Viene de
aquíArdra llegó junto a la entrada del famoso hospital, buscando con desesperación algo que le pareciera extraño antes de entrar. Sin dejar de observar la vetusta fachada, su mirada se posó en los ojos de la malkavian, como esperando una señal.
¿Es aquí, verdad...?La sonrisa del gangrel, entre ansiosa y nerviosa, invitaba a Cora a dar una respuesta afirmativa, mientras el celta preparaba sus armas para un posible combate.