View Full Version: Cerrando el Círculo (Pv con Elois y Cecília).

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Title: Cerrando el Círculo (Pv con Elois y Cecília).
Description: 18 de Junio de 1226


Angelo - February 5, 2008 09:32 AM (GMT)
Nada era seguro en la vida de un Cainita. Las palabras se podían disolver en una espesa niebla verdosa como un Gangrel con tanta facilidad como mantenerse firmes he inquebrantables.

Esa era la diferencia, poco sutil, entre los miembros de la Estirpe en los que se podía confiar y en los que no. Lo cual planteaba el problema de saber en que lado estaba cada uno antes de hacer un pacto, o uno podía acabar sumido en un Caos incierto de mentiras y verdades a medias. Que solía ser lo más común... vamos.

Estos pensamientos rodeaban a Ángelo a primera hora de la noche mientras se encaminaba a la biblioteca. Allí, aun atada a una silla, estaba Cecilia... exhausta y malherida. Con una falta de sangre marcada en el pálido de su piel.

Hogh se había encargado de limpiar la sangre que Hernest dejase, con muy mala educación, manchando el suelo de mármol. Y había tenido la delicadeza de esconderse otra vez.

Ángelo llegó a la altura de la Milanesa y la desató.

Cecilia - February 5, 2008 09:38 AM (GMT)
Cecilia escuchó los pasos desde la biblioteca. Las botas eran dificiles de no reconocer. Sabía que Ángelo era capaz de ser muy silencioso cuando lo deseaba y que si se dejaba escuchar, era para anunciar su llegada.

Seguramente con intención de atemorizarla.

La entrada del serio Lasombra anuló cualquier interes de la Italiana en decir nada. Como si cualquier palabra pudiese irritarlo, y dando fin a su no vida.

Ver como la desataba la sorprendió, quizá había una trampa en todo aquello. Pues la conversación de la noche anterior había dejado bien marcado que la Milanesa había traicionado la confianza de su hermano.

No pudo pues, dejar de preguntar el porque.

- Que piensas hacer conmigo... . - La voz debil mostró miedo. Que no deseo ocultar Cecilia.

Angelo - February 5, 2008 09:43 AM (GMT)
Ángelo enrolló la cuerda con delicadeza sin mirar a su hermana. No había rabia en su rostro, había una tranquilidad que podía ser la calma antes de la tormenta.

Cuando sonó la voz, casi pillo desprevenida a Cecilia.

- Te perdono. - Las palabras, aún sin haber sido pronunciadas en voz alta, resonaron en la biblioteca.

Cecilia - February 5, 2008 09:45 AM (GMT)
La respuesta afectó a Cecilia. Que una lágrima carmesí dejó caer por su mejilla.

Aquel podía ser el peor de los castigos.

- Pero... . - No pudo seguir. Ángelo había sido para ella algo más que un hermano mayor, había sido un padre y un mecenas. La noche pasada había llegado a dudar de si acabaría con su vida... y ahora la perdonaba?.

Angelo - February 5, 2008 09:55 AM (GMT)
Ángelo ayudó a levantarse a su hermana y le limpió la lágrima con un pañuelo negro.

- Eres mi hermana, te conozco de antes de ser de la Estirpe. Labelle eligió bien, pero has perdido el norte estas semanas. Tu sed de poder te ha llevado a tratar con cualquiera para ganar. Y eso te llevará a la destrucción... .

Le entregó el pañuelo y ella lo recogió con su delicada mano.

- Vete de mi casa. - Dijo dándose la vuelta. - Pero vuelve si me necesitas... .

- Aléjate de la Concergierie la noche del ataque... no te inmiscuyas o saldrás perdiendo. Los antiguos no reparan en castigarte por cualquier casa... no seas su cabeza de Turco.

Luego Ángelo la dejó. Aquella noche tenía una importante visita, y tenía que prepararse.

Cecilia - February 5, 2008 10:00 AM (GMT)
La vergüenza lleno la cara de la Lasombra, pero Ángelo no lo vio. Algo de ira empezó a resoplar en su pecho, ira contra el mundo en general. Pues ella era la responsable de lo que allí había sucedido aquella noche.

Ángelo la dejó sola.

Cecilia no dijo ninguna palabra. Se quedó quieta unos segundos, pensativa. Mirando el pañuelo negro que tenía en la mano.

Luego salió de la biblioteca y subió al piso de arriba. Recogió las pocas pertenencias que requerían el traslado y se encaminó a la parte de atrás de la casa.

Hernest no la esperaba en el carruaje. Así que montó en un caballo por sus propios medios y partió hacia San Jaques. La nueva casa la refugiaría incluso sin estar terminadas las obras.

Angelo - February 5, 2008 10:03 AM (GMT)
Hogh apareció de la nada en la biblioteca. Corrigió la posición de la silla donde estuviese atada la Cainita y pasó un trapo sobre la mesa y el suelo. Donde una gotita de sangre de la lágrima de Cecilia había dejado una mancha.

Luego se encaminó al gran salón, a la espera de la llegada de la misteriosa invitada de su Amo. No le había dicho el nombre y eso hacía crecer la curiosidad del Nosferatu.

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Elois D'Umbrelle - February 6, 2008 07:06 PM (GMT)

La puntualidad no era una virtud por aquellas fechas, de hecho la simple idea de puntualidad no era más que un mero concepto y sin embargo, la visita que Angelo de lasombra esperaba no se demoraría mucho más del ocaso... Había un largo viaje que recorrer después...

Un par de golpes fueron asestados sobre la puerta, fuera esperaban un par de monjes y con el rostro oculto bajo sus ropajes clericales.



Angelo - February 6, 2008 10:24 PM (GMT)
Hogh corrió por el gran salón hasta llegar a las puertas, donde se detuvo e intentó de forma incomprensible alisarse la túnica. Luego adobtó la pose de Nosferatu serio y abrió las puertas.

- Buenas noches caballeros, dijo con la cara tapada bajo la capucha. Que deseais?.

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Elois D'Umbrelle - February 7, 2008 10:01 AM (GMT)

Uno de los monjes con acento inglés respondió de inmediato, su voz era suave y calma.

- Somos dos pobres franciscanos que se dirigen dirigen a ver la catedral de Nuestra Señora, la noche nos ha cogido antes de lo esperado, quizás vuestro señor podría ofrecernos alguna limosna o comida antes de proseguir nuestro viaje.

Sus cuerpos estaban algo encorbados y sus miradas posadas en el suelo, ocultando así sus rostros.


Angelo - February 7, 2008 10:11 AM (GMT)
Hogh se rascó la frente pensativo. Pero no era malo atender a los que demandaban limosna. Así que buscó en su túnica y encontró un par de monedas viejas.

- No os puedo ofrecer nada para comer... sintiéndolo mucho. Pero si os puedo donar algo, para que podáis llevaros algo a la boca. - Dijo entregándoselas.

Hogh tenía una cierta habilidad para ocultar su aspecto, jugando con la tela de sus mangas.

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Elois D'Umbrelle - February 9, 2008 09:15 AM (GMT)

El otro fraile elevó su cabeza hasta que sus azúleos ojos contactaron con los del nosferatu, al fin pudo contemplar el rostro femenino del que no hace mucho había sido definido por el mismo satanas y a pesar de ello la tersa piel de porcelana y la embriagadora sonrisa atribuían un aspecto angelical, aunque sus ojos, profundos como el océano y tenebrosos como el mismo infierno eran capaces de socavar la voluntad del más aguerrido caballero transformando su cuerpo en piedra con un sólo deseo, con una sóla mirada, dulce pero diabólica y casi imposible de sostener.

- Llévanos con tu señor de inmediato.

La dama susurró y sus palabras podían mover montañas de así quererlo, pero el vigor que desprendía la doncella también daba opción al nosferatu para decidir, si bien la autoridad inherente podría quebrantar al más rebelde mortal de por si, Hogh no sufriría por el momento las consecuencias del poder en la mirada de la más destacada ventrue de Francia, Elois D'Umbrelle.

Angelo - February 9, 2008 06:07 PM (GMT)
Los ojos de Hogh se agrandaron de sorpresa. Ya se estaba temiendo que todo aquello era una artimaña, pero no esperaba que este fuese el visitante de su Amo.

Así que raudo, dejó paso a las dos figuras mientras el cerraba las puertas tras de ellas y decía. - Pasad hermanos, os daré de cenar esta noche y una cama cómoda.

La pareja entró en el Salón y la puerta quedó cerrada tras de si.

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- Mi Señor les espera, si me quieren seguir... . - Y sin demora los guió por el edificio subiendo las escaleras y llegando a una de las salas de grandes ventanales que daban al exterior. Pero que estaban cubiertas por pesadas cortinas de color indefinidamente oscuro.

En su interior, Ángelo esperaba con las manos a la espalda. Había una chimenea encendida y varios sillones vacíos.

Elois D'Umbrelle - February 10, 2008 12:15 AM (GMT)

Ambos siguiero al siervo del segador hasta la mpresencia de éste, una vez allí el fraile se hizo a un lado permaneciendo en pie junto a la puerta, su faz seguía oculta bajo la caperuza. Por contra su señora se deshizo de esta dejando ver su flamante rostro y para entonces sería dificil enmascarar su poderosa personalidad.

- Aqui me hallo lord segador.

En sus palabras, Elois había empleado cierta mordacidaz que secundaba una desafiante mirada. Se hallaba de incógnito en una ciudad donde rezaba un alto precio por su cabeza, moraba en la casa del segador y a pesar de todo, la altanería no se desvanecería de su silueta. Como siempre, se hallaba muy segura de si misma.

Angelo - February 11, 2008 09:32 AM (GMT)
Hogh desapareció por las puertas cerrándolas. Pero se quedó con la oreja pegada a ellas para saber de que hablaría Ángelo con la Duquesa.

Ángelo vio entrar a Elois y se sintió orgulloso. No por conseguir que Elois se saltase todos los peligros y entrase en París, no por conseguirlo como un chantaje, no por sentirse poderoso en París al estar jugando con los grandes.... no. Se sentía orgulloso pues la Ventrue había mantenido su palabra.

Una muy buena señal del inicio de todo aquello.

- Bienvenida a mi humilde morada Duquesa, os esperaba. - Dijo haciendo una reverencia y aproximándose sin prisa a la Ventrue. Luego miró a su acompañante. - Quien tiene el placer de acompañaros?.

Elois D'Umbrelle - February 14, 2008 04:15 PM (GMT)

Ni siquiera reparó en su acompañante, centrando su mirada sobre Angelo una mueca de desdén apareió sobre su níveo rostro.

- No es nadie, no os preocupeis por él.

Acto seguido levanto su mano escasos centímetros, pero ese gesto bastó para que el fraile se hiciera a un lado, alejándose hasta la puerta e interponiéndose en ella. Su labor de mero escolta quedaba realzada de aquel modo.

- Ahora creo que debemos tratar temás de mayor importancia que un simple acompañante.

Su voz sonó autoritaria y enérgica, como siempre trataba de llevar el peso de la conversación, aquella vez no sería una excepción.

- Debo emprender un largo viaje esta noche y cuanto antes empecemos antes acabaremos.

Enarcó una ceja sutílmente.

- No os parece

Por fin, una plácida cándida sonrisa apareció sobre su faz, dando comienzo al amplio repertorio de gestos faciales que la dama tenía en su haber.


Angelo - April 19, 2008 03:43 PM (GMT)
La mirada de Ángelo dejo claro que no le gustaba nada la presencia de aquel que ocultaba su rostro, pero era la Duquesa la que había cedido más aquella noche. Pues había accedido a asistir a aquella peligrosa reunión en París.

Así que hizo un gesto ofreciendo un asiento a la Ventrue y obviando la presencia del encapuchado. Si venía junto a ella debía de ser de su confianza, si era un guardaespaldas hacía bien... y si era un testigo para acusarlo de traición... pues saldría de caza.

Con la cortesía de un maestro en la etiqueta, el Segador de París se aseguró de la comodidad de la Duquesa antes de empezar la conversación.

Elois D'Umbrelle - May 9, 2008 01:33 PM (GMT)

Un gran gesto en el lasombra, pero Elois no estaba para comodidades aquella noche, llevaba un ritmo de vida un tanto acelerado, demasiado para su gusto, pero los senderos de la política tienen tormentosos caminos en más de una ocasión, como aquella. Así que decidió permanecer en pie con pose erguida sin descuidar por ello la elegancia habitual de su grácil silueta, tanto como los siempre estudiados gestos con los que se desenvolvía en cada interlocución.

Rápidamente, como era habitual, tomó el peso de la conversación con su diligencia innata, algunos lo llamarían arrogancia, pero Elois no era arrogante, simplemente era un Ventrue.

- Pronto se sucederán muchos cambios en esta ciudad, ¿contaré con vos de cara al futuro?

En efecto había sido diligente y extrañamente directa. De seguro que la situación era tal de incomodidad que deseaba zanjar cuanto antes la velada, pero el brillo en su mirada, su sobrada confianza auguraban que aquella no era una causa tan vanal como la prisa o el miedo a ser descubierta.





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