View Full Version: Una Espada Regresa (2-7-1226)

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Title: Una Espada Regresa (2-7-1226)


Anibal - April 21, 2008 01:55 AM (GMT)
Llegué a la entrada de la Concergerie caminando con suavidad. Ciertamente, había tenido apariencias más elegantes y grandilocuentes que aquellas ropas robadas al hombre de quien me había alimentado, y la espada tomada de la sphairisteria de Castellar, pero aquello me daba igual. Geoffrey me conocía, así que sabría de sobra quien era independientemente de mi apariencia. Ya había sido Primogénito del Clan una vez, no me iba a denegar serlo de nuevo.

Así que llegué a la entrada y esperé a que el servil Icaro me atienda. Conozcía bien los rituales y los pasos, así que ya me fui despojando de la espada para entregársela cuando la solicitase.

"Han pasado muchos años, ciertamente, pero no los suficientes como para que cometa un error tan obvio. Solicitaré audiencia y, tan pronto el Principe me acepte, recuperaré mi Posición." Esperaba que no tardase más de unos pocos días en darme turno y, desde luego, con mi petición en persona ya sabría que estaba de nuevo despierto. Y le daría tiempo a pensar si deseaba enemistarse con Anibal, el Rojo, de los Brujah.

Maximo Constanza - April 21, 2008 07:48 PM (GMT)
Como el Brujah había predicho Ícaro apareció ante su persona al poco rato de esperar. Con su devenir tranquilo y servicial, el chambelán de la corte parisina, se acercó al recién llegado, y tras un rápido estudio de su rostro lo ubicó a la perfección.

- Buenas noches Lord Anibal de Brujah. Pasad, pues veo que recordais las normas.

Mientras hacía pasar al invitado, con un ademán le indicó que le tendiera el arma.

- Debo avisaros de que han habido cambios desde vuestra última visita, entre ellos la apertura de las cortes al público. Y debo preveniros que si lo que deseais es una cita privada es éste el momento de anunciarlo.

Mientras hablaban llegaron a una sala de espera donde, a parte de lujosas posesiones, se hallaba un ghoul que presto se acercó a la pareja con una copa repleta de vitae recién servida.

Anibal - April 22, 2008 01:27 AM (GMT)
Hice una reverencia breve hacia el Ventrue. Casi me alegraba de ver aquel esclavo del sistema tras tanto tiempo... era bueno ver que aún quedaba gente conocida en el mundo tras mi sueño.

-Ni el sueño más largo puede hacerme olvidar la educación, Lord Icaro- dije, entregándole la espada al chambelán.

Pocos recordaban que, por ser Chambelán, era un Lord tanto como la Espada de París, pero yo no lo había olvidado. Tras ello lo seguí en silencio. "Así que cortes abiertas. Puede ser interesante. Ya antes de dormir había oído de Cortes así por todo el mundo, especialmente en la antigua Grecia. Puede ser... inspirador." Tomé la copa, agradecido internamente ya que mi Bestia estaba juguetona e insatisfecha, y seguí al Ventrue a la sala del trono. A ver qué juego tenía preparado el Príncipe que fuese.

Esperé con calma a ser anunciado. Sería bueno escuchar de nuevo mi nombre. A ver qué más decían de mi. ¿El Rojo? ¿Primogénito Brujah? ¿Nada? Pronto iba a saberlo.

Maximo Constanza - April 22, 2008 02:04 PM (GMT)
Al ver que el invitado se encontraba a la espera Ícaro se dirigió a él con su calma y cortesía habitual.

- Si no os importa, ruego espereis un momento aquí y enseguida estaré con vos para llevaros ante el Príncipe.

Entonces el chambelán partió de la estancia, para aparecer un rato después seguido de un siervo que portaba en sus brazos unas ropas en tonos negros y granates. El conjunto, digno de cualquier Lord local constaba de unas botas de cuero oscuro, unas calzas, camisa y jubón, y una capa a juego.

- Tal vez gustariais de reaparecer en público como corresponde a alguien como vos.

Mientras Ícaro hablaba, el ghoul entregó las nuevas galas a Anibal. Después el chambelán prosiguió pues no quería que el Brujah sintiera ese acto como una ofensa.

- Me gustaría que aceptarais ésto, únicamente, como muestra de cortesía, pues ambos sabemos que no son las ropas lo que al final nos define.


Anibal - April 22, 2008 02:19 PM (GMT)
No pude menos que sorprenderme ante el acto. El Principe debía haber cambiado, ciertamente, como señalaban los rumores, pues Geoffrey habría regalado algo azul. "Interesante, muy interesante." Con una breve reverencia, acepté las ropas que Icaro me tendía.

-Se lo agradezco, Lord Icaro, y se lo agradeceré al Príncipe en cuanto lo vea. Es cierto que las ropas no nos hacen quienes somos, mas ciertamente contribuyen a ello y generan adecuadas expectativas al respecto... además, el negro siempre me ha sentado bien.-

Sonreí con suavidad ante la pequeña broma, dado que yo siempre visto de rojo, y di un breve sorbo de mi copa mientras veía a Icaro salir un momento. Me cambié con parsimonia y cuidado, examinando las ropas con la intención de ver quién podía ser el nuevo dueño. "Ciertamente, si Geoffrey ha cambiado tanto como dicen, que se ha vuelto loco, quizás el negro sea adecuado. Elois d'Umbrelle también tiene riquezas más que suficientes y buen gusto como para conseguir unos ropajes como estos para un invitado que llama de modo imprevisto. Aunque en riquezas y en color, Maximo Constanza sería el más apropiado, convirtiéndome con sus ropas en una de sus sombras. Y nunca se saben los recursos del subsuelo, aunque dudo que nadie aceptase a un Bajo Clan como Príncipe de París. Trang Oul nunca fue suficientemente rico en el mundo material y está muerto y su puesto sin ocupar. Y dudo que Vertzang no marcase algo suyo de algún modo, con algun escudo o algo por el estilo. No, ciertamente, negro y granate son colores propios de Lasombra, o de alguien de luto. ¿Quizás la "desgraciada" muerte de Geoffrey sea el motivo del luto? En ese caso Elois sería la más apropiada para haberlo convocado, siempre fue una sabia y manipuladora arpía. Muy divertida."

Finalmente, las botas estuvieron atadas, e hice un pequeño ruido para indicarle a Icaro que ya podía volver a entrar, y que ya estaba todo listo. Pronto se resolvería la duda.

Maximo Constanza - April 22, 2008 10:59 PM (GMT)
Ícaro no hizo esperar al invitado, y presto le indicó que lo siguiera. Al acercarse a la sala de la Corte un leve murmullo se entremezclaba con el silencioso ambiente del resto del castillo. Al llegar a la puerta el chambleán, con la perfección que otorga la rutina, la abrió y se adentró en la gran estancia mientras todas las almas allí contenidas se giraban para observar al recién llegado.
Avanzando hasta pocos metros ante el trono, donde cual marmórea escultura se hallaba Máximo inspeccionando con su oscura mirada al cainita que se le acercaba, hizo la presentación.

- Su excelencia Máximo, traigo ante vos a Lord Anibal de Brujah, antiguo primogénito de su clan en París, predecesor de Lord Castellar.

Acto seguido Ícaro se apartó dejando vía libre al presentado, y con su don característico de pasar desapercibido, se alejó del lugar para cumplir con sus obligaciones.

Máximo se levantó del trono en señal de respeto, y lo saludó con una leve inclinación de cabeza antes de volver a sentarse y dirigirse a él.

- Buenas y oscuras noches tengais en vuestro redescubrir de París. Espero halleis todo de vuestro agrado, y podais encontrar vuestro lugar de nuevo en la ciudad de las luces.

Un leve silencio se posó entre ambos cainitas, que sin duda se evaluaban mutuamente.

- Decidme. ¿Qué os trae aquí esta noche?

Anibal - April 22, 2008 11:51 PM (GMT)
Seguí a Icaro curioso e intrigado por lo que me encontraría. Y no pude más que guardarme una sonrisa, pues el buen hacer del Chambelán siempre me sorprendía. Ni El Rojo, ni el Primogénito, ni ningún título que pudiese causar problemas, y al mismo tiempo todo lo que me correspondía. ¡Cuan poco crédito se daba a ese Ventrue, y cuanto merecía!

Sin embargo, no era Icaro quien me interesaba, sino Maximo. Podía notarlo en su seguridad y su mirada, el Lasombra había crecido como Cainita. Mucho tenía que haber ocurrido en París en estos cincuenta años para que un Lasombra ocupase el trono de los Ventrue, y que ni Alexander, ni Geoffrey, ni Elois se lo arrebatase bajo sangre y fuego. Y aún así, Maximo me gustaba como Principe, era una buena opción. Podría llegar a entender Cartago, y sino podía resultar un interesante rival, fuera de los formalismos predecibles de los Ventrue.

-O ciudad de las sombras por lo que se ve, mi Principe.-

Inclino profundamente mi cabeza ante el Lasombra del trono. Ciertamente iba a ser interesante, y él era el Príncipe.

-Lo que me trae es sencillo, Su Excelencia: presentaros mis respetos como corresponde a todo vasallo cuando su Señor cambia.-

Khando Ezcani - April 23, 2008 01:17 AM (GMT)
Khando se encontraba entre los pocos que estaba en la Corte aquella noche. Aquel espectáculo le sorprendió de sobremanera.

Un antiguo Brujah se presentaba, eso no era algo de todos los días. Khando intentó acercarce más al Brujah. Pudo notar su elegante forma de vestir y su marcial caminar.

Era, de una manera extraña, el cliche de los Brujah. Todo lo que se esperaba de ellos. Pero a la vez era muy diferente del resto de los de ese clan. O al menos esa fue la primera impresión.

Khando escuchó como ambos seres intercambiaron palabras amablemente, lo que no sería común luego de los repentinos cambios que la ciudad había sufrido en tan poco tiempo.

Poco a poco las cosas comenzaban a estabilizarse, y eso se notaba en la Corte. Khando se mantuvo expectante, sabiendo que esta noche, estos dos hombres serían los protagonistas.

Maximo Constanza - April 23, 2008 07:43 PM (GMT)
El primer comentario del Brujah fue aceptado por Máximo como un cumplido, al que respondió con una astuta sonrisa. El ser que tenía ante él, no podía tildarse de uno más, sino que merecía de una categoría propia.
No podía decirse que los allí presentes hubieran intercambiado muchos momentos juntos, pero sí los suficientes como para evaluar y reconocer al otro. De intelecto impoluto e ideas filosóficas, y seguramente de una astucia desmesurada. En definitiva: el mejor de los amigos, o el peor de los enemigos, lo cual no hacía más que dejar un gusto dulzón en la boca del magistri al imaginarse ambas situaciones.
Por el momento la situación de cordialidad entre ambos, resultaba perfecta para el estado de París, y para su nuevo Príncipe, pero porsupuesto el Lasombra no olvidaría informarse acerca de ese interesante personaje que yacía ante él.

- Como podeis ver, son muchos los cambios que han acontecido en París en vuestra ausencia. Espero que podais encontrar el hueco que dejasteis y volver a ensancharlo hasta su posición de partida.

El leve silencio que dejó Máximo antes de volver a hablar, no daba ni mucho menos el tiempo para valorar todo el contenido de sus anteriores palabras.

- Si habeis escuchado los rumores que corren en la oscuridad, sin duda habreis oído la palabra primogenitura entre ellos. Pues mi intención de reestablecerla acrecenta en cada momento que transcurre. Y siendo sincero, para estos planes, vuestra reciente aparición resulta un alivio.

Palabras entretejidas, con significado claro para una mente sagaz, eran las que derramaba el Lasombra en los oídos de Anibal. Una clara invitación a la fidelidad. Una inestimable recompensa para el que lo mereciera.

Khando Ezcani - April 23, 2008 08:52 PM (GMT)
Khando no sesorprendió ante aquella muestra de camadarería. De hecho, le pareció lo más correcto y adecuado para aquel momento.

Continuó observando aquella situación con sumo cuidado, prestando atención incluso a los movimientos más pequeños, a las miradas más desapercibidas.

El nuevo Principe intentaría obtener aliados poderosos rapidamente, para cimentar su poder, y controlar a los posibles renegados.

"Manten a tus amigos cerca, y a tus enemigos más cerca" decía el antiguo refrán. Aparentemente, el Principe también lo conocía, y hacía un buen uso de su ingenio e inteligencia.

Solo quedaba por ver la reacción del Brujah. Aquella noche probaba ser interesante. Como todas las noches desde su llegada

Anibal - April 24, 2008 12:49 AM (GMT)
"Directo a los asuntos clave... me gusta eso. Demuestra voluntad e intención. Especialmente si se hace con tacto. A diferencia de los Ventrue, tan amantes de dar vueltas y no decir nada, el Lasombra casi parece un político Brujah. Pero no he nacido ayer, y la astucia de su Clan y su habilidad como políticos es más que conocida. Si muestran la mano, ten cuidado de la otra que ocultan a sus espaldas."

-Mi Principe, me temo que no he tenido tiempo ni siquiera de familiarizarme con los rumores. Una sencilla visita al refugio de Alvaro para estirar los entumecidos huesos es todo lo que me separa de mi despertar. Así pues, en mi actual posición no sería capaz de... cumplir con las expectativas del cargo de Primogénito. No tengo poder, ni aliados, ni apoyos. Soy tan sólo... un viejo recuerdo.-

Sonreí con suavidad al terminar de hablar. "Un viejo recuerdo que sabe que es el Brujah más antiguo de la ciudad. Si el Lasombra quiere jugar, quizás sea hora de desentumecer los huesos sociales, visto que los físicos ya están en su lugar. Excelente, quizás pruebe ser alguien interesante y digno."

Khando Ezcani - April 24, 2008 01:19 AM (GMT)
Aquella respuesta descolocó a Khando, y por un segundo pensó que perdía el equilibrio. Intentó volver a ganar su compostura, y evitar ser visto por demasiadas personas.

El Brujah había retrucado de una manera más que interesante. El Principe Lasombra le había dado la oportunidad de reclamar lo que le correspondía, y tomar el papel de Primogénito de su clan.

Pero aquel que se hacía llamar Anibal había declinado la oferta, sabiendo que no existía otro capaz de mantener ese título.

Ahora Maximo se enfrentaría a un dilema.

O bien le pedía - rogaba - a Anibal que ocupase el puesto, o bien se lo tendría que ofrecer a otro Brujah.

Y por seguro , Anibal se encargaría de hacerle la vida imposible a aquel pobre infeliz que se atreviese a reclamar el título.

La Primogenitura aún no estaba conformada, y ya habían aparecido los primeros problemas, las primeras fisuras.

Khando aprendía y escuchaba todo muy interesadamente. Aquel tablero de ajedrez se convertía rapidamente en un campo de batalla. ¿Estaba Paris lista para otra guerra?

Los adversarios deberían de sopesar muchas variantes antes de tomar sus decisiones.

Khando esperó expectante la respuesta que el Principe estaba preparando.

Maximo Constanza - April 24, 2008 02:23 PM (GMT)
Le estaban ofreciendo unirse a un juego, o almenos así lo veía el nuevo Príncipe, y precisamente si algo gustaba de hacer era jugar. Aceptando el embite con toda complicidad, se dispuso a devolver la estocada.

- No deberíais subestimar ni a los viejos, ni a los recuerdos, y menos cuando van de la mano. Pues precisamente en nuestro mundo la vejez otorga poder, y si es cierto lo que deciis que sois, será que unos cuantos os tienen en mente, ya sea por bien o por mal, pero lo importante es que estais ahí. Y un nombre forjado, ni el fuego puede destruirlo.

La mirada del Lasombra buscaba la de Anibal para prenderse en ella y revelarle así la astucia de sus planes. Los ojos brillantes , cual ónice engarzado en la marmórea escultura de su rostro.

- En cuanto a la primogenitura, tranquilizaos por favor, pues si el Señor creó el mundo en seis días, no pretendo arrebatarle tal mérito en la reconstrucción de París. Además, antes de ponerlo todo en marcha deseo celebrar un funeral para cubrir todos los agravios y ajusticiamentos ocurridos en los últimos tiempos de forma injusta. Pues mucho hay que recordar aún, y qué mejor que enterrar el pasado, para que un nuevo y glorioso futuro pueda despertar.

La oportunidad estaba clara. Un evento social daría la disposición suficiente al Brujah para fortalecer sus vínculos y reafirmarse como figura política. Luego ya habría tiempo de hablar.

Khando Ezcani - April 24, 2008 02:40 PM (GMT)
Un funeral... que propicio pensó Khando. Un funeral y un bautismo, pues celebraremos la muerte del anitguo regimen y el nacimiento de uno nuevo. Nada podia ser más apropiado.

Khando observó como ambos hombres se miraban, en un juego del gato y el ratón que no tendría fin.

El Brujah no podría rechazar el título si se le era ofrecido una vez más; pero el Principe tendría que tener especial atención en como lo ponía.

Las cosas no se decidirían aquella noche, pero aquel 'evento' del que el Principe hablaba de seguro estaría cargado de muchas energías; tanto positivas como negativas.

Serían un evento digno de participar.

Anibal - April 25, 2008 04:31 PM (GMT)
-Un funeral... cuan apropiado, mi Principe. Sin embargo, sólo se entierra lo que se quiere olvidar, como si por estar bajo tierra pudiésemos huir a sus gritos desesperados. La culpabilidad, el temor, el dolor...-

Hice una pausa mientras examinaba al Lasombra, sería divertido ciertamente.

-¿Qué es lo que deseáis vos olvidar tanto?-

Khando Ezcani - April 25, 2008 07:36 PM (GMT)
Khando no hubiese jamás pensado en contestar usando aquellas palabras. Lo que demostraban el carácter fuerte, pero filosófico de aquel Brujah.

En unos pocos segundos, y con unas pocas frases, habría puesto en aprietas al Principe. Pero Khando estaba seguro que aquel Lasombra era un hombre digno de temer, y de seguro estaba listo para una pregunta de aquel estilo.

Sin embargo, no había que menospreciar la sagacidad de aquel Brujah. Cualquier otro no hubiese visto la pregunta que se escondía detras de aquella otra.

Khando se mantenía al borde de su asiento, atento a cada frase, cada acción.

Maximo Constanza - April 26, 2008 10:50 AM (GMT)
El rostro de Máximo se mantuvo impasible ante el golpe del brujah, pero por contra las sombras que lo rodeaban rebullian inquietas a su alrededor. Un signo que sería bueno, para cualquiera que lo observara, el tenerlo en cuenta.
Luego el magistri sonrió.

- Todas las visiones son respetables, más pareceis indispuesto a aprovechar una oportunidad que se os brinda con cortesía para remendar vuestra posición.

La mirada del antiguo se posó suave sobre aquel que lo embestía.

- Si atendierais a mis discurso, habrían surcado por vuestra mente las palabras "Pues mucho hay que recordar aún" con lo que os dariais cuenta que no pretendo olvidar nada, sino más bien recordarlo. Vuestra tradición filosófica, debería permitiros ver más allá que a los demás, y reconocer que en un funeral lo único que se entierra son cuerpos mortales que seguirán su ciclo, y mientras se rememorará a los caídos y sus acciones. Y como bien sabreis, en nuestro caso no quedan restos mortales que disponer bajo tierra cuando nos llega el fín, por lo cual está clara mi pretensión en dicho ritual.

El silencio quedo grabado en el ambiente, por unos instantes, mientras Máximo sospesaba las distintas posibilidades. Finalmente sentenció su palabrería con una última frase.

- Espero que los estragos que el sueño de las edades ha causado en vuestro razonar sean reparables, y me demostreis que los filosofos no desaparecieron con la caída de Cartago.

Anibal - April 26, 2008 09:02 PM (GMT)
Sonreí ampliamente ante las palabras del Lasombra, las dichas y las calladas, las señales y las evasivas. "Me gusta, ciertamente un digno Principe... veremos si un digno rival o un digno aliado. Desde luego, mucho mejor que los aburridos y estirados Ventrue, demasiados perdidos en los juegos de poder como para entender los juegos de filosofía y palabras. Excelente. Quizás haya sido un buen momento para despertar."

Sin embargo, y pese a que el Lasombra sea interesante, no puedo evitar notar como mi Bestia se agita ante el insulto. ¡Es bueno ver que la fiereza de mi sangre no se ha apagado por el sueño, ni yace olvidada en el reposo! Pero he de mantenerla bajo control, o esto todo será una desgracia.

-No busco remendar mi Posición, mi Principe, pues yo soy lo que soy. El Oráculo de Delfos rezaba en su frontispicio "Conocete a ti Mismo", y a tal tarea he dedicado mis siglos. Quizás no esté aún completa, pero se que no me defino a mi mismo por los títulos que otros me otorguen, sino por mi propia mente. Que vuestra magnanimidad me considere adecuado para ejercer de nuevo de Primogénito, con los poderes y deberes que le corresponde, no habla más que del mundo de lo transitorio, de lo aparente, y de la función. Sin embargo, como decís, provengo de una tradición de filósofos, y los filósofos buscamos el conocimiento, la verdad. Y la verdad está en uno mismo, en el brazo de la espada,y el brazo del libro. Pues como dijo el sabio Aristóteles, "en el punto medio está la virtud".-

Mi sonrisa se mantuvo, mientras el juego continuaba. Si el Principe realmente era recién ascendido, esta oportunidad le vendría a él tan bien como a mi, pues ambos podíamos salir vencedores de ella.

-Lo que deseáis recordar es algo por todos conocido, mi Señor, y vuestra larga alianza con los Ventrue en el poder es recordada por todos aquellos que vivimos la era de oro del gobierno de Alexander.-

"Era de oro y una mierda, los Ventrue queman todo lo que tocan... sin embargo, ¿qué habrá hecho que Maximo haya abandonado la lealtad al Principe y se haya erigido él en el puesto? Será interesante descubrirlo".

-Vuestras gestas en aquella época son de todos conocidas, y no creo que deba ser yo quien las enumere. Pero me preocupa lo que buscáis olvidar, pues en ello se encuentra la clave de que vos seáis Príncipe en estas noches. Y, me temo, que ignoro las razones que puede haber llevado a ello... y me preocupan.-

Khando Ezcani - April 27, 2008 01:43 PM (GMT)
Aquello no tenía fin. Ambos hombres se encontraban en medio de una batalla dialéctica, sin aparente vencedor.

Khando se imaginó como serían las cosas desde ese momento en adelante. El Principe había sido un poco más violento unos segundos atrás, pero el brujah no se había quedado atrás, y continuaba con sus arremetidas verbales.

De haber sido él el principe, ya hubiese excusado al primogénito, pero sabía que había una razón por la cual Constanza lo quería cerca.

Y volvió a pensar funeral que había mencionado el Principe minutos atrás. De seguro conocería a muchos vástagos aquella noche. Muchos aliados y muchos enemigos.

Toda aquella situación debía resolverse. Y pronto

Maximo Constanza - April 28, 2008 12:01 PM (GMT)
El filódofo parecía no tener fín en su cuestionar. Tal vez alguien debiera marcarel momento de terminar, pero la verdad es que el ejercicio mental, así como el intercambio de palabras afiladas, era uno de los deportes favoritos del Lasombra, que estaba disfrutando de la ocasión.

- Puesto que citais a los antiguos filosofos para justificaros, haré lo mismo para rebatiros, y así de paso mostraros cierta luz a vuestra pregunta. Pues como dijo Platón "No es en los hombres, sino en las cosas mismas, donde es preciso buscar la verdad" por lo tanto no hallareis lo que buscais si tan solo os centrais en vos. Cuanto hay que hacer es buscar en cada cosa concreta y luego unir los conocimientos adquiridos para encontraros, pues sin circunstancias, o factores externos que os afecten jamás encontrareis verdad alguna.

La fimeza de Máximo se reflejaba en sus palabras, y en la confianza fruto de las edades que había transcurrido.

- Y para que podais encontrar una parte más de vos en la incertidumbre que tanto os inquieta, os diré qué me situa en este trono, y en este momento: París.

La vitalidad con que el magistri pronucnió la palabra dentó para todos los presentes el sentimiento que la propia ciudad afianzaba en su corazón. Una ciudad única que debía prevalecer ante el caos y la destrucción que la asolaban. Esa era, en este caso, la verdad.

- La locura que lleva a destruir ciudades, e incluso reinos, es lo que ha hecho de mi lo que soy en este momento. Pues no deseo ver la gloria de París, Lutecia, la ciudad de las luces, o cuantos nombres más quieran ofrecérsele a éste lugar, perdidos en el olvido como otros ya han caído en el pasado. Y todo por la misma causa, un gobierno ya sea interno o externo que se cree por encima del propio espiritu del lugar.

Anibal - April 28, 2008 02:04 PM (GMT)
Platón... Siempre había sido yo más seguidor de Aristóteles que de Platón, ciertamente. Sin embargo, el Principe había superado mi prueba, al menos la primera. Al menos lo suficiente como para que no le atacase más de momento, pues era hora de retirarse de esta batalla. Era hora, por la contra, de retirarse de vuelta a su mundo brevemente, y reconstruir todo lo que se había perdido.

-Comprendo, Excelencia, pues que vos tomaseis en vuestras manos el devenir de la ciudad. Preciso era si el propio gobierno de la ciudad había caído en tal debacle. ¿Cuándo y dónde tendrá lugar tal funeral?-

Maximo Constanza - April 28, 2008 07:17 PM (GMT)
Finalmente la batalla había terminado... falso. La batalla no, tan solo el primer envite. Otros vendrían más adelante, debería estar preparado, pues aunque de éste había salido con buen pie, aquel Brujah parecía tener recursos suficientes almenos para dejarlo en tablas.

Máximo asintió con la cabeza, aceptando la comprensión de Anibal. Realmente no es que la necesitara, pero la cortesía, así como las apariencias, muchas veces resultaban importantes.

- Quedan algunos detalles por confirmar aún, pero estad tranquilo, pues todos los cainitas de París recibiran la noticia en sus refugios cuando todo esté a punto. ¿Seguiis manteniendo el vuestro?


Khando Ezcani - April 28, 2008 08:47 PM (GMT)
Aquella situación se había enfriado tan rápido como había nacido. Ambos cainitas habían adoptado ahora un tono más cordial, y utilizaban palabras más directas.

Khando se propuso aprender de aquella situación. De seguro, este tipo de eventos eran de común ocurrencia en aquella Corte. Aunque él estaba acostumbrado a la acción política antes que la retórica filosófica.

Aunque al principio le había costado unos segundos, en general no había tenido problemas en seguir aquella batalla.

Batalla, si. Pues Khando sabía que muchas otras batallas se librarían antes de que la guerra finalice.

Y él se aseguraría de estar allí.

Sonrió misteriosamente.

Anibal - April 29, 2008 01:34 AM (GMT)
Una sonrisa extraña y risueña danzó en mis labios.

-Ciertamente, Excelencia, para mi desgracia sigo morando entre aquellas paredes ruinosas a las que he cogido cariño. Como yo, no son más que un cascarón de otras eras, pero pronto serán rehabilitadas apropiadamente. Irónicamente- digo, mientras se ensachaba la sonrisa- los mortales parecen considerar que el lugar está encantado. Si tan sólo supiesen...-

La sonrisa danzó aún más, suave y sutilmente, en mis labios.

Maximo Constanza - April 29, 2008 11:29 AM (GMT)
El comentario del Brujah hizo aparecer también una leve sonrisa en el Príncipe, pues no resultaban extrañas este tipo de creencias entre los humanos.

- Si tuvierais algun problema en la reconstrucción de vuestra morada no dudeis en comunicarmelo y haré lo posible por ayudaros, pues debemos entre todos reconstruir esta gloriosa ciudad, y si es necesario desde sus propios cimientos.

Máximo se mantuvo observando a Anibal, y a todos los presentes en la sala después, luego añadió:

- ¿Hay algún otro tema que deseeis tratar esta noche?

Anibal - April 29, 2008 12:57 PM (GMT)
Asentí, dando un paso atrás.

-No, Excelencia, nada más de vuestro tiempo os robaré en esta ocasión.-

Khando Ezcani - April 29, 2008 01:08 PM (GMT)
Aquella era una buena manera de cerrar la Corte por aquella noche. Khando no creía que alguien osase a interponer un pedido en ese momento, luego de lo que había sucedido entre Anibal y Constanza.

Miró en derredor, viendo como muchos de los cainitas que se encontraban esa noche allí, comenzaban a retirarse, aunque lenta y dubitativamente.

Khando se mantuvo unos minutos más allí, mirando. Iba a retirarse, si, pero deseaba estar un rato más.

Era al final que las cosas se ponían interesantes.

Maximo Constanza - April 29, 2008 07:22 PM (GMT)
Los ojos del magistri se cruzaron una vez más con los del Brujah aceptando el respeto que le ofrecía, y devolviendole la misma moenda.

- Si es así, sentiros libre de partir, o de quedaros aquí según vuestra conveniencia.

Finalmente, con un ademán de su mano despidió a Anibal esperando volver a encontrarse con él. Pues más que la posibilidad de conseguir un aliado, por lo que había disfrutado aquella noche era por el encuentro dialéctico con el filosofo cartagines.

Khando Ezcani - April 29, 2008 09:44 PM (GMT)
Luego de escuchar esto último, Khando decidió marcharse. Aquella noche había sido interesante y prometedora. Aunque había aprendido mucho, Khando sabía que habría más por llegar.

Pero era suficiente por esta noche. Lentamente se dirigió hacia la salida. Nadie le impidió el paso. Pero muchos aún lo miraban con desconfianza, luego de lo ocurrido la noche anterior.

Antes de abandonar el recinto, se prometió volver. Tal vez no la siguiente noche, pero lo haría. Volvería.

Khando sonrió.

Era momento de regresar a su mansión. Willhem, el mayordomo, le esperaba



Sigue Aqui

Anibal - April 30, 2008 12:20 AM (GMT)
También yo me retiré, tras la profunda y debida reverencia al Príncipe y sin nunca darle la espalda. Mucho había que hacer esta noche, mucho por recuperar y reconstruir. Muchos comienzos que crear, y muchas continuaciones por llevar adelante. Retomar contacto con el mundo nunca ha sido fácil, para nadie.




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