Title: En el taller - Segunda parte
Description: 2-7-1226
Sabudal Al Mohamed - January 21, 2008 06:18 PM (GMT)
Dos días habían pasado. Mierda, mierda, mierda, era lo que continuamente habitaba mi mente. ¿Qué más podría pensar, dadas las circunstancias? Hacía mentalmente mis lavativas diarias, pensando en Alhlá y pidiendo su perdón por no poder agradecerle como se debía, por no poder hacer mis libaciones con la magia ritual que invoclucraba su santa presencia.
Pero eso era culpa del tal Marcos, anciano demoníaco.
Y sin embargo no lo odiaba. Inmóvil, mudo, tenía que verlo día a día:
Se levantaba temprano, antes de que yo abriera los ojos; los golpes de sus martillos terminaban por sacarme del ensueño. Ver cómo a cada golpe de fragua algún pedazo oxidado de hierro tomaba forma, forma de herramienta, de olla de cocina, de machete, me enternecía.
Porque en su mirada cansada no se adivinaba deseo de lucro, sino fanatismo. Yo me reconocía en su mirada.
Veía trazarlo símbolos arcanos en cada pieza de metal; lo veía mirarme de soslayo, mientras se limpiaba las manos de carbón. Veía su piel bronce claro a la luz de las llamas; veía cómo, como un niño, atendía a los campesinos o vecinos que acudían atraídos por la curiosidad, previo ocultamiento de mí, que era como estatua.
Y esas cosas. Ya. Sï, había aprendido y no volvería a insultarlo.
Marcos Valverde - January 23, 2008 03:24 PM (GMT)
Cuando el tiempo se cumplió, Marcos se acercó al jovencito con aire cansado. Si volvía a equivocarse, no lo castigaría de ese modo, no. Sería algo mucho más terrible, algo que lamentaría lo que quedara de su existencia: jamás intentaría tocar El tema con él.
Extrajo una bolsita de cuero de su bolsillo, y sacando un polvillo metálico con las puntas de sus dedos, lo vertió en la lengua del árabe, esperando.
Sabudal Al Mohamed - January 26, 2008 01:33 PM (GMT)
¡Por fin! ¡Mi lengua se veía libre de ataduras! Intenté una palabra cualquiera, al azar, como por probar, y la que me salió fue
-Cerdo
Hacía tanto que no hablaba, que pronunciar esa palabra se me hizo extremadamente difícil; después seguí con otras más simples. "pero", "demencia" y así por el estilo, hasta que sentí que se movía con total libertad esta lengua mía que tanto quiero.
-Bien, señor Marcos. Le pido que me excuse si en algún momento lo ofendí. No era mi intención.
Claro que tenía rabia; se me notaba a leguas, pero era capaz de aceptar cuando me equivocaba, y hay con quienes no es posible gastar cierto tipo de bromas porque te convierten en sapo o te secan la lengua. Y esta vez me había equivocado; yo creo que eso era lo que me daba tanta rabia.
Marcos Valverde - January 29, 2008 03:44 PM (GMT)
-Eso esperaba.
La silla liberó a Sabudal, y el anciano se sentó justo como hace dos noches, tranquilo, mirándolo sobre la mesa.
-Ahora cuénteme... ¿quiere algo de comer o beber?
Ciertamente tenía muchas cosas que hablar con el árabe, pero necesitaba que estuviera tan tranquilo y sereno como pudiera; no podía permitirse el lujo de desperdiciar palabras mientras el otro sólo pensaba en una hogaza de pan. Ciertamente aquella pregujnta no era por cortesía o compasión, auqnue Sabudal entendiera lo contrario.
Sabudal Al Mohamed - February 5, 2008 03:39 AM (GMT)
Niego rotundamente con la cabeza; claramente estoy mintiendo, pero no porque no quiera que el tipo me vea pedirle algo, sino porque si me pongo a comer y a beber perderé la oportunidad. Algo de sacrificio nunca está de más, y el sacrificio cuando se hace por la gloria de Alhá está bien recompensado.
-No, pero se lo agradezco, ... este... señor.
"Que ancianito tan precioso". Pienso sonriendo abiertamente.
-Y bien, que lo he visto trabajar incansablemente durante dos días, y golpear metales y esas cosas; lo he visto atender gente que viene y que va, campesinos, estudiantes, artesanos... y bueno, ¿es que me va a ofrecer trabajo?
Sonrío astutamente.
-Porque si es eso, le aseguro que no hace falta lo de la silla y la lengua y eso, porque lo ando buscando de todos modos.
Marcos Valverde - February 6, 2008 06:36 PM (GMT)
Marcos no pudo ocultar una sonrisa. Cruzando sus brazos sobre el pecho, estuvo un largo rato mirando en silencio al árabe.
-No, no quería ofrecerle trabajo. O no al menos como usted lo piensa.
Y el silencio llegó de nuevo al taller; Marcos miraba con gesto ceñudo al árabe, miraba sus ojos y permanecía en silencio y quieto, como una estatua; pero en realidad lo que hacía era pensar. Nunca había sido muy bueno para decir las cosas sutilmente, y estaba seguro de que en este caso necesitaría serlo. ¿Cuándo antes había estado en una situación similar con un hechicero tan exótico como un batini? Sin duda era mucho más sencillo que tratar con un Portavoz de los Espíritus, pero en demasía más complicado si se comparaba con los herméticos.
-¿Qué piensa usted de su iluminación mágica? ¿Cuál es su fin, su sueño con ella?
Sabudal Al Mohamed - February 7, 2008 04:39 AM (GMT)
Esa es ciertamente una pregunta muy complicada; a diferencia de muchos de mis hermanos de los años anteriores, según me contó mi maestro, nunca tuvimos los de nuestra generación la oportunidad de pasar largos meses meditando sobre los misterios que Alhá tenía preparados en nuestros futuros, porque teníamos simplemente que dedicarnos a cumplir su más próxima exigencia: luchar contra el mal cristiano adentrándose en nuestras tierras.
Pero sí había pensado en esas cosas; no todo lo bien que me hubiera gustado... Pero bueno, mi rostro se mostró gris por un momento, antes de retornar a su normal felicidad, pero ese gris fue producido por el desengaño de saber que no tendría trabajo.
"Mierda; es en serio que lo estoy buscando".
-Pues... ¿quiere la versión larga o quiere la corta venerable anciano?
Ojalá prefiera la corta; hablar de estas cosas suele traerme un poco de mal humor.
Marcos Valverde - February 8, 2008 08:00 PM (GMT)
El Lento crepitar del fuego en los calderos, no hacía más que aumentar aquella sensación de vibración esencial que bailaba en los ojos del anciano. La paciencia que se veía en su mirada no podía ser destruida por muchas cosas, aunque el mismo árabe lo había hecho dos días antes.
Eso no volvería a suceder.
-La larga, por supuesto.
Dijo en su acento mediterráneo, mirando con seriedad al Ahl-i-Batín.
Sabudal Al Mohamed - February 8, 2008 08:13 PM (GMT)
Sabudal suspira. Hablar sobre su fé siempre me causaba problemas; sabía que en esta ocasión no sería así, pero tenía un funesto presentimiento.
-Mi iluminación proviene de un único lugar. Único, creo que es la palabra adecuada. Lejos allá donde los demás hombres no alcanzan a comprender es que está lo que nos marca a los batini para siempre: la comprensión del Uno, de la Unidad más sagrada, de las mentiras en las diferencias y en las facetas de la realidad. El Espacio no Existe, los Objetivos diferentes no existen, son simples engaños y falacias; sólo aquellos que tenemos la mente pura podemos comprender que todo proviene y vive, siempre, en un Único lugar.
Esa es la introducción. Se supone que eso es lo que todos conocen sobre nosotros, pero no conocen nada en realidad.
-La Unidad la da el Úno, Alhá. Todo lo que yo hago, todo lo que los batini hacemos, es su voluntad. Muchas veces no logramos percibir el fin de nuestras acciones, pero eso sería ser tan pretenciosos como... bueno, sería ser pretenciosos. Y no lo somos. Comprendemos nuestras limitaciones, pero buscamos siempre esa perfección que al resto le es tan esquiva; vamos detrás de la Unidad, detrás de la abolición de las Ilusiones, y lo hacemos de la Mano de Alhá.
-Mi sueño es el del Uno; mi Iluminación le pertenece a él. Así es.
Marcos Valverde - February 8, 2008 08:19 PM (GMT)
Justo como pensaba, así había sido la respuesta del árabe. Tan atados a sus creencias como las Voces Mesiánicas, constituían un peligro para los Durmientes, porque se volvían fanáticos y asesinaban o dañaban por una simple creencia, que resultaba ser casi siempre falsa.
-Conozco poco de vosotros, dijo más para sí mismo que para Sabudal, pero pronto recuperó la idea que quería que el árabe compartiera con él.
-¿Qué piensa de los Durmientes?
Sabudal Al Mohamed - February 8, 2008 08:36 PM (GMT)
"¿Qué es esto? ¿Este anciano se piensa que el que ya no le diga barbitas, arrugas inmortales, o lo que sea, significa que me puede atocigar de preguntas de esa manera tan maleducada?"
Suspiro de nuevo. No estoy a gusto. De hecho, en la primera oportunidad, me largaré y recordaré esa cara arrugada para lanzarle una piedra la próxima vez que lo vea.
-Son eso, Durmientes. Nosotros los protegemos y los cuidamos, aunque sean ignorantes y bestiales. Los queremos. ¿Es eso lo que quería saber?
Lejos de haber la continua muestra fogosa en mi voz, hay un poco de rabia mal contenida.
Marcos Valverde - February 8, 2008 08:42 PM (GMT)
Finalmente, Marcos sonrió.
-Así es, eso es lo que deseaba saber.
Se pone de pie, y camina hasta la ventana, donde se ven algunas personas pasando, con una carga gigantesca sobre sus hombros: el hambre, la desesperanza, la frialdad de un dios que se resiste a escuchar sus suplicas aunque sean hechas con todo el amor y devoción de que es capaz la magnánima alma humana.
-Yo pertenezco a una tradición mística que hace mucho tiempo separó su rumbo de las otras. Y lo hizo no tanto por su magia, sino por sus ideas sobre lo que es bueno para las gentes que hay afuera. Los Magos son embusteros y se consumen fácilmente por el hubris, olvidando la responsabilidad que tienen con sus hermanos menos afortunados.
Se giró hacia Sabudal y lo invitó a mirar junto a él a ese mar de seres insignificantes y melancólicos.
-Sus espaldas caen bajo el yugo de trabajos inhumanos; tienen diez hijos pero sólo sobreviven dos, si son afortunados. Aguantan hambre como si fueran animales, ¿y qué hacen los herméticos, o los cristianos, para ayudarles? Predican sobre la bondad y la caridad, pero un mendrugo de pan no ayuda a nadie más allá de un par de horas. Nosotros vamos más lejos.
MIró a los ojos del árabe; en los de Marcos había una extraña devoción.
-¿Desea seguir escuchando, o desea partir de mi hogar?
Sabudal Al Mohamed - February 11, 2008 07:41 PM (GMT)
Ahora entendía mejor; con una mirada renovada, mis ojos se fijan en el semblante anciano y cansado de Marcos Valverde, y en la euforia de su voz. Es peligroso el hilo de sus palabras, pero no está totalmente loco. Hay cosas que atentan directamente contra su manera de vivir la vida, y claro está, si sus hermanos más extremos lo escucharan, seguramente lo matarían allí mismo, donde estaba.
Pero yo soy más joven, y aunque fanático, doy más oportunidad a los otros... siempre y cuando no sean cristianos. Y este tipo fue muy hábil al mencionarlos. La curiosidad y la necesidad de practicar la Misericorida de Alá me dominan.
-Continúe, por favor, Anciano de las Barbas Blancas.
Marcos Valverde - February 14, 2008 06:28 AM (GMT)
El anciano sonrió, satisfecho, e inclinándose hacia Sabudal, comenzó a susurrarle, y le susurró por largos minutos, tal vez incluso horas; el anciano no se movió ni un ápice mientras hablaba, excepto para enfatizar algún punto con un movimiento de la mano.
Cuando terminó de decirle lo que tenía qué, se hizo para atrás y lo observó sonriente y satisfecho.
-Si quiere, dígame algo ahora mismo. Si no, vuelva cuando tenga algo que decirme. Lo estaré esperando.
Y con su paso cansado, el que tomaba siempre que regresaba a su hogar, se sentó de nuevo sobre la mesa, sirviéndose un nuevo vaso de agua.
FDI: Te he mandado por privado lo que le dice.