Title: El Reencuentro... (Pv)
Description: 25 de Junio de 1226
Evento - February 19, 2008 11:31 AM (GMT)
Las negras alas del gigantesco murciélago se plegaron tras posarse este sobre uno de los tejados de la Ciudad.
Con las negras garras de las alas se rascó la nariz con fruición, mientras Mnemach buscaba a su objetivo con la mente. Una vez encontrado, se mostró. De forma que el Gran Alexander supiese de su presencia en aquella Ciudad.
Había acudido a la llamada del Romano. Ahora faltaba culminar el encuentro.
Alexander - February 19, 2008 03:49 PM (GMT)
Alexander se hospedaba en una bonita y amplia mansión de la ciudad, bajo invitación del Príncipe de la misma. No era difícil de reconocer, pues entre sus blasones se mezclaban el escudo de París, y los símbolos de las Legiones Romanas.
En ese mismo momento, el Ventrue paseaba por los jardines, dando breves órdenes a un escriba, que las traducía a un papel. Varios jinetes armados entraban y salían con frecuencia de la mansión, bien con destino a alguna otra de las mansiones o edificios importantes de la ciudad, o incluso abandonando la misma en dirección al norte. Y muchos otros caballeros permanecían en los campos practicando, entrenando u organizando cosas. Algunos de ellos eran Cainitas incluso, y entre sus nacionalidades se encontraban varios teutones, algunos italianos, algunos transilvanos huidos de la última derrota, y varios aragoneses. Sin embargo, sólo un idioma se escuchaba en todo el lugar pese a las nacionalidades: Alexander sólo toleraba que en su casa se hablase en latín. Incluso se veían entre los presentes las posesiones y enseñas de los líderes de varias unidades reputadas de mercenarios; sus unidades no estaban aún en Barcelona, pero si sus líderes estaban aquí, ciertamente no tardarían en llegar.
Ciertamente, el romano era un Cainita ocupado estas noches.
Evento - February 20, 2008 09:57 AM (GMT)
La presencia de Alexander era indiscutible. Su aura era capaz de verse desde la distancia con tal nitidez que Mnemach se sonrió. Aquel Señor de las Legiones había vuelto a ser el que era, mostrando su rostro más estadista y majestuoso.
El monstruo negro dejó de frotarse la enorme nariz y aleteó dejándose caer suavemente sobre la mansión donde el Ventrue parecía tener su refugio aquellas noches. Un extraño vínculo unía a los dos ancianos Cainitas y era esa conexión la se alimentaría o destruiría aquella noche.
El murciélago parecía sonreír al ver otra vez el porte del General Romano. Aunque ya en esa época de su no-vida era un anciano. Sus cegados ojos animales, hipertrofiados por la sangre de la anciana Nosferatu, miraron el séquito del Ventrue.
No iba a esperar para encontrarlo a solas.
Para los asistentes en el jardín, Alexander simplemente desapareció. Una invisibilidad difícilmente superable que la Nosferatu procuró en un momento en el que nadie lo miraba. Y antes de que Alexander de Ventrue reaccionara de una forma no debida, Mnemach se le apareció también invisible.
La figura de la Anciana era fantasmal e intangible. Un brillo mortecino y blanquinosos era irradiado desde su forma cubierta con capa y capucha. No había duda para el Ventrue de quien era aquella presencia.
Así pues, los dos Cainitas, rodeados de la estupefacta escolta del Ventrue, se miraron a la cara por tercera vez.
- Buenas noches tengais Alexander de Ventrue, Señor de Lutecia y General de las Legiones Puño de Hierro... me alegra veros restaurado y predispuesto. - La voz sonó seca y femenina, atona y sin ritmo aparente.
Alexander - February 20, 2008 12:46 PM (GMT)
El cambio fue brusco y rápido, pero Alexander pareció no sorprenderse. En realidad si lo hizo, pero entre su máscara y su rapidez de pensamiento, se adaptó con rapidez a la nueva situación. Además, con Mnemach había tratado ya en muchas ocasiones. Así que hizo el saludo romano con el que una vez se habían conocido.
-Ave, Mnemach, Hija de los Galos. Salve, Memoria de Otros Tiempos. Me alegro de verte en este lugar.-
La voz del Ventrue era poderosa, cargada con la potencia de su sangre y de su arrollador carisma. Transmitía una serenidad, y un objetivo como hacía años que no tenía, y resonaba con los ecos de milenios de historia a sus espaldas.
-Lamento recibiros de esta manera en esta villa, mas me temo que para cumplir con lo que os indiqué por carta, los preparativos deben hacerse por acelerado. ¿Hay algo que os pueda ofrecer para nuestra conversación, o habéis venido con demasiada celeridad como para pararos a beber algo de sangre con un viejo amigo?-
Evento - February 21, 2008 09:51 AM (GMT)
Las palabras de Alexander agradaron a Mnemach, pues demostraban la recuperación del Ventrue. Que en los últimos tiempos había sufrido terriblemente.
Pero al parecer estaba restaurado y reforzado. Y hablaba con el poder y el porte que solo un verdadero anciano Cainita era capaz de usar.
- No he recorrido cientos de millas para hablar con Vos con prisa, y el asunto a tratar lo merece ciertamente. Pero no estoy "cuerpo presente" como ya habréis supuesto. Mi cuerpo permanece en los subsuelos de Lutecia. - Dijo con su típico tono átono y seco, pero femenino y suave. - Liberaré vuestra presencia ante el Séquito y os seguiré oculta hasta un lugar que consideréis más indicado.
Dicho esto y dándole tiempo al Ventrue para estar preparado, su séquito, que lo buscaba desorientado, lo encontró allí donde lo había perdido.
Alexander - February 21, 2008 01:27 PM (GMT)
Alexander asintió con una sonrisa y se dio la vuelta ante su sorprendido escriba.
-Juanjo, podéis retiraros por hoy. Lo cierto es que hay un par de cosas que deseo pensar, así que voy a retirarme a mis aposentos. Continuaremos mañana.-
Mientras el otro asentía, recogía sus cosas y se marchaba, Alexander se encaminó de nuevo a la mansión. Y dentro de ella, a través de una serie de pasillos y salas, hasta su sanctum privado. Era muy sencillo saber que era suyo, pues cualquier concesión a los tiempos modernos había desaparecido de él. Divanes eran los únicos asientos, mesas bajas con fruta, telas en las paredes, y ornamentos decorativos romanos.
-Si me disculpáis un momento.-
Cruzó por una puerta lateral y, cuando volvió, él también había revertido. Adiós a su armadura y a su librea, ahora sólo llevaba una suave y vaporosa toga blanca, propia de cualquier Senador romano de antaño.
Se había perdido. Mucho tiempo. Y para volver a encontrarse había tenido que recordar quien era realmente. Pero lo había hecho, ya no había dudas ni errores. Puño de Hierro había vuelto.
Evento - February 22, 2008 10:01 AM (GMT)
Cuando Alexander retornó a la sala, el murciélago de dimensiones colosales se lamía una negra ala, con la meticulosidad de quien no tiene nada mejor que hacer. El peludo ser no se inmutó ante la llegada del Ventrue.
El Ghoul estaba situado cerca de una de las arcadas que daban a los jardines. Desde donde no se lo podía ver, pero con la proximidad apropiada para poder escapar al menor signo de peligro. Quizá algo natural en la propia supervivencia o algo más.
Mnemach esperaba, esta vez sin usar su enorme poder de ocultación, en pie en el centro de la sala. Le agradaba ver a Alexander ataviado a la forma antigua, le recordaba una época en la que la estirpe estaba compuesta por unos pocos y no había tanto miserable entre los Cainitas de la tierra. O quizá se engañaba a si misma, aferrada un pasado que nunca retornaría.
- Vuestra carta llega en un momento de inflexión Alexander. Las cosas en París difícilmente podrían ir peor... . - La forma fantasmal de la Nosferatu no se movió ni un ápice al hablar. Aquella forma de comunicarse era sencillamente la adecuada. Ninguno de los dos se podía sentir amenazado por la presencia del otro, y ninguno de los dos podía afectar al otro con sus terribles poderes.
- El caos en el que nos a sumido Salianna a hecho muy difícil el gobierno de tu traidor Chiquillo.
Alexander - February 22, 2008 03:56 PM (GMT)
Alexander escuchó las noticias en un silencio atento. Su mente procesaba a toda velocidad la información de la Nosferatu, así como mucha otra que había recibido por otras fuentes, como Elois. Pero aún había demasiados huecos como para dibujar el mapa completo. Como en Europa, a medida que se expandía el Imperio, los mapas se iban haciendo más extensos, lo mismo ocurría con las palabras de Mnemach y el conocimiento del romano de la ciudad.
-Contadme, ¿en qué ha estado metida la Toreador últimamente?-
Se negaba a usar el título que Salianna se había dado a si misma. Era un insulto que se considerase la Reina de Francia, y pronto sería un insulto que le costaría muy caro.
Evento - April 5, 2008 09:15 AM (GMT)
Bajo la capucha, Mnemach sonrió. Estaba segura de que el Ventrue estaba perfectamente informado de todo lo que sucedía en París y que no necesitaba de lo que ella le pudiese decir. Y en cualquier caso, había cosas que no podía contarle, dada la traición de Zack... lo pondría en peligro y para ella era un peón muy valioso.
- No he venido como informadora, mi General. He venido para saber de Vos y para que me contéis vuestras actuales andanzas en estas sombrías tierras. Necesito saber con quien pacto y que futuro deseáis para nuestra amada Lutécia.
Alexander - April 5, 2008 01:23 PM (GMT)
Alexander asintió, mientras una muchacha atractiva y joven entraba en la sala. Apenas era adulta, pero la sirvienta se movía con habilidad y conocimiento, y ninguna de las dos copas de plata que llevaba en la bandeja osciló lo más mínimo. La dejó en el medio entre ambos, y se marchó en silencio.
El antiguo Ventrue, por su parte, tomó asiento en uno de los divanes, reclinandose en él, e indicando a la Nosferatu con suavidad que se pusiese cómoda.
-Saber de mi... Muy propio de vos, ciertamente. La Príncipe de esta ciudad, Mireia, es muy próxima a Esclaramonde la Negra, y de hecho tropas suyas marchan ya al Langue d'Oc a enfrentarse con las tropas de la Monarca en un plan del sucio Chiquillo que se sienta en París. Pero es un plan interesante.-
El Ventrue sonrió, bebiendo de su copa. Antiguamente, sólo pensar en Geoffrey habría hecho que su Bestia estallase, y que los muebles de la sala empezasen a volar tan pronto sus puños comenzasen a destrozarlos. Pero ya no. Puño de Hierro no era un hombre fácilmente irascible, pues para ser un general eficiente había que dominarse a uno mismo primero, antes de dominar a los demás. Un general que no se controla caerá en las trampas de los demás, al fin y al cabo. Obviamente, la Bestia se sacudió contra sus barrotes, de eso no había duda, pues la herida era grande. Pero estos resistieron co entereza, y el sabor de la sangre de la copa la apaciguó.
-Ese, por supuesto, solo es un comienzo. La Monarca pronto se verá tan dispersa, dividida y fraccionada, que será incapaz de mantener el control sobre sus ciudades con la férrea fuerza previa. Y entonces le arrebataremos París, directamente. Con París tomada, Esclaramonde aún en pie de guerra, y las batallas fronterizas multiplicándose, destruir el guante Toreador que somete Francia será como salir de caza con el Rey.-
Evento - April 7, 2008 07:47 AM (GMT)
Mnemach escuchó leyendo entre líneas. Ninguno de los dos tenía edad para correr por los campos tras mortales enfundados con armaduras. La época de las legiones ya había fenecido y las cruzadas habían ido manchando una tierra fértil que ahora era consumida por el miedo a un Dios que no escuchaba a nadie. Las estaciones pasaban y las viejas creencias iban muriendo.
Pero una cosa era cierta, no se podía menospreciar el poder de los hombres, pues muchos poderosos Cainitas, sumidos en su glotonería de poder y en su egocentrismo, habían caído bajo la espada, ya fuese un filo santo desde la casa del Papa o pagana desde las fuerzas ya casi desaparecidas del norte.
Muchas eran las cosas que se movían rodeando París y que la hacían peligrar con sus juegos de tácticas militares. La Iglesia no estaba ciega y tarde o temprano empezaría a encontrar a esos jóvenes insensatos con Sires más insensatos aún por haberles dado libertad de acción. Y ese sería el gran peligro del futuro.
Ella descansaría pronto otra vez bajo la tierra de su amada Lutecia y protegería a los suyos en las profundidades de la oscuridad de las extensas catacumbas que gobernaba. Pero no podía dejar los exteriores a un niño mimado y traidor como era Geoffrey, capaz de la más inteligente treta y de la estupidez más agónica.
- Salianna debe de abandonar París, la mancilla con su presencia. Su poder dentro de las murallas desequilibra nuestros planes futuros y enloquece aún más al usurpador del trono. La Ciudad necesita calma para crecer y hacerse fuerte o su debilidad permitirá la entrada de cosas que luego será muy difícil erradicar. Tu toma Francia que yo tomaré París desde dentro y terminaré esa guerra con los Cambiantes... .
La voz de la Nosferatu sonaba átona y seca, como si de una profeta enfermiza se tratase.
Alexander - April 7, 2008 01:28 PM (GMT)
Alexander paladeó la sangre con gusto mientras pensaba la respuesta, notando como el espeso y rojo caldo se deslizaba por su garganta. Mnemach había cambiado mucho en los siglos que la conocía, aunque probablemente lo mismo pensaría ella de él. Incluso los inmortales son vulnerables a los cambios que trae el tiempo. Cronos devora a todos sus hijos, de un modo u otro.
Sin embargo, se enderezó un poco e hizo que su mente se centrase en el presente. Ya tendría tiempo para dejarla vagar cuando se aproximase el amanecer.
-Ciertamente. La Toreador es una poderosa fuerza que desequilibra por si misma muchos de los lugares que toca. Quizás no sea tan vieja como ninguno de nosotros dos, pero compensa eso con el apoyo de un Clan y con un inmenso poder entre los mortales. Sin embargo, confío en que en breve deberá partir hacia el sur si quiere salvar la cruzada Albigense y conseguir algunos avances este verano. De lo contrario, lo más probable es que la jugada de mi Chiquillo haga que este año Esclaramonde incluso se fortalezca. Y no creo que Salianna esté dispuesta a aceptar eso.-
En la mente del antiguo Ventrue se desplegaba un mapa de Francia, o incluso del mundo, con centenares de miles de fichas en movimiento de un lugar a otro. Soldados, Principes, Cainitas, cardenales... todos peones en un inmenso juego de ajedrez a decenas de bandas. Y Mnemach era uno de los jugadores, eso estaba claro desde hacía mucho. A veces, no podía dejar de pensar en que, en algún momento ella lo traicionaría, pero sin embargo, su alianza se había mantenido fuerte con el discurrir de los siglos, y ambos la habian honrado.
-Tomar París desde dentro... si, puede ser una buena opción. ¿El Clan Nosferatu está dispuesto a ello?-
Evento - April 19, 2008 03:56 PM (GMT)
La forma incorpórea de la Nosferatu observó al viejo Ventrue.
- Yo soy el Clan Nosferatu de París.
- Somos los padres de un sueño que a acabado siendo un juguete en manos de depravados de sangre débil. Los viejos pactos son ahora un recuerdo y los que ahora se forjan son creados a trabes de mentiras. París necesita resurgir fuerte y sana. París necesita de vuestra presencia en ella y de vuestro apoyo, o será devorada poco a poco por las ratas que la habitan y los buitres que giran sobre ella.
Alexander - April 19, 2008 04:42 PM (GMT)
Alexander asintió mientras escuchaba las palabras de la Nosferatu. Aún con la confusión del juego de sombras de la sala, el poder de la misma era más que palpable... a más de mil kilómetros de distancia.
Y ciertamente, no había mayor verdad que el hecho de que ella era el Clan Nosferatu en París. El Ventrue quizás incluso iría más allá, pues pocos miembros del Clan de Mnemach en todo Francia podían si quiera empezar a equipararse con ella en poder, y sus redes se tejían a mucha más distancia que París. Incluso ahora, debilitada por el Sueño de las Edades, Mnemach seguía siendo uno de los Cainitas más poderosos en existencia.
-Así será, pero no sólo la senda de París será rectificada. Esta vez no me limitaré a ella, sino que esparciremos la semilla de su grandeza a los cuatro vientos, y moldearemos el mundo para que regrese a la gloria que ha perdido. París se convertirá en el faro que guiará el cambio en un mundo teñido de sombras y olvidado por los Dioses. Pero igual que Hermes trajo el fuego de la civilización, nosotros dos traeremos las ardientes llamas del camino recto. Lutecia primero, luego la Galia, y después todo el Imperio, el Mare Nostrum, y más allá.-
Evento - May 3, 2008 03:49 PM (GMT)
Mnemach no se inmuto ante las palabras de Alejandro el Grande, pero la seca esperanza de su corazón se empezó a reformar. Tras siglos y siglos de existencia, pocas cosas consideraba suyas, como posesiones personales, y una de ellas era la Ciudad de la Luz. Pues como Madre de ella, la debía dejar avanzar sola para que cometiese sus propios errores, pero observarla para que no se hiriese y actuar en consecuencia.
- Hay varios planes diferentes para acabar con el reinado de vuestro chiquillo en París. Algunos de ellos hablan de salpicar con vuestra sangre Ventrue el suelo de los salones de la Concergierie... su codicia de poder y su mala política para con los que lo han rodeado, le valen la destrucción definitiva.
- Pero no seré yo la que impulse ninguna de estas traiciones, sin vuestro deseo expreso sobre el futuro del niño que dejasteis gobernar. La desgraciada vida del chiquillo de Alexander solo se mancillará con vuestro permiso, pues para ello es el Padre el que carga con los pecados de su hijo.
Alexander - May 4, 2008 01:53 AM (GMT)
Lo pensó brevemente, mirando a la Nosferatu con calma. Siglos de cambios habían ocurrido en su interior, pero había decidido retornar al camino correcto, y de ese se había desviado siglos antes de Abrazar a Geoffrey.
-Mis Chiquillos todos han sido destruidos ya.-
Sencillo, directo, y una verdad a su vez terrible.
-¿Qué otros planes hay?-
Evento - May 4, 2008 08:28 AM (GMT)
Dudaba Mnemach que Alexander no estuviese al tanto de todo lo que sucedía en París. Muchos eran los que Geoffrey se había puesto en contra, y no todos eran de sangre inmortal.
- Las noches en París se han vuelto más peligrosas tras la muerte de Trang Oul. Los lobos buscaban venganza hasta hace poco y se que du Trem deseaba ver al traidor muerto. Son seres peligrosos y glotones, fanáticos en sus ideas y monstruosos en sus actos, mucho más que nosotros mismos, con los rebaños... y son solo un ejemplo de los enemigos que posee el que ocupa el trono de París, pasando por la propia Salianna y algunos Cainitas de menor poder e influencia.
- La muerte de Geoffrey será un símbolo de cambio. La única forma de controlar la Ciudad, pasa por manipular al que sea futuro Príncipe. Lo cual debemos de elegir aquí y ahora.
Alexander - May 4, 2008 11:51 PM (GMT)
La vieja quería ser directa y atarlo todo ya. Pero Alexander la miró a los ojos con toda la calma del mundo.
-¿Y esas prisas, mi vieja amiga? Casi parecéis tener algo ya listo, para lo cual buscaseis mi aprovación...-
Tras una sonrisa, medio en broma medio no, Alexander volvió a hablar, mientras daba un sorbo a su copa de sangre con glotonería contenida.
-Un golpe de estado requiere planificación, especialmente uno en todo un reino y no sólo en una ciudad. No hay que perder de vista nunca el marco mayor. La autoproclamada Monarca.-
Evento - May 5, 2008 08:07 AM (GMT)
Prisa... si, quizá había llegado el momento de tenerla. Pues había sido la presteza de Salianna lo que había hecho sucumbir el reinado de Alexander en la Ciudad de la Luz. La prisa provenía del deseo humano de cambio inmediato, algo que para ellos dos era desconocido. Pero un defecto humano era lo que había hecho que París acabase en manos del Traidor, un defecto humano de "amor". Un sentimiento que hizo débil al Ventrue y que le dio pié a la Toreador a expulsarlo de su propia casa.
Prisa...
No había hecho miles de kilómetros, al encuentro del General, por placer.
- La Monarca solo me incumbe mientras habite en París. Los planes para retomar el control del trono ya han sido puestos en marcha. Y aunque desearía hacerlo con vuestro apoyo... ya no hay marcha atrás. Es una extraña fidelidad entre los de nuestra edad y el amor por la Vieja Lutecia, lo que me ha llevado ante vos esta noche en esta horrible ciudad del sur. Tras este frío Invierno llegara la ansiada Primavera, pero esta vez seremos nosotros los que veremos germinar la semilla del futuro, no Salianna.
- La sangre del sacrificio del Traidor limpiará las maldiciones pasadas y abrirá un futuro más propicio para ambos.
Alexander - May 6, 2008 12:28 AM (GMT)
Mnemach no quería ver que su amor por París estaba ciego sin ver más allá de las murallas de la ciudad. Alexander mismo una vez había estado así de ciego, y por tanto la nefasta Toreador le había arrinconado en su feudo y puesto bajo asedio. Así que había que jugar al gran juego y la Nosferatu arriesgaba todo poniendo las piezas en movimiento con tanta rapidez. Llevaba más de un año planeando su regreso, no era hora de tirarlo todo por la borda por la impaciencia de la antigua.
-Si expulsas a Salianna de París pero no la destruyes, volverá con toda la fuerza de las Cortes del Amor y destruirá al siguiente Príncipe de París, y volveremos a la casilla anterior. Ella es el mal, y es a ella a quien hemos de purgar con más fuerza. Geoffrey es sólo un estúpido peón en sus manos.-
Evento - May 6, 2008 10:48 AM (GMT)
Mnemach asintió, el general podía estar en lo cierto, pero Salianna no dejaba de ser un objetivo poco importante para ella. Ya que sabía que las Cortes del Amor se podrían en contra de la Toreador cuando esta mostrase algo de su verdadera debilidad.
Si los planes de Alexander en Francia surtían un mínimo de efecto, la caída de la Monarca sería como la de los pétalos de una flor temprana. Había sido la debilidad del Ventrue lo que le había dado alas a la chiquilla de Helena, y sería la nueva fuerza emergente del general lo que acabaría con ella.
- Yo recuperaré París desde dentro y vos desde fuera. Contad con los míos para lo que sea necesario. El viejo pacto sigue en pié en la Ciudad de la Luz, no en el resto de Francia... no me convertiré en una inútil arpía que busca el control de algo incontrolable... .
Un silencio repentino siguió las palabras de la Nosferatu.
- ...no obstante, si lográis atenazar a la Monarca, os ayudaré a darle el golpe definitivo si es que necesitáis de los míos.
Alexander - May 8, 2008 11:52 AM (GMT)
Así que la Nosferatu ya estaba decidida. Desde luego, incluso pareciera que había venido decidida ya antes de encontrarse con el Patricio. Y a Alexander eso no le parecía mal, demostraba que Mnemach continuaba con su fuerza, y que no había cambiado pese al sueño. Y si deseaba salirse de los planes, ya se encargaría de ella después.
-Y si tan decidida estáis a ir hacia delante ya mismo, mi Señora, ¿a quien pensáis poner en el trono de París?-
Evento - May 9, 2008 09:54 AM (GMT)
Aquello no dejaba de ser una batalla para Alexander, y el viejo general sabía que retirar las tropas podía suponer ganar una batalla. Mnemach estaba segura de que pasaba a la defensiva para luego cargar con la caballería por el flanco.
Ella no había llegado hasta allí para buscarse un enemigo, si no para dejar claras una serie de cosas.
- Yo no soy como Salianna. No necesito que el Príncipe sea uno de mis lacayos para poder tener el control de todo. París no es más que un ejemplo de sistema de vida, se curará sola y alguien ocupará el trono con todo el peso de su responsabilidad.
- Mi único objetivo, es que no sea empujado a ello por nadie.
Alexander - May 9, 2008 05:14 PM (GMT)
Alexander sonrió con algo de tristeza ante las palabras de la Nosferatu, no por ellas mismas, sino porque le trajeron oscuros recuerdos. Recuerdos que databan de un mundo donde la civilización no cubría tanto espacio. Recuerdos de un mundo donde la gente se reunía en torno a la hoguera y contaba historias de Dioses, semidioses y héroes para auyentar el miedo. Recuerdos de un mundo que conquistaba la gloria con sangre, honor y valor. Recuerdos de un mundo largo ha perdido.
-Querida Mnemach- era muy raro que Alexander tratase a alguien con cercanía, pero no lo hacía por condescendencia (al menos no con la Nosferatu) sino porque iba a hablar de uno de los vínculos que compartían por ser quienes eran-, tú mejor que nadie en esta ciudad deberías saber que todo ocurre porque alguien es empujado por otro. Nosotros, incluso, miembros de la poderosa Cuarta Generación, no somos más que las torres de un tablero de ajedrez dominado por la Tercera. Quien sea que ocupe ese puesto no será más que el movimiento en el tablero de alguno de los auténticos jugadores, o el apoyo a otra de las figuras importantes. Nosotros, Salianna, incluso Hardestadt o Mithras... fichas en el tablero de quienes nos superan incluso a nosotros, y cuyos poderes son tan ominosos que resulta imposible si quiera tratar de comprenderlos. Tú los has conocido, ellos mismos te dieron la sangre en tiempos inmemoriales, e incluso hoy en día manejan el discurrir del mundo. Los Daeva existen.-
Una breve pausa, en el lugar donde un mortal hubiera respirado, herencia difícil de olvidar pese al paso de los siglos, y el Ventrue continuó hablando.
-No, nosotros podemos planear y llevar a cabo acciones. Pero creer que alguien puede ocupar algo sin ser impulsado a ello por nadie más es... muy inocente por tu parte. Quizás se deba a la retraída y violenta naturaleza de tu Sire, pero sabes de sobra que el resto de los Antediluvianos y Matusalenes de nuestro mundo no están cruzados de brazos. Quien tome el poder en París será alguien con el suficiente poder como para intentar siquiera mantener esa posición, lo cual implica alianzas con gente con mucho poder a su vez. Y esas alianzas son el punto de partida para que unos y otros se impulsen mutuamente, se corrompan y manipulen. A ello nos maldijo Dios debido a la traición de Caín sobre Abel por medio de los tres ángeles.-
Evento - May 9, 2008 10:19 PM (GMT)
El discurso de Alexander podía haber conmovido a la Nosferatu... hace unos dos mil años...
El enorme murciélago, si es que podía asumir que es originario de esa raza, se rascó la nariz con una de sus garras, parecía aburrido y empezó a mirar por los ventanales al jardín. Un caballo no le vendría mal para abrir apetito...
- Sabes tan bien como yo, viejo amigo, quienes son los candidatos para quedarse con el trono. Los dos sabemos quienes son los candidatos al trono de Lutecia.
- La cuestión es... cuanto confía el General en la Duquesa y como de controlada la tiene.
Alexander - May 10, 2008 12:27 PM (GMT)
Ahí estaba la cuestión, por supuesto. Al menos desde la perspectiva de Mnemach que se limitaba a París.
-Confío en ella lo suficiente como para saber que, en cierta medida seguirá el camino que yo abrí. Es una auténtica Ventrue, y Lutecia es una ciudad Ventrue. Pero hay otra pregunta no formulada, ¿y cómo de controlado tiene el Castillo de las Sombras a Maximo Constanza? Porque el hecho de que no haya otro Lasombra suelto en París de mayor poder que él no implica nada.-
Evento - May 11, 2008 09:00 AM (GMT)
Casi hubiese sonado a insulto, París una ciudad Ventrue, si no fuese por que los oídos de Mnemach ya estaban liberados de ese tipo de pensamientos. Ella era la madre de Lutecia como se la conocía y Alexander su padre, aunque todo esto en un sentido ridículo de maternidad y paternidad animal. Y ver que el General la trataba como suya y de su clan, era también ridículo.
El enorme murcielago vio a un gran mastín en el jardín y los ojos se le iluminaron sonrientes. Comenzó a dar pasos laterales sobre la balaustrada mientras se relamía los pélidos labios.
- Vos sois el político que se mueve por las cortes de la Cruz Negra y del Mar de Sombras. Decidme vos como de atenazado por la garra negra esta Constanza... pues por poco que yo sepa, la Duquesa juro lealtad a Mithras de Ventrue al norte.
Alexander - May 20, 2008 12:37 AM (GMT)
En efecto, los juegos políticos de Elois a veces eran preocupantes.
-Maximo es un Amici Noctis, y estos no suelen alejarse demasiado de las políticas de su Clan. Al fin y al cabo, tienen el poder de decidir quienes deben ser ejecutados de entre los suyos, no otorgarían ese poder a alguien que lo puede usar en contra del Castillo.-
Evento - May 29, 2008 09:25 PM (GMT)
Pero aquello no era una competición. Mnemach no tenía un claro interés en empujar a Máximo o Elois al trono de Lutecia, pero si que veía un futuro en el cambio.
- Decide tu el camino a seguir Alexander, eres tu el que pierde un chiquillo en todo esto. Y eres tu el que al final recupera una Ciudad a la que los dos amamos... pero yo no he dejado nunca de poseer.
Las cartas estaban sobre la mesa. La táctica del general ya llevaba en marcha semanas, era algo obvio ante los ojos de la Nosferatu. El era el que debía arriesgar, pues era el responsable del momento actual.
Alexander - May 31, 2008 02:19 AM (GMT)
Así que aquella era la percepción de Mnemach. Alexander permaneció sobrio mientras pensaba en lo equivocada que estaba la Nosferatu. La ciudad había dejado de pertenecerle cuando se fue a dormir, y a él cuando fue expulsado. Pero no tenía sentido discutir aquello.
-De acuerdo, de momento colocaremos a Maximo en el trono. Eso causará el suficiente caos y desequilibrio en París para que no esté capacitado para defender la ciudad cuando el momento de verdad llegue. Y será antes de lo que él cree, ciertamente.-
Alexander dio un lento trago de su copa de sangre, disfrutando el salado sabor. Destruir a Maximo sería una lástima, ciertamente, pero no podía dejarlo por ahí suelto. Era demasiado peligroso.
Evento - June 2, 2008 10:48 AM (GMT)
Mnemach asintió y un viento invisible movió la blanca tela raída de sus ropajes. El monstruo sobre la balaustrada se removió inquieto ya atento a su ama.
- Así sea. - Dijo con sus reseca voz, que pareció resonar en la gran sala como si del ultimo martilleo del forjador se tratase.
- La próxima vez que hablemos lo haremos en Lutecia.
Alexander - June 15, 2008 06:20 AM (GMT)
Alexander asintió con solemnidad y gravedad. Se daba cuenta que el encuentro llegaba a su final y no lo lamentaba. Ahora había nuevos planes que hacer, nuevas piezas que encajar en el tabler. Maximo. Mucho quedaba por encajar en su sitio aún, ciertamente, pero lo haría en su momento adecuado.
La venganza sobre Geoffrey pronto se cumpliria, y aunque no sería por su propia mano, a Alexander no le importaba. Como buen Ventrue, hacía mucho tiempo que había aprendido que si puedes conseguir que otro haga el trabajo (y lo haga bien), mejor que mancharse las manos propias.
Así que guardó silencio, esperando por si Mnemach tenía algo más que decir, o si abandonaba el lugar ya, tan sólo asintiendo a las palabras de la Nosferatu por la verdad que encerraban.