View Full Version: Páramos desolados..

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Title: Páramos desolados..
Description: 8-VII-1226


Elois D'Umbrelle - May 3, 2008 08:58 AM (GMT)

Páramos desolados conjugados con triste prosa para describir un aciago destino al cual la ciudad parecía estar ligada irremediablemente. Un alto en el camino, una mirada atrás, un nuevo sino y de nuevo mirada al frente, París.

El aroma embriagador de aquella lujosa ciudad era tal como recordaba, aunque se podía percibir algo distinto, difícil de describir pero existía y no le importaba.

Poco antes se había despedido en el cruce de aquella suave flor de lis con espinas de rosa y esencia de cicuta. Ahora, sólo en el camino la tentación de irrumpir en la primera posada o taberna y lanzarse sin pudor sobre los ebrios lugareños era un agudo tamborileo en su cabeza que punzaba una y otra vez con su estruendo. Tres noches sobrio era mucho para más décadas de lujuria y bohemia vivencia, pero quizás así saldase viejas deudas... con su alma.

Al fin llegó, le costó un poco encontrar el camino acertado pero el edificio era vistoso y parecido al que tenía vagamente en sus recuerdos.

"Ha llegado tu hora"

Tras decirse esa frase tratando de convencerse, el peregrino descendió ayudado por su nuevo escudero. Una vez asentado su cuerpo sobre tierra firme trató de obviar el tamborileo de su cabeza para centrarse en su misión. Buscó con su mirada, donde aquellos que lucían armaduras se hallaban y sus pasos, sonoros por el roce del metal contra el metal que cubría todo su cuerpo, se detuvieron justo ante ellos.

Le costaba arrancarse a hablar, incluso titubeó primeramente hasta que un carraspeo dio pie a una voz firme y suave.

- Quiero ver a Icaro o quien ahora ocupe su lugar.

El escudero se acercó a él mientras le entregaba un trozo de papel sacado de sus alforjas que pronto fue ocultado bajo las ropas del caballero. Después de aquella breve interrupción Robert se percató de que no había termiado en su mensaje.

- Robert espera.

Frunció el ceño y se arrascó la cabeza mientras una mueca acariciaba su rostro.

- Ser Robert Le Spinouse.



Maximo Constanza - May 5, 2008 12:29 PM (GMT)
Como era habitual Ícaro no tardó en acudir a la llamada.

- Buenas noches Ser Robert Le Spinouse. ¿En qué puedo ayudarle?

El trato del chambelán era el acostumbrado para toda personalidad. Quizá por aquellas cualidades del Ventrue Máximo lo mantenía a su lado.

Elois D'Umbrelle - May 7, 2008 01:10 PM (GMT)

Robert miró receloso de arriba a abajo al chambelán. En efecto era Icaro, probablemente existía alguien que se alegrase de que aún conservase su cabeza unida al tronco, aunque a él le era un poco indiferente.

- Buena noche tengais Lord Chambelán.

Carraspeó levemente, un carraspeo simulado por supuesto y prosiguió con el aún latente tamborileo en su cabeza.

Mataría por algo de alcohol!...

- Quisiera presentar mis respetos al señor de París si fuera posible


Maximo Constanza - May 9, 2008 03:05 PM (GMT)
Ícaro observó unos momentos al recién llegado y asintió a su petición.

- Seguidme por favor.

Entonces el chambelán, en aquel recorrido que le era tan habitual guió a aquel hombre hacia la sala de Corte.

- Ser Robert Le Spinouse

Y tras presentarlo ante Máximo volvió a sus quehaceres.

En el trono el Lasombra habló con su habitual muestra de cortesía.

- Buenas y oscuras noches tengais Ser Robert. ¿Qué puedo hacer por vos?

Elois D'Umbrelle - May 9, 2008 09:20 PM (GMT)
Para ese entonces la cordura abogaba por la mente del brujah que se volvía más lúcido a cada paso que concedía hacia su destino inminente. El príncipe de París.

Mucho había reflexionado aquella reunión en su travesía e incluso tuvo que echar mano de algunos litigios olvidados por activa y pasiva, así cuando su presencia quedó eclipsada por la de alguien de mayor potestad sabía perfectamente como actuar, que decir, por muchos años de decadencia que hubieran transcurrido desde su última estancia oficiosa en una corte.

Con paso firme encarriló cada roce de su fulgente armadura hasta una distancia prudencial del patriarca y señor de París, sonrisa en rostro y astucia en la mirada.

- Honra el dominio dicen las tradiciones, ergo aquí me hallo su excelencia.

Una reverencia protocolaria y la audiencia ganaría en intensidad con cada palabra del celote.

- Ser Robert Le Spinouse de Reims, del clan Brujah, embajador de la Gran Corte Normanda.

Para ese entonces, Robert sabía perfectamente que aquel no era el Ventrue du Temple, su descripción encajaba a la perfección con la del Lasombra Constanza.

- Traigo nuevas del Norte, siempre y cuando sea su deseo el conocerlas.

Maximo Constanza - May 10, 2008 08:02 AM (GMT)
El asentimiento del Lasombra cuando esuchó la mención a las tradiciones fue acompañada de unas claras palabras.

- Y al igual que vos honrais a las tradiciones me siento gustoso de poder ofreceros el mismo favor dandoos la bienvenida a París, y garantizando vuestra seguridad mientras en ella os halleis.

Máximo dirigió un saludo al embajador.

- Ahora, si sois tan amable, contadme que nuevas traeis de Normandía.

El verdadero juego de tronos estaba a punto de comenzar.

Elois D'Umbrelle - May 10, 2008 08:23 AM (GMT)
El brujah agradeció la bienvenida y prosiguió con su peculiar sentido de la vida, un tanto despreocupado, quizás porque aún no era consciente de la empresa en la que se había embarcado.

- No son buenas nuevas, al menos no para Francia.

No había pesimismo en su voz, sino naturalidad pues para él no era algo que le inquietase demasiado considerándolo un tanto trivial, aunque debía seguir en su papel y pronto podría ir a echar un trago una vez se librase de ese sabueso escudero que le habían impuesto.

- Se ha desatado la guerra y con los soldados ingleses cabalgan generales no muertos dispuestos a recuperar el terreno perdido años atrás. Aún no se conoce su número ni objetivos pero cuanto menos es preocupante.

Por supuesto obvió la sublevación de Flandes y Boulogne, no era un asunto del que se le hubiera dicho informar, no había que ser muy listo para sospechar que detrás de aquello se hallaba la Ventrue del dulce aroma de cicuta y el paladar espinoso.

Una vez concluida la mala noticia sujeta a un tiempo prudencial de reflexión del príncipe Lasombra de París, el celote esgrimió una de sus peculiares sonrisas de medio lado y labio arqueado. Todavía quedaban más nuevas.

- Al margen de todo eso os debo informar que en breve gozareis de la presencia de Lady D'Umbrelle en París.

Calló, observando la reacción tras aquellas palabras escogidas concienzudamente, no eran una petición, eran una afirmación.

Maximo Constanza - May 11, 2008 10:06 PM (GMT)
Los rumores se hacían realidad con las palabras del normando. Y nuevamente, como una letanía que parecía repetirse en los últimos días, las palabras del Segador llegaron a su mente. Por contra de lo malo de la situación Máximos e mantuvo tranquilo, como si todo estuviese bajo control. Después de todo aquello, por el momento afectaba más a Salianna que a él mismo, y eso no jugaba del todo en su contra. Así que devolvió la sonrisa al embajador.

- Agradezco tu presencia aquí para portar dichas nuevas, que sin duda serán de gran utilidad para el futuro de Francia.

Entonces la escrutadora mirada del Lasombra se clavó en los ojos Robert. Luego prosiguió.

- En cuanto a la llegada de la Duquesa, ya que vuestra ha sido la tarea de anunciarla, vuestra será también la de transmitirle mis mejores deseos, así como la esperanza de que tan pronto se halle instalda, se presente en la Concergerie. Confío en que realizareis este pequeño favor con sumo tacto y vuestra mayor presteza.

Pronto el primer reto tendría lugar. Ya era momento de empezar a mover sus fichas.

Elois D'Umbrelle - May 12, 2008 05:07 PM (GMT)

El intenso dolor de cabeza se prolongaba demasiado, con esa ya sumaba más noches de resaca de las que pudiera desear y no deseaba más que saciar su sed con candente sangre mezclada con hidromiel. Entonces el lasombra lo sacó de aquel semitrance de pensamientos lascivos en una posada o burdel para devolverle a su cruda realidad.

- Así lo haré por vos, mi lord.

Una respuesta rápida, una más que rauda reverencia y la codicia de una aprobación para partir por parte del príncipe. Robert había escuchado maravillas sobre un burdel reciente en París, ese sería casi con total seguridad su siguiente destino una vez se zafara de aquel escudero.

Maximo Constanza - May 13, 2008 12:14 AM (GMT)
La presteza de aquel encuentro, no auguraba nada demasiado bueno. Pero qué más se podía hacer cuando ninguno de los dos interlocutores parecía tener más que decir al otro. Nada.

- En tal caso, soys libre de partir cuando lo deseeis, siempre y cuando no olvideis vuestro cometido.

¿Había sido una muestra de magnanimidad o de vanidad por parte de Elois avisar a Máximo de su llegada? Ya quedaba menos por descubrirlo.

Elois D'Umbrelle - May 13, 2008 05:21 PM (GMT)

Robert inclinó su cabeza asintiendo solemne y partió de inmediato con un firme propósito, aunque bien distinto al que Máximo podría sospechar. Bajo la servicial fachada e imponente armadura cortesía de la dama Ventrue, una bestia ansiosa por saciar su adicción partiría de inmediato a San Jacques o a la primera posada, meson, prostíbulo o taberna que encontrase.




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