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Title: Tierra Sagrada
Description: 20 de Junio de 1226


Chaundice - January 31, 2008 10:27 PM (GMT)
El frío de la noche silbó entre las alas coriáceas de Chaundice. Las estrellas brillaban sobre su cabeza y la ciudad pasaba a gran velocidad mientras planeaba hasta pasar sobre el Cementerio.

Sus ojos buscaron el lugar adecuado para posarse. Aquel Cementerio era enorme, como él nunca había visto antes. Era un buen lugar.

Un batir de alas y las poderosas piernas de la Gárgola se plantaron sobre Suelo Sagrado. Siempre había pensado, tras descubrir su nueva forma, que al entrar en lugares marcados por lo Divino, su empedrada piel ardería como si estuviese embreada. Pero tras un primer paso traumático, y de esto hace ya muchos años, Chaundice descubrió que Dios no lo rechazaba por su aspecto.

Absurdo hubiese sido que Chaundice, que había luchado en las cruzadas por El, fuese rechazado.

La Gárgola se sumió un momento en estos pensamientos, se sentía seguro en aquel silencioso lugar. Sujetaba entre sus zarpas algo envuelto en una tela negra.

Sharede d'Alençon - January 31, 2008 11:46 PM (GMT)
El camino desde el mercado de san Jacques era largo, lo que daba tiempo a que la noche envejeciese. Sharede había pretendido desde un primer momento, y tras la conversación con Cedric, volver a su residencia temporal en el barrio latino... pero una extraña percepción alteró todos sus planes.

Quizás fuese un presentimiento, o lo mismo el causante de su alerta fue el breve oscurecimiento del brillo de las estrellas. En cualquier caso, sus ojos se dirigieron a la bóveda celeste y quedaron desorbitados al contemplar cómo una mole oscura y alada estaba planeando sobre la ciudad.

- Dios mío... - susurró estremecida.

El firme vuelo parecía dirigirse hacia el norte. La lasombra aceleró el paso sin saber muy bien porqué lo hacía. ¿Realmente quería averiguar lo que llevaba a aquel monstruo a posarse en el Cementerio des Saints-Innocents? Había cosas que era mejor no saber.

Cruzando la puerta, la silueta femenina se adentró en uno de sus lugares preferidos de París, aunque en aquel momento no era precisamente por esa razón por la que lo estaba atravesando, en completo silencio.

Chaundice - February 1, 2008 06:58 AM (GMT)
La alada criatura salió de sus pensamientos a medias y empezó a caminar encorbado. Mientras cargaba con cuidado el pequeño paquete con la garra derecha, se ayudaba con la izquierda apoyandola en el suelo. Sus perceptivos ojos buscaron poco a poco y con cuidado el lugar adecuado para cumplir su objetivo.

Se movió por entre las tumbas mirado lápidas y cruces con gesto escrutador. Leía el latín con el que se había escrito el nombre del difunto hasta que encontró la que buscaba.

Chaundice se detuvo ante una simple lápida oscura de tosco esculpido.

Sharede d'Alençon - February 1, 2008 07:54 PM (GMT)
Sharede no tuvo problemas en seguir el rastro de la gárgola, que sorprendentemente esquivaba las lápidas con facilidad y casi se podría decir que con delicadeza. Entonces la mujer volvió a musitar fragmentos de oraciones para calmarse, aquello parecía surgir de la más terrible pesadilla o de la más oscura leyenda, pero en cualquier caso no podía tomarse a la ligera.

La Lasombra se planteó qué hacer a continuación. Marcharse era la opción prudente si no quería arriesgar tontamente la vida; pero si había llegado hasta allí no era para dar media vuelta sin haber sacado nada en claro, de modo que finalmente se desplazó hacia el lugar donde Chaundice se había detenido, y observó sus movimientos en silencio, sin querer sobresaltar a tan gigantesca mole.
En el silencio de la noche, Sharede se mantuvo alerta. A la más mínima señal de movimiento en su dirección, estaría preparada para ocultarse o defenderse.

Chaundice - February 1, 2008 10:50 PM (GMT)
Chaundice se puso a trabajar. Sus garras hirieron la tierra del cementerio y empezaron a cavar eficazmente. Con la fuerza y resistencia del monstruo, la tarea duraría unos pocos minutos.

El bulto envuelto cuidadosamente en tela negra quedaba a un lado mientras la gárgola trabajaba.

Sharede d'Alençon - February 1, 2008 11:13 PM (GMT)
¿Cavar? Curiosa ocupación para un ser de aquella envergadura. Quizás Sharede se hubiese esperado encontrar alguna víctima muerta de miedo, pero... verle realizar una tarea tan humana la confundió.

Entonces la lasombra dio la vuelta en torno a Chaundice para finalmente presentarse, a suficiente distancia, frente a la gárgola. No quiso interrumpirla así que supuso que cuando alzase la cabeza, se daría cuenta por sí misma de la novedad.

Chaundice - February 1, 2008 11:19 PM (GMT)
El pelaje de la nuca se erizó y los ojos oscuros del monstruo se alzaron de improviso. Quedando congelado en ese momento al ver a la hermosa mujer ante el.

Lo estaba mirando...

Primero pensó en gritar para asustarla, algo que siempre le resultaba efectivo con los mortales. Pero aquella Dama no entraba en esa categoría... estaba en un Cementerio enorme en la noche y no parecía horrorizada ante su ominosa apariencia.

Titubeó como un principiante en esto de ser un monstruo y de su boca surgieron unas palabras.

- Me habéis... asustado. - Y luego se maldijo a si mismo por la chorrada que acababa de decir.

Sharede d'Alençon - February 1, 2008 11:37 PM (GMT)
Toda la tensión acumulada se liberó en forma de risa, inesperada tanto para ella como probablemente para él. Inmediatamente, Sharede se dio cuenta de lo inapropiado del gesto e intentó recuperar la serenidad mientras todavía en su mente procesaba que la criatura que tenía delante acababa de hablar.

- No sabía que poseía un aspecto tan terrible- comentó divertida, sobre todo por la paradoja que representaba.

Al momento pensó en recuperar la cordura. ¿Pero qué estaba haciendo? ¿bromear con un monstruo?
Bueno, ella era no-muerta y se alimentaba de sangre, así que tampoco tenía derecho a extrañarse demasiado.

- Supongo que... no esperábais tener compañía aquí. Lo siento.

No parecía haberse enfurecido por la interrupción, y ella seguía entera. Las cosas no iban demasiado mal.

Chaundice - February 2, 2008 07:44 PM (GMT)
Chaundice miró a los alrededores, luego la tumba que estaba abriendo y luego volvió a centrar sus curiosos ojos en Sharede.

- Lo cierto es que no... pero nunca se sabe la buena conversación que te puede dar una hermosa mujer, en plena noche y en el Cementerio más grande de Paris... .

- Pero disculpe mis modales. - La Gárgola hablaba con la claridad de un hombre culto. - Mi nombre es Chaundice... .

La Gárgola se frotó las zarpas limpiando la tierra que había en ellas, pero no logrando arrancar los restos incrustados en las temibles uñas, que a la Lasombra le podían recordar las de un poseedor de Protean.

Sharede d'Alençon - February 2, 2008 08:15 PM (GMT)
¿Tenía nombre? ¿y por qué hablaba como si fuese alguien cultivado e inteligente? Muchos interrogantes se planteaban en la mente de la mujer, cuyo rostro probablemente fuese un espejo de esta confusión latente.

- Yo...

Sharede hubo de apartar la mirada de aquellas rendijas de luz para poder formular una respuesta coherente. Se imaginó que hablaba con un humano para facilitar la tarea, aunque la vista clavada en las enormes zarpas de Chaundice no ayudaba mucho.

- Soy Sharede d'Alençon. Y creedme que me gustaría visitar este sitio de día y no verme obligada a hacerlo siempre de noche...

No sabía si entendería lo que significaba aquello.

Chaundice - February 2, 2008 08:31 PM (GMT)
Las cosas cuadraban un poco más tras las palabras de Sharede. Chaundice observó a la Lasombra sin poder definir su Clan. El no era un gran conocedor de los diversos clanes de la estirpe, pero reconocía un Gangrel y un Tzimisce en cuanto lo veía... y a los Nosferatu si los veía...

- Pues ciertamente somos de una naturaleza parecida, aunque mi libertad para hacer lo que me gustaría es nula. Pues soy esclavo de mi Creador. - No lo decía con odio, si no con miedo y respeto. Y era extraño ver a alguien de casi media tonelada hablando con un temor de fondo.

Chaundice se apartó de orificio que había estado cavando y mostró todo su ser a la Cainita.

- No tenéis que tener miedo de mi Señora Cainita... pues no es mi intención dañaros. Solo estaba cumpliendo con mi responsabilidad. Siento molestar en este vuestro refugio.

Sharede d'Alençon - February 2, 2008 09:02 PM (GMT)
Las palabras de Chaundice conmovieron el ánimo de la Lasombra, que no pretendía juzgar a nadie por su aspecto. Considerando que lo había hecho, se forzó a eliminar sus prejuicios anteriores y mostró una sonrisa cálida mientras daba un paso hacia la criatura, mostrando así su buena voluntad.

- No es mi refugio y yo soy la que os ha molestado...

No se había olvidado de las palabras anteriores de la gárgola. ¿Quién sería su "creador"?
Pero había tiempo para averiguarlo.

- ¿Necesitáis ayuda?

Sharede observó el gran agujero y no le pasó desapercibido el objeto envuelto en tela, a un lado. Pero no quería molestar.

Chaundice - February 2, 2008 09:40 PM (GMT)
La perceptiva Gárgola vio los ojos curiosos de la Cainita, mirar los resultados de sus trabajos nocturnos y los restos del Rey Luis. Sintió algo de vergüenza por su labor esa noche, pero el cometido era suficientemente importante para llevarlo a su fin.

- Ayuda?... no en realidad. Aunque en momentos como estos la compañía me viene bien. Como debéis de suponer no suelo ser grato para nadie estar cerca mío, salvo mis hermanas.

- Cuando te encuentras solo, valoras mucho a alguien que se aproxima a ti sin querer lincharte por ser un diablo.

Chaundice caminó en lateral para recoger con suavidad el paquete envuelto en tela negra.

- Esto es lo que queda del Rey Luis. Creo que murió de viejo, incluso a su edad salía a escondidas todas las noches en busca de "damas".

Sharede d'Alençon - February 2, 2008 11:15 PM (GMT)
Sharede entendía la postura de la gárgola, aunque también podía entender que su aspecto dictase patrones hostiles de conducta. Sin ir más lejos, ella misma había llegado a sentirse atemorizada antes de comenzar la conversación.

Con una mirada de sorpresa volvió a observar el bulto envuelto por la sombría tela. ¿Qué hacía un rey recibiendo semejante funeral? Y lo que era más importante, ¿qué rey?

- No entiendo... ¿por qué hacéis vos ésto?

Cada vez la escena era más pintoresca.

Chaundice - February 3, 2008 03:17 AM (GMT)
Chaundice entendió de inmediato la duda de su nueva "amiga". Observó un momento el paquete entre sus temibles garras y luego lanzó una mirada de compresión a la Lasombra.

Sin mediar palabra abrió el paquete hasta mostrar el cadaver de un gato.

- Este es el Rey Luis, uno de los Gatos a los que protejo en los tejados de la Isla. - Pero era pena lo que mostraban los ojos mde Chaundice, no mofa. - Murio, simplemente... supongo que de avanzada edad.

Sharede d'Alençon - February 3, 2008 03:56 AM (GMT)
Sharede habría sentido la tentación de pensar que había sido burlada por la gárgola de no ser por la afligida mirada que devolvía la suya. Finalmente, detuvo su vista en el cuerpo del gato entre las grandes zarpas de Chaundice. Era viejo y las marcas de peleas callejeras lo hacían común. Pero el vínculo y el cariño que la criatura demostraba para con aquel animalillo enterneció a Sharede, que se acercó un poco más y cubrió delicadamente el cuerpo con la tela, sin saber bien qué decir.

- Estoy segura de que ha tenido un buen protector- respondió con suavidad, esperando a que el extraño ritual terminase.

Chaundice - February 5, 2008 10:34 AM (GMT)
La Gárgola asintió agradecido por el comentario. Luego volvió a el orificio y cavó unos minutos extrayendo la caja de madera.

Ánte los ojos de la Lasombra, Chaundice abrió la caja con facilidad. En su interior se podía ver una docena de esqueletos de gato. Algunos más recientes que otros, todos muy bien colocados.

Luego, cerrando los ojos, las palabras de la Gárgola sonaron profundas.

- Pater noster, qui es in caelis... .

- Sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum.

Dejó con suevidad el cadaver en el lugar adecuado y pudo la enorme garra sobre las costillas del animal, con suma delicadeza.

- Fiat voluntas tua, sicut in caelo, et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris.

Luego beso una cruz sobre su grisacie pecho y cerró la caja con suavidad.

- Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Quia tuum est regnum, et potéstas, et glória in sæculorum.

- Amen.

Sharede d'Alençon - February 6, 2008 03:37 PM (GMT)
El interior de la caja era sorprendente y quizás tétrico, pero en lugar de sentir rechazo, Sharede contempló la buena intención de Chaundice al darle enterramiento a aquel animalillo mientras sopesaba sus actos. Todo apuntaba a que la gárgola profesaba devotamente su propia religión, y las dudas se disiparon cuando le oyó pronunciar la primera frase de una oración que conocía de sobra. Allí, en medio de las lápidas, el latín sonó gutural y primitivo en boca de una criatura de pesadilla. Pero Sharede ya había sobrepasado la primera impresión y tan sólo se unió a la letanía, sumando su dulce y melodiosa voz entre susurros al poderoso tono de Chaundice.

- ... Amen.

Las palabras se las llevó la suave brisa estival, y lo único que permaneció fue el silencio imbuido de un sentimiento que trascendía lo humano. La comunión de dos espíritus más allá de la barrera física del cuerpo.
Sharede no quería estropear la armonía y la calidez que había sentido compartiendo aquella oración, por preguntarse porqué la fe que no había encontrado en casi ningún cainita la encontraba en alguien como Chaundice.

Chaundice - February 6, 2008 10:08 PM (GMT)
Tras cerrar la caja y escuchar como la Lasombra le seguía en la oración, un sentimiento de pena llenó el rostro de la bestia. Duró un segundo y luego se recuperó, pero una gota de sangre escarlata surcó el valle de mejilla y se perdió en el cañón de la comisura de su pesado labio.

Se alzó intentando quitarse de encima el sentimiento y apartó la mirada de la mujer.

- Lo siento... discúlpeme. Les cojo tanto cariño que cada vez que pierdo a uno es como perder un hermano... . - Inútilmente respiró profundamente y se preparó para colocar la caja otra vez en su lugar.

Sharede d'Alençon - February 6, 2008 10:28 PM (GMT)
La cainita intentó proteger la intimidad de Chaundice apartando sus ojos de ella para que no se sintiese desprotegida al hacer tan evidente su emoción.
Pero la tristeza ya se había transmitido a través de un breve intercambio de miradas.

- Es sencillo sentirse cercano a estos animales... pues no nos juzgan por nuestra naturaleza sino tan sólo por los actos que demostramos hacia ellos. Además, carecen de malicia.

La luna estaba alta en el cielo, y brillaba melancólica.
Sharede esperó a oír ruidos de tierra para apartar su mirada contemplativa del cielo.

Chaundice - February 6, 2008 10:42 PM (GMT)
Chaundice aceleró el movimiento de tierra, recolocándola tapando la tumba.

Luego con las enormes palmas se aseguro de que se notara lo menos posible la tierra removida y se volvió a frotar las manos para limpiárselas.

- Os agradezco la compañía. Estoy en deuda con usted... . - La Gárgola hizo una reverencia ante la Lasombra. - Vos sois creyente?.

Sharede d'Alençon - February 7, 2008 01:12 AM (GMT)
Sharede volvió a mirar a Chaundice, y delicadamente extrajo de entre sus ropas el crucifijo que la caracterizaba. Qué mejor respuesta que aquella.

- Lo soy, como creo que vos mismo.

Hizo una pausa mientras seguía pensando en ello, y vio en aquel momento una oportunidad para desarrollar las dudas que antes la habían asaltado. Pero debía empezar por el principio.

- Aunque no entiendo muy bien cómo... bueno, qué sois exactamente, de dónde procedéis.

Temía parecer brusca o insultantemente curiosa, pero si no sabía aquello, no podía hablar de fe sin preguntarse cómo una criatura tan enorme la había adquirido, así como el habla y la evidente cultura. ¿Alguna vez habría sido humana?

Chaundice - February 7, 2008 06:49 AM (GMT)
Los ojos de la Gárgola miraron a los alrededores, buscando ojos indiscretos.

- De mi pasado recuerdo bien poco, solo que el Señor estuvo conmigo todo el tiempo y que el me ayudo a levantar la cabeza y sobrevivir. Recuerdo haber rezado constantemente y ello me llevó a no caer en la locura.

Era el pago por la compañía, una conversación. Que era algo que la bestia no solía tener y menos aún con Cainitas que no fuesen Tremere.

- Soy esclavo de mi Maestro Goratrix de Tremere, y de mi pasado solo recuerdo los grandes bosques húmedos del norte.

Sharede d'Alençon - February 7, 2008 11:10 PM (GMT)
Había algo en el modo con que Chaundice pronunciaba la palabra "esclavo" que provocó un escalofrío a la Lasombra.
Devoción, obediencia ciega, temor, respeto, pero todos aquellos matices aparecían velados por una malsana entonación de dependencia, como si la gárgola se considerase tan solo un instrumento.

- ¿Por qué habláis de esclavitud?- inquirió cautelosamente ella- sois lo suficientemente inteligente como para pensar y decidir por vuestra cuenta... al fin y al cabo lo que un maestro es, es un padre, un mentor espiritual... no unas cadenas.

Y aguardó a la reacción, quizás ofendida, de Chaundice. No sabía apenas nada de aquello, pero parecía un tema delicado.

Chaundice - February 8, 2008 09:35 AM (GMT)
La Gárgola podía entender las palabras de la Lasombra. En lo más profundo de su ser sabía que hubo un tiempo en que tuvo un Sire y que este lo eligió por sus cualidades. El fue padre y maestro en la salvaje noche.

Una imagen del desierto le llego a la mente. Corría espada en mano, vestido de soldado Cruzado, perseguido por un diablo en forma de lobo negro. El terror en la mirada de la bestia, cuyos ojos refulgían en un verde fantasmal, agredía a un Caleb humano que huía de la inmortalidad sin saberlo. La respiración entrecortada mientras el latín surgía de su boca... intentando ser escuchado por un Dios que aquella noche había elegido maldecirlo.

- La inteligencia es producto de los deseos de mi Maestro, Lady Sharede. El decidió que los conservara tras el cambio. No siempre fui una bestia alada, escondida en ciudades sin desearlo. Aunque mis recuerdos de antes de ser apresado son muy difusos.

- Maese Goratrix me dio una nueva existencia con un solo objetivo: Servirle... .

Sharede d'Alençon - February 8, 2008 06:42 PM (GMT)
- ¿Y para ello os hizo cambiar de forma?

El tono de sorpresa latía en las palabras de la Lasombra. En su mente recreaba imágenes tenebrosas acerca de cómo había podido ser aquella transformación partiendo de una persona corriente, y el resultado de sus pensamientos la horrorizó. ¿Quién era aquel Goratrix de Tremere para creer que podía modificar a su voluntad los designios de Dios? Y no sólo eso, sino que había manipulado la voluntad de su "sirviente" para que considerase todo lo que le había ocurrido como algo normal a lo que debía resignarse.

- Y ahora vagáis escondido, con miedo a que os den caza... se os arrebató vuestra existencia y se os dio otra, y le agradecéis que os haya dejado seguir siendo consciente del horror que supone.

Sharede se dio cuenta del enérgico discurso que acababa de lanzar, y quedó callada por un momento. ¿Qué pensaría Chaundice de lo que acababa de decir?

Chaundice - February 10, 2008 12:50 PM (GMT)
La mente de la Gárgola no llegaba a entender el sentido de libertad de que hablaba la Lasombra. Pero sentía en su interior que ella había tenido algo parecido en su pasado, un libertad al correr libre sobre la nieve, jadeando de excitación al perseguir a un ciervo solitario y sano.

- Todos somos víctimas de nuestro destino señora, no sois vos más libre que yo al tener que vivir en la oscuridad de la noche. Mi esclavitud es sencilla, pues se perfectamente en sentido de mi actual existencia.

- Sois creyente y eso os ata aún más a la maldición que portáis en la sangre. Pues pocos santos mortales creerán vuestras buenas intenciones.

Sharede d'Alençon - February 10, 2008 04:29 PM (GMT)
Inmediatamente en su mente se formó la imagen de aquel hombre que la había arrastrado a la oscuridad eterna. Sus ojos se oscurecieron por un momento, ya no tenían aquel brillo delicado sino que la negrura de sus iris se había vuelto densa y pétrea. Recordaba perfectamente la lluvia de sus cenizas estallar en todas direcciones y llover sobre ella. Se había ganado su libertad a pulso; el resto, sólo Dios lo sabía.

- La existencia humana es demasiado corta como para que casi ninguno de los mortales pueda sentir comprensión por aquello que se escapa a su naturaleza. Sólo unos pocos logran alcanzar mayor conocimiento...

La mujer parecía reflexionar en voz alta mientras su mirada iba poco a poco recuperando suavidad.

- Y nosotros, que tenemos una eternidad tanto a nuestra espalda como por venir, ya no tenemos excusa para ser como ellos. Debemos buscar nuestras propias respuestas.

Entonces Sharede alzó la mirada y sonrió, a modo de disculpa.

- Perdonad, cada uno es libre de ofrecer su existencia a una causa que considere justa... ¿Qué causa compartís con vuestro maestro?

Chaundice - February 11, 2008 09:37 AM (GMT)
Chaundice apartó la mirada de los ojos de Sharede.

"Es tan hermosa... ". Pensó.

- Yo no comparto con mi Señor nada más que el cumplimiento de sus ordenes. El es mi amo... . - Pensó por un momento en el poder de la mente de su Señor y se estremeció.

Sharede d'Alençon - February 11, 2008 07:49 PM (GMT)
Era evidente que la gárgola sólo respondería producto del temor a las represalias, un temor que por lo que parecía, Goratrix se había esmerado en grabarle a rojo vivo para asegurarse así su obediencia. Sharede suspiró durante un momento y aferró delicadamente con una mano el crucifijo. Sus dedos finos y marfileños se deslizaron inconscientemente delineando los contornos de la cruz. Su silueta irradiaba misticismo contrastando así con la oscura mole con la que estaba conversando.

- Me gusta vuestra compañía- dijo de pronto, sencillamente.

No había mentido; aquel lugar le traía paz, y Chaundice ya no la perturbaba. Más bien al contrario.

-¿Echáis algo de menos?

Ahora sí, se dirigió a su interlocutor, observándole con una mirada tranquila que no transmitía prisa alguna.

Chaundice - February 14, 2008 08:21 AM (GMT)
La Gárgola agradeció las palabras de Sharede. Era inaudito para el poder hablar con alguien de tanta belleza...

- Siento la necesidad de escuchar el silencio del bosque... es un sentimiento que me acompaña siempre... . - Dijo en un susurro.

Sharede d'Alençon - February 15, 2008 12:48 AM (GMT)
Quizás otra persona le hubiese hecho repetir lo que acababa de murmurar más para sí que para el mundo exterior, pero Sharede parecía tener el don de escuchar hablar a las almas antes que a la mera voz del cuerpo de modo que comprendió, y sintió no poder responder como deseaba. Demasiados eran los peligros que acechaban a un vástago que se arriesgaba a caminar por el bosque de noche, más en aquellos tiempos.

- El bosque oculta muchos peligros en sus entrañas, pero quizás vos podríais sortearlos poseyendo el don de volar- comentó, admirándose de tal poder y preguntándose lo que se sentiría sobrevolando los cielos como las aves.

Chaundice - February 17, 2008 10:12 AM (GMT)
Chaundice sonrió tristemente. Su Señor le había prohibido salir de las murallas de París sin una orden expresa suya. Volar hasta los bosques sin poder ocultar su forma recortada en la noche podía ser peligroso.

- Os agradezco el interés Señora... tengo que volver a mis ocupaciones o mi Amo se puede enterar de lo de mi mausoleo felino. Supongo que en algún otro momento nos encontraremos y podremos tener otra grata conversación... menos triste quizá.

- Gracias por la compañía... .

Sharede d'Alençon - February 21, 2008 05:49 AM (GMT)
- Cuidad de vos, Chaundice- fueron las palabras de la cainita, reteniéndola un instante más- si os dejáis ver, alguien terminará por atraparos y... no quisiera que eso pasase, pues los hombres son crueles.

Sharede tenía un brillo preocupado en sus ojos.

- Que Dios os proteja y permita a nuestros caminos volver a cruzarse. Recordad que es a él a quien debéis vuestra existencia, y no a vuestro maestro.

Eso fue todo.

Chaundice - May 12, 2008 09:44 PM (GMT)
La gárgola desapareció en la oscuridad del cementerio, utilizando sus capacidades para no ser visto.

Aquella mujer le había afectado la mente, se notaba eufórico, triste y enfadado. Una serie de sentimientos que su corazón pétreo no estaba acostumbrado a sentir, por lo menos desde un pasado muy remoto.

Intentó no penar, pero mientras unos momentos más tarde planeaba hacia la capilla de Goratrix, solo podía pensar en una cosa...




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