Title: Moros y cristianos
Description: 29-06-1226
Lucie - February 6, 2008 05:48 PM (GMT)
FDI: Viene de aquí.El mundo exterior parecía venirle bien al carácter de la niña, quien sorprendentemente se desenvolvía con naturalidad en un ambiente tan distinto al de la Capilla. Cualquiera que no conociese su historia hubiese pensado en ello como algo sorprendente, ya que dentro de los cuatro muros de le Ictus se respiraba una calma y una armonía que distaba mucho del entorno a orillas del Sena.
Lucie esquivaba con agilidad la trayectoria de los carros, el fango de la calle, los animales en desorden, y hasta las manos más hábiles de la cuenta. Parecía no obstante resignada a mancharse, eso sí, lo menos posible. Ya se encargaría de echarle las culpas al mago cuando Isolda preguntase.
Sabudal Al Mohamed - February 7, 2008 04:45 AM (GMT)
-!Vaya que eres ágil¡, digo jovial y a punto de una carcajada, cuando veo a Lucie esquivar un par de piedras grandes, un niño corriendo, y un pantano de manera magistral.
Claro, yo no tengo tanta suerte, no porque no sea ágil, sino porque ando como embobado mirando ese despliegue tan considerado de vitalidad. ¿Cómo podría alguien pensar que esa niña es aprendiz de una hermética, si se dice que son tan aburridos y que sus cuerpos se atrofian por el polvo de los pergaminos?
-Pero, !venga acá que he encontrado lo que buscábamos¡
La felicidad es tan grande en el rostro del árabe, que por poco ve Lucie que su estatura disminuye y que da brinquitos como una pequeña criatura con un atado de leña nueva con qué calentarse durante el invierno.
Y digo la verdad, porque no muy lejos del pantanero donde tenemos los pies tan hundidos que podrían habernos confundido con la estatua de algún grupo de pequeñuelos sin nada útil en qué invertir su sueño, una yegua con las ubres repletas de leche, da de amamantar a su hijo, mientras el dueño le limpia el lomo, cansado de arrastrar las mercancías de su Señor.
Lucie - February 8, 2008 10:37 PM (GMT)
La niña detuvo su correteo al escuchar la voz de Sabudal alzarse por encima del algarabío. Miró con cierto fastidio lo poco que había tardado en localizar lo que buscaba, y se acercó a la yegua, resignada. Ahora le tocaría hacer el ridículo delante de la muchedumbre desconocedora de las costumbres orientales.
Como un gesto inconsciente, se frotó las palmas de las manos contra la tela de su vestido mientras esperaba a ver cuál era la forma en la que Sabudal iba a abordar al ganadero para ganarse su favor. Y el de la yegua, claro.
Sólo de imaginarlo colgando de la panza dejó escapar una risilla divertida. Claro que a continuación se vio a sí misma, y tuvo que fruncir el ceño.
Sabudal Al Mohamed - February 11, 2008 07:37 PM (GMT)
Pero no es tan sencillo. EL ganadero no dejará que toquemos su yegua, si es un tipo normal, y este parece serlo. COn una sonrisa divertida en los labios, y a punto de estallar en carcajadas, miro los brazos gigantescos del ganadero y me imagino estos puños clavándose en mi estómago.
Me acercó a Lucie, y le susurro al oido.
-Cuando veas que el ganadero sale corriendo detrás de mí para golpearme con sus manotas, saltas bajo la yegua y le agarras con fuerza las ubres. Tienes que poner los pies planos sobre el suelo, para marcar los metros que te arrastra, y si ves que ya no puedes, salta a un lado, nunca te sueltes así, sin más, porque morirás.
En todo ese tiempo mi voz permanece igual de juguetona, y así es que me acerco al ganadero.
Él me mira con aire desconfiado, y cuando le susurro algo al oido, sus ojos se convierten en brazas ardientes, y se para, persiguiendome. Yo corro como alma que lleva el diablo mientras me carcajeo, cosa que aumenta la ira del parisino.
Lucie - February 15, 2008 06:25 AM (GMT)
- ¿Cómo que mori...
Lucie todavía estaba repitiendo las palabras del árabe cuando vio que éste había conseguido en un abrir y cerrar de ojos hacer saltar al dueño de la yegua. ¿Qué le habría dicho? no estaba muy segura de querer saberlo.
Se quedó un segundo desconcertada, pues no tenía nada planeado y además aquello de morir no es que le hiciese especial ilusión.
Pero entonces miró a su alrededor y vio que todos se habían vuelto hacia el espectáculo que Sabudal estaba dando junto con su perseguidor, y aprovechó rápidamente sin pensárselo demasiado, no fuese a decidir que lo mejor era marcharse por donde había venido.
Su pequeña figura se coló por entre las patas de la yegua, que relinchó bruscamente al verse inesperadamente agarrada de aquella forma, y braceó en el aire antes de lanzarse a la carrera, dejando atrás a su potrillo. No servía de mucho pues la molesta presa seguía actuando incluso con mayor fuerza que antes -ya que Lucie no pretendía ni mucho menos quedarse por el camino-.
Sus pies dejaron una estela que se sumaba a las caóticas huellas del animal, y obviamente alguna que otra mirada de sorpresa cosechó entonces, pero fueron escasos los segundos de fama pues a la pobre Lucie se le escurrieron las manos y acabó rodando lo más ágilmente que pudo hacia un lado. Fue eso lo que hizo de forma más diestra, ya que la amenaza de Sabudal todavía pesaba en ella.
Finalmente acabó cubierta de barro mientras que la yegua decidía que había demasiada gente allí, y volvía a por su pequeño resoplando descontenta. La niña gruñó mientras la veía pasar, y la madre despechada le lanzó cierto bufido tras parecer reconocerla. Entonces ella esperó que el mago cumpliese su promesa y no hubiese desaparecido definitivamente, en cuyo caso se preparó para salir a todo correr, pensando en una explicación que dar a su maestra.