View Full Version: El Sacrificio

Edad Oscura Paris > Las Orillas del Sena > El Sacrificio



Title: El Sacrificio
Description: 20-6-1226


Isolda Lamartine - January 17, 2008 03:47 AM (GMT)
Viene de aquí.

La noche había caido hacía ya mucho tiempo. Surcando el aire a gran velocidad iban Isolda y su esclava rocosa. Observaban; Isolda conocía bien aquellas tierras, y conocía las mentes de los hombres. Sus días transcurrían perezosos encerrados en su Sanctum, sometiéndo su mente y su Ser despertado a continuo reto, a continuo estudio.

En sus ratos libres vagaba en las mentes de las Durmientes que habitaban los alrededores de la Capilla, enfrentándose cada vez con las desconcertantes evidencias de Sueñor, Ira y Maldad más propios de creaturas de las Pesadillas, de la Noche, que de los pensares humanos.

Y lo disfrutaba. Oscuramente lo disfrutaba. Y finalmente había llegado el momento de la elección. Ella había sucumbido al Amor de doble faz y ahora debía pagarlo, con la primera de muchas muertes; quizá incluso las muertes que causaría serían poco con otros males y sufrimientos mayores. Pero Isolda confiaba en la persistencia de los Hombres.

Y allí estaba. El motivo de la visita. El infeliz que hoy moriría para dar vida en la tierra a un ser Mayor, que siempre había estado; atemporal en su encierro de fuego en los Otros Mundos que los Hombres ignoraban.

Su historia era sencilla, y su mente malévola. Muchas habían sido las campesinas que habían sido mancilladas por su voracidad lujuriosa, e Isolda, observante siempre, le había dejado ser. Y lo hubiera dejado hasta su muerte en la ancianidad, si esa noche aquella vos no se hubiera presentado.

Desde los aires, ocultas ella y su esclava, Isolda revisó los alrededores; la soledad en la que el cazador husemaba a las desprevenidas doncellas sería su muerte.

Descendieron ambas a muchos metros, y aunque Löw permaneció oculta a los ojos mortales, Isolda, tomando la forma de una jovencita, se presentó distraída, a varios metros del soldado, pues esto es lo que era, cargando un cesto de mimbre lleno de ropajes.

Evento - January 17, 2008 03:51 AM (GMT)
El soldado esperaba. Muchas veces, cuando no tenía que prestar guardia, se detenía en aquellas riveras y esperaba la aparición que deseaba. Muchas veces la había encontrado, y esas habían sido sus mayores felicidades, sin dudarlo.

Hacía un par de meses no tenía éxito en sus cacerías, y maldecía a los asesinos de aquel río que alejaban, temerosas, a las campesinas que regresaban tarde a casa, a las mujerzuelas que deambulaban en busca de sustento, o a los mozuelos que llegaban a ensoñarse con la luna.

Aquella noche sus ojos se iluminaron. A lo lejos vio una silueta delicada y femenina. Se acercó a paso firme, y carraspeó la garganta, para ver los ojos de su víctima. Sonrió para sus adentros al encontrarla... aceptable. Y sin cruzar palabra alguna se abalanzó sobre ella.

Isolda Lamartine - January 17, 2008 03:53 AM (GMT)
La muchacha, que le observaba, sonrió a pesar de las circunstancias, cuando por las fosas nasales del agresor entraron diminutas partículas de polvo azul; aquel era el lapislázuli, el Sueño.

El hombre se desplomó sobre el suelo, y la muchacha se acercó hasta su cabeza, mirándolo con compasión.

Más nada dijo, y mirando a las sombras, esperó que Löw se les uniera; cubrió a todos con las Sombras, y alzaron vuelo, zurcando las noches parisinas con destino al Altar que significaba a la vez Muerte y resurgimiento.

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