Icaro salió a la entrada cuando los mercaderes llegaron a la Concergerie. Ya estaba todo en su lugar. Los mercaderes comenzaron a sacar las cajas de madera que Geoffrey había solicitado. Bueno, las cajas no, lo que había dentro. Una docena de espadas bañadas en plata, conseguidas por el Príncipe gracias a sus contactos dentro del gremio de orfebres. No estaban habituados a ese trabajo, era cierto, pero mientras se les pagase la plata...