View Full Version: Siguiendo un Sueño

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Title: Siguiendo un Sueño
Description: 28-6-1226


Sabudal Al Mohamed - January 21, 2008 06:23 PM (GMT)
Sí. ¿Creen que podía quedarme tan tranquilo después de ese maldito sueño? Nunca. Nunca. Así que aquí estaba.

En el Mercado, caminando como si antes hubiera estado ahí, y es que a parte de las gentes que deambulaban, del calor de la mañana que en el sueño era de mediodía, y esas cosas menores, todo era igual: cada puesto en su lugar, y hasta alguna cara se me hacía conocida.

Bueno, no, seamos sinceros: todos los parisinos se me hacían enfermamente iguales, y se me hacía como estar viendo la misma cara en todos los cuerpos: cuerpo de mujer, de niño, de hombre, de perro... este... bueno.

Y me dirigí al mercado del supuesto Mohamed, esperando que el sueño no fuera una trampa o algo.

Evento - January 23, 2008 03:27 PM (GMT)
La tienda del árabe era pobre: cuatro pilares puestos sobre la tierra sostenían una sábada alta que protegía del sol; en el suelo, sobre otra sábana, infinidad de cachibaches y el mismo árabe, sentado frente a ellos mirándolos como si fuera la primera vez.

Sabudal Al Mohamed - January 26, 2008 01:29 PM (GMT)
Me acerco, y lo saludo a la manera árabe, y luego me siento frente a él, teniendo los objetos en medio de nosotros. Los miro con curiosidad, e intento encontrar alguna resonancia mágica en ellos. [Percepción+Consciencia]

-Hola, buen hombre. No hay muchos árabes en estas tierras, ciertamente. ¿Hace mucho dejastéis las tierras del desierto?

Había una familiar cordialidad entre todo los que dejan probablemente para siempre, sus tierras.

Evento - January 29, 2008 03:33 PM (GMT)
El árabe sonrió.

-Ciertamente no los hay, y los que hay suelen ser muy desesperados.

-Mi nombre es Abdul-Salam.

Dijo haciendo algún movimiento con la mano mientras hablaba.

-Y sí, hace mucho tiempo; dos años al menos. ¿Y vos, qué hacéis tan lejos de las tierras Sagradas?

Sabudal Al Mohamed - February 5, 2008 01:46 AM (GMT)
-Y el mío es Sabudal Al Mohamed, hermano.

Ciertamente estoy emocionado; un árabe en tierras extranjeras, lejos de la guerra continua, sometido a maltratos como los que él mismo había tenido que soportar días atrás, y los que había visto en el futuro cercano de aquel buen hombre en medio de un sueño.

Sonrío contento de verle, y en su rostro moreno recorro paisajes humanos que sabe Alhá cuándo volveré a ver; huelo en sus mercancías aquel polvo que tanto quiero, y en su orgullosa mirada veo mis ojos que también son orgullosos.

¡Oh tierra mía, que te alejas como un sueño, y me prometes el regreso con entusiastas mensajes!

Bajo la voz, y miro al cielo devotamente, casi fanáticamente.

-Tengo una misión qué cumplir; una aldea, de donde provengo, Ar-Musharef, necesita algo que yo debo conseguir. Por eso estoy aquí.

No soy el más hábil del mundo diciendo las cosas sutilmente, pero sé que en este momento debo hacer un alto en el camino.

-Dos años es mucho tiempo. ¿Aún debéis permanecer más tiempo en tierras de los no-creyentes?

Evento - February 6, 2008 06:05 PM (GMT)
Los ojos del árabe se abrieron con curiosidad; las labores de los eviados de Alhá eran siempre poderosas y santas, y ellos, los exiliados, ayudaban aunque supieran que nunca más habrían de regresar a sus tierras. Y esto era así, en efecto. Abdul-Salam sabía que nunca regresaría a sus tierras del desierto, pero al ser esto voluntad divina, no se sentía tan compungido como podría esperarse en otra circunstancia.

-Mucho más, Sabudal. Nunca regresaré.

En su voz había sin embargo mucha tristeza, pero había ese tono de decisión que tan sólo pueden tener los que creen en un bien más allá de este mundo.

-Pero decidme, ¿qué buscas? Acaso yo pueda ayudaros, pues conozco algo sobre esta ciudad.

Sabudal Al Mohamed - February 8, 2008 08:05 PM (GMT)
La tristeza que había en los ojos de mi hermano de tierra, adorador de Alhá, se pasa a mis propios ojos. Nunca regresar. ¿Sería que a él tuviera que pasarle el mismo destino? ¿Sería que tuviera que permanecer por siempre encerrado en aquella tierra de paganos, soportando humillaciones y venganzas contra algo que era superior a todos ellos, durante el resto de su vida? ¿Qué habría pasado en la vida de aquel hombre que decía con esa seguridad que nunca regresaría?

No lo voy a preguntar; soy un insulso, pero por supuesto no un desalmado.

-Busco... en realidad no lo sé.

Tuerzo un poco mis ojos, buscando alguna manera de decirlo.

-Debe ser una vasija, sin duda. O un anillo, o pieza de metal pequeña, aunque inicialmente debía ser una vasija...

"Mierda, voy a volver loco a este pobre hombre". -En realidad busco algo que hubiera llegado hace no mucho, unos seis meses, de tierras árabes. ¿Sabéis algo?

Evento - February 10, 2008 05:16 AM (GMT)
El árabe miró al suelo, pensativo. Ciertamente muchas cosas llegaban últimamente; baratijas principalmente, traídas desde sus tierras por los saqueadores cruzados, esperando obtener con ello mucho dinero. La mayor parte del tiempo un pedazo de tela que entre los nobles occidentales era de mucho valor, en sus tierras era simplemente un pedazo de tela; lo mismo sucedía con casi todo: vasijas, dagas, piezas de orfebrería barata, pergaminos.

Sin embargo hacía unos tres meses...

Después de un largo silencio, el árabe asintió con gravedad.

-Lo recuerdo bien; un cruzado llegó hace unos tres meses con un sin fin de objetos, traídos de sus saqueos seguramente.

Un matiz de rabia que no intentó esconder, asomó en la voz del árabe.

-Casi todo era basura de poco valor, pero había un par de cosas que valían muchos: una de ellas era una fina empuñadura con la hoja quebrada de una daga; por las inscripciones, la reconocí como la que había sido el arma del Visir Musharaf, en la época en la que yo vivía en Shisara. La otra era un pergamino con escrituras sagradas.

-Sin embargo yo no las adquirí. Un miembro del clero, de una pequeña abadía situada en la Vile, compró todo el cargamento. Allí había, si mal no recuerdo, unas dos o tres vasijas, y algún anillo. Allí debe estar lo que necesitas.

Sabudal Al Mohamed - February 11, 2008 07:32 PM (GMT)
Por fin. Me siento apenado por el buen hombre, pero poco puedo hacer por él. Ha tomado la decisión de permanecer en París, o por el contrario, algo le obliga a permanecer aquí. Si tan sólo pudiese decirme, yo le ayudaría, en la medida de los posible.

-Le agradezco mucho, hermano. Alá lo recompensará, y yo también, por su gesto caritativo.

Me doblo, en gesto de agradecimiento.

-Pero antes de irme hay dos cosas más que usted puede decirme: el nombre del maldito cristiano, y qué es lo que le impide salir de aquí. Dígamelo si cree que puedo ayudarle, y le prometo que como hombre de fe que soy, le ayudaré.


ASí es, soy un maldito fanático.-

Evento - February 14, 2008 06:24 AM (GMT)
El árabe lo pensó poco, realmente.

-El eclesiástico se llama, según recuerdo, Samuel Vito.

Lo otro era... más complicado. No podía revelarlo. No de ese modo. Sacó un pedazo de cuero, y con un carbón que se encontraba cerca, escribió sobre él, mirando un par de veces sobre su hombro.

Luego, doblándolo, se lo entregó.

Se inclinó, con reverencia, agradeciéndole a Sabudal.

-Ala os acompañe y os bendiga, Oculto.

Así era. Lo sabía y lo respetaba.




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