View Full Version: Final aciago

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Title: Final aciago
Description: Pesadilla (22-06-1226)


Sharede d'Alençon - January 28, 2008 04:11 AM (GMT)
La Iglesia de la Abadía llevaba acogiendo sus plegarias toda la noche. Había desgastado las palabras de todas las oraciones que conocía -y eso que eran muchas-, y su rostro se apoyaba, extenuado, contra la madera del banco, dejando a su mirada caer hacia el suelo mientras era interceptada por el movimiento pendular suave del crucifijo que colgaba de su cuello.

- Pater noster…

Su voz, sorprendentemente ronca, retomó la letanía en medio de la penumbra. Todo era oscuridad salvo el aura que creaban una pareja de cirios cuyas lágrimas de cera goteaban pacientemente sobre el mantel del altar, y una rendija por donde se filtraba la luz tenue del exterior.
De pronto y con un chirrido de bisagras, la rendija se hizo mayor. La luz estaba alargándose como el negativo de una sombra, iluminando el suelo de piedra hasta que pudo lamer el borde de sus ropajes.
Su cuerpo se tensó, aún era demasiado pronto, aquello era sinónimo de malas noticias.

- Sharede…

Sólo una palabra había bastado para hacerla estremecer de arriba abajo. Provenía de alguien a quien conocía bien, pero era deformada por la oscuridad que estaba invadiendo lentamente todo a su alrededor.

- ¿Qué ha ocurrido?

Las sombras se detuvieron durante un instante, como indecisas ante el tembloroso sonido de su voz. Pero por poco tiempo.

- El Príncipe ha salido ileso de la conjura. Máximo ha muerto. Como conocedora de sus planes, eres la traidora a quien se ordena ajusticiar… y yo, yo soy tu verdugo.

Aunque no fuese una sensación real, Sharede sintió el corazón desbocado, como queriendo huir de su dueña. La muerte había vencido a la justicia. El deber había vencido a la promesa, a la amistad, y lo peor de todo es que de haberlo sabido antes, ni siquiera hubiese podido evitar tener esperanza en que fuese distinto.

Los tentáculos finalmente alcanzaron su cuerpo, y la apresaron casi con suavidad al principio, pero sólo al principio...



Sharede emitió un agónico grito que instantáneamente ahogó en la almohada; tenía la sensación de estar recubierta de un sudor frío mientras que por sus mejillas resbalaban lágrimas sangrientas.
Jadeaba entrecortadamente, aún confundía realidad y sueño y el terror parecía reacio a remitir.

Poco a poco, se obligó a recuperar la calma a medida que expulsaba de sí las certezas oníricas. La suerte no estaba echada, pero sentía tanto desasosiego...




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