View Full Version: Escena: En el salón ( Pv con Domenico)

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Title: Escena: En el salón ( Pv con Domenico)
Description: 27-6-1226 Fiesta de Salianna


Monarca Salianna - January 30, 2008 01:41 PM (GMT)
Así como el ghoul indicó no se haría esperar mucho la verdadera anfitriona de la fiesta. Luciendo uno de sus mejores vestidos, confeccionado exclusivamente para aquel evento con las más delicadas telas de oriente, coloreado en marfíl y aderezado con un broche de diamantes que cerraba el escote.

- Me alegro de veros Doménico

Su voz fue secundada por una cálida y dulce sonrisa, luego caminaría hacia el toreador mientras Stephan cerraba las puertas del salón dejándoles a solas.

Domenico Augusto Astratzzi - February 1, 2008 01:09 PM (GMT)
Domenico hizo una reverencia besando tranquilamente la mano de la Monarca.

- Buenas noches, Monarca Salianna, igualmente me alegro de veros, soys muy amable en recibirme personalmente.

Despues le enseño los preciados regalos que habia traido, un fabuloso relicario de marfil, con la cara de Alys como primera cara y por detras el santo cristo, en los dos extremos tiene grabado el simbolo del clan toreador.

Otro de los regalos es un cuadro de la Monarca Salianna en un primer plano y detras la catedral, enseñando la majestuosidad de la monarca delante de todo Paris.

- Os he traido, dos regalos mi señora, uno es el relicario que me solicito Alys, para su hermano, y el otro es un cuadro para vos, espero que le gusten.


Monarca Salianna - February 2, 2008 12:00 PM (GMT)

Saborear el arte en su pura esencia no era lo que la monarca esperaba sacar de aquel encuentro, en parte era origen y causa por lo que dedicaría su preciado tiempo para deleitarse con el artista antes de abordar temas... Serios.

Su mirada se hizo silencio de belleza mientras contemplaba cada presente, si bien el gozo fue mayor al observar la obra de orfebrería, pero no daría cuenta de ello mas que una casi imperceptible mueca en su boca. En cualquier caso, las dos eran grandes obras y la sonrisa final de Salianna expresaba el gozo de un trabajo bien hecho.

- Son verdaderamente magníficos Doménico. Creo que París te aporta la inspiración precisa para superarte a ti mismo

Salianna cambió su posición de experta observadora desde el cuadro hasta el cainita, aunque su mirada seguía siendo la misma y su pose exquisita. Luego indicó un asiento e instó con un atenuado movimiento de muñeca a Doménico que la siguiese.

- Ahora tengo la certeza de que sois el mejor artista de todo París, e incluso me atrevería a decir de Francia entera.

De repente todo cambió. La escondida tristeza afloró sobre su rostro como las flores en primavera y compartió su triste aroma con el joven toreador.

- Vuestro futuro me preocupa, no quiero perder a alguien como vos

Domenico Augusto Astratzzi - February 3, 2008 05:18 PM (GMT)
Domenico se sentia lleno de jubilo, sus presentes le habian gustado y eso le llenaba de orgullo.

- Un palcer serviros, Monarca Salianna. Y gracias, por llamarme el mayor artista de Francia. Espero poder llegar a serlo algun dia, ahora con serlo de esta bella ciudad me llena de satisfaccion.

Lentamente se sento, pero su mirada se abrumo con la situacion que ahi habia pasado, pues habia cambiado completamente aquella recepcion de un gran momento de alegria habia pasado a la tristeza mas profunda.

- Decidme Monarca Salianna, por que debeis tener temor de perderme? Que sucede? Soy vuestro vasallo y nunca me perdereis. Pues por mucho que sea del reino de Venecia, vos aqui en Francia soys mi Monarca y la luzz de mi inspiracion.

Domenico intentaba aparentar la humanidad que habia dejado no hacia mas de dos siglos, intentaba apaciguar la tristeza de tan bella dama, pero no era un trabajo nada facil.

Cecilia - February 8, 2008 09:01 AM (GMT)
La puerta se abrió y un sirviente dio paso a las dos Cainitas.

Cecilia hizo una reverencia ante la Monarca e invitó a entrar a Alizée Deverau. Sabía que en aquella sala se desarrollaba algo que la poderosa Toreador quería mantener en suspense y por ello no esperó a que la empujaran a dejarlas solas con Domenico.

Así pues, la Lasombra cerro la puerta tras de si y se encaminó a el gran salón, donde quizá hubiese llegado ya algún invitado más.

Monarca Salianna - February 8, 2008 01:40 PM (GMT)

Justo cuando Doménico fuera a encontrar su respuesta, cuando las inquietudes del artista iban a ser resueltas las puertas se abrieron para sorpresa de la monarca, quien sentada junto a él giró como cabía esperar su rostro hacia el origen de tal interrupción. Al ver la presencia de Cecilia y la otra cainita la sonrisa se dibujó en su rostro mientras su mirada adoptaba un extraño brillo, presumiblemente alegre. Acto seguido, se giró a Doménico un instante.

- Disculpame un momento querido.

Salianna se puso en pie para recibir a Cecilia, así como a Alizeé.

- Me alegro de teneros aquí, habeis llegado en el momento oportuno, Alizeé.

La monarca tendió su mano hacia la recién llegada para recibir el saludo que le correspondía, en tanto que la lasombra había abandonado ya la estancia. Después de dar la bienvenida a su chiquilla, Salianna se giró hacia Doménico.

- Doménico, te presento a Alizeé de toreador.

Y como cabía esperar dio el paso siguiente a la presentación tras girarse a la recién llegada.

- Alizeé, os presento al mayor artista de París, Doménico.



Alizée Deverau - February 12, 2008 02:30 PM (GMT)
Siguió los pasos de Lady Cecília en silencio y observando los detalles de la Mansión. Se había despojado de la capucha de su larga capa negra dejando al descubierto sus cabellos negros recogidos en un gracioso moño atravesado por una pequeña y extraña vara metálica que en su extremo rodeaba un rubí perfectamente tallado. Algunos bucles andaban sueltos aquí y allá, acariciando su blanco cuello.

Su sirviente portaba el presente que la Toreador llevaba a la Monarca.

Finalmente, una puerta se abrió para recibir a las cainitas. Dos figuras se sentaban en los butacones de la sala, una de ellas era inconfundible, su Señora, que se giró delicadamente para dedicarle una gran sonrisa.

Alizée saludó afectuosamente a Salianna, acogió su mano en la suya rozándola levemente con sus labios mientras hacía una perfecta reverencia, sus párpados caían lentamente acariaciando el aire.

Al abrirlos sus labios se ensancharon para dar paso a una magnífica sonrisa.

- Agradezco que me hayais traido con Vos, mi Señora, es un placer volveros a ver- luego su mirada se dirigió al sirviente que depositaba la caja sobre una mesa- eso es un pequeño capricho que os he traido.

La Toreador puso al descubierto su vestido de un carmín encendido que dibujaba un escote generoso y níveo. En su cuello, una cinta negra y un broche de pequeños rubíes. Su mirada escrutadora miró al otro invitado allí presente sin dejar de sonreir.

- Un artista, vaya...-y se acercó un tanto para saludar a su congénere. -Enchantée, Mylord -Diríase que Doménico no era francés o que amaba la moda de otros lugares, pues sus ropajes eran ciertamente peculiares.

Lady Cecília había desaparecido ya con su sirviente para dejarlos a solas, sin duda, la Monarca tenía algo importante entre manos.

Domenico Augusto Astratzzi - February 13, 2008 04:42 PM (GMT)
Domenico observo con extreñez a la persona que acompañaba a Cecilia, pues era la primera vez que la veia y el ya llevaba un tiempo en esa preciosa ciudad.

La recien llegada pudo observar que en la mesa se encontraba un increible relicario de marfil y un cuadro con la Monarca Salianna en un primer plano y detras de ella la Catredal de Notrê Dame.

Antes de que se acercara Domenico se levanto e hizo una leve reverencia y hizo seña para que las dos bellas damas estuvieran sentadas, pues sabia que asi lo determinaba el protocolo.

- Enchantée, Madame Alizée. Un placer conoceros, es un honor. Asi es soy un artista, un humilde artista llegado del reino de Venecia.

Domenico hablaba perfectamente el frances, parecia como si toda la vida hubiera vivido en Francia, pero algunas veces se le marcaba el acento Italiano

Monarca Salianna - February 14, 2008 04:56 PM (GMT)

Hechas las presentaciones habría que zanjar el asunto con Doménico pronto o su ausencia de la fiesta pasaría de tardía a alarmante. Con diligencia procedió a retomar el tema que trataban antes de la irrupción, sin reparar en la presencia de Alizeé pues ella era de toda su confianza.

- Como le decía a Doménico querida me preocupa mucho su porvenir.

La monarca suspiró teatralmente mientras centraba su mirada en el artista, de nuevo la pesadumbre asomó en su rostro.

- Doménico querido, me temo que vuestro príncipe os ha traicionado y con ello ha condenado vuestro futuro.

Aún apesadumbrada se giró un leve instante buscando la mano de Alizeé y con una mirada cómplice y visible sólo por ésta la quizo hacer partícipe en el suceso.

- Todavía sois joven y sin embargo Geoffrey os ha engañado, os ha dado una voz que no os pertenece, os ha otorgado el derecho ser la voz de vuestros hermanos sin tenerla y eso sólo hará que os odien, que conspiren contra vos y que os tomen como el único responsable de la inmerecida muerte de lord Maxence.

Un nuevo suspiro se hizo eco en la sala, Salianna era otra vez la fuente de tal tristeza.

- Muchos toreador, hermanos vuestros y más ancianos que vos, aquellos que sentían un profundo respeto por lord Maxence y que ahora se hallan consternados tras su pérdida me han pedido que medie y que actúe de forma ejemplar contra vos.

Salianna se acercó a Doménico y puso su mano sobre el hombro de éste, mostrando su más profunda tristeza en tanto que sus suaves manos actuaban como bálsamo reconstituyente.

- Son los mismos que esta noche esperan ridiculizaros públicamente y fragmentar vuestra carrera política hiriendo hasta en vuestras mejores virtudes, atacaran el magnífico arte que fluye por tus venas, Doménico.

Como una madre, mostró una tierna sonrisa que finalmente quedose a medias pues la tristeza que la abrumaba hizo que no terminase de fraguar.

- ¿Entiendes ahora mi preocupación?.


Alizée Deverau - February 15, 2008 02:10 PM (GMT)
Alizée asintió ligeramente sonriendo a Doménico, reparando en las magníficas piezas que se encontraban en la misma mesa donde el sirviente había dejado el cofre.

Pero su atención fue requerida de inmediato tras las palabras de la Monarca y una mirada que decía mucho más. Un asunto que no era desconocido por Alizée y que se sumaba a las preocupaciones de Salianna, quien había alargado su mano en busca de la suya buscando el apoyo que solo una hija puede dar.

Los ojos de Alizée eran dos ventanas abiertas a un mar profundo y tranquilo que observavan la escena, ahora mostrandose cómplices con su Señora, ahora mostrando procupación por Doménico.

Sus labios no pronunciaban palabra alguna, pero mostraban una dulce sonrisa. Permanecía callada, pues no era ella quien debía de hablar en esos momentos, no hasta que la Monarca diera paso alguno que indicara lo contrario.


Domenico Augusto Astratzzi - February 18, 2008 03:55 PM (GMT)
Domenico bajo la mirada, se sentia abrumado, pesado, traicionado, nunca antes se habia sentido de esta forma, pues solo accepto el cargo para ayudar a su clan.

- Mi Reina, no se que hacer, accepte el cargo para ayudar el cargo, no podia ser que el clan de los artistas, no tuvieran representante, no deseaba caer en la trampa de Geoffrey, me siento totalmente extraño, nunca pense que me traicionasen...

Domenico saco un papiro y una pluma, un pequeño tintero fue puesto encima de la mesa y se puso a escribir.

Yo, Domenico Augusto Astratzzi, en mi nombre, renuncio al cargo de Voz de los toreadores, pues siento que no es un cargo para mi, pues mi vida es el arte, y un cargo como tal, no me deja tiempo a mi vida personal. En ningun momento ha sido escrita tal renuncia bajo tortura o dominancion, ni bajo locura, asi pues he sido completamente conciente al escribir tal notificacion. "

Firmado: Domenico Augusto Astrattzi


Despues, dio la nota a Salianna.

- A parte de eso no se que mas hacer, no deseo hacer daño ni mal a nuestro grandioso clan, asi pues, es mejor mi renuncia y si hace falta me alejare de la ciudad, el tiempo que haga falta, pues no deseo ser un peso para esta ciudad y para los grandes pilares del clan.

La mirada de Domenico estaba completamente perdida, si no hubiera sido vampiro, lagrimas hubieran caido por su cara, despues observo los regalos que habia traido.

- Ahora me dedicare solamente a mi arte, pues para eso he nacido.

Monarca Salianna - February 23, 2008 07:12 PM (GMT)

Todo sucedió tan rápido que ni la tenue sonrisa esbozada en el rostro de la toreador valió para que Doménico se percatase de aquel gesto, cómplice y suspicaz. No obstante mientras éste escribía Salianna permitió que conluyera con su acto mientras tomaba la mano de su hija anuándola hacia si.

Una vez Doménico expuso sus intenciones, el rostro de la monarca mostraría satisfacción, aunque no sería completa con aquel detalle.

- Geoffrey os ha hecho mucho daño a vos, indudablemente a Lord Máxence, indirectamente al clan Toreador e intencionadamente a vuestra monarca.

Sus ojos eran dos torbellinos candentes, irradiantes de ira, pero no para Doménico, no para el artista, sino para el príncipe de París. Una mueca de disgusto se apoderó de su lacónica faz en tanto que serenaba sus impulsos con un suave gesto de comprensión y así su mano se apoyó en la del artista.

- A mi me basta con esa firme intención Doménico, pero debemos dar una lección a Geoffrey y tu me ayudarás.

Tiró de su otra mano y arrastró consigo a Alizée para hacerla partícipe de la conversación que proseguiría en un tono más bajo.

- Esta noche gozareis de un momento para vos Doménico, un momento en el que mostrareis vuestras recientes obras en público y entonces será cuando os dirigireis al príncipe Geoffrey

Una sonrisa de malicia fue apareciendo poco a poco en su rostro mientras iba explicando el entramado del que haría a ambos cainitas cómplices.

- Públicamente repudiareis vuestra designación como voz de vuestro clan alegando que Geoffrey se ha equivocado, que sois muy joven para desempeñar un cargo de voz sin tan siquiera ser la voz de vuestro clan, expondreis que sois un artista y no entendeis como alguien os pueda haber escogido para esa labor.

Consciente de lo que pedía sus manos acariciaron las del artísta para infundirle fuerzas.

- Alizeé estará junto a vos si os hace sentir mejor. Aunque no debeis temer las represalias de Geoffrey pues sará Salianna quien salga en vuestra defensa y os acoja en su regazo, de ese modo Geoffrey jamás se atreverá a actuar contra vos directa si no desea desafiar el poder de vuestra monarca.

Su mirada buscaba los ojos de Doménico buscando un asentimiento por su parte. Aquella noche Geoffrey pagaría parte de sus afrentas con una humillación pública ante los príncipes de Francia.

Alizée Deverau - February 29, 2008 07:03 PM (GMT)
Todo estaba sucediendo con mucha rapidez y Alizée fué despertando sus sentidos para escuchar cada palabra dicha allí. Doménico, al parecer, entendía la situación, aunque en sus ojos se leía la tristeza.

La Monarca la asía y atraía hacia ella mientras se dirigía al Toreador acariciándolo con su tono aterciopelado pero con un mensaje claro que aplaudia el gesto de Doménico y más aún, lo instaba a hacerlo público para así humillar al Príncipe.

Alizée sonrió brevemente con cierta malicia mientras imaginaba la escena, sería, cuanto menos, divertida. Luego dirigió una tierna mirada hacia el recién destronado y se aproximó a él posando una mano en las suyas.

- Sí, yo estaré con vos en todo momento- su voz era dulce y cálida- y a todos mostraremos la grandeza del clan al que pertenecemos que bajo ningún concepto debe de ser insultado así.

Sonreía en todo momento y su rostro se iluminaba por momentos, sellando con una bonita estampa sus palabras, pues allí se encontraban los tres con sus manos entrelazadas, una extraña alianza.

Domenico Augusto Astratzzi - March 7, 2008 03:14 PM (GMT)
Domenico observo a las dos bellezas de su clan. Eran artistas con la voz y con los actos, musas, diosas en movimiento.

- Lo hare, mi Reina, lo hare por vos, por la dama Alizée y por Maxence, nuestro antiguo y mas memorable Primogenito. Os ayudare en todo lo que pueda, en todo momento, pues debemos estar unidos en los buenos y malos momentos.

Luego observo lentamente a la monarca Salianna.

- Espero seros de ayuda, no soy un hombre de palabras, solo un artista, espero complaceros a vos y a los invitados, y ayudar a escarmentar a Geoffrey.


Monarca Salianna - March 9, 2008 12:16 AM (GMT)
El tiempo de los deseos impetuosos había perecido, ahora llegaba la época de la verdad, un trazado en el que los hechos tendrían cabida y colocarían a cada cual en su lugar. Salianna, complacida observó el gesto de Doménico, de Alizée, de ambos toreador mientras cimentaban el resurgir del clan para iluminar París.

- Podeis partir Doménico, id y actuad con normalidad hasta que llegue vuestro momento con mi señal.

Su palma rozó el hombro del artista con suavidad, alentándole, mimándole, pues la suya era una gran labor por realizar. En tanto que partiese limaría ciertos detalles en privado con su chiquilla.

Monarca Salianna - March 9, 2008 10:20 AM (GMT)
La puerta de la sala se abrió y una presurosa Alys de Gaulle irrumpió tajantemente. Su mirada buscaba angustiada a Salianna, en sus manos portaba un pequeño paño y una vez encontrado su objetivo acudió con velocidad endiablada a entregárselo, obviando toda formalidad y sólo habló una vez mostró aquel contenido a Salianna.

- Mi señora, Geoffrey se marcha, ha amenazado a la reina Helene y ahora parte con su séquito.

Atropelladamente, Alys trató de darle la mayor cantidad de información en el menor tiempo posible a su señora.

Por su parte, Salianna observó con tranquilidad el presente que le era postrado, analizando, escrutando y desentramando tan burdo mensaje, típico de un ventrue. El paño de Esclaramonde junto a aquel anillo.

- La infantilidad de Geoffrey será su perdición.

Mostrando su mejor sonrisa y atípicamente complacida dada la delicada situación que se le prestaba emprendió el camino fuera de las dependencias ofreciendo una concisa petición a sus acompañantes en un tono más que cálido.

- Seguidme.

Parecía que la monarca sabía de antemano lo que ocurriría y estaba preparada para actuar, siguiendo las pautas de un intrincado plan.




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