View Full Version: Uno de los vuestros.

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Title: Uno de los vuestros.
Description: Privado con Geoffrey. 20 de Junio.


Octavio Giovanni - February 15, 2008 09:56 PM (GMT)
El Giovanni llegaba sin cita previa, como de costumbre. 10 noches después de su ofrecimiento al príncipe y de la petición de Geoffrey de que enmendara sus errores.

El alma libre del capadocio, su aura más negra que nunca y en su manga el último as de la baraja.

Se presentó ante ICARO y nuevamente su mente viajó. En esta ocasión recordó anterior encuentro, su malestar.

“Vuestros actos hablan por si solos y son terribles, oscuros y malvados. Deberéis enderezar a solas todas vuestras traiciones si deseáis que os conceda siquiera la posibilidad de que empiece a pensar en vos como un potencial sustituto de Lord Oul. Sois una mancha para su memoria. U os limpiáis, o seguro que alguien lo hará por vos, y no os va a gustar”

Duras palabras de un duro príncipe. Una bestia. El sacerdocio de cenizas en el camino de la bestia podía enseñar a alguien una ética a seguir pero jamás a encajar tan duros golpes…

Nos echara a patadas, Octavio…

En el rostro del Giovanni se dibujó una sonrisa, apretando su anillo.

-No lo hará, nos necesita.- una sonrisa apareció en su rostro.

“Sois una mancha para su memoria”

Dolor. Nuevamente aquel dolor agudo en su sien izquierda, varios aspavientos y mejoró.

FDI: Si la fecha es inadecuada, edito sin problemas.

Geoffrey - February 16, 2008 03:26 AM (GMT)
Icaro abre la puerta con su habitual formalidad y sobriedad, encontrándose con el Giovanni delante de él. Ciertamente ese era un Cainita extraño, pero no era él quien debía juzgarlo ni nada por el estilo.

-Buenas noches, Octavio Giovanni de Capadocio, ¿qué os trae esta noche por aquí?-

Octavio Giovanni - February 16, 2008 05:19 PM (GMT)
El veneciano miró al chambelán fijamente. Aquel, era uno de los pocos que siempre había sido fiel al ventrue. Luego había estado el que fuera su maestro, Trang Oul y algunos más. Pero solo ICARO perduraba en el tiempo cual reflejo de su príncipe.

-Me temo que una vez mas vengo a ver a nuestro señor Geofrey du Temple, si es que este lo cree oportuno, maese Icaro.-


Un leve gesto con su mano izquierda daba por terminada la petición.

Geoffrey - February 16, 2008 09:17 PM (GMT)
Icaro se mantuvo impasible ante el gesto de la mano.

-¿Y qué tema desea tratar con el, Octavio de Capadocio?-

Octavio Giovanni - February 17, 2008 06:55 PM (GMT)
Octavio giró su cuello y alzó su mentón en dirección al chambelán.

-Vengo a ofrecer aquello que necesite mi señor y príncipe de Paris, mese ICARO. Pretendo ser de utilidad a Geoffrey du Temple y enmendar los posibles errores de mi pasado. Vengo a cumplir con aquello que necesite el príncipe.-

Los ojos del Giovanni brillan a cada palabra a cada gesto. Se le ve decidido, limpio al fin, como pidió el príncipe.

Deberéis enderezar a solas todas vuestras traiciones si deseáis que os conceda siquiera la posibilidad de que empiece a pensar en vos como un potencial sustituto de Lord Oul…

Una sonrisa apareció en el rostro del veneciano aguardando a Icaro

Geoffrey - February 17, 2008 11:17 PM (GMT)
Así que, básicamente, venía a presentarse a las levas, como Geoffrey había ordenado de todo Cainita. En silencio, Icaro se dio la vuelta y guió al Capadocio al interior de la Concergerie, hasta una sala pequeñita y cómoda donde le indicó que debería esperar a que el Príncipe quedase libre.

Geoffrey, sin embargo, no se hizo esperar más de un par de cambios de vela antes de recibir al Capadocio en la sala del trono. Como era habitual, el Ventrue esperaba sentado en su trono, rodeado por sus habituales caballeros.

Y, como era habitual, permaneció en silencio mientras observava avanzar al Capadocio.

Octavio Giovanni - February 18, 2008 08:49 PM (GMT)
El Giovanni miró con gesto decidido a su príncipe. Nadie había dicho que fuese facil. Nunca lo había sido desde su despertar. Siempre a prueba siempre un no como respuesta.

-Majestad, diez noches han pasado desde que os rogué, con estúpida ingenuidad, que resolvieseis mis asuntos. Pero me temo que en aquella ocasión vos, si estuvisteis acertado.-

Hace una pausa recordando la patética situación mientras la bestia se esfuerza por no salir herida en su orgullo, aquella tétrica noche.

Vuestras palabras fueron…

Deberéis enderezar a solas todas vuestras traiciones si deseáis que os conceda siquiera la posibilidad de que empiece a pensar en vos como un potencial sustituto de Lord Oul. Sois una mancha para su memoria. U os limpiáis, o seguro que alguien lo hará por vos, y no os va a gustar.

Pues bien, Geoffrey du Temple e enderezado mis actos y para bien o para mal, soy libre de serviros en lo que creáis sea menester. No espero nada, ni deseo nada, confiasteis en mi y os estoy agradecido.

Os soy fiel, príncipe de París y haré lo que creáis necesario para ocupar la posición que ocupará mi maestro.-


El veneciano se acercó un paso al príncipe, ya en un estado mas sereno. Por una vez sus palabras se mostraban sinceras, incluso necesitaba que aquel ante quien se postraba las oyese.

-No soy el, no pretendo serlo, no puedo serlo, su leyenda perdurara mas que mi nombre, mas que mis actos. Tan solo quiero serviros y si no me creéis digno de dicha suerte, abandonare a petición vuestra Paris. Pero antes de pedirme algo que con sumo dolor obedeceré debo deciros que mis progresos sobre la nigromancia avanzan a pasos agigantados…podemos espiar o vigilar a quien queráis… Juntos podemos levantar al mismísimo Athanatos contra vuestros, mis, enemigos.

Que decís, Geoffrey du Temple, merezco esa oportunidad o por el contrario preferís que parta de la ciudad en la que por fin creí que podía ser alguien, que podía servir a algo mas grande que mi propia existencia?-

Geoffrey - February 18, 2008 11:59 PM (GMT)
Geoffrey escuchó en silencio las palabras del Giovanni. Se apresuraba demasiado, era demasiado ansioso. Era demasiado joven. Claro que muchos hubiesen podido decir lo mismo del Príncipe.

-Como vos bien decís, aquel era el requisito para empezar a pensaros digno de tal posición. Sólo un primer paso, no el definitivo.-

Geoffrey calla, dejando que eso cale en el Capadocio. Aceptaba que el Giovanni continuase su camino intentando llegar a ese objetivo, pero aún quedaba mucho por andar.

-Contadme cómo fue.-

Octavio Giovanni - February 20, 2008 07:40 PM (GMT)
El veneciano escudriña el gesto de Geoffrey sin acritud. No son tan diferentes pese a las diferencias, quizás…

-No me malinterpretéis no estoy en posición de pediros ese puesto, majestad. Pero si quiero que os quede claro, que desde ahora en adelante mi único cometido para con esta ciudad es mi vínculo con vos. Puedo ser vuestra sombra si así me lo ordenáis o hacer cuanto este en mi alma para complacer vuestros deseos y los de esta ciudad. No quiero terminar esta audiencia con promesas vanas, quiero vuestros cometidos para cumplirlos y hacerme fiel aliado vuestro.

Amo Paris y no quiero marcharme, llevo demasiado tiempo aquí…-


Luego el Giovanni cambia de tercio para recordar lamentables

-Me temo que di fin de todos los que querían apresarme en ese juego de cazador y presa. Era la única manera de no dejar cabos sueltos. Y así lo hice, no estuvo bien…y no me siento orgulloso, pero las manchas de mi aura me han devuelto la libertad. Libertad que necesitaba, como vos dijiste, para serviros, para servir a Paris.-

La voz del primogénito capadocio toma fuerza y color a cada nueva frase. Sus ojos abiertos y expresivos han dejado de ser ojos apagados que se esconden. Su fe en Geoffrey es en esta ocasión tan palpable como su raída túnica.

Geoffrey - February 21, 2008 01:47 AM (GMT)
Si quería ocupar el lugar de Trang Oul, desde luego debería escuchar lo que el Príncipe le pedía. Y su silencio demostraba que no estaba satisfecho con esa respuesta, quería la historia completa, no un resumen.

Octavio Giovanni - February 21, 2008 05:20 PM (GMT)
El peor de los castigos siempre es el silencio y a menudo ese silencio, conlleva indiferencia. Pero no era el caso, el príncipe castigaba al Giovanni por…cualquier cosa. Nunca le había gustado.

Que diablos! Nadie había querido al Giovanni desde su llegada a Paris, pero el amaba París.

Aun así el aplomo del capadocio (al menos en esta ocasión) estaba justificado. Quería demostrar su lealtad a un príncipe, que con razón, se había vuelto desagradable y desconfiado. Era justo. Los actos eran terribles y narrárselos a Geoffrey podía tener peores consecuencias, pero se había propuesto ser le fiel en sus peticiones.

-La misma noche que salí de aquí di cuenta de uno de los espías, que me custodiaban e hice lo mismo con los otros dos. No hubiese querido deshacerme de Marco, pero hubiese sido un cabo suelto y, como vos dijisteis, no podía permitírmelo. El resto era solo cuestión de tiempo…también deje ver el sol a la aberración en la que se había convertido mi padre…-

El solo recuerdo de los gritos de aquel pobre ser, entristeció durante unos segundos a Octavio que se restauró enseguida para afrontar lo que venía.

-La mansión se convirtió en cenizas al igual que esos cainitas, señor.-


-Aún así, podéis escudriñar mi mente en busca de esos recuerdos si no me creéis…- dijo sin pretensión alguna.

Geoffrey - February 22, 2008 04:59 AM (GMT)
Geoffrey no tenía la capacidad para entrar en la mente del Giovanni, y si hubiese querido asegurarse la verdad le habría Ordenado que se la dijese. No, lo que importaba era conocer los hechos, y lo que el Capadocio estaba dispuesto a avanzar por su cuenta. Si quería lo que quería, tendría que ir hasta el final.

-Tenéis pruebas de ello.-

¿Se habría enfrentado a si mismo y habría recogido objetos de entre las cenizas?

Octavio Giovanni - February 25, 2008 05:22 PM (GMT)
-Me temo que solo las terribles manchas que pueblan mi alma, son fiel testigo de ello. Además la adquisición de los nuevos poderes de la sangre y sus terribles consecuencias sobre mi. Entended que no podía dejar cabos sueltos, el trabajo aunque terrible tenía que ser limpio, sin errores-.

El Giovanni dio por terminado el relato, ya había sido demasiado duro el castigo como para revivirlo…nuevamente.

Tenía que esperar el juicio del príncipe de los cainitas en París. Cual sería el veredicto? Sería expulsado de la ciudad que le redescubrió como nigromante?

Geoffrey - February 25, 2008 05:35 PM (GMT)
-¿Habéis cometido Diablerie con ellos?-

El comentario del Principe casi parecía casual, pero seguía habiendo un fondo de peligro y oscuridad en él. Y estaba claro que el Príncipe se daba cuenta de los problemas de Octavio para revivir lo ocurrido, pero si no era lo suficientemente fuerte como para enfrentarse a sus actos, de nada le valía al Príncipe. Ser Consejero implicaba sacrificios mayores, y decisiones más difíciles que esas.

Octavio Giovanni - February 25, 2008 05:47 PM (GMT)
-Si, mi señor. Hasta en 5 ocasiones-

No más secretos, la suerte estaba echada.

-Fabricio Giovanni, Olivia Giovanni, Marco Giovanni, Rosalea de lamia e Isac de Capadocio. Esos son los nombres y sus almas y el poder de su sangre ahora reside en mi...

El fuego interior del Giovanni ardía a través de sus pupilas.

Geoffrey - February 26, 2008 02:44 AM (GMT)
Geoffrey se quedó completamente estático ante las palabras del Giovanni. Aquello era muy peligroso. Cargar con las almas de otros en el interior siempre incitaba al desastre, y ensuciar la propia sangre era un mal principio.

Claro que ahora que tenía la confesión del Capadocio podía eliminarlo. No sería un mal punto. Un Cainita con la sangre tan corrupta era peligroso, e imprevisible. Aquellas almas siempre buscaban venganza, y ello generalmente implicaba atacar todo a su alrededor en frenesís locos. Era un riesgo.

-¿De qué Generación sois ahora?-

Octavio Giovanni - March 1, 2008 12:29 PM (GMT)
El gesto del Giovanni se serenó. Aquello iba a algún sitio? Pronto lo sabría…

-Me temo que sigo perteneciendo a la séptima generación, mi señor. Ya os indique que esos actos no se debieron al ansia de poder o refirmar el poder de mi sangre. Me pedisteis que enmendara mis errores y lo he hecho. Ahora me atendré a las consecuencias de ellos.-

El veneciano hundió su rodilla en el suelo apretando con fuerza el anillo de su mano izquierda y agachó la cabeza en gesto de sumisión.

-Para mi humilde persona solo hay dos salidas; la muerte, o expiación de mis culpas con vuestro perdón, Geoffrey du temple.-

El gesto de Octavio se relajó por primera vez en mucho tiempo. SI debía morir aquel era el mejor sitio y el mejor verdugo, no necesitaba mas…


Geoffrey - March 1, 2008 01:05 PM (GMT)
Ciertamente, quitarlo de en medio era una opción. Puede que en estos momentos le fuese leal, si, pero con tantas almas luchando en su interior nunca se sabía qué consecuencias podía haber, ni quien controlaría el cuerpo en el momento equivocado. Y además, es lo que implicaba aplicar las leyes.

Geoffrey casi sonríe en ese momento. Antiguamente lo hubiese destruido simplemente porque las leyes lo decían, sin importar nada más. Ahora había descubierto que las leyes sólo son una guía, una buena excusa para gobernar como deseas. Que lo que importa no es el espíritu de las leyes ni un abstracto honor, sino que la ciudad esté en orden y sea próspera. El resto se lo lleva el viento.

-Levantate, Octavio, no he indicado que te arrodilles.-

Ciertamente, siempre había odiado las actitudes innecesariamente serviles. Pero era de entender en un Clan cuya sangre no era tan pura como la Ventrue el hecho de que acudiesen a esas tácticas, ¿pero un Alto Clan?

-No te voy a destruir... por ahora... la ciudad tiene demasiados problemas y desequilibrios en estos momentos como para añadir el ajusticiamiento de un Cainita. Os habéis excedido en la interpretación de mis órdenes, pero no seré tan severo a menos que os vea perder el control de vuestro cuerpo ante cualquiera de sus nuevos... inquilinos. Así que aseguraos de que permanezcan bien controlados, si queréis seguir existiendo.-

Tras la amenaza y la advertencia, Geoffrey sólo hace una pequeña pausa antes de continuar.

-Esta ciudad pronto verá un tumulto, y es posible que yo caiga en batalla. Si eso ocurre, quiero que me prometáis que le haréis la vida imposible a quien me suceda.-

Octavio Giovanni - March 1, 2008 03:09 PM (GMT)
Cuando todo estaba perdido, apareció. Iluminado por una luz celestial tras la figura del que era su príncipe apareció aquel sentimiento, respaldado por aquellas palabras, aquella justa sentencia.

El perdón, un extraño sentimiento cuanto menos, pero no pudo disfrutarlo ya que las últimas palabras preocuparon el gesto del nigromante.

El veneciano se alzo.

-No dejare que eso suceda mi señor, Trang Oul no lo hubiese permitido...-

Pero no entendía, acaso el principado estaba en peligro? quien era el enemigo? que había ocurrido? algún antiguo quizá había despertado? quien se había confabulado contra Geoffrey? Ellois fuera de paris, quien mas tenía acceso a la corte?

Demasiadas preguntas, optó por el silencio apretando sus puños, clavando sus uñas en la carne y experimentando aquella sensación, el dolor.

Le hubiese gustado agradecer la oportunidad, el juicio, el veredicto pero sabía que Geoffrey no quería eso. Quería hechos, acciones y el las cometería...

-Un tumulto?- se atrevió a preguntar.

Geoffrey - March 1, 2008 08:16 PM (GMT)
Geoffrey simplemente asintió, y continuó hablando sin responder a las dudas del nigromante. Si quería hacerse digno de la posición de Consejero, debería pronto aprender a entender lo que se escondía en los silencios del Príncipe, aquello que circulaba sólo en su mente sin salir al exterior.

-Para esos momentos, y para cualquier función que desempeñes en la ciudad, deberás acudir a los refugios de los Cainitas e investigar su situación en la ciudad. Con qué están conformes, de qué tienen miedo, y qué opinan de lo que les rodea y de los demás. Pero claro, no podéis decir ni revelar, directa o indirectamente, nada acerca del conflicto que se aproxima.- (Dominación 2)

Quizás Dominarlo había sido excesivo, pero era difícil que se diese cuenta del sutil efecto de la voluntad del Príncipe. Y aún era pronto como para confiar en él demasiado. Había confiado en él, le había revelado lo que venía, debería estar satisfecho con aquello de momento.




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