Title: Tomando contacto
Description: 22 - VI - 1226
Nickolai Stauch - February 10, 2008 10:13 PM (GMT)
Aunque el Sol hacía rato que había dejado de bañar los campos con su aúreo resplandor, el mercado acogía un gran movimiento por parte de las gentes de París. Por supuesto, todo aquel que viene a hacer su negocio aquí en la noche, no suele ser un "simple" y "honrado" mercader, puesto que la gente de a bien, dedica el amparo del día para realizar sus labores y oficios.
Nickolai paseaba de puesto en puesto, ojeando, observando, escuchando... Era su primera toma de contacto con el mercado. Muchas cosas fascinaban al joven de su funcionamiento. De como el gremio de los mercaderes gestionaba su propio terreno, y de como establecían sus propias "leyes" para que fuera lo más justo posible, tanto para comerciante, como para el cliente.
Normalmente de noche, pocos puestos quedaban ya que vendieran comidas, esencias o herramientas... pero los puestos de sedas, prendas, calzado, pieles y armas continuaban abiertos al público. Unos más grandes y codiciosos, otros más humildes y sencillos, cada puesto tenía algo que ofrecer, y no faltaban nunca los clientes dispuestos a regatear por los bienes que deseaban o necesitaban.
Nickolai buscaba algún indicio de presencia cainita. Debía evitar a una figura dentro de aquel marco de bullicio y jaleo. No sería una tarea demasiado costosa. Mientras tanto, su mente comenzaba a maquinar como podría poner en práctica el plan que había tramado a las afueras de París.
Hermosas y suaves sedas mi señora... pero aún más agradabale se me hace el contacto de vuestra piel... dijo a la hija de un mercader, demasiado ocupado regateando con un anciano con aspecto noble como para preocuparse de quien flirteaba con su hija al otro lado de la tienda.
Cecilia - February 11, 2008 09:13 AM (GMT)
Una enorme Domus romana se alzó ante los ojos del Tremere. A las puertas de la cual había un buen grupo de personas que parecían esperar. Muchos de ellos con vestimentas de comerciante, con telas de buena calidad.
Un joven sirviente, quizá demasiado joven, los organizaba en la entrada al atrio y de allí a los despachos donde el señor del lugar debía de estar teniendo las entrevistas.
Los ojos sobrenaturales de Nickolai pudieron detectar la naturaleza Ghoul del sirviente con algo de facilidad.
Nickolai Stauch - February 12, 2008 12:12 AM (GMT)
Nickolai se percató de todo. Por el cuerpo de aquel sirviente hervía una pequeña parte de la Sangre de Caín. Esa debía ser la casa de algún cainita poderoso y opulento. Quizá debiera conocerle, mas debía cuidarse de llamar en exceso la atención, ya que debía mantenerse alejado de los ojos de aquel hombre sobre el que le había advertido su aliada.
Se acercó y se mezcló con el gentío. Cuando le llegó el turno, el sirviente le preguntó y le pidió que se identificara. Marcando exageradamente su acento alemán (lo extranjero siempre resulta exótico pensó) le respondió cortesmente:
Mi nombrre es Heimlich Stench, sirvo al señor Richarrd Stauch, que viaja hacia Parrís con un pequeño carrgamento con el que desea comerciar. Busco a alguien que pudiera estarr interresado.
En ningún momento mostró su naturaleza cainita, llegando incluso a hacer correr la sangre por sus muertas venas para dar algo de color a sus mejillas.
Cecilia - February 12, 2008 10:30 AM (GMT)
El joven Ghoul Andree sonrió al germano.
- Bienvenido, mi Señora le recibirá en seguida... si me acompaña. - Y guió al Tremere por el interior de la Domus hasta un despacho sin puertas. Allí sentada estaba Cecilia, una mujer atractiva y joven, vestida de blanco, que estaba tomando unas notas de su último cliente.
Cecilia se alzó al ver al bien vestido nuevo invitado y giró alrededor de la gran mesa para recibirle.
- Bienvenido a mi Casa, soy Cecilia Giangio y creo que no tengo el placer de conoceros.
Nickolai Stauch - February 12, 2008 11:48 PM (GMT)
Acompañó al sirviente hasta el despacho. Allí se topó con la joven y linda Cecília, que se encontraba envuelta en un inmaculado vestido blanco.
Quedó boquiabierto durante unos segundos, y fijó sus ojos verdes en los de ella. No pretendía cortejarla, pero era difícil resistirse a halagarla por lo menos.
Creo que el placer es todo mío señorita Giangio. Mi nombre es Heimlich Stench, dispuesto a serviros en lo que vos deseéis.
Tomó su mano y la besó delicadamente. La sangre aún hacía efecto en su piel, y ella pudo sentir unos cálidos labios que se cernían sobre el dorso de su mano.
Ignoraba por supuesto para quien trabajaba ella, si era autónoma o servía a algún señor, pero parte de su trabajo consistirá en averiguarlo.
Os doy las gracias por abrirme las puestas de vuestra casa.
En hogar ajeno, debía ser el anfitrión quien comenzara los diálogos, de modo que Nickolai tomó asiento y puso toda su atención en la mujer, a quien escucharía con fervor, sin perder detalle de cualquiera de sus movimientos.
Cecilia - February 14, 2008 08:18 AM (GMT)
Cecilia sonrió ante los modales del germano.
- Vos diréis pues, que negocios os traen hasta mis puertas?.
La Lasombra notaba un aira especial en aquel hombre, un aura que poseían solo algunos mortales y muchas Cainitas. Pero nada la hacía sospechar que era un Tremere lo que tenía ante ella.
Nickolai Stauch - February 23, 2008 04:24 PM (GMT)
Mi señor Richarrd Stauch dirige una pequeña caravana mercante recorriendo el mundo desde Viena. Yo simplemente hago las veces de emisario. Voy de ciudad en ciudad, moviendome libremente y le informo de qué es lo que puede encontrar en cada sitio, y que le puede interesar.
¿En qué desembocaría la conversación? Tan solo la curiosidad le había motivado a llegar hasta aquí pero, ya puestos, al menos obtendría algo de información útil, acerca de que entresijos manejaba el mercado de San Jacques.
Viajo de mercado en mercado. De puerto en puerto, y luego envío una carta a mi señor con los resultados. El verá si en una misma ciudad puede vender sedas, o quizás obtener acero, pergaminos...
Su acento exageradamente germano le delataba perfectamente como a un extranjero.
Como bien veis, mi encantadora señora, tan solamente soy un humilde emisario.
Sus ojos verdes recorrían todas y cada una de las facciones del rostros de Cecilia, en especial sus ojos.