La reina Blanca convoca a todos los nobles leales a la corona a reunir cuantas tropas sean posibles en el plazo de cinco días para aplacar la revelión en el norte y combatir a los ingleses.
Los duques Du temple y D'Umbrelle han sido reclamados a París para dar explicaciones, deben hacerlo en un plazo no superior a tres días o las consecuencias serán desastrosas.
Por su parte, en el sur, Felipe Hurepel ha quedado al mando de una deshecha cruzada y trata de reagrupar los nobles y tropas en Vilefort a la espera de refuerzos suficientes para acometer un rescate.