiesta organizada por la monarca o la alta corte, sean excelentes oportunidades para progresar en este punto.

Elois D'Umbrelle - August 7, 2005 10:41 AM (GMT)

Sospechaba Elois que le había encaminado don Alvaro más a sus enemigos que a los posibles artífices, no obstante así investigaría, a su forma desde luego, mas investigaría ella con esas direcctrices, las cuales el brujah trataba de apartarla de la investigación.

Como siempre sonrió, dulce y afable, reculó su pose y habló suave.

- Entonces don Alvaro ya está, me pondré manos a la obra esta misma noche, no hay tiempo que perder y debo organizar entrevistas con aquellos que me habeis indicado para tener una toma de contact y sacar mis primeras conclusiones.

En pie, permanecía frente al celote, esperando a que éste aprobase su marcha.



Alvaro Castellar - August 9, 2005 03:16 PM (GMT)
-Una cosa más doña Elois-dice Alvaro deteniendo a la ventrue- Lo doy por supuesto, pero he recalcado este punto a todos aquellos que se han involucrado en esto, máxima discrección. Estoy completamente seguro que sabeis llevar vuestras tareas de forma sutil, mas os ruego en nombre de su alteza que pongais especial empeño en ello en lo que a este asunto se refiere.

No noto cambios La Espada en el rostro de su invitada, tan solo un ligero asentir con la cabeza. Dicho esto alzó el brazo ligeramente dandole permiso para partir. Tras la puerta del salón esperaba Jean Claude, dispuesto a acompañar a la invitada hasta la entrada de la Sphairisteria. El celote se acercó pensativo a la ventana, observando como su nueva aliada partía en busca de información. Las cosas se estaban complicando mucho, ya comenzaba a haber demasiada gente implicada en el asunto y el tiempo apremiaba, si no hallaban pistas pronto el sueño antes mencionado podría convertirse en una pesadilla.




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