Title: Buscando respuestas...
Description: 1 de Julio de 1226
Angelo - April 25, 2008 03:20 PM (GMT)
El caballo resopló en la oscuridad de aquella fría noche de Primavera. Las antorchas parpadeaban y su llama iluminaba la oscura figura que Ángelo formaba con la montura.
La sobra paso rauda llegando ante las puertas de la Concergierie, saltando de la silla de montar con la agilidad propia de un avezado jinete y de un cuerpo entrenado para el combate y llegando ante los soldados que guardaban las puertas del Principado.
Ángelo miro a los ojos al primero y con gesto resuelto hablo con urgencia.
- Traeme a Lord Icaro ahora mismo... (Dominación). - Dijo agarrando la empuñadura de su bastarda. Aquella noche habría respuestas con o sin sangre, pero las habría.
Maximo Constanza - April 25, 2008 07:32 PM (GMT)
El guardia, fiel a su titiritero se adentró en la Concergerie. Y el otro con la certeza de que aquel que los abordaba era un ser superior no osó ni mirarlo a los ojos mientras intentaba mantener la compostura.
Al cabo de unos instantes el soldado apareció junto al requerido chambelán.
- Buenas noches. ¿qué es lo que precisais con tanta urgencia?
Ícaro sabía sin duda lo que venía buscando el Lasombra, pero prefería que fuese el mismo quien lo preguntara.
Angelo - April 30, 2008 05:50 AM (GMT)
Ángelo miró a Ícaro con seriedad antes de hablar.
- Vengo a saber de lo acontecido con Geoffrey du Temple.
Los rumores corrían por París como la peste entre el populacho. El Lasombra sabía lo que iba a suceder e incluso en que fecha sucedería, pero penar que se llevaría definitivamente a cavo...
- Quiero ver al príncipe de París.
Maximo Constanza - April 30, 2008 12:13 PM (GMT)
La calma en el rostro de Ícaro, seguramente no haría más que encrespar al Lasombra, pero la educación y etiqueta del chambelán no se verían perturbadas ni por la aparición de Caín, o almenos eso parecía entre aquellos que lo conocían.
- Seguidme Lord Ángelo, y tal vez el propio Príncipe pueda resolver vuestras dudas.
Mientras terminaba de hablar, ya estaba guiando al Segador hacia el lugar elegido, mientras pensaba en la prueba que sería para ambos el inminente encuentro.
Con paso presto y decidido llegaron a la sala de Corte, donde previamente Khando, ahora ausente en una habitación a la espera del Príncipe, se había presentado.
Al entrar en la esancia el Lasombra fue presentado como era debido.
- Lord Ángelo, Segador de París
Luego el chambleán pareció indeciso sobre si partir, o quedarse a ver el resultado del encuentro. Finalmente se retiró a un lado y esperó.
En el trono Máximo contempló al recién llegado, esperando la reacción de su consanguíneo.
Angelo - May 3, 2008 04:28 PM (GMT)
Ángelo siguió los pasos del Ventrue por la Concergierie detectando cierto misterio en todo aquello. Los pasillos se le antojaron más largos de lo normal aquella noche.
Los ojos del "segador" dejaron atrás las puertas de doble hoja para centrarse en el trono de París y en la oscura figura que se sentaba en ella. Pues no era Geoffrey du Temple de Ventrue, chiquillo de Alejandro el Grande el que allí había sentado. Si no su conocido Señor en el Abismo; Lord Máximo Constanza de Lasombra.
La mirada del veneciano se poso en los ojos del Constanza y fue a hablar, para detenerse.
Miró a su costado y observó a Icaro con amenaza.
- Vete o mancharemos el suelo. - Dijo suavemente. Y observó como el Ventrue partia.
Luego avanzó un poco más, aproximándose al Lasombra sentado en el Trono.
- Buenas noches Don Máximo. - Dijo mirando en derredor, buscando algo en las sombras que lo esperase como amenaza.
Maximo Constanza - May 4, 2008 11:24 PM (GMT)
Cuando fue saludado Máximo devolvió el saludo con una inclinación de cabeza y unas leves palabras. Mientras allí donde el Segador mirara las sombras se aclaraban para demostrar que no había enemistad alguna entre ambos Lasombra.
- Buenas y oscuras noches tengais Ángelo. Sois bienvenido aquí, como los soys en mi hogar.
Las palabras del antiguo tan solo pretendían dejar clara su posición con el veneciano. Solo había habido un cambio: Su posición en la ciudad.
Ahora todo lo que quisiera decir el recién llegado es lo que marcaría la conversación.
Angelo - May 5, 2008 07:54 AM (GMT)
Ángelo estaba a unos pocos metros de Máximo. Sus ojos emitían una oscuridad digna de su posición como Segador del Príncipe... pero claro, si Máximo era el actual Príncipe... el ya no ostentaba nada de nada.
Los brazos del Veneciano se cruzaron sobre su pecho, acorazado en negro y con el blasón del cuervo sobre el. Las manos enguantadas en negro dejaron los pulgares hacia arriba, en una pose poco ceremoniosa para estar ante el Príncipe de París... si eso es lo que era el anciano Lasombra.
- A muerto el Rey... viva el Rey... . - Dijo con sequedad. Sin marcar una postura definida ante la situación, pero denotando lo extraño de esta. Máximo se sentaba en el trono de Geoffrey, ocupaba su casa y usaba a su Chambelán... era envidia lo que había movido a su primogénito?...
Maximo Constanza - May 7, 2008 02:11 AM (GMT)
Una sonrisa fue la primera respuesta del Príncipe. Como gato y ratón, ambos Lasombra parecían destinados a buscarse siempre uno en pos del otro.
- Una máxima perfecta para un mercenario.
Las palabras poseían una entonación neutra. No buscaban un enfrentamiento.
- Angelo de Lasombra, Segador de París, no son tantos como parecen los cambios acontecidos en nuestra urbe. Aunque si cabe destacar el cambio del poder governante, así como las intenciones de éste con los habitantes de París.
Como si el público presente no estuviera allí, Máximo se concentraba únicamente en aquel Lasombra que tenía delante. Mucho es lo que hubiera dado en aquel momento por discernir los pensamientos de su allegado. Pero como no existía tal posibilidad, debería conseguirlo mediante el método tradicional.
- Por el momento, todo aquel que lo ha deseado ha mantenido su cargo y posición en la Corte. Y al igual que los demás, vos también gozais del libre albedrío.
Angelo - May 7, 2008 08:05 AM (GMT)
Que no dejaba de ser una mentira en si misma, aunque sabía que Constanza no hablaba en ese sentido. Hablar de libertad en el oscuro mundo de las sombras era como mucho... una parábola.
Los ojos del Veneciano observaron los del antiguo, pues antes de afirmar cosas, el Segador del desaparecido Príncipe necesitaba respuestas.
- Donde esta Geoffrey du Temple?... . - Tono neutro.
Maximo Constanza - May 7, 2008 10:35 AM (GMT)
Ahora era el veneciano quien ponía a prueba al recién nombrado Príncipe. Porsupuesto conocía la respuesta a sus preguntas sobradamente.
- Las catacumbas son un lugar peligroso como ya sabreis, y más aún si alguien osa adentrarse en su oscuridad sin una fuente luz. Aunque a veces, ni el mismo resplandor del Sol serviría para tenerlas todas con uno mismo.
La oscuridad referida tanto podía referirse a los Nosferatu como a los propios Lasombra, y en cuanto a la Luz tal vez pudiera ser la aceptación de los hechos por parte de la Monarca.
- Geoffrey du Temple había jugado demasiado tiempo con el destino de París y sus habitantes dejando una lista de poderosos enemigos a sus espaldas. Solo era cuestión de tiempo que algo así ocurriera con lo acontecido en la fiesta de la Monarca Salianna. Se deben tener las espaldas muy bien cubiertas para desatar la ira de un matusalén. Y ya se ha demostrado que Geoffrey no las tenía.
¿Harían falta más respuestas al Segador antes de proclamar su veredicto?
Angelo - May 7, 2008 10:44 AM (GMT)
La intención de quedarse a un lado de todo esta trama, no hacía de Ángelo un desconocedor de lo que se estaba gestando. Sus investigaciones anteriores habían llegado a descubrir el día de los sucesos, pero a desconocer a los implicados y su nivel de actuación.
Quizá mejor así?... por supuesto que no.
- Fuisteis Vos el que acabó con sus existencia?... fue el hijo de Alejandro Disbolizado?.
Era un tema importante.
Maximo Constanza - May 9, 2008 03:17 PM (GMT)
Sin duda aquellos que visualizaban la escena debían pensar que el Segador se había vuelto loco con tales acusaciones en público. Pero Máximo sabía que se le estaba juzgando, y también se estaban juzgando las acciones que habían tenido lugar, pues Ángelo conocía las intenciones de su Primogénito desde hacía algún tiempo.
- Angelo... Geoffrey du Temple fue el causante de su propio fin. No hay más culpables sino él. En cuanto a vuestras preguntas, si a lo que os referiis es si mi mano fue la que segó la no-vida del antiguo Príncipe os debo decir que no. Y en cuanto al amaranto ya sabeis que era un acto castigado, y sigue siéndolo. Si vuestros poderes os permitieran verlo comprovaríais que mi aura permanece intacta, pues aunque hubiera tenido la posibilidad, no habría saciado mi sed con la maldita sangre capaz de enloquecer a toda una estirpe de Ventrues.
Porsupuesto, Máximo se refería a la locura que había afectado primero a Alexander y luego a su chiquillo. En cuanto a la diablerie... no había sido una opción viable, así que de este modo las cosas quedaban mejor. No había nada que esconder, ninguna prueba del asesinato.
Angelo - May 12, 2008 11:14 AM (GMT)
Ángelo guardó silencio un momento. Calculaba y valoraba, pues estos últimos meses habían sido los más extraños de toda su existencia, tanto vivo como no-muerto.
La toma de decisiones había llegado y tomar uno u otro camino significaba establecer un futuro igual de complejo u otro más sencillo. El Lasombra se pasó al enguantada mano por el mentón pensativo. Su mirada había pasado de la absurda acusación, absurda por su objetivo y sentido, a una mirada pensativa y calculadora.
- No mantendré mi cargo de Segador para este trono. La decisión no es una respuesta a vuestras acciones sino a las mías. Ya que con ese cargo debería de haber actuado de forma muy diferente en la última semana.
- Sería incomprensible para mi, asumir el mismo cargo que no cumplí para con Geoffrey.
Pero las sombras eran sombras y no le daría la espalda a Máximo, ahora que el Antiguo había tomado la decisión de ponerse al frente, al fin, de la Ciudad de París.
- Pero podéis contar conmigo para lo que necesitéis. Por lo menos hasta que vuestra política os de recursos para manteneros en el trono sin el peligro de ser asesinado con facilidad. Guardaré vuestras espaldas como amigo.
Maximo Constanza - May 12, 2008 10:40 PM (GMT)
El cambio de actitud era visible en el gesto del que hasta entonces fuese el Segador de París. Al comenzar a hablar, Máximo sintió una gran perdida, pero cuando Ángelo finalizó su discurso, el primer vacío había sido llenado con creces. Constanza se alegró del nuevo camino tomado por su consanguíneo.
- Acepto y comprendo vuestra decisión, y como bien digo dejais un vacío importante en la Corte, pero llenais uno aún mayor en mi persona.
Por fín, después de tanto tiempo, parecía que las dos figuras se congraciaban en las sombras. Si las cosas seguían así, al final parecerían, y lo más importante, serían a ojos de los demás más fuertes que los Ventrue. Máximo empezaba a creer en ello. Y con este momento el Concilio de la Medianoche se reafirmaba en si mismo con los valores que el antiguo siempre había predicado.
- Tened por seguro, que en la confianza hallaremos la grandeza, y en ella el apoyo mutuo. Y así como yo tendré en vos un respaldo fuerte y protector, espero que acepteis las mismas condicones por mi parte.
Las palabras de Máximo cuando hablaba entre los suyos, por norma, eran verdaderas. En está ocasión la veracidad era algo indiscutible.
Angelo - May 12, 2008 10:51 PM (GMT)
La conversación perduró una hora más, pero era pronto para dejarse llevar en planes y subplanes. Las nuevas decisiones abrían nuevos caminos para ambos, para cada cual con su propia importancia.
Ángelo estaba contento en el fondo de su decisión, pero un peso en el corazón, algo profundo en su alma, le creaba una extraña desazón. Quizá la idea de ser un traidor en el fondo, como tantos otros ahora en París.
Las noches avanzarían y lo que tuviese que venir sucedería. Les gustase o no.