View Full Version: Requiescat In Pace

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Title: Requiescat In Pace
Description: 10-7-1226 Abadía de St.Germain-de-Près


Maximo Constanza - April 28, 2008 09:50 PM (GMT)
La noche caía mientras un pasillo de antorchas, recién encendidas en el último tramo hacia St. Germain, iluminaban la silenciosa abadía. Más silenciosa que de costumbre, a causa de que Máximo, en previsión del acontecimiento, había predispuesto una visita de sus acólitos a Saint-Denis, y a excepción de los guardias y algunos vasallos, el edificio se encontraba vacío.
En el interior todo estaba preparado, mesas y sillas dispuestas en una gran sala adornada con los detalles justos, pero necesarios para la celebración. Pero como elemento que más resaltaba, un pequeño altar al fondo de la estancia podía reclamar fácilmente la atención de cuantos entrasen en ella.
Como si de la corte se tratara, el Lasombra había hecho disponer un estandárte con el escudo de cada clan tapizando las largas paredes.

Ahora ya, solo quedaba esperar. Mientras el Abad Dinard, acababa de dar las últimas ordenes a la guardia, y a los que deberían encargarse de los carruajes y monturas de los invitados a medida que llegaran.
Por otro lado Helenna preparaba al rebaño que serviría como tentempié a aquellos que gustasen de alimentarse.

Khando Ezcani - April 28, 2008 10:04 PM (GMT)
Aquella noche, Khando Ezcani habría de vestir sus mejores ropas. Solo, como era de costumbre -aunque esperaba que no por mucho tiempo más- Khando caminó hasta aquel lugar.

El aire libre, aunque muy diferente al salino de las costas del mediterráneo, era un placer que pocas veces otros cainítas se tomaban el tiempo de disfrutar.

Una vez que llegó hasta aquella Abadía de St.Germain-de-Près, Khando se sorpendió por la hermosura e imponencia de aquel lugar, así como por las espectaculares preparaciones que el Principe Constanza había llevado a cabo.

Khando se aseguró de mostrar la invitación a cual guardia se le acercase, a sabiendas que los hombres solo hacían su trabajo.

Una vez en el interior, Khando se maravilló incluso hasta por el más mínimo detallle.

El Principe era sin dudas, un perfeccionista. Y eso le agradaba a Khando en gran manera.

A lo lejos, creyó reconocer a la Dama Helenna, pero a primera impresión, parecía estar muy ocupada en sus tareas, por lo que prefirió no interrumpirla y dedicarse a observar aquel lugar hasta que el destino o la suerte, decidiese juntarlos una vez más.

Pronto, Khando descubrió que había sido el primer vástago en llegar.

Anibal - April 29, 2008 01:39 AM (GMT)
Puntual es algo que siempre he sido. A diferencia de otros, pagados de si mismo con sus títulos y sus posiciones en la Corte, nunca me ha gustado jugar a hacerme esperar por el simple place de hacerme esperar. Es una estupidez, propia de un Ventrue que necesita la aprobación exterior para sentirse él mismo, y nunca he sido de ese Clan... y hace tiempo que ya no necesitaba que los demás me dijesen quien era para saberlo.

Unas ropas más decentes me cubrían aquella noche. Oscuras y apropiadas para un funeral, no guardaban relación con nadie que aquella noche fuese a aparecer por el lugar, ni muerto ni no muerto. Ni siquiera llevaban sellos de Clanes o familias, porque ambas habían muerto para aquella ocasión. De hecho, eran "regalo" de un mortal al que había conocido poco antes, y cuyo amor por el Brujah se había traducido en tan inesperada dádiva. Bueno... y en un buen alimento. Aunque había logrado contenerme antes de matarlo, lo cual me era complicado en estas noches, tras tanto tiempo de descanso, como si la Bestia buscase compensación.

¿O quizás serían las sombras de la terrible Hambre Roja? Esperaba que no, por Dios Altísimo, esperaba que no.

Cedric - April 30, 2008 12:48 PM (GMT)
Un carruaje llegó finalmente, entre el pasillo de antorchas, a Saint Germain. Rápidamente el cochero salto del pescante para abrir la puerta a su señor que vestido con prendas azul y negro se presentó en el lugar.
Pronto los servicios que se habían preparado en la abadía atendieron la llegada del Ventrue, que fue guiado hacia el interior del lugar por alguno de los hombres reservados para tales menesteres. Una vez dentro contempló la preparación de la sala. Personalmente habría agradecido algo más... señorial, pero ya se sabía nadie era capaz de igualar el alto estilo de la sangre azul.

Contemplando el ambiente casi vacío observó a algún que otro cainita desconocido y decidió hacer lo correcto y acudir a presentarse. Con su mirada esmeralda como guía se dirigió hacia el Lasombra que por allí se encontraba.

- Buenas noches tengais. Por lo visto mi llegada ha sido temprana, pero agradezco el hecho de que la vuestra lo haya sido más. Me gust poder mantener una charla en lugar de quedar sumido en el silencio a la espera de los demás.

El carisma de aquel señor Ventrue hablaba por si solo, como si la oratoria fuese algo con lo que había nacido.

Khando Ezcani - April 30, 2008 02:36 PM (GMT)
Khando giró en redondo cuando escuchó al vástago hablarle. Ya lo había visto, un par de días atrás, en la corte de Constanza. Era el Ventrue Cedric, eso recordaba.

- "Muy buenas noches, Señor Cedric ¿Verdad?" Dijo Khando "Mi nombre es Khando Ezcani, del Clan Lasombra" Khando hizo una pequeña reverencia al recien llegado como muestra de respeto.

Efectivamente, eran pocos los que ya se encontraban en aquel 'funeral' como lo había llamado el Príncipe.

Tan solo había uno más, Anibal, el Brujah.

Pero volvió su atención al ventrue que tenía delante. "¿Decidme buen señor, como ha anochecido este día para usted?" Khando sonrio levemente a aquel vástago.

Maximo Constanza - May 2, 2008 02:22 PM (GMT)
La sinuosa dama que tenía por nombre Helenna, una vez finalizadas sus tareas y comprovado que todo estaba listo, se acercó a los recién llegados. Pero viendo a Khando y Cedric hablar juntos mientras el Brujah se mantenía al margen su dirección fue clara.
Con su sensual caminar llegó hasta Anibal.

- Buenas noches Lord Anibal. Es un honor poder disfrutar de su presencia en este acto. Espero que todo esté resultando de su agrado, más si hay algo que pudiera hacer por vos le rogaría que me lo dijera.

Su tarea como anfitriona mientras Máximo no estuviera acababa de empezar. Era el momento de jugar sus cartas.

Anibal - May 3, 2008 01:19 AM (GMT)
"Vaya, ciertamente una belleza. Aún no es momento de buscarse compañera, pero cuando lo haga, este quizás sea un buen sitio donde empezar. Las curvas adecuadas en los sitios correctos, la elegancia, la belleza... bueno, y la lengua viperina propia de una Lasombra, o de alguien al servicio de un Lasombra. Hm. Habrá que ver." Y las suaves palabras de Helena no consiguieron hacerme cambiar de opinión. Seguro que su inteligencia y dialéctica se ocultaban... lo cual sólo la hacían más interesante.

Pero, en cualquier caso, aun era pronto para mujeres. Y ciertamente un funeral no era el lugar adecuado para buscarlas.

-Sois muy considerada, Señorita...- obviamente, el tono dejaba notar que era una pregunta. Nunca he sido amigo de jugar en desventaja.

Sin embargo, mi pregunta iba acompañada por una encantadora sonrisa, para demostrar que no era nada hostil ni su presencia era, para nada, incómoda. Más bien al contrario.

-Me temo que hay muchas cosas que podríais hacer por mi... pero no en una noche como esta- respondí, con tono pícaro.

Maximo Constanza - May 5, 2008 12:05 PM (GMT)
Una leve sonrisa, junto a un brillo juguetón en los ojos de la dama enmarcaron el gesto de ofrecer la mano al Brujah, mientras con una voz dulce susurraba su nombre.

- Helenna D'Angello... para serviros

La última palabra, acompañada de un guiño resultaba más que explícita en cuanto a significado.

- Es una lástima que ni tan solo pueda ofreceros una entretenida conversación debido al evento. -Dijo la dama fingiendo un mohín.

Entonces pareció indecisa en si partir, o mantenerse cerca de aquel enigmático cainita. Aunque quién sabe, quizá solo resultaba un paso más en su interpretación.

Anibal - May 5, 2008 11:48 PM (GMT)
-Helenna... hubo una vez una dama con ese nombre que fue perdición de muchos hombres, y que desencadenó una de las más terribles de las guerras de la antigüedad. Por ahí oí decir que la Abrazaron, pero eso no evita el hecho de que portar tal nombre causa una gran... expectación. ¿Estáis a la altura de ese nombre?-

De nuevo, sonreí con algo de picardía a la Lasombra.

-Ciertamente, quizás este no sea un lugar adecuado, o un momento propicio para nada... ¿pero quien decide si es así?-

Una breve y enigmática sonrisa perló mi rostró, sombreada de filosofía y debates a la luz de la luna.

-De todas formas, ¿qué es lo que opináis vos de todo esto?-

Maximo Constanza - May 7, 2008 01:51 AM (GMT)
Helenna sonrió ante la mención de la leyenda troyana. Aquel resultaba un hombre de recursos, y con unas maneras exquisitas para la dama Lasombra.

- Si yo misma respondiera a vuestra pregunta, podríais tacharme de ególatra y altanera, así que espero que con el pasar del tiempo vos mismo seais quien desvele ese misterio.

Dar una respuesta afirmativa o negativa hubiera sido demasiado fácil, y poco apropiada para el cáriz que estaba tomando la conversación. Entonces la sonrisa de la dama se volvió perfida y picarona.

- Pero no soy aquí la única con un nombre historico monsieur. Así que con el tiempo tal vez os responda a la pregunta que me habeis hecho, pero en referencia a vos. Y por el bien de ambos, esperemos que no exista por aquí nadie llamado Escipión.

Sensualidad y una lengua tan afilada como el filo de una navaja. Aquella era Helenna, dispuesta siempre a tener la última palabra.

- En cuanto a las decisiones, creo que es conveniente que cada uno tome las propias, así almenos, ante el juicio final podremos alegar que todos los pecados cometidos fueron a mérito personal.

La suave mano de la magistri rozó con sus dedos el cuello de su acompañante mientras una brillante mirada sugeria los pecados a los que se refería.

Cedric - May 7, 2008 10:20 AM (GMT)
Otro Lasombra... Seguramente la superioridad numérica de su clan es lo que lo habría emvalentonado para situarse donde ahora se encontraba. Aunque los magistri no eran conocidos tampoco por su extrema lealtad.

- Es un placer conoceros Lord Ezcani.

Cédric devolvió la sonrisa a su acompañante.

- La verdad es que puedo decir que espero que este anochecer traiga sus frutos. Hace mucho que no asisto a un evento social de importancia y es algo que hechaba de menos. ¿qué sería de la vida de Corte sin Corte?

Los ojos del Ventrue no pudieron menos que dirigir una furtiva mirada a la Lasombra que hablaba con Anibal, para acto seguido devolverla hacia Khando.

- Pero por el momento no puedo quejarme, pues os he conocido a vos, y veo caras nuevas también por aquí.

Khando Ezcani - May 7, 2008 12:19 PM (GMT)
"Es cierto" añadió Khando "Muchas caras nuevas, lo revolución ha sentado bien en muchos"

Miró hacia donde Cedric había estado observando "O al menos eso parece"

Volvió a mirar a su interlocutor mientras le hablaba. Aun era temprano.

"Tal vez podéis presentarme a algunos cainitas de vuestro clan, siempre he estado interesado en vuestra historia" Khando sonrió.

"Y decidme, ¿Cual es vuestra historia?"

Anibal - May 8, 2008 11:43 AM (GMT)
Sonreí alegremente a las palabras de la Lasombra. Sabía moverse, y hablar, eso había que recnocérselo ciertametne.

-Helena ciertamente era ególatra y altanera, mi señora, así que sois libre de dejar la humildad tan poco característica de los Lasombra.-

Mi sonrisa se ensanchó un poco con la pulla.

-Y ciertamente os puedo decir que el Anibal original nunca llegó ni a la altura de mis zapatos... y si me encuentro a algún Ventrue llamado Escipión estaré más que encantado de demostrároslo y dedicaros mi victoria.-

Ciertamente, estaba claro que la modestia tampoco era una de mis virtudes... pero es más, siempre la había considerado una mentira en todos los Cainitas que valían algo. Los que de verdad cuentan, los que mueven la historia con sus puños y sus mentes, esos no son humildes, y si lo son están mintiendo o enmascarando su personalidad. Hace falta la voluntad, pero también la confianza, para moldear el mundo en torno a uno mismo.

-Y estoy de acuerdo en el valor de la libertad de cada uno para decidir. Pero no por ninguna idea del Juicio, pues ya somos los favoritos de Dios, sino precisamente por nuestra superioridad. Si no podemos ser dueños de nosotros mismos, no somos dignos de la vitae que corre por nuestras venas.-

Y ciertamente no rechacé el contacto de la suave mano de la Lasombra y las agradables sensaciones que provocaba. Desde luego ella si que parecía más decidida que yo a buscar compañía en una noche tan ominosa como esta.

Maximo Constanza - May 9, 2008 03:30 PM (GMT)
Helenna se tomó aquella pulla como un cumplido, y así se lo hizo saber a Anibal con una sonrisa.

Mientras transcurría la conversación la dama Lasombra se daba cuenta de con quien estaba tratando, y de cuales eran sus ideales.

- Vuestras ideas me resultan familiares. Creo que alguna vez leí algo a cerca de un mito llamado Cartago en un libro antiguo.

Y así, envite tras envíte, la conversación iba teniendo lugar.

- Pero con vuestro comentario, deduzco que reafirmais la dignidad de vuestra propia persona. Y yo os pregunto: ¿Digno para qué?

En cualquier momento el Brujah podría calentarse y desmadejar a la magistri de un par de golpes, pero eso era lo que provocaba que la dama se adentrara más y más en aquella espiral que creaban los dos cainitas. ¿Qué prevalecería, la filosofía o la guerra?

Anibal - May 9, 2008 05:03 PM (GMT)
-¿Mito? No, mi Señora, Cartago es historia. Mitologizada e idealizada, ciertamente, pero no por ello menos historia. Se hallaba bajo la actual Túnez, y yo hollé sus tierras y los escasos restos que los infernales Ventrue de Roma dejaron. Pero más importante aún que la ciudad, es lo que ella representa en estos días. Un ideal, un objetivo, una utopía... un sueño a alcanzar.-

Pausé brevemente mis palabras, mientras mi mirada se volvía ligeramente alejada del mundo real, soñadora incluso. Eventualmente, volví a aquellos momentos con Helenna y los demás, y me centré de nuevo en lo que se hablaba.

-¿Digno para qué? Pues resulta sencillo: digno de implementar Cartago en París. Que los Cainitas tomen el poder que les corresponde junto y sobre los mortales, guiándolos hacia un futuro más brillante. ¿Creéis acaso que sueño demasiado?-

No me importaba decirle mis planes a Helenna. Sabía que pronto correría a contárselos a Maximo, pero eso era parte del juego. Esta noche debía darle una respuesta al Príncipe sobre la Primogenitura, y esto era parte de los prolegómenos al respecto. Era importante ver las reacciones de Máximo, y de Helenna, a aquellas palabras.

Cedric - May 10, 2008 07:36 AM (GMT)
Mi historia...

La mente del Ventrue voló en su viajar alrededor del mundo, mientras imagenes de todos los lugares que había recorrido pasaban ante sus ojos. Y por unos momentos aquellos ojos brujos brillaron con el radiante resplandor de eras pasadas.

- Mi historia es algo realmente largo de contar. Pero la forma en que mejor se me ocurre abreviarla sería diciendo que he viajado mucho. Europa contiene en su legado más maravillas de las que podría imaginarse, y en cada una de ellas se alza alguien dispuesto a dominarla. Unas veces ayudan a evolucionar, otras sin embargo causan la destrucción. Este es nuestro sino. Construir y destruir según nos parezca apropiado sin tener en cuenta nada más. Algunos nos tacharán de monstruos, otros de dioses, pero al fin y al cabo qué somos sino meros jugadores de ajedrez en un mundo plagado de ellos. Pero como siempre lo que cuenta es la posición, y los más cercanos a ambos reyes son los que finalmente deciden.

El monólogo de Cédric podría haber seguido durante largo rato, pero por algún motivo acabó por detenerse, sin haber dicho nada realmente.

- ¿Y qué me deciis de vos?

Maximo Constanza - May 11, 2008 10:33 PM (GMT)
Un idealista. Y soñador... eso solo podía acabar de dos modos: Grandeza o destrucción.
Helenna asumiendo su rol a la perfección escuchaba atentamente, mostrando interés en cada una de las palabras del Brujah. Viendola incluso podría decirse que comprendía aquellos ideales.

- Nunca se sueña demasiado milord, siempre y cuando no se olvide el poner los pies en el suelo de vez en cuando.

La dama se acercó lentamente hasta situar sus labios a escasos centimetros del oído de Anibal.

- Creedme si os digo que vuestro sueño no dista demasiado del futuro de París. Tan solo hay que susurrar las palabras adecuadas en los oídos adecuados. Y aunque tal vez no os gusten la spalabras en voz baja son el principio de todo, pues unos valores como los que hablais, impuestos con la fuerza y las palabras en alto tienen un nombre claro: tiranía. Y como veis en esta ciudad los tiranos no acaban con buen fin.

Después de hablar, la Lasombra se apartó un poco para mirar directamente al filósofo a los ojos, y dejar que el brillo de su mirada se clavara claramente en la de su acompañante a la escasa distancia en que se encontraban.

Anibal - May 12, 2008 12:17 AM (GMT)
Sonreí, pero había un toque depredador junto al toque sensual de mi sonrisa. La Lasombra quería jugar, y eso me gustaba.

-Los pies siempre están en el suelo, la cabeza siempre está sostenida por el cuerpo en el cielo. Es una verdad biológica, sencilla de comprobar con tan sólo mirar a nuestro alrededor. Y sin embargo, a menudo es olvidada, no percibida, despreciada. Erróneamente.-

Una sonrisa ensoñadora acompañó a mi mirada a medida que se alzaba hacia el límpido cielo nocturno, recorrido por una brillante luna pálida.

-Si mi sueño se ajusta o no a París es algo que comprobaremos pronto, dama Helenna. El Príncipe actual puede ser muchas cosas, menos previsible. Pero no estoy hablando de tiranía, la tiranía es una forma de imponer la fuerza... que a menudo se caracteriza por tomar lo que desea con la violencia. Algo apropiado para el Señor de la ciudad, ¿no creéis?-

Maximo Constanza - May 12, 2008 01:43 AM (GMT)
- Bien en tal caso perdonádme, pues lo que habría hacer amenudo sería despegar los pies del suelo y poner la cabeza en la tierra.

La dama rió de lo absurdo de todo aquello. Para estar en un funeral se lo estaba pasando en grande.

- La diferencia en este caso es que vos os referís a la tiranía como acción y yo como método de govierno. Pueden parecer lo mismo, pero sin duda no lo son. Y como entramos en este tema vos podríais preguntarme por lo tanto si el fin justificaría los medios, a lo que me vería obligada a responderos: Depende de qué fin y depende de qué medios.

Otra risilla salió de boca de Helenna.

Khando Ezcani - May 12, 2008 12:21 PM (GMT)
Khando sonrió interesado por su interlocutor "He sido toda mi novida nada más que un simple consejero" gesticuló con las manos "He viajado mucho, al igual que usted, pero mis viajes no me han llevado mucho por Europa, sino más bien por Oriente. He conocido muchos califatos e incluso estuvo en Tierra Santa. Añoro en demasía la costa del Mediterráneo."

Mientras hablaba, caminaba con Cedric a su lado.

"Estuve presente la noche que usted se presentó ante el nuevo principe, y estoy interesado, ¿como se desarrolla vuestra misión encomendada?" Preguntó el cainita interesado

Anibal - May 12, 2008 01:24 PM (GMT)
Sonreí ante el comentario de la Lasombra. Había que reconocer que tenía ingenio y buen humor, a parte de buena presencia, y las dos primeras cualidades eran raras entre los miembros de la Estirpe.

-El método de gobierno, mi señora, no es más que acción, y por tanto no hay diferencia entre una cosa u otra. Los no-muertos y los mortales, ambos somos tiránicos y despóticos por naturaleza desde que los Romanos acabaron con las grandes ciudades helenas que los Brujah habíamos creado, y donde se gobernaba con democracia. Desde entonces, lo que queda es siempre un Príncipe con poderes absolutos que gobierna sobre los demás con mayor o menor puño duro. Alexander fue ejemplo de esto, pero cualquier otro Príncipe nos sirve. Y eso es tiranía, más agradable o menos, pero tiranía. Y recurrir al relativismo como medio de justificar las cosas es lo mismo que no decir nada, pues si todo es relativo, el conocimiento se vuelve imposible.-

Angelo - May 14, 2008 11:13 AM (GMT)
Ángelo fue recibido por los monjes como era de costumbre, pues era sobradamente conocido por ellos. El Lasombra descendió saludándolos de forma silenciosa y penetrando sin demora hacía el interior del Monasterio.

No le extraño que hubiese miembros de la Estirpe presentes, pues se aproximaba la hora concertada. Sin peso sobre los hombros, el peso del cargo de Segador perdido, Ángelo se mostró mucho más sencillo activo de lo normal.

Saludo con la mirada a todos los presentes y se aproximó a Helenna, como buen caballero que era. Viendo perfectamente que estaba acompañada.

- Buenas noches mi Señora, es un placer volveros a ver. Estáis más bella que nunca. - Dijo con una sonrisa cortes, para luego volverse a la compañía para ser presentado.

Maximo Constanza - May 14, 2008 01:47 PM (GMT)
Pronto empezaría el funeral, pero mientras el acto social ya había comenzado entre los llegados, que aprovechaban para hablar y relacionarse.
Porsupuesto la llegada de Ángelo fue atendida como de costumbre, como uno más de la casa, y cuando entró en la sala donde se celebraría el acto fueron casi todos los qu ehabía los que posaron su mirada en él para devolverle el saludo. En cambio Helenna esperó hasta tenerlo cerca y fue entonces cuando le tendió la mano para ser besada. El veneciano gozaba de un buen porte, así como de unos excelentes modales, pero lo que más atraía a la dama era aquel brillo peligroso que asomaba en sus ojos. Ahora acompañada por los dos excelentes varones, no pudo sentirse mejor.

- El placer no es tan solo vuestro. -Comentó la dama con una sonrisa pícara.- Ángelo, tengo el gusto de presentaros a Anibal, del clan Brujah, llamado antiguamente también el Rojo, predecesor de Álvaro Castellar en la primogenitura, y quién sabe quizás también sucesor del mismo.

El último comentario de la dama resultaba un envite más en su duelo dialéctico, al tiempo que tenía el efecto en el Brujah de recordarle, que aún contaban con el desde el Principado.
Entonces se volvió hacia su contertulio hasta el momento.

- En cuanto a vos Anibal, tengo el placer de presentaros a Ángelo de Lasombra, uno de los pocos hombres en igualar su exquisita belleza, su saber estar, y la más absoluta letalidad.

Anibal - May 15, 2008 02:42 PM (GMT)
Me incliné adecuadamente, como corresponde a una presentación entre Cainitas, ante el Lasombra. Había de admitir que me extrañaba que los Magistri no hubieran empezado a llenar el lugar, y la aparición de Angelo empezaba a compensar eso, haciéndolos el Clan más numeroso de los presentes. Aunque había que admitir que, por su parte, este también tenía un porte interesante. Duro, regio, pero también parecía más complicado de lo que sus ojos podían percibir a simple vista, incluso con la percepción expandida que había obtenido tantos años atrás.

-Es un placer, Angelo de Lasombra.-

No hice ningún comentario respecto a la sucesión de Alvaro, y tan sólo demostré algo al respecto por el hecho de que la reverencia fue tan profunda como la haría cualquier Cainita sin título, que era lo que yo era en aquel momento.

-He oído por ahí en estos pocos días que llevo despierto que vos sois el Segador de París, ¿me equivoco?-

Ardra McLyr - May 15, 2008 06:48 PM (GMT)
Cuando Ardra entró en la sala ya había allí varios cainitas reunidos. Al gangrel nunca le habían entusiasmado demasiado ese tipo de reuniones, faltaba la lumbre de una hoguera y muchos más árboles para su gusto. Pero aquella noche prometía ser animada, y en virtud de la celebración se había permitido el lujo de un par de extravagancias. Su atuendo habitual había sido dejado a un lado en favor de un kilt de pieles y lana con los colores del clan al que pertenecía cuando era mortal. Su chaleco de cuero había sido aceitado hasta sacarle brillo y en su cuello lucía un antiguo torque de plata y bronce, cuyo diseño mostraba dos cabezas de lobo enfrentadas.

McLyr caminó por la sala esbozando su típica y horrenda sonrisa, aquella por la que, sus hermanos, lo habían bautizado como lobo sonriente. Su piel, endurecida por la sangre de su linaje, aparecía marcada por un sinfín de antiguas cicatrices y una extensa red de tatuajes cuyo significado guardaba para sí, reminiscencias de sus tiempos como mortal.

El mercenario se detuvo un momento para observar a los allí presentes con atención. Tras un par de segundos se encaminó hacia uno de los grupos. En él podía ver a Angelo de los Lasombra charlando con una mujer de gran belleza y con un hombre que, por su porte y sus ademanes le parecía un aristócrata.

Buenas noches

Una pequeña inclinación, dirigida a la dama, acompañó a su voz ronca, para después saludar con un gesto de cabeza a los dos caballeros.

Espero no haber interrumpido

Anibal - May 16, 2008 12:36 AM (GMT)
Antes de escuchar la respuesta del Lasombra, llegó un hombre fornido y cubierto de pieles. Permanecí en silencio mientras lo examinaba. Debía ser Gangrel, pues el emblema del lobo que portaba por duplicado era el de ese Clan, pero en aquel momento aún no estaba del todo seguro de ello. Demasiada gente manipula la heráldica como para basar un juicio sólido sobre su aspecto y su sangre. Así que simplemente hice una apropiada reverencia, esperando a que Helenna me lo presentase.

Maximo Constanza - May 16, 2008 04:25 AM (GMT)
Los atavíos del Gangrel no era una cosa fácil de pasar desapercibida en el lugar, y por eso al entrar fueron varias las miradas que se posaron en él. Porsupuesto nadie osaba dirigirle miradas de reproche o quedarse fijamente prendado de su imagen, pues a parte que no era un hombre de buen ver por muy sonriente que fuera, la reputación que se estaba ganando en los últimos tiempos era de un hombre capaz de cualquier cosa. Sinembargo Helenna al verlo entrar se sintió agraciada por ser su grupo el que Ardra decidiera como destino. Estar rodeada de hombres poderosos no era una sensación que la desagradara en lo más mínimo.

- Buenas noches tengais Ardra McLyr, señor de los Gangrel. No os preocupeis por la interrupción, estaba realizando las presentaciones pertinentes.

La referencia al título del celta era clara ya que Aureus no había reclamado su lugar como tal. Entonces señaló al celote.

- Este es Lord Anibal del clan Brujah, con quien posiblemente compartais la primogenitura si es que se decide a aceptar el puesto.

La mirada que dirigió la dama al filosofo iba acompañada de un guiño pícaro, para seguir en la onda de su antigua conversación.

- Anibal, tengo el gusto de presentaros a Lobo Sonriente McLyr. Señor entre los suyos por méritos personales, y todo un guerrero a quien es mejor tener de tu parte.

La dama devolvió una sonrisa al lobo, para dejar que fueran los hombres quienes siguieran el rumbo de la conversación.

Angelo - May 16, 2008 10:34 AM (GMT)
Ángelo saludo a Anibal y luego a Ardra, que se aproximó al grupo.

- Es un placer conoceros Maese Anibal, ya sabía de vos de parte de Axiz. Un gran amigo. - Luego giró hacia el Gangrel. - Bienvenido McLyr, hacía mucho tiempo que no nos veíamos.

Pero había habido un importante pregunta que había quedado en el aire.

- Habéis oído bien, pero es una información vieja. Mi cargo de Segador era para con Geoffrey du Temple, tras su desaparición es absurdo mantener el título.

Cedric - May 16, 2008 02:17 PM (GMT)
Aquel Lasombra correría en pos de su Principe a contarle cuanto averiguara acerca de las investigaciones del Ventrue. Y por el momento era mejor dejar la cosas tal y como esaban, que todo siguiera su curso.

- La verdad es que estos últimos días pocos son los ventrues en París, y menos los que osan salir de sus moradas. Aunque sinceramente no sé qué es lo que temen, pues la magnanimidad del nuevo Señor de París ya ha sido demostrada.

Las palabras de Cédric no tenían otro significado que el de alargar la situación actual, cualesquiera que fuesen los motivos que lo llevaban a ello.

- He oído que soys dueño de un caserío en el barrio de la Isla. Allí mismo es donde resido yo. Espero no dudeis en aparecer por mi morada si precisais algo de mi Lord Ezcani.

Khando Ezcani - May 16, 2008 02:33 PM (GMT)
Khando sonrió ante la noticia, sorprendido "Es bueno saber que tengo un amigo tan cerca, nosotros, los hombres de bien debemos permanecer unidos" le dijo Khando a Cedric.

Khando observó como un grupo de vástagos poco a poco se iban reuniendo, mientras más y más invitados llegaban; aunque no alcanzó a ver a Constanza.

Seguramente llegaría aún mucho más tarde. O tal vez no.

De entre la pequeña multitud que se iba juntando, Khando vió a Helenna fugazmente, y su corazón muerto de pronto pareció cobrar vida.

Aquella sensación siempre era bienvenida. Khando intentó guiar a Cedric hacia donde estaban los otros, como si él fuese el anfitrión. "Supongo que ya conocéis a lady Helenna" le dijo a Cedric mientras se acercaban poco a poco a aquel grupo.

Esperó llamar la atención de la mujer, pero sabía que en aquella oportunidad, ella debería estar ataviada de trabajo.

O jugando con algún otro.

Anibal - May 16, 2008 03:24 PM (GMT)
Yo asentí a las presentaciones de Helenna, con una sonrisa burlona heredera de la conversación anterior que había llevado con ella, y dirigida a su insistencia acerca de mi titulo.

-Es un placer, Voz de los Gangrel, conoceros. Un guerrero formidable es alguien que merece un gran respeto, pues pocos son los que realmente son capaces de permanecer detrás de ese título y vos, obviamente, lo habéis hecho.-

¿Axiz? Hm, el nombre me sonaba, pero no sabía exactamente de qué hasta que recordé una de las veces que había visitado a Alvaro a su Sphairisteria, donde me había presentado a un joven Brujah de aspecto recio.

-Axiz... ¿qué ha sido de él? Me temo que sólo he encontrado a otra Brujah dispuesta a salir de su morada y hacer algo interesante en estas noches, y no era Axiz ciertamente. ¿Y por qué es absurdo mantener el Titulo? Los títulos van referidos al Principado de una ciudado, no a su Príncipe.-

Una sonrisa interrumpe mis palabras, que ya no retomé con la llegada de Khando y del otro Cainita.

-Maese Ezcani- una leve reverencia fue un saludo agradable dedicado al Lasombra, mientras me volví hacia el otro esperando que me fuese presentado.

Ardra McLyr - May 16, 2008 05:26 PM (GMT)
Los ojos del lobo se posaron sobre su interlocutor sin disimular lo más mínimo una mirada de valoración.

Vaya vaya, parece ser que el Álvaro está ausente... curioso.

Sin detenerse más de lo necesario estampó su puño en el pecho con un golpe sonoro a modo de saludo. A cualquier otro le habría ofrecido su brazo pero no conocía demasiado al Brujah, y Ángelo, pese a la intachable reputación que tenía entre la estirpe de París, nunca había cruzado más de un par de frases con él.

Al gangrel no se le había pasado por alto la presentación de Helena, refiriéndose al Brujah por el título de señor, al igual que la respuesta de Aníbal, llamándolo "Voz de los gangrel". Como siempre las intrigas inherentes a la política escapaban al sencillo entendimiento del celta, más era consciente del lugar que ocupaba a los ojos de los presentes. Para la mayoría de los llamados "Altos clanes", él nunca pasaría de ser un perro de presa, carne de cañón solo apto para ocuparse del trabajo sucio. Eso a Ardra no le importaba un ardite, que cada cual pensara lo que le viniera en gana y se dejara engañar como mejor le pareciera.

Encantado de volver a veros Ángelo de Lasombra y un honor conoceros a vos, lord Anibal, y más cuando he tenido el placer de escuchar vuestro nombre de tan bellos labios.

Su sempiterna sonrisa se iluminó, chisposa, cuando pronuncio estas palabras tan poco usuales en su vocabulario, con su voz ronca acompañada de sus rudos ademanes.

No había acabado de hablar cuando dos hombres se unieron al grupo. Tras detener sus ojos en ellos durante unos instantes, procedió a inclinar la cabeza a modo de saludo.

Khando Ezcani - May 16, 2008 07:55 PM (GMT)
Khando saludó a los allí presentes, "Caballeros," le dijo a los cainitas que se encontraban reunidos "Muy buenas noches"

Se movió con aires de nobleza, "Espero conozcan ya a mi acompañante," agregó "pero no me quitarán el placer de presentarlo. El es sir Cedric; de Ventrue"

Khando realizó un movimiento de costado y presentó al cainita que lo acompañaba. Khando observó la reacción de los vástagos, no conocía a todos; pero si a la mayoría.

Esa era una situación interesante.

Maximo Constanza - May 17, 2008 02:18 AM (GMT)
Helenna sonrió ante las palabras del Gangrel mientras pensaba si en todos los ámbitos de su vida sería tan bestial como parecía. Si así era, posiblemente a más de una no le importaría acabar en una pasional velada entre aquellos fornidos brazos... quién sabe quizá hasta a la dama Lasombra pudiese resultarle de agrado un derroche de tal pasión.

Entonces Khando y Cedric se acercaron hasta el grupo que cada vez resultaba más numeroso. Eso era una buena señal, pues la finalidad de aquel acto no era otra que la de hacer salir a los cainitas de sus refugios para obligarlos en cierto modo a mantener un mínimo de relación social. Y cuando Helenna iba a hacer las respectivas presentaciones de los recién llegados, un movimiento detectado por el rabillo del ojo la detuvo con la palabra en la boca.
Por la puerta Máximo aparecía ataviado con sus habituales ropajes negros con algún que otro bordado en color morado. Su aspecto, con la piel marmorea, casi traslúcida por el paso de los años, y la oscura melena cayendo sobre sus hombros mientras el danzar de las sombras a su alrededor acrecentaba su figura, resultaba señorial. Pero posiblemente el centro de atención en aquellos momentos no fuera el propio antiguo sino quién lo acompañaba tomando su brazo. Sharede d'Alençon luciendo un elegante vestido negro, acompañado de un recogido que con su azabache melena enmarcaba su inmaculado rostro no podía psar desapercibida.

Al entrar en escena, muchos fueron los que callaron en presencia del espectáculo del porte de la dama acompañada por el nuevo Príncipe. Máximo con un gesto de cabeza saludó a la concurrencia, mientras indicaba que siguieran todos con lo suyo mientras los demás invitados acababan de llegar. Luego, la pareja se dirigió en pos del creciente grupo para saludar a las figuras más reconocidas del lugar. El magistri agradeció en silencio que todos hubieran hecho sus respectivas presentaciones en la Concergerie como era debido.

- Bienvenidos a St. Germain. Espero que esteis disfrutando de la velada.

Como para agilizar las palabras del antiguo un pequeño grupo de cuerda empezó a sonar procedente de uno de los rincones ocultos hasta ahora por un manto de sombras. La música sonaba suave y ligera, con la única pretensión de acompañar las conversaciones que se llevaban a cabo.

- A aquellos que aún no tengais el placer de conocerla, os presento a Sharede d'Alençon.

Ningún título precedió al nombre de la cainita. Pronto las habladurías se moverían por si solas, y la pareja disfrutaría del hecho de escucharlas.

Sharede d'Alençon - May 17, 2008 03:49 AM (GMT)
El vestido de la Lasombra la convertía en una persona distinta, y el aire de cercanía y sencillez se perdía en favor de la elegancia. Quienes la conociesen, como Ángelo o Cecilia, seguramente tardasen una fracción de segundo en reconocerla.

Aunque había vivido cientos de años, allí frente a todos aquellos cainitas Sharede se sintió intimidada y cuando escuchó su nombre y observó cómo la miraban, sólo supo clavar sus profundos ojos negros en algún punto indefinido delante de ella y sonreír esperando que las conversaciones retomasen su cauce.
Quizás tuviese que acostumbrarse a este tipo de situaciones si Máximo le pedía que le acompañase, como lo había hecho esta vez. Le miró de reojo y la sonrisa se relajó, acomodándose en sus labios de forma sincera. Después se volvió hacia los invitados y realizó una graciosa inclinación, sujetando el vestido negro.

- Buenas noches.

Angelo - May 17, 2008 03:43 PM (GMT)
Quizá no era el momento de tener una gran charla con nadie. Pues al parecer la reunión no poseía ese fin.

Así que cortésmente el Lasombra permitió que se rompiera la conversación, saludando a Cedric de Ventrue y a su compañero de Clan.

La aparición de Máximo rompió la escena, como debía de ser. Pero no fue el atuendo del Magister o su porte, sus palabras o su aura de antigüedad lo que hizo que Ángelo centrase su mirada.

Fue su compañía.

Hacía quizá semanas, aunque parecían años, de la última vez que había hablado con la Lasombra. Juntos pero solos en la capilla del Caserón del Veneciano. Hablando poco y escuchando mucho uno del otro, pues no todo se dice con palabras.

La mirada del Lasombra bajó al suelo pensativo y entonces descubrió que ya no quería estar allí.

Pocos conocían al Lasombra como Sharede, y por ello evitó por todos los medios aproximarse a ella o cruzar una mirada desde aquel momento.

Ardra McLyr - May 17, 2008 05:08 PM (GMT)
El príncipe entró en el momento oportuno y, por lo que parecía, con una grata compañía colgando del brazo.

Ardra volvió a estampar su puño derecho a la altura del corazón con un golpe sonoro mostrando el debido respeto al príncipe e inclinó la cabeza en señal de saludo a la dama.

Una estruendosa carcajada se abrió paso por su pecho saliendo como un torrente hacia el aire nocturno, más parecida al bramar del trueno que al sonido de alegría propio de los seres humanos.

Por Tarannis y Nemain que sabéis como aparecer en público, Don Máximo... y bien acompañado.

Sus modales no se ajustaban realmente al protocolo y mientras hablaba procuró observar la reacción de los presentes, siempre con su horrible sonrisa, a caballo entre una mueca de burla y un gruñido animal.

Anibal - May 18, 2008 03:15 AM (GMT)
"Un Ventrue. Ya era hora de tener una cara para el enemigo en esta ciudad. ¿O acaso habrán descubierto el error de sus vías en estos años transcurridos, y estarán dispuestos a escuchar la voz de la filosofía y la sabiduría?" Mientras tales pensamientos surcaban mi mente raudos, mi cuerpo obedecía como era habitual fruto de la práctica, con una graciosa reverencia hacia Cedric.

Sin embargo, no llegué a tener tiempo de decir nada, pues la entrada del Príncipe no se hizo esperar más. De la mano, una bella dama, probablemente su jarrón de turno... bello pero vacío. Era él quien importaba. Ya había tenido su primer enfrentamiento, con Goratrix a quien no se le veía en la zona, y Ardra (quien sí estaba presente) había salido raudo en su defensa. Quizás, ¿esta sería una reunión de simpatizantes del Príncipe?

No conocía mucho a los locales, ciertamente. El Ventrue era una incógnita. Pero el elevado número de Lasombras claramente hablaba en ese sentido. Angelo el anterior Segador, quien se comportaba raro; Helenna, quien había hecho de anfitriona hasta ahora, lo cual implicaba proximidad con el Príncipe. Khando era un recién llegado, la misma noche de mi despertar, pero eso podía implicar que era enviado como refuerzo desde el Castillo de las Sombras. Interesante.

Aunque, quizás, era demasiado pronto para mi estar en tal velada. Aún no había decidido si apoyaría o no al asesino de Geoffrey du Temple. No era que el Ventrue fuese, precisamente, plato de mi agrado... pero tomar el poder por la fuerza no siempre era el camino adecuado. Quizás esa noche lo descubriese.

Así que con formal sobriedad, me incliné ante la llegada del Príncipe. Educado y silencioso.

Khando Ezcani - May 22, 2008 10:47 PM (GMT)
Khando se sorprendió de sobremanera al ver a Constanza entrar con tan refinada delicia.

No la conocía, por lo que intentó acercarse más para observarla mejor.

Era interesante ver la reacción del resto de los vástagos. Evidentemente aquella mujer era reconocida por varios allí.

¿Quien sería? las preguntas y dudas llenaron la mente del cainita. Todos a su alrededor tomaron posiciones cerca del Principe y su escolta.

Khando sonrió.

Maximo Constanza - May 23, 2008 01:43 AM (GMT)
Desde su actual posición, Máximo contempló al poderoso grupo que tenía ante sí. Seriamente cualquier enemigo recibiría un buen merecido si conseguía mantener a aquellos tres a su lado. En cuanto a Khando y Cedric la cosa aún estaba por ver, aunque según tenía entendido el Venrue era más bien un cortesano, y Khando aún tenía mucho que revelar.

Viéndolos a todos allí plantados y en silencio, posiblemente esperando unas palabras, el antiguo se decidió a cortar aquel silencio mortuorio.

- Es un placer para nosotros poder recibir a tan excelsa compañía.

Esta vez recorría a todos con la mirada mientras hablaba.

- Pero lamentablemente aún faltan algunos por llegar y deberemos esperar un poco más para proseguir con la ceremonia. Mientras sentiros libres de deambular por la sala o incluso de salir al patio de la Abadía, pues cuando todo empiece precisaría poder avisaros.

Mientras Constanza hablaba un par de criados encendían pequeñas luces sobre el altar, augurando lo que aún estaba por llegar.




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