Title: Anunciada llegada
Description: 21-6-1226 Abadía de St.Germain-de-Près
Isabelle de Nizan - February 10, 2008 07:31 AM (GMT)
El ruido de cascos tenía la virtud de romper la tranquilidad de cualquier lugar, y tenia la virtud, ademas, de anunciar una llegada, importante, si el ruido de cascos era importante en cualitativa y cuantitativamente. Y asi era el ruido que acompañaba al carruaje de Isabelle, pues sus caballos no estaban cansados por el viaje, y aun mantenian suficiente vitalidad para llegar sin problemas a Paris. Esa noche apenas tenia compañia y se movia con una ansiedad extraña para quien va a ver a un viejo conocido.
Un hombre, alto y robusto, se acercó a la entrada de la Abadia. Si habia una celda junto a la puerta, como en otros lugares se acostumbraba, fue hacia allí, sino vió de tocar la puerta para anunciar su presencia. Fuera, y secundandolo, permanecia la carroza, donde los caballos terminaban de tranquilizar su respiración y de tomarse un merecido respiro.
Maximo Constanza - February 12, 2008 06:34 PM (GMT)
Al reconocer la heráldica de los blasones marcados en el carruaje los portones se abrieron para dar entrada al carruaje. Un séquito de mozos estaba preparado para acomodar a los caballos y ayudar con lo que hicera falta. Y como guía de todo aquello la mirada del afable Dinard se posaba sobre cada uno de los detalles. La invitada era alguien importante para Don Máximo, y como había sido preescrito debía ser tratada con todo lujo de detalles.
FDI: Tendrías que cambiar el día por la noche del 21 que teóricamente es cuando llegas a París, ya que el 22 me será imposible recibirte.
Isabelle de Nizan - March 4, 2008 02:13 AM (GMT)
Los criados de Isabelle fueron bajando del carruaje, hasta que uno de estos se acercó a la puerta del mismo para hacer bajar a la dama. Pelirroja, y esplendida, la cainita lucia sus elegantes ropas allí, en la puerta del refugio de Maximo. Eran, para ella, una marca de la importancia que le daba a aquella reunión.
Uno de los criados de Isabelle se dirigió a Dinard.
-Por favor, la señora Isabelle desea reunirse con Don Maximo-
Maximo Constanza - March 6, 2008 11:31 AM (GMT)
El diligente abad asintió mientras se acercaba levemente a Isabelle y se dirigía a ella directamente
- Don Máximo os está esperando. Si sois tan amable de seguirme os llevaré ante él.
Acto seguido dió unas cuantas ordenes a algunos novicios para que ayudaran a los criados de la Lasombra con el carruaje y los caballos. Luego se dispuso a guiar a la dama por el interior de la Abadía.
Al cabo de un tiempo de recorrer pasillos y estancias llegaron por fin ante un portón de roble oscuro. Sobre el cual el ghoul golpeó tres veces, en su habitual consigna, luego abrió y ofreció entrada a la magistri. Detrás entró el.
- Señor Constanza, Isabelle de Nizan.
Después salió de la estancia, como si de un fantasma se tratara. La sala era una gran biblioteca gobernada en el centro por un escritorio bien surtido de libros y útiles para la escritura. Allí en un sillón, el antiguo observaba complacido a su chiquilla.
- Buenas y oscuras noches Isabelle. Bienvenida.
Escuetas palabra para un padre que hace mucho que no ve a su hija. Sin duda la mente de Máximo estaba dividida en muchos pensamientos. Los rumores debían ser ciertos.
Isabelle de Nizan - March 6, 2008 10:03 PM (GMT)
Dio unos pasos hacia adentro, observando con atención a su sire: ¿Cuanto tiempo habria pasado desde la ultima vez?. Demasiado, quizas. Isabelle estaba muy elegante, vestia un largo vestido azul, casi negro, con un sobrio bordado oscuro. Era un vestido de viaje por su simpleza.
-Buenas noches a ti tambien- deseaba decirle que lo echaba de menos, que lo extrañaba, pero nunca le parecieron adecuadas esas palabras frente a su sire- espero que todo se encuentre bien-
Aunque sabia que no lo estaba del todo. Por eso habia llegado. Sin embargo, le dio una mirada de circunstancia a los libros y papeles sobre la mesa.
Maximo Constanza - March 18, 2008 10:50 PM (GMT)
Máximo se levantó de su asiento y se acercó a su chiquilla.
- Bien sería una extraña forma de referirse a cualquiera de los últimos acontecimientos de París... o de los que quedan por llegar. Llegas en un momento peligroso Isabelle. Peligroso precisamente por ser quien eres.
Algunos enigmas, fáciles, para comprobar el estado de la mente de la magistri. El antiguo esperaba que la afilada perspicacia de la dama no hubiera decaído, sino aumentado con la edad.