Title: Paseo estival
Description: 20-6-1226
Cedric - January 23, 2008 02:33 AM (GMT)
A medida que se adentraba el verano las noches se hacían más cálidas, y la gente se movía más por la ciudad. El mercado de San Jaques no era menos, pues a causa del buen tiempo parecía que los establecimientos permanecieran abiertos hasta más tarde. Y por eso, aquella noche, justo cuando acababa de caer el día Cédric se dirigió al mercado. Hacía mucho tiempo que no lo visitaba, y la verdad es que siempre había disfrutado de las curiosidades que allí podían encontrarse. Así que bombeando la suficiente sangre hacia su piel y sus organos, permanecía camuflado casi a la perfección entre los humanos, con un tono sonrosado en el rostro, y la inútil respiración simulada, tan solo podía ser distinguido por un cainita observador.
Lentamente se iba fijando en aquellos comercios que aún estaban abiertos, mientras intercambiaba algunas palabras amables con los tenderos y los transeuntes que se cruzaban en su camino.
Sharede d'Alençon - January 23, 2008 11:15 PM (GMT)
La noche caída sobre san Jaques no acobardaba demasiado a sus transeúntes, que mantenían el bullicio propio de aquel lugar sin preocuparse aún por volver a sus casas. La avaricia se olía casi en cualquier rincón, y la picardía era su amante. Algunas hogueras y el resplandor del fuego eran los responsables de que pudiese verse algo dentro de los cuchitriles donde se vendían mil y un objetos, incansablemente. La oferta era amplia y tentadora para cualquiera dada la diversidad, y allí confluían los caminos de personalidades completamente diferentes, todas en busca de algo común: posesiones.
Sharede d'Alençon avanzó pacientemente. Vestida con unas ropas sencillas y un crucifijo de madera se mimetizaba bien con la gente humilde. Su rostro aparecía ligeramente sonrosado en las mejillas y casi podría decirse que tenía buen aspecto, pues no se apreciaban rasgos hambrientos o de enfermedad sino que su piel era aterciopelada y sus rasgos, armónicos.
La cainita había venido buscando cerrar un trato para los últimos detalles de la capilla en la casa de Ángelo. Presentía que dejaría a los hermanos lasombra pronto, y no quería irse sin ofrecer ningún regalo.
Pero aquello estaba solucionado y sólo le restaba volver en dirección al barrio latino. O al menos eso pensaba, cuando se cruzó con un hombre bien parecido, de noble porte y agradables maneras. No fue precisamente aquello lo que le llamó la atención, sino más bien sus ojos, su mirada, que trabó la suya con facilidad haciéndole prácticamente tropezarse con un chiquillo que cruzó por delante.
-Lo siento.
Las disculpas no eran algo que se viese todos los días en aquel mercado lleno de empujones.
Cedric - January 24, 2008 06:14 PM (GMT)
Las gentes del lugar se movían con el ajetreado y afanoso fin del que quiere conseguir lo mejor. Eso no era de importancia para el Ventrue, que en el fondo sabía que podía permitirse el lujo de hacerse traer maravillas de lugares que la gente que los envolvía ni tan solo podría imaginar. Pero al levantar la mirada ensimismado en sus pensamientos, la cruzó con una dama, que por observarlo, casi tropieza. Así que siendo complice de la situación, le mostró una agradable y cálida sonrisa mientras se acercaba, mientras las dos esmeraldas que tenía por ojos brillaban también sonrientes.
- ¿Disculpad, os encontrais bien?
Las palabras salían por boca de Cédric con la armoniosidad de aquel que posee el don de la oratoria y las más exquisita de las educaciones.
Sharede d'Alençon - January 24, 2008 11:28 PM (GMT)
Sharede volvió de nuevo sus ojos oscuros hacia aquel remanso profundo de jade. La hipnotizaba, era antinatural. Una sonrisa sincera asomó a sus labios mientras le despreocupaba con un gesto.
- Estoy bien, sólo fue... sólo me distraje.
En silencio se preguntó porqué aquel desconocido la turbaba tanto. Parecía un perfecto mortal, su tez saludable y la pausada respiración de quien se encuentra seguro de sí mismo. Aunque todo aquello no le diferenciaba mucho de ella...
- No os preocupéis.
La situación era embarazosa, pues no esperaba que aquel hombre se parase para mostrar interés. Este tipo de situaciones todavía le recordaban su educación de mujer reservada y virtuosa, que se mantenía alejada de las miradas masculinas. Ni siquiera se dio cuenta de que había dejado de respirar.
Cedric - January 25, 2008 01:45 AM (GMT)
Tan cerca como estaban el uno del otro todos los detalles eran perceptibles, y más a los ojos de un cainita experimentado. La respiración de la dama se había detenido por unos momentos... ¿O tal vez había sido su imaginación? No podía ser, ese rostro tan sonrosado, y la maravillosa voz que poseía...
Desechando el pensamiento, decidió seguir con la velada, pues la noche tan solo acababa de empezar, y ahora que había encontrado alguien con quien compartirla si daba los pasos adecuados... cuanto mejor. Mostrando su mejor sonrisa, y un intenso brillo en la mirada, se decidió a hablar.
- Hagamos una cosa, yo dejo de preocuparme por vos, y a cambio me permitiis que os acompañe un rato entre las tiendas de este mercado.Una leve pausa remarcó aún más la sonrisa en el afable rostro del Ventrue. Alguien deberá ocuparse de que no os distraigais y hagais caer a algún pobre muchacho.
La suave risa que surgió de entre los labios de Cédric resultaba agradable, y para nada contenía carga de crítica o intento de humillación. Simplemente era eso,, un sincero gesto de diversión.
Sharede d'Alençon - January 25, 2008 02:23 AM (GMT)
Era demasiado humana para esconder algo más. O al menos así pensaría cualquiera que no la conociese, sin un análisis exhaustivo. Sus gestos rebosaban espontaneidad y delicadeza y no parecía por ellos haber pertenecido al populacho. Esto era lo que tenía en común con su inesperado interlocutor.
¿Pasear por el mercado? Está bien, aplazaría su vuelta a cambio de una conversación interesante. Por el momento el comentario la hizo reír mientras expresivamente fingía ofenderse.
- Me alegro de que seáis tan generoso como para ofrecerme una garantía de que saldré ilesa de este lugar.
Una fugaz mirada de reojo mientras retomaba el camino fue suficiente para indicarle que estaba bromeando, igual que él había hecho con ella. Finalmente, perdió su mirada profunda entre la multitud, y preguntó.
- ¿Qué se os ha perdido en San Jacques, si no es indiscreción?
Cedric - January 27, 2008 10:43 PM (GMT)
Cédric sonrió ante la broma de la Lasombra, pero al mismo tiempo trazaba una negativa con su cabeza, para cuando la dama hubo acabado decidirse a responder.
- Me encantaría poder ofreceros esa garantía, madmoiselle, más lo que os he ofrecido hasta el momento ha sido tan solo el evitar que tropeceis con pobres muchachos que no tienen culpa de vuestras distracciones.
El tono distendido del Ventrue, al igual que su forma de expresarse, transmitían la alegría y diversión del encuentro que estaba teniendo lugar.
- Salir ilesa de un mercado como este es algo que tan solo puede proporcionaros el hecho de no llevar ni una moneda en vuestros bolsillos, pues el gasto es el mayor de los daños que os podría causar semejante lugar...Una mirada de complicidad se posó en los ojos del que hablaba. Aunque si prometeis fingiros sorprendida, puedo intentar guardaros de esto también. Pues, respondiendo a vuestra pregunta, venía buscando a alguien interesante con quien compartir mi tiempo. Y aunque creo que me habeis encontrado vos a mi, me encantaría ser partícipe de vuestra velada.
Sharede d'Alençon - January 27, 2008 11:47 PM (GMT)
- Bueno, quien se acerque pensando que puede sacar algún beneficio a mi costa, me temo que quedará como mínimo decepcionado-, comentó de forma maliciosa.
Avaricia, lujuria... muchos pecados era capaz de sortear airosamente, pues ni tenía dinero en los bolsillos ni pensaba dejarse avasallar, y eso, para los humanos de san Jacques, era más que suficiente impedimento.
- Así que buscando nuevos sitios donde encontrar conversación. Y precisamente en un mercado, donde admitís que quienes lo frecuentan no pretenden precisamente hablar.
Y si no lo había admitido, bastaba echar un vistazo alrededor para verse obligado a hacerlo.
- ¿No la encontráis entre el lujo y la cultura que os puede rodear?
Cedric - January 28, 2008 11:14 PM (GMT)
Las palabras de Sharede eran ciertas en su totalidad, y por eso el Ventrue asintió divertido.
- Y justamente en ese hecho se encuentra el reto de conseguirlo. Pues aunque la gran mayoría de los aquí presentes tan solo vengan en busca de compras y cuchicheos, no ocurre así con todos, y vos os estais encargando de demostrarmelo.
En ese momento, con gestos teatrales y algo exagerados, miró a lado y lado asegurándose de que su escrutinio era seguido por la dama, para acto seguido acercarse a su oído para susurrarle:
- Sinceramente... y ahora que no pueden oírnos... ¿Creeis que la aristocrácia podría entretenerme con su aburrido y monótono discurso?
Separándose nuevamente guiñó un ojo a la Lasombra con total complicidad.
Sharede d'Alençon - January 29, 2008 02:00 AM (GMT)
Curioso, un noble que se aburría en su círculo privilegiado. Aunque fuese para tejer conspiraciones, traiciones, cuchichear y extender rumores... la aristocracia no solía ser aburrida. Otra cosa es que fuese saludable.
- Decidme, ¿qué os puedo contar yo que no os cuenten ellos?
Había sido noble. Pero habían pasado demasiados siglos como para considerarse uno de ellos.
Cedric - January 29, 2008 03:55 PM (GMT)
La diversión continuaba para el Ventrue, que gustaba de hablar más que de vivir, si una cosa no fuera estrictamente necesaria para la otra.
- ¿Como voy a saberlo yo, si parece que incluso vos lo ignorais?
La consecución de gestos podía resultar divertida debido a la exageración y al empeño que les ponía Cédric.
- Aunque, ahora que pienso, si que hay algo de lo que vos me podreis contar mucho más, y mejor, que ellos.Una pausa sirvió para que la pícara mirada esmeralda se clavara hasta el alma de la Lasombra. Decidme... ¿Quién soys?
Sharede d'Alençon - January 29, 2008 04:14 PM (GMT)
La mujer captó por el rabillo del ojo aquella desconcertante e intensa mirada, pero esta vez simplemente la contempló durante un momento absorbiéndola en la oscuridad de sus iris, y después siguió observando la marea humana que poco a poco iba remitiendo, a medida que la oscuridad daba paso al frescor nocturno.
El juego continuaba, aunque no estaba segura de a dónde querría llegar su interlocutor. Lo que sí parecía cierto es que la hubiese acompañado únicamente a cambio de conversación; lo denotaban tanto sus gestos, como sus juegos de expresiones, como la simple entonación de la voz. Había en ella expectación y diversión entremezcladas. Una ligera expectativa de encontrar algo más que un simple nombre.
- Soy Sharede d'Alençon, o al menos así me suelen llamar, ya que al nacer mis padres me pusieron Agnes.
El apodo era cosa de su hermano, Vincent. Pero había cosas que era mejor obviar.
- ¿Con quien tengo el placer de hablar y quiénes son aquellos que os aburren?
Sharede sonrió levemente. Era una invitación a conocerle tanto a él como a su linaje.
Cedric - January 30, 2008 03:13 AM (GMT)
Paso tras paso, la conversación por fín llegaba a algo. Un nombre. ¡Cuanto podía hacerse con tan solo un nombre! Pero la verdad... el Ventrue no era de los que se conformaban solo con eso.
- Errais la pregunta, mi buena dama, pues aquí el honrado de poder hablar con vos no resulta otro que yo, Cédric Liens.Una inclinación de cabeza. Para servirla.
El paseo seguía mientras el caballero planteaba su siguiente jugada, rozando con suaves miradas la sonrosada piel de la Lasombra.
- En cuanto al foco de mi aburrimiento... Vereis todo es más complicado de lo que parece, pues porsupuesto gusto de la política y el saber hablar, pero me resulta tedioso el tener que escuchar los mismos discrusos una y otra vez, como si el destino de la oratoria se tornara un bucle interminable.
El terreno ya estaba preparado, ahora faltaba el siguiente envite.
- Y ahora que he respondido a vuestras preguntas, sería cortés por vuestra parte, que hicierais lo mismo con la anteriormente planteada. Pues cierto es que me disteis vuestro nombre.Silencio. Precioso por cierto. Una agradable sonrisa. Pero lo que en realidad os pregunté fue quién soys, y no como os llamais.
Sharede d'Alençon - January 30, 2008 03:08 PM (GMT)
Tal y como había supuesto, aquel hombre -Cedric había dicho- no se detendría en cómo se llamaba. Sin embargo, la mala costumbre de responder parcialmente parecía compartida, ya que de aquel florido discurso lo único que se sacaba en claro era exactamente lo mismo, un nombre, pese a que su pregunta había abarcado algo más. Parecía que hábilmente el vástago estaba sopesando cuánta información colocar en la balanza para mantener el equilibrio, o al menos desequilibrar el lado contrario. A Sharede no le importó, pero cierta alarma anidó en su mente tras aquella minuciosa precisión.
¿Quién era? ¿acaso había captado algún detalle de su condición?
- Soy muchas cosas, monsieur-, respondió ambiguamente para después concretar, sólo algunas de ellas-, soy una simple transeúnte de San Jacques, soy vuestra casual acompañante. También soy religiosa.
Y soy Lasombra. Pero eso no lo debéis saber.
- Llevo en París un tiempo, no demasiado... aunque no es la primera vez que mis pasos me conducen hasta esta ciudad. ¿Sois parisino?
El frecuente contacto visual de Sharede le permitía contemplar la evolución de reacciones ante sus respuestas.
Cedric - January 30, 2008 03:29 PM (GMT)
Cédric no cabía en si de gozo. Realmente estaba disfrutando, de lo que en un principio iba a ser un día de mercado más en sus largos años de no-vida.
- Yo añadiría algo más a lo que soys, pues contais con una buena dosis de oratoria, así que diremos que soys una buena interlocutora. Y poseeis una mente astuta y brillante, así que me aventuraré a pensar que os gustan las palabras, y el gran juego que las encierra.
Después del halago siguió caminando, con el brillo de la Luna y las estrellas reflejando en aquellos ojos brujos, capaces de abrosver su resplandor para transmitirlo posteriormente en forma de penetrante mirada.
- Podría decirse que soy de París, aunque mi nacimiento fuera en otro lugar, pues me gusta esta ciudad, y con los años que llevo viviendo en ella aún me sigue sorprendiendo con gratas sorpresas escondidas como vos... Os sorprenderiais de lo que he llegado a ver u oir en las noches parisinas. Aunque quizá vos hayais podido contemplar las mismas cosas.
Incógnita, tras incógnita. Si era cierto que decía aburrir los modos de la corte, estaba demasiado versado en ellos como para olvidarlos.
Sharede d'Alençon - January 30, 2008 04:30 PM (GMT)
- ¿Las noches no son para dormir?- respondió distraídamente Sharede, antes de darse cuenta de que el tono con que había formulado la pregunta era melancólico e impersonal ya que, para ella, esa costumbre había quedado muy atrás.
El descuido habría dado paso a cierto rubor, pero afortunadamente tan solo se manifestó con una pequeña risa que lo hacía pasar por broma.
- Es normal que no nos conozcamos: apenas frecuento cortes, reuniones, actos de alta sociedad... todo ese tipo de cosas también me repele, a mi manera.
Después de decir aquello le dedicó una sonrisa.
- Prefiero charlas más sinceras y bienintencionadas, como la vuestra. Incluso estar sola a veces es más agradable que esos rituales hipócritas. Pero creo que aunque lo desease, no encajaría. Vos sin embargo...
Se detuvo, calibrando la continuación.
- Estaréis más acostumbrado.
Cedric - January 30, 2008 07:03 PM (GMT)
El último comentario de la Lasombra hizo brotar una carcajada por la boca de Cédric.
- No os falta razón, pues desde mi niñez he sido educado para tales cometidos.
El silencio se hizo, y la expresión del Ventrue se tornó más amable que nunca.
- Disculpad, espero no haberos ofendido con mi carcajada, pues no era tal mi intención, sino la de celebrar la gracia de vuestro comentario.
La voz se apagó de nuevo, pero para romper la tensión del momento, y proseguir con un tema de lo más interesante, volvió a hablar.
- En cuanto a lo de dormir por la noche... ¿Si eso fuera para lo que están hechas, vos una mujer religiosa, no estariais acostada ya a estas horas?
La pícara cadencia de voz de cédric, juntamente con el guiño que dedico a Sharede habrían ruborizado a cualquier dama que se preciase, más no por ello iban cargadas de un significado negativo.
Sharede d'Alençon - January 30, 2008 07:30 PM (GMT)
- Sí, la verdad es que ahora que lo decís yo misma me pregunto qué hago caminando a solas con un desconocido a las afueras de París, y...
Sharede arqueó una ceja mientras dejaba la frase en suspenso deliberadamente. Todo aquel discurso estaba tan desgastado por los siglos de no-vida que apenas si le encontraba ya significado. Se rio tan súbitamente como lo había hecho el Ventrue, y hubo de contenerse a duras penas mientras daba una forma definitiva a su respuesta.
- Perdonad si mis horarios incomodan el orden de cosas que conocéis, mas vine aquí en busca de presentes para unos amigos y se me ha hecho tarde.
La justificación se hacía necesaria para que cualquier mortal, como el que pensaba tener delante, no empezase a extrañarse ante su actitud. No obstante sus ojos brillaron con una extraña y alegre fuerza interior.
Cedric - January 31, 2008 03:17 PM (GMT)
Una mano fue llevada al corazón, como si acabara de recibir una mortal estocada.
- Me matais al llamarme desconocido, yo que os he contado todo cuanto habeis osado preguntar. Aquel que vela por vuestra seguridad... y la de los demás transeúntes. Recordando el atropello de aquel joven mozuelo, soltó una risilla. Ya tan solo os queda llamarme vil y uraño estafador, y aún de este modo no conseguiriais clavar más profundo el puñal que anida en mi corazón.
Entonces llevado por el espectáculo, con sus últimas palabras tomó la mano de Sharede y la llevó hasta su pecho a la altura del corazón fingiendo someter el imaginario cuchillo a la presión de la dama. El gesto duró solo unos momentos, pero un tiempo que a los sentidos de un cainita recibiría mucha información: ¡El corazón de aquel supuesto mortal no latía!
Sharede d'Alençon - January 31, 2008 04:00 PM (GMT)
Sharede se soltó con expresión de sorpresa, la misma que lucía Cedric tras haber sujetado una mano fría como el hielo en aquella cálida noche de verano.
- Sois...
A Sharede parecía habérsele olvidado todo el discurso anterior. Ahora entendía la fuerza de aquella mirada, y probablemente él entendería que, efectivamente, las noches no las pasaba durmiendo.
- Bueno, veo que tenemos algo más en común.
Desconcertada tras haber pasado largo rato creyendo que había conseguido una conversación con un simple mortal, el paseo había quedado detenido.
Cedric - February 1, 2008 11:30 AM (GMT)
La reacción de la dama, así como la frialdad de su mano hicieron reaccionar al Ventrue. Que, con la experiencia de los años en la vida social, supo reaccionar mejor que Sharede, tomándola del brazo y reanudando el paseo. Si algo había que evitar era llamar la atención en sitios como aquel, rodeados de mortales... y a saber de qué más.
- Cualquiera diría que soy el primero con quien os encontrais, mi señora. Deberíais ser algo más cautelosa, nunca se sabe quien puede estar mirando.
Cédric dirigió una mirada tranquilizadora, a la vez que el gesto de su rostro se tornaba tan afable como hubiese sido posible, para calmar a su acompañante.
- Como había dicho... las noches parisinas están llenas de sorpresas, madmoiselle. Aunque debo decir que ésta es de las más gratas que he tenido últimamente.
Sharede d'Alençon - February 1, 2008 09:21 PM (GMT)
Sharede no pudo evitar que le hiciese gracia la cautela rozando la paranoia del vástago que le sujetaba el brazo con familiaridad, disimulando lo que no se había dicho. A ojos de un extraño seguían siendo dos paseantes puesto que ni siquiera ellos mismos, con la evidente experiencia, habían logrado entrever su naturaleza.
- Es curioso ver rostros nuevos- concedió con sencillez, refiriéndose obviamente a quienes compartían la maldición. Ahora que sabía que era un cainita la presunción de inocencia había acabado, como si pudiese esperarse cualquier cosa del actor tras la máscara.- Conozco a algunos de los vuestros.
Se arriesgaba a no acertar, pero con aquella apariencia, tendría que sorprenderla mucho para contradecirla.
Cedric - February 2, 2008 01:23 PM (GMT)
Aquella última expresión nunca era algo bueno. No. Alguien capaz de confundirse con otros por su semejanza era alguien pobre de alma, y de clase. Una expresión que aquel Ventrue de porte noble y mirada encantadora no permitiría sobre su persona. Pero no se enfadaría ni actuaría como un ser mezquino ante la ofensa, sino que intentaría rebatir las palabras de la dama con su oratoria. Su don.
Así que con la más sincera de las expresiones reflejada en su rostro y en sus poderosos ojos aceptó el envite y se dispuso a contraatacar.
- Querida Sharede, a unos momentos me llamais desconocido, y a otros decis conocerme por mi semejanza con otros de la estirpe. ¿No creeis que merezco la oportunidad de demostraros quién soy antes de recibir vuestros prejuicios sobre mi?
El teatro había dejado de ser el modo de expresión del caballero, que ahora se esmeraba en cautivar con su sincera palabrería a la dama.
- Hasta que no habeis notado el vacío eco de mi corazón, bien parecíais opinar distinto sobre lo que soy. Si tan dada a los prejuicios sois, quizá deberíais empezar con vos misma.
No había falta de respeto en su voz, tampoco rechazo. Simplemente el poder que da a uno la convicción de no ser uno más entre la sociedad.
Sharede d'Alençon - February 2, 2008 09:26 PM (GMT)
Sharede escuchó las palabras del Ventrue y una leve sonrisa se posó en sus labios, como si estuviese cosechando los frutos del tanteo acerca de la personalidad de su acompañante.
No le pareció mal aquella reacción, aunque siempre diplomática y distinguida, superponiendo como un oscuro velo su educación a sus sentimientos.
- Mi señor, me demostráis quién sois con cada una de las palabras que pronunciáis, cada gesto, cada observación, y no necesito saber acerca de vuestra estirpe para poder conoceros en gran medida. Pero espero que no neguéis por ello la influencia que puede tener la circunstancia en el individuo.
Era evidente que, de haber permanecido humano o de haber sido abrazado por un nosferatu, su realidad y probablemente su carácter habrían sido muy distintos.
- No obstante espero que no os hayáis ofendido por lo que no pretendía ser una ofensa. No llegué a pensar que podríais no tener aprecio por vuestros hermanos de sangre... pero es una posibilidad tan respetable como cualquier otra.
Ella misma constituía una excepción al término Lasombra.
Cedric - February 4, 2008 11:34 PM (GMT)
Aquel que pareciera tan sereno y decidido con el reciente descubrimiento de la condición de su acompañante, en su interior rebullía nervioso. Intentando pasar por alto el descubrimiento había errado al interpretar las palabras de la dama, y ahora debía ingeniarselas para salir del paso sin hacer el rídiculo. Pues lo que había creído era que se le comparaba con algún encantador truhán, y no que se le refería como parte de su clan. Pero se había dado cuenta a tiempo y podría remediarlo, pues cierto es que su educación era más de señor que de pícaro, más sus habilidades innatas reflejaban mejor el segundo papel.
De repente se detuvo situándose delante de Sharede y tomándola de ambas manos, mientras la observaba con pícara sonrisa y un extraño brillo en la mirada.
- No me ofenderé, con una condición. Un relámpago zigzagueante y divertido cruzó los ojos del Ventrue. Vos tampoco podreis hacerlo cuando os confese mi pecado.
Sharede d'Alençon - February 4, 2008 11:57 PM (GMT)
Con el Ventrue cortándole el camino y tomando sus manos entre las suyas, Sharede se sintió confusa; más, al escuchar una frase acerca de cierto pecado. Fue tan solo un instante, pues al siguiente Sharede descubría en los ojos de Cedric un brillo teatral y pícaro que preludiaba alguna broma. Se mantuvo a la expectativa mientras le animaba a continuar.
- Si hablamos de pecados no me podéis pedir que no me ofenda antes de tiempo- replicó ella, con cierta ironía-. Pero intentaré entenderos.
Cedric - February 5, 2008 07:36 PM (GMT)
La atención se había desviado hacia otro tema. Ya había ganado algo. Ahora tocaba improvisar algo que le hiciera quedar bien a ojos de la dama. De repente una idea cruzó su mente, y sin saber el resultado que obtendría, más si que se iba a divertir, decidió llevarla a cabo.
Tomando una apariencia sincera y seria, digna del que lleva la vida actuando de tal forma, habló.
- Llevaba mucho tiempo observandoos antes de cruzar mi mirada con vos. Y debo decir que ya sabía quien erais antes de interrumpir vuestro paseo. De hecho no pretendía hacerlo pero... Silencio. Miradas cruzadas. No pude contenerme. Deseaba conoceros.
Las esmeraldas siguieron fijas en los ojos de Sharede, esperando una respuesta.
Sharede d'Alençon - February 6, 2008 04:56 PM (GMT)
Sharede frunció el ceño, desconcertada, y durante un momento buscó la broma, pero el Ventrue parecía formalmente sincero. Quizás demasiado.
Aquel discurso le había traído a su mente a Octavio, y motivó una leve mueca de incomodidad mientras la cainita buscaba cómo responder a algo que no se esperaba, pero que guardaba semejanza con algunos momentos de su pasado que no quería revivir.
- Mucho tiempo para uno de los nuestros puede ser tanto...
Le extrañaba que Cedric hubiese podido mover tan bien los hilos como para hacer parecer que todo era una casualidad, y después romper la ilusión sin que le presionase. Pero el empeño que había tenido en seguir hablando con ella después de lo que había sido tan solo un tropezón encajaba. Sharede sólo quería saber porqué tal deseo perturbaba la tranquilidad de su interlocutor, y cómo sabía su identidad. Ella no era nadie especial ni reconocido.
- ¿Dónde me habíais visto?
Las posibilidades eran pocas, si sabía quién era. No solía ir por las calles pregonando su nombre o su clan.
Cedric - February 6, 2008 06:02 PM (GMT)
En unos instantes el rostro del Ventrue se dulcificó. No había esperado semejante reacción en la religiosa dama. Las cosas iban de mal en peor. Se maldijo interiormente por ello, pero la seriedad en su rostro desapareció por completo.
- Creo que serán dos los pecados que debereis perdonarme, mi señora. El engaño y la vanidad. Pues bien he de decir que no esperaba tal reacción por mis palabras, que no han sido más que el intento de un estúpido juego.
Cédric soltó las manos de la dama por si la incomodidad se debía al tacto.
- Lamento muchisimo el agravio que os haya podido ocasionar. Si hay algo en mi mano que pueda redimirme decidlo, e intentaré concedéroslo.
En un último arranque de sinceridad, y sonriendo mientras hablaba para romper la tensión, añadió unas palabras mientras inconscientemente realizaba el inocente gesto de rascarse detrás de la cabeza.
- La verdad es que si os hubiera visto antes, mi bocaza no hubiera sido capaz de mantener el silencio.
Sharede d'Alençon - February 6, 2008 07:51 PM (GMT)
Tras las últimas palabras de Cedric, el desconcierto alcanzó su punto álgido. Le había dado tantas vueltas al asunto que la Lasombra ya no sabía qué tomarse por verdad o por mentira de todo lo que había escuchado. Sus manos se mantuvieron inertes en el aire durante un instante como expresando esa duda, antes de caer a ambos lados, retomando su posición natural.
Finalmente Sharede alcanzó a reaccionar.
- Creo que... será mejor así- titubeó en referencia al hecho de que fuese la primera vez que se veían.
La cainita no sabía qué pensar de su interlocutor, aunque el arranque de lo que esperaba que fuese sinceridad la había desarmado; al menos, la malicia era compensada con ciertas dosis de sentido común y buena voluntad... claro que tampoco le había dejado otra escapatoria.
- Me conformaré con que no sigáis pecando-. Parecía una petición sencilla, pero seguirla minuciosamente le traería a cualquiera serios quebraderos de cabeza- No me conformo con poco, pues parece fácil pero todos nos alimentamos de pecados... y el engaño es el más extendido.
Y siguiendo con el pequeño "castigo", Sharede habló una última vez, ya con la seguridad bien afianzada en el dulce tono de su voz.
- En honor a eso, ¿por qué no me contáis alguna verdad sobre vos?
Las miradas se volvieron a cruzar, y la de ella había vuelto a la calma.
Cedric - February 6, 2008 08:19 PM (GMT)
Con la reciente mirada, el brillo de picardía volvió a asomar en los ojos brujos del Ventrue. Se había salido con la suya. Había estado al borde del Abismo, pero finalmente había caído sobre el lado bueno, en lugar de precipitarse hacia el vacío.
Con el dulce sabor de la victoria en los labios, y el pensamiento de que la vida social jamás lo dejaría impasible, con escenas como ésta, las siguientes palabras que brotaron de Cédric poseían la más carismática de las cadencias.
- ¿La verdad, decis? En estos tiempos en que la mayor de las falsedades puede resultar a ciertos ojos mejor que la más pura verdad es extraño que la busqueis. Quizá sea vuestra fe la que os dicte el camino. Pero por experiencia, la verdad muchas veces puede ser, cuanto menos, aburrida, y a veces incluso mortal. Pero como he jurado intentar redimirme, y soy hombre de palabra haré un esfuerzo por complaceros.
Lentamente el Ventue se situó nuevamente al lado de su acompañante, y con un gesto cortés le ofreció el brazo para seguir paseando.
- Mi verdad más absoluta en estos momentos es la necesidad de hacer algo grande, algo que quede marcado en la historia. Os preguntareis por qué no dedico a ello mis energías si ese es mi cometido. Y la única justificación que puedo daros es que gusto de la vida social, del intercambio entre la gente, y es algo que he visto perder demasiadas veces a la gente que asciende en el poder. Algo que en cierto modo no deseo para mi... Pero... ¿Y qué me decis de vos?
Sharede d'Alençon - February 8, 2008 11:48 PM (GMT)
- El proceso por el cual se consigue la verdad es fascinante- replicó ella, sin estar de acuerdo con su parte de su exposición-, y ello hace que cuando se consigue algún atisbo de la meta, la satisfacción y la plenitud sean grandes.
Después le miró con un brillo de astucia en sus ojos relucientesy oscuros, como dos brasas ardiendo. No había pasado por alto la última pregunta.
- Incluso vos, tildándola de aburrida, buscáis saber verdades sobre mí. Es la condición humana la que pretende salir de su ignorancia continuamente, y esto nos permite acercarnos al conocimiento de nosotros mismos y de lo que nos rodea, e incluso al conocimiento de Dios.
Sharede prosiguió, pensando con rapidez.
- Precisamente cuando se trata de poder el peligro acecha en cada palabra, pero yo os ofrezco una conversación libre de suspicacias que sólo podrían nacer a raíz de la ausencia de sinceridad.
La sonrisa dulcificó sus palabras, haciéndola cercana.
- Sois dueño de una contradicción que puede resolverse, ya que no es únicamente a través del juego político como se pueden hacer grandes cosas.- Y ahora venía ella- ... A lo largo de mucho tiempo estuve en posesión de una amarga duda sobre lo que hacía en este mundo de oscuridad y penitencia, pero ahora sé que la penitencia es en cierta medida un regalo que me permite reflexionar y corregir mis errores, y también extender Su palabra a oídos incrédulos. Por eso sigo Su voluntad incluso cuando otros han decidido que es más fácil rendirse.
Cedric - February 12, 2008 05:22 PM (GMT)
Todas las palabras de la dama fueron escuchadas con igual atención. Todos los sentidos del Ventrue se posaban afables sobre Sharede escuchando, observando y sintiendo todo lo que de ella se desprendía.
- Vuestra voluntad es ferrea, al igual que vuestra alma. Y seguis un camino que creeis correcto con suma religiosidad. Lo encuentro realmente fascinante, más debo decir que no lo comparto, pues otros son mis principios. Silencio mientras eleva la mirada al cielo unos segundos. La presencia de un ser todopoderoso, que todo lo sabe y todo lo dispone, no es algo en que me guste pensar. Pues aunque en cierto modo creo en el destino saber que hay alguien que marca mis pasos no resulta de mi agrado. Prefiero pensar que soy yo el único que puede afectar a mi existencia con mis acciones y mis decisiones.
Los ojos volvieron a cruzarse, y con ellos una encantadora sonrisa.
- Debe resultar dificil mantener unas creencias como las vuestras, en compañía de tan diversos seres como hay en París. Pues aunque algunos puedan se rpartidarios de la religión... creo que no son muchos los que le profesan una verdadera fe. Y por eso, debo deciros con total sinceridad que os admiro.
Sharede d'Alençon - February 14, 2008 02:24 AM (GMT)
La mirada de la cainita se trabó con el suelo y quedó prendida de las piedras y la tierra por las que caminaban mientras su dueña permanecía un rato en silencio; tanto, que Cédric tan acostumbrado a las lides sociales y a los discursos casi lo tomó como un signo de ofensa si no fuese porque Sharede terminó por hablar, en voz baja.
- No me sorprende vuestra filosofía. Es complicado de entender la libertad que se nos confiere y a la vez admitir el advenimiento del Juicio Final, y de la omnipotencia del Padre. Es tan sencillo abrir los ojos y sólo ver nuestros propios esfuerzos, y pensar que son ellos los que construyen todo cuanto tenemos y cuanto valemos, que muchos creen lo que vos.
Sharede calló, y casi se vio tentada a sonreír al pensar en cómo habría reaccionado años atrás, cuando aún la incomprensión se resolvía con intolerancia.
- Pero en realidad eso no importa, lo que deba llegar llegará, ¿no es cierto?- y esta vez sí miró a su acompañante- Yo puedo perder la fe y vos encontrarla.
Era un pensamiento curioso en el que se recreó unos instantes, sin desear que aquello pasase pero sin poder estar segura de lo que el destino les deparaba.
Cedric - February 14, 2008 05:27 PM (GMT)
Por unos momentos el Ventrue pensó en lo paradójico de las palabras de Sharede para luego responder con total sinceridad, tanto en su voz como en su mirada.
- ¿Si tal cosa ocurriera, sería entonces mi deber llevaros por el buen camino? Si es así, prometo hacerlo, más espero que nunca ocurra pues un hecho capaz de haceros perder la fe sería algo que sin duda os provocaría un gran sufrimiento. Y aunque recién nos estamos conociendo no os deseo tal cosa, ni ahora, ni nunca.
Entonces una duda asomó a los ojos del truán. Por unos momentos pareció que se callaría y la absorvería para dejarla perdida en algún recóndito lugar de su mente, pero finalmente la curiosidad pudo más que el pudor.
- ¿Creeis que algo podría haceros perder el camino?
Sharede d'Alençon - February 21, 2008 05:39 AM (GMT)
Sharede sonrió cálidamente. Sabía reconocer una verdad cuando la veía, y aunque la buena voluntad se la llevase el viento cuando era puesta a prueba... no podía pedir más de alguien a quien acababa de conocer; esperaba no tener que hacerlo.
- Sí, ese sería vuestro deber- afirmó con serenidad- igual que lo es el de todo creyente. Yo misma intentaré que encontréis lo que decís que no tenéis, y no perderé nada por el camino.
Su firmeza parecía incorruptible, era una muralla enorme sin una sola fisura. ¿Qué podría quebrarla?
- Tras todos estos años de oscuridad...- su melodiosa voz sonó desgarradoramente melancólica por un momento.- Nada podría hacerme perder mi camino, pues aunque me aparten de él, encontraré otro que lleve al mismo destino.
Sharede miró a los ojos al Ventrue, y de nuevo la cálida oscuridad envolvió aquellas esmeraldas.
- Conocer lo que puede vencerme significaría haber sido vencida de antemano.
Sonrió para aligerar el peso de sus palabras, mas ahora había llegado el momento de partir. ¿Qué pasaría cuando los recuerdos pesasen demasiado?
- Espero que nuestros caminos se vuelvan a cruzar, monsieur. De momento debo seguir el mío y vos el vuestro, y si algún día necesitáis consejo pues sentís que vuestros pasos os están encaminando hacia el lugar equivocado... visitad la Abadía de Saint Germain des-près y preguntad por mí.
Una grácil reverencia. Eso fue todo antes de que ella diese media vuelta.
FDI: Siento haber tardado -.-