View Full Version: En brazos del Destino

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Title: En brazos del Destino
Description: 21-06-1226


Sharede d'Alençon - January 18, 2008 06:34 AM (GMT)
Necesitaba despejarse y pensar. Marchar si hacía falta al otro extremo de la ciudad para ver las cosas más claras, y estar sola. Por primera vez le agobiaba la idea de quedarse en Saint Germain, con el ambiente opresivo que parecía flotar entre sus cuatro muros tras saber lo que Máximo tenía en mente.
No se sentía con fuerzas de andar, y tomó una de las carrozas como excepción... algo que habría sorprendido a cualquiera que la conociese.

En el diminuto interior de madera negra, la oscuridad le impedía ver sus propias manos sobre su regazo; escuchar entretanto los cascos de los caballos inexplicablemente serenaba su ánimo.

Una pálida mano apartó el cortinaje para contemplar el paisaje nocturno.

Evento - January 18, 2008 03:34 PM (GMT)
Y cual el telón de un teatro, al correr las cortinas Sharede contempló un espectáculo que no dejaría indiferente a nadie.

Un grupo de hombres armados montaban con premura a sus caballos y salían al galope. Y al pasar al lado del carruaje desvelaron un nuevo escenario, como si de una consecución de telones hubiera ocurrido.

Una lujosa carroza aparecía desvencijada. Con duros golpes en su estructura y las ruedas, que rotas parecían incapaces de volver a rodar. La sangre de varios cuerpos cubría el escenario. Desde la hierba del suelo hasta la misma carroza y los cuerpos que alrededor de ella se encontraban. Una imagen desoladora. Los caballos permanecían convulsos con la perdida de sus últimas energías por sendos tajos en la garganta. El conductor había sufrido peor suerte aún, pues el cuerpo resultaba claramente visible, más la cabeza parecía haber desaparecido de un feo tajo que le cercenara el cuello. Un par de supuestos vigías gemían en el suelo suplicando la muerte, pues a uno le faltaban las manos y con los muñones sanguinolentos se esforzaba en tapar los vacíos huecos que quedaban donde antes estuviera su mirada. El otro, sujetándose las tripas, intentándo contener el fluido vital que irremediablemente parecía destinado a regar los pastos del lugar. Ambos, heridos mortalmente, no tardarían en fallecer, más el tiempo de espera hasta que eso sucediera sería de la más bestial de las agonías.
Entre toda aquella carnicería un cuerpo tambaleante consiguió llegar al carruaje de la Lasombra, y con un gemido desplomarse contra la puerta de la dama. El llanto se acumulaba a los pies del oscuro carro procedente de St. Germain. Una súplica, que ahogada por el dolor no llegaba clara a los oídos de la religiosa.

Sharede d'Alençon - January 18, 2008 05:12 PM (GMT)
Como si el cochero conociese bien las intenciones de la lasombra al ver lo que estaba ocurriendo, aminoró la marcha considerablemente y se detuvo frente al accidentado convoy otorgando un rayo de esperanza a quien se había arrastrado hasta allí.

La mirada de Sharede quedó congelada de espanto durante breves instantes, analizando lo que parecía la puesta en escena de alguna macabra emboscada.
Cualquier otro vástago hubiese ordenado al instante agilizar la marcha, ya fuese por temor o por indiferencia, pero en este caso, la portezuela salió despedida con un crujido molesto de bisagras y la lasombra saltó al suelo para asistir al caído.

- ¿Qué ha ocurrido?- inquirió mientras comprobaba sus heridas.

Evento - January 18, 2008 05:48 PM (GMT)
Cuando Sharede salió de su carruaje, pudo ver como lo que había gimoteando en el suelo era una mujer. Por sus atuendos parecía una matrona, y al investigarla pudo ver que de su estómago brotaba un río de sangre cálida. La herida acabaría por matarla, pero antes, al igual que los soldados que aún se mantenían vivos, agonizaría durante un rato hasta perder la última gota de vida.
Al ver que alguien la asistía, la desesperada mujer se agarró a Sharede con las manos ensangrentadas, descuidando por un momento la herida que tenía en el abdomen. Y con un fino hilo de voz, entrecortado por gemidos de dolor susurró:

- El niño... se lo han llevado... Un ésputo de sangre salió de boca de la mujer. Han secuestrado... al Conde... Roberto... de Artois... La sangre manaba cada vez con menor fluidez, y la palidez mortecina de la matrona indicaba que la muerte venía a buscarla, despertada por los gemidos que cada vez eran más frecuentes entre sus palabras. No debeis dejar que se lo lleven... por... favor... Es el... hermano del... Delfín.

Entonces debido al gran esfuerzo de hablar, la mujer cayó inconsciente, en busca del sueño eterno, para evitar la agonía de los dolorosos quejídos que aún la acompañarían durante un tiempo en los brazos de morfeo.

Sharede d'Alençon - January 18, 2008 08:10 PM (GMT)
El olor de la sangre acertó de lleno en sus sentidos y apenas si pudo concentrarse en escuchar lo que estaba balbuceando la agónica mujer.
Sus propias ropas se empaparon por varios lugares de aquella vitae, y entonces Sharede no pudo evitar contemplar con deseo las manchas de sangre también en sus manos por asistir a la desconocida, que había caído en el sopor previo a la muerte.

El armónico semblante de la cainita se desfiguró, y de sus labios píos surgieron los poderosos colmillos que atormentaban su existencia. Un instante después se clavaron en el cuello femenino con ansia aunque, incluso en aquella situación, se puede decir que lo hicieron con delicadeza.
La poca sangre que quedaba en aquel cuerpo ascendió ante la llamada de la inmortal, y se rindió a ella. Sabía a miedo, a dolor y muerte. Asqueada, Sharede se apartó rápidamente de su presa con los recuerdos vívidos de su Abrazo, la única vez en la que se había entregado a la depravación de alimentarse de aquel temor humano. Esta vez lo había hecho para acabar con su sufrimiento, pero aún así...

Se puso en pie tambaleante. Allí de pie rodeada de las numerosas víctimas y con las manos teñidas de rojo, parecía que las hubiese asesinado con especial ensañamiento, parecía su verdugo.
Pero al fin una nota de cordura se abrió paso por su embotada mente todavía latiendo de éxtasis y horror encontrados. ¿El hermano del Delfín? ¿se refería a aquellos hombres que habían partido al galope hacía unos instantes?
No tenía tiempo de meditar las respuestas a sus preguntas si quería averiguar algo. Además, si habían asesinado a inocentes tendrían que responder por su culpa.

- Dejadme uno de los caballos y volved a la Abadía. Rápido.

La impaciencia la carcomía mientras el caballo era desenjaezado. Oteó el horizonte para no perder de vistra el rastro y finalmente, cuando pudo apropiarse de la montura, partió al galope.

Evento - January 23, 2008 12:30 PM (GMT)
Una estela de polvo guiaba perfectamente a la aguda vista de la Lasombra, procedente de los caballos azuzados por sus jinetes. Si Sharede hubiera sido humana, incluso en algunos momentos hubiese tenido dificultades para respirar debido a la polvareda, más lo poderes de la noche la liberaban de dicho problema.
Así la persecución parecía prolongarse y el paso del tiempo resultaba frenético en su devenir. La primera hora pasó, y luego la segunda, y entonces fue cuando se produjo un cambio. Parecía que la cazadora iba a convertirse en presa pues los dos jinetes de la cola del grupo de secuestradores dieron media vuelta. Y mientras la de Alençon se acercaba ellos esperaban, con sus monturas detenidas y resollantes, llevando aire a sus pulmones con sonoros bufidos.

Al ver que quien los perseguía parecía una mujer uno de ellos soltó una carcajada mientras hacía un comentario al otro. Al final parecía que iban a tener derecho a una diversión especial aquella noche, y ya se imaginaban cuanto podrían hacer con la fémina que se acercaba.

Sharede d'Alençon - January 23, 2008 10:08 PM (GMT)
La prudente distancia mantenida con aquellos hombres no parecía haber bastado para permanecer en la incógnita por más tiempo; así pues, Sharede observó desde la lejanía cómo tras la nube de polvo que se iba amansando aparecían dos siluetas a caballo, recortadas en la noche, que parecían estar esperándola.

Tironeó de las riendas y su montura agradeció el cambio de ritmo. Entonces, el galope se redujo progresivamente hasta que la marcha acabó a varios metros de los desconocidos, suficiente distancia para poder hacerse escuchar y ver con claridad sus rostros.
Los comentarios cesaron, y antes de que pudiesen dirigirse a ella en voz alta, un tono femenino y melodioso invadió firmemente la oscura noche, ineludible.

- Señores, ¿lleváis tanta prisa como para ignorar a quienes necesitan de vuestra ayuda? Pues me consta que habéis visto la caravana accidentada en vuestro camino.-La acusación había sido lanzada.-¿Sabéis algo de lo allí ocurrido?

Aunque parecía obvio que aquellos hombres tenían algo que ver en tan oscuro asunto, Sharede no quiso precipitarse y esperó a recibir alguna respuesta, sin bajar la guardia.

Evento - January 24, 2008 03:23 PM (GMT)
A medida que la dama se acercaba ambos hombres notaban como el acaloramiento propio de la masculinidad henchía sus cuerpos. Así, poco a poco Sharede podía contemplar como las expresiones de sus rostros se distorsionaban por su suculenta apariencia. En verdad poca apariencia de señores o caballeros tenían en esos momentos, pues parecían más bárbaros que otra cosa.

Cuando la dama les habló uno de ellos alcanzó a soltar una queda risilla, mientras el otro con un golpe lo hacía callar.

- Vaya... es una lástima que te refieras a esa caravana maltrecha en cuanto a la petición de ayuda, pues a ti si te ibamos a prestar una buena ayuda

Al pronunciar su última palabra, un rastro de lascivia la acompañaba, revelando los pensamientos que tenían para la supuesta joven.

Sharede d'Alençon - January 25, 2008 01:55 AM (GMT)
Sharede sintió vértigo y repulsa. Aquel tono de voz veteado de lujuria había despertado recuerdos aún más oscuros que los que anteriormente le habían asaltado al contacto con la sangre. Cada poro de su cuerpo pareció erizarse ante la insinuación que acababa de oír, y algo se agitó en su interior, como si aquella vitae que acababa de ingerir momentos antes ondulase e hirviese impaciente por castigar al culpable.

- ¿Dónde van los que os acompañaban?

Y de un brusco gesto espoleó a su caballo, que se encabritó ligeramente. El contacto visual fue férreo.

-¡Responded la verdad! (Dominación 2)

Evento - January 29, 2008 01:59 PM (GMT)
El hombre sintió la mirada de la dama perforando su alma, y sin saber porque, ni poder impedirlo, respondió.

- A unas horas de camino hacia el sur se encuentra una torre solitaria, en lo alto de una colina. Allí es donde se dirigen.

Entpnces despertando del ensueño se percató de lo acababa de decir... Ya solo había un posible destino para aquella hermosa mujer, una pena. Desenvainando su acero, mientras su compañero hacía lo mismo se dispusieron a atacar a la dama. En un instante todo habría terminado, pues las espadas estaban prestas a beber sangre. Almenos eso suponían los dos mortales mientras se avalanzaban sobre Sharede.

Sharede d'Alençon - January 31, 2008 08:11 PM (GMT)
El ruido del acero chirrió en cada uno de sus nervios mientras que el caballo se encabritaba, oliendo la hostilidad en el aire nocturno.
Sharede se sujetó fuertemente para no caer de la montura, y sus pensamientos se transformaron en un vertiginoso caleidoscopio de ideas. Por algún extraño motivo no dudaba de que le hubiesen dicho la verdad, y eso explicaba que ahora necesitasen matarla para proteger el oscuro secreto.
Entonces, se precipitaron contra ella.

La primera reacción pretendió minimizar el daño tanto para sí misma como para quienes tenía enfrente. Pero tan solo fue algo instintivo y que duró menos de un segundo. En seguida, la mujer fue acorralando su buena voluntad con preguntas: ¿iba a dejar que la hiriesen? ¿iban a conseguir impedirle que investigase para hacer justicia? ¿iba a dejar libres de sus cargos a aquellos asesinos en lugar de enviarlos al infierno de donde habían salido?
A cada nuevo interrogante le sucedía una respuesta clara: no, no, no. No saldrían impunes de sus pecados ni sus crímenes, y con su muerte, evitaría muchas más -además de la suya propia-.

Las sombras en torno a Sharede parecieron de pronto hacerse más densas, desobedientes al orden natural de las cosas.
Se arremolinaron y se desprendieron, culebreando a ras de suelo sin hacer ningún ruido. Aunque los dos hombres no se dieron cuenta de nada y Sharede hubo de esquivar precipitadamente el ataque conjunto, los caballos sí notaron que algo había cambiado, y al sentir la oscuridad primigenia acariciar sus flancos, relincharon aterrorizados, haciendo perder el control a sus jinetes.

- ¿Pero qué demonios...?- bramó uno de los asesinos, espoleando violentamente a su montura en un intento de hacerla entrar en razón.

- ¡Ahora responderéis ante Dios por vuestra culpa!

Los tentáculos se abatieron sobre sus presas, sin que pudiesen reaccionar.
Uno se enroscó en la garganta, asfixiante, el otro golpeó sin piedad. Ambos mortales cayeron al suelo con una expresión de horror, vomitando la vida sin que ninguna gota de sangre fuese derramada. Era justicia divina.

Sharede contempló la escena mientras las sombras remitían, reptando para volver al lugar de donde habían surgido. Se sentía triunfante pero terrible. Su poder incontrolado había evolucionado desde la última vez, y ahora no sólo era capaz de provocar el miedo más puro sino que además atacaba y mataba.
Sharede se persignó ante los cadáveres, y hubiese estado temblando de no ser por su naturaleza.
Dando media vuelta, retomó la marcha hacia la torre. La oscuridad invadía sus pensamientos.

Evento - February 3, 2008 11:03 PM (GMT)
La misma oscuridad que invadía la mente de Sharede lo hacía con el nocturno cielo de las afueras de París. Pero aún y así resultaba fácil divisar la estela de polvo que seguía a los secuestradores. Más aún para los excelentes sentidos de un vampiro.
Los cascos del animal resonaban en el terreno cada vez a menor velocidad por el cansancio de la larga marcha, pues eran ya algunas las horas que llevaba cabalgando. Entonces un pensamiento cruzó por la mente de la Lasombra aportando algo de luz a sus elucubraciones. Y precisamente era eso de lo que la prevenía su inconsciente. La torre se veía a lo lejos, pequeña y distante, quizá demasiado lejos aún como para llegar a ella antes del amanecer. Además en caso de llegar, durante el día sería una presa fácil. Así que su sentido de supervivencia le indiaba que diera media vuelta, pues tenía más posibilidades intentando llegar a refugio en el camino de vuelta, almenos un lugar más seguro, pues la luz del Sol llegaría a su debido momento, sin esperar.

Por el momento Sharede aún tenía el poder de decidir.

Sharede d'Alençon - February 3, 2008 11:23 PM (GMT)
La noche había sido larga y extenuante, y cada metro que transcurría fugaz bajo los cascos del caballo requería de un esfuerzo mayor para retener su concentración. Los pensamientos divagaban, y aunque había puesto tierra de por medio entre los muertos y ella, no lograba encontrar la serenidad en su espíritu sin la cual se veía poco capaz de enfrentarse a los nuevos acontecimientos que podían estar esperándola maliciosamente en la lejana torre.

El animal sobre el que viajaba resopló, y de pronto Sharede se dio cuenta de que también su brío se había visto menguado. Las riendas recondujeron el paso hasta que montura y jinete quedaron detenidos en medio del vasto paraje. La luna había cedido posiciones en el cielo y no sería eternamente de noche, necesitaba descansar y que el sueño se encargase de poner orden en su angustiada mente.

Sharede sintió el frescor nocturno agitarse y juguetear con sus cabellos. El paseo no había salido como esperaba, pero aunque irónicamente, era cierto que por unas horas se había olvidado de todas las preocupaciones anteriores. Ahora volverían lentamente si decidía dar media vuelta, pero a veces, el Destino es una serpiente que se muerde la cola.

Fue entonces cuando un sordo rumor se propagó hasta sus oídos. Parecía que Dios no quería privarla de sobresaltos aquella noche...

Isabelle de Nizan - February 3, 2008 11:52 PM (GMT)
Llevaba horas escuchando el traqueteo de los cascos de los caballos y el ruido del carruaje en el camino, tanto que ya se habia acostumbrado a esa molestia. Llevaba horas tambien, mirando el paisaje, aburrida, siguiendo con los ojos la monotonia de la noche y los caminos, perdiendose en pensamientos inutiles y en ideas que no la conducian a ninguna parte.

La promesa de Paris era lo que le daba un motivo para soportar aquel agobio, y el poder verlo a la distancia renovaba esas esperanzas. Aun asi, poco esperaba que en su camino algo pudiese romper la monotonia en la que se habia sumergido.

Pero algo lo hizo.

Unos metros mas adelante, una mujer sola montaba un caballo en la noche, en el medio del camino. Estaba inmovil, e Isabelle no supo si estaba esperando algo, estaba perdida, o aunque sea si estaba inconsciente. Sea como sea, no estaba dispuesta a pasar por su lado sin preguntar, sin ofrecer su mano amiga a quien lo necesite. Le avisó al conductor que detuviese su paso y este comprendió a qué se debia aquella orden.

En la puerta del carruaje que se abrió había dos gravados, un escudo de armas, practicamente irreconocible ocupando buena parte de esta y mas pequeño, pero no menos notorio, el blasón Lasombra.

Sin salir y aun sentada, una joven de piel blanca y largos cabellos rojos aunque casi oscuros, preguntó:

-Disculpe, ¿Se encuentra bien?-

Sharede d'Alençon - February 4, 2008 12:14 AM (GMT)
Finalmente la silueta solitaria se giró, volteando el caballo para enfrentarse al carruaje.
Sharede había esperado que quienquiera que viajase a aquellas horas hacia París pasase por alto su presencia, ya fuese por prisa o cansancio, o indiferencia incluso. Pero no había sido así, y sobre todo le sorprendió el hecho de verse abordada por una voz femenina que ahora podía entreverse en la oscuridad interior del vehículo.

- Sí, estoy bien- repuso intentando que su voz sonase firme y decidida, como si el hecho de estar detenida respondiese a un plan perfectamente estudiado.- Gracias por preocuparos, me dirigía a París...

Sharede interrumpió sus palabras al fijarse más detenidamente en uno de los blasones que adornaba la puerta frente a ella. ¿El símbolo Lasombra? Aquello se volvía sumamente inesperado...

- ¿Acaso vos también compartís el mismo rumbo?

Isabelle de Nizan - February 4, 2008 12:55 AM (GMT)
Pronto los caballos, guiados por la mano habil del conductor que sostenia las riendas se fueron calmando al detener su marcha, un momento para descansar no les venia mal a ellos. Sin embargo, aquello hizo que la conversación tomase por fondo una mezcla de silencio e ir y venir del viento.

-De nada- dijo, un poco escueta, por educación. Mientras sentia al viento jugar con sus cabellos y por fin, un aroma diferente al del interior de su carruaje.- Hacia ahí mismo me dirigía-

Sharede d'Alençon - February 4, 2008 01:13 AM (GMT)
Sharede pensó en cómo reencauzar la conversación hacia el terreno común que anunciaba aquel sombrío escudo, ya que de lo contrario poco más quedaba por hacer, salvo retomar la marcha y separar los caminos que quizás no fuesen tan diferentes al fin y al cabo...
¿Sería realmente una Magister la que languidecía semioculta frente a ella?

- Perdonad mi intromisión, mas reconozco el emblema que porta vuestro carruaje y no me es del todo ajeno- comenzó, señalando a lo que se refería mientras intentaba discernir la reacción de la desconocida antes de continuar. Quizás ella misma solucionase el misterio sin tener que seguir indagando.

Isabelle de Nizan - February 4, 2008 02:58 AM (GMT)
La pregunta la descolocó, o conocia el emblema Lasombra y debía ser una Cainita, o conocia su escudo de armas y minimamente debía ser de la nobleza. En cualquiera de los dos casos no se le terminaba de formar la idea de porque esa mujer se encontraba allí, sola, en el medio del camino. Aun así, viendo que no necesitaba ayuda, ni la pedia, no le interesaba mucho mas aquello.

Al ver a la dama señalar el emblema menor, las cosas se aclararon de subito. Y los ojos de Isabelle, de un tono verde, poco discernibles en la oscuridad, se clavaron en los de quien le hablaba.

-¿Si?- repuso, en sorpresa, pues no se habia esperado para nada aquello.-A ambos emblemas les debo eterna fidelidad, mas ahora, aunque voy con prisa, me gustaria escuchar como es que usted lo ha reconocido-

Lo dijo con cierta amabilidad, en el fondo sentia gusto de poder dirigirle la palabra a alguien que no sea su cochero. Sea quien fuese la desconocida.

Sharede d'Alençon - February 4, 2008 03:28 AM (GMT)
Lo cierto es que Sharede también había sentido cierta urgencia tras decidir que lo mejor sería volver hacia la Abadía. No se encontraba física ni anímicamente bien, lo que le otorgaba una palidez en el semblante que de forma habitual no se encontraba en ella pero ahora la volvía semejante a sus iguales vampíricos.
Su voz sonó fatigada pero dulce y cortés. Sus palabras procedían inequívocamente de alguien con el privilegio de acceder a la cultura, y aunque su figura se mantuviese extenuada sobre el animal, mantenía un porte fino y delicado.

- No pretendo robaros tiempo que yo también necesito- aclaró primeramente-, pues debo llegar a París antes del amanecer.

Aunque implícitamente esgrimidas, las razones eran claras a ojos de un miembro de la estirpe.

- E imagino que si sois fiel al escudo que portáis, y pretendéis entrar en dominios parisinos, os será familiar el nombre de Máximo Constanza.

Quizás para un gangrel o para un malkavian las jerarquías se diluyesen confusas, sin mayor importancia, pero para un integrante de un Alto Clan, las cosas cambiaban y el protocolo a seguir era rígido y estricto, nunca dado a las casualidades.

Isabelle de Nizan - February 4, 2008 11:37 PM (GMT)
Un gesto casi imperceptible se fue formando en el rostro de Isabelle al escuchar aquel nombre. Por supuesto que lo conocía. Quizas mejor que nadie. Pero ahora la oscuridad no daba la claridad para que pudiese percatarse de una insignificancia asi.

-Así es, conozco al Primogenito y le he anunciado mi llegada- iba a continuar, pero entendió que tanto su interlocutora, como la noche que las defendia del Sol a ambas parecian cansadas, lo que no daba el mejor pronostico para llegar a Paris.

Habia dicho la palabras clave, dejando de lado los rodeos.

-¿Desea acompañarme hacia Paris? Puedo llevarla a donde guste- era una invitación, aunque temia sonar descortes, se sentia algo culpable por haber detenido a la mujer a mitad del camino cuando el tiempo apremiaba.


Sharede d'Alençon - February 5, 2008 12:20 AM (GMT)
Entonces era cierto que el clan de las sombras ampliaba sus filas, y además, la nueva incorporación parecía estar en contacto con Máximo. ¿Sabría que su presencia iba a ser acogida con recelo y resentimiento? ¿sabía a lo que se exponía a ojos del Príncipe sólo por ser Lasombra? Probablemente no, o quizás se tratase de algún apoyo para los planes del Antiguo. Al recordar las confesiones de Máximo, todavía sentía un cierto estremecimiento recorriendo su columna vertebral.

- Precisamente me dirijo hacia su dominio, donde yo misma tengo morada, bajo su protección-, explicó, sin querer dar muchos detalles. Si tal y como afirmaba conocía al Lasombra, sabría a qué lugar se refería.

- ¿Dónde pretendéis refugiaros al llegar a la ciudad?

Si sus destinos coincidían, entonces podrían hacerse mutuamente compañía en lo que restaba del trayecto.

Isabelle de Nizan - February 6, 2008 03:30 AM (GMT)
Esa mujer podia darle ante cada frase inocente una sorpresa. Ahora afirmaba no solo conocer a Maximo, sino vivir en el mismo refugio que él y además bajo su protección. ¿Que mas iba a decirle? ¿Que compartian el cuarto?. Ya no estaba tan tranquila como cuando se detuvo.

-Tengo un lugar preparado para alojarme, lo suficientemente amplio para tan distinguida invitada. Aunque si mis ojos no me engañan- y no lo hacian- estamos mucho mas cerca del Dominio de Maximo Constanza, y creo que estará gustoso de recibirme tal como le anuncié-

Sharede d'Alençon - February 6, 2008 03:00 PM (GMT)
La frase de cortesía divirtió a la Lasombra, pues ni siquiera se habían presentado pero no se consideraba especialmente distinguida dentro de la jerarquía cainita de la ciudad. El Príncipe mantenía desde los últimos tiempos una mirada no demasiado liviana sobre ella, y para otros su comportamiento humilde y religioso la volvía completamente inofensiva, y por tanto, no digna de tener en cuenta. Pero a todos llegaría el Juicio...

- No sé si el primogénito Lasombra tiene demasiadas noches libres últimamente, pero si le habéis anunciado la llegada, supongo que estará esperando. Me llamo Sharede d'Alençon- añadió finalmente, esperando escuchar el nombre de la recién llegada.

Isabelle de Nizan - February 7, 2008 04:03 AM (GMT)
-Isabelle de Nizan- le dijo, adoptando un semblante mas relajado- ¿Usted es Lasombra, no es así?-

La respuesta se le hacia casi obvia, pero necesitaba escuchar la respuesta a aquello.

Sharede d'Alençon - February 7, 2008 05:14 PM (GMT)
Sharede se quedó un instante en silencio, preguntándose si aún tenía que responder a algo tan obvio. Parecía que solo así dejaría tranquila a su hermana de clan, así que finalmente realizó un parco asentimiento con la cabeza.

- Decís bien.

La hora de partir había llegado, y descansar tras una noche tan agitada le era necesario. Antes de salir cabalgando, unas breves indicaciones.

- Imagino que sabéis llegar a la Abadía. Allí nos volveremos a encontrar si Dios lo quiere...

Sharede hizo un gesto de saludo, y espoleó a su caballo. Era aún demasiado pronto como para que se prolongase más la conversación entre ambas cainitas; tendrían tiempo para conocerse.

Su silueta fue disminuyendo a medida que se alejaba, dejando tras de ella tan solo un rastro de polvo y el eco de los cascos.




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