Title: Ante Principe
Description: 22 de Junio de 1226
Manfred Von Hellstrich - January 14, 2008 09:43 PM (GMT)
Tiempo tras el tiempo, días tras días, habían pasado desde aquella noche, hacia ya mas de dos meses que había dejado la ciudad.. y ahora con el calor sobre sus hombros regresaba a la eterna ciudad de la belleza y la felicidad… O eso era lo que se decía de parís en otras partes del mundo, cuando la realidad distaba mucho de la ficción…
El gran corcel paso a paso se adentraba en los jardines de la concergierie, rebuznando del cansancio al cual su jinete lo sometía, pero con paso firme avanzo hacia las escalinatas que enarbolaban la gran entrada al edificio.
El jinete completamente envestido en largas túnicas negras tal cual había partido de la ciudad regresaba, cubierto de forma completa solo dejando ver sus ojos ante aquellos guardias, mientras las riendas de la montura se tensaban haciendo que la misma dejara de moverse.
Estoico como todo un caballero de la fantasía se mantuvo unos instantes para luego desmontar de forma abrupta, cayendo al piso de un solo salto y se reparar en el sigilo dando a los espectadores la certeza de que bajo aquellas capas se escondían armas o armaduras debido al rechinar de los metales…
Para luego erguirse nuevamente ante aquellos..
FdI: la fecha la elegí adrede, siendo una noche después de la citación si no me equivoco.
Geoffrey - January 15, 2008 01:10 AM (GMT)
Icaro salió a recibir al extraño. Estaba ciertamente irreconocible embozado en tantas sombras y capas de ropa, de modo que optó por ser educado. Era obvio que se trataba de un Lasombra, pero de cual era difícil saberlo.
-Buenas noches, caballero, ¿qué menester os trae por París?-
FdI: citacion?
Manfred Von Hellstrich - January 15, 2008 02:06 AM (GMT)
Maese Icaro…
Al son de sus palabras un puño envuelto en una armadura negra, removía las telas que cubrían su rostro, a la vez que las telas parecían desintegrarse en las sombras que la Concergerie emita a su alrededor, dejando ver el motivo del peso con el que había caído, dejando una larga capa en su espalda. Envestido en una gran armadura, sin ornamentaciones, de un color negro como el mismo abismo, cubría de pies a cabezas al vástago, solo interrumpido dicho color, por los plateados mangos de dos espadas a su cintura y la gran espada en la espalda.
Buenas noches…tengais
Mientras con su cabeza realizaba una profunda reverencia, solemne digna de respeto.
Tiempo he estado fuera de la ciudad, y como podéis ver en este mismo ínstate he regresado a la bella parís..
Por lo que desearía, si es factible informarle dicho hecho a su majestad Geoffrey du Temple, y ponerme nuevamente a su servicio si es que este lo requiere.
Terminaba nuevamente con una leve reverencia de su rostro..
Y saber de su propia ley, si algo ha cambiado..
Geoffrey - January 17, 2008 02:19 AM (GMT)
Icaro al fin reconoció al Lasombra, pero ciertamente venía cambiado.
-¡Pardiez! Lamento no haberos reconocido antes, Manfred Von Helstrich de Lasombra, pero estos días se ven muchos Cainitas en esta ciudad y vos venís ciertamente... cambiado. A mejor, por supuesto. Se os ve... más fuerte.-
Ciertamente, entre otras muchas cosas.
-Me temo que el Príncipe está ocupado esta noche, podrá recibiros, mas deberéis aguardar un rato a que tenga un momento disponible. Y deberéis dejar esas armas antes de poder encontraros con él.-
Manfred Von Hellstrich - January 17, 2008 11:55 AM (GMT)
Como siempre Icaro, al igual que el, eran seres del pasado, con años en sus espaldas y por mas que el chambelán seguramente era mas antiguo que el vástago, ambos parecían a ver sido educados y forjados al fuego del respeto hacia el otro, algo que el tiempo se había encargado de degenerar en los habitantes de muchas ciudades.
Maese Icaro, pierda cuidado, pues nada ha de serle reprochado por mi, o por nadie, por el contrario muchos deberían desear poseer sus formas y educación.
Mientras sus manos se dirigían a las espadas en su cintura, y procedían a desatar las fajas que la sujetaban
Dígame, ha general, como han estado las cosas en la ciudad y fuera de ellas..?
Sabia que no debía esperar que el chambelán de una corte Ventrue fuera presto a hablar, pero el camino había sido largo y silencioso, mas interactuar con otro ayudaba a relajar la mente, asi como para matar el tiempo hasta que Geoffrey estuviera disponible. Mientras hacia el comentario, de costado se ponía amarrando sendas armas a la montura, para volverse hacia Icaro nuevamente con un objeto en sus manos.
Se que me es imposible entrar a donde se encuentre el príncipe portando un arma, maese Icaro, pero en este caso, desearía entregar personalmente dicho presente de la Corte de las Sombras, a aquel que permite mi estadia en sus dominios
Mientras se explayaba dejaba entre ver del bulto, un mango dorado, que obviamente pertenecía a la casa Lasombra, así como a un arma…
Geoffrey - January 18, 2008 01:42 AM (GMT)
Icaro tomó las armas que le entregaba el otro Cainita mientras potenciaba sus músculos para cargarlas. Y, sin embargo, el gesto parecía natural y suave.
-Me halagáis en exceso, Manfred Von Helstrich de Lasombra, tan sólo me encargo de realizar mi labor como Dios me ha dado a entender.-
Pero bueno, dejar eso de lado estaría bien, dedicarse a explayarse en mutuos halagos no llevaba a nada, y era algo sobre lo que tanto Alexander como su Chiquillo protestaban a menudo.
-Me temo que muchas cosas hayan acaecido en esta ciudad desde vuestra última estadía en ella, casi parece que hayan transcurrido siglos desde aquellos. El Príncipe reunió a los Primogénitos bajo petición de Lord Maxence, y de ahí sólo salieron problemas; las Lamias han sido expulsadas de la ciudad y su representante en la ciudad, Magdalena, ajusticiada; la Voz de los Toreador, Lord Maxence, intentó asesinar al Príncipe y fue condenado a saludar al sol; los lobos atacaron a traición a la Voz de los Capadocio y Consejero del Príncipe y lo mataron, todo gracias a las indicaciones de Elois d'Umbrelle, que en resultado ha sido expulsada de la ciudad y sobre cuya cabeza cuelga una Caza de Sangre; los lobos y los Cainitas se hallan en guerra, finalmente, y algunas escaramuzas han tenido ya lugar... muchas más cosas seguro que me dejo en el tintero, pero esto os servirá para haceros una idea rápida de cuan rápido cambia el mundo en esta ciudad.-
Ciertamente, por ejemplo los cambios en el Príncipe los había dejado de lado, pero ¿qué decir? ¿Que había dejado el honor y se había vuelto un déspota? ¿Que había perdido el norte? ¿Que gobernaba con una justicia despidada? Mejor que el Lasombra lo viese por si mismo...
-En cuanto al regalo... me temo que no puedo permitir que lo carguéis vos. El Príncipe ha sido bastante claro acerca de las armas en la Concergerie, e incurrir en su ira es peligroso. Yo lo cargaré por vos, y se lo entregaré a vuestra indicación.-
Manfred Von Hellstrich - January 18, 2008 10:15 PM (GMT)
Mucho había pasado, y mucho se le había comentado, pero siendo aquella persona quien lo decía, era como si todos los comentarios renacieran.
No era un individuo de corazón y su expresión denotaba tales actitudes, pues apacible como el hielo se mantuvo, solo cambiando en el momento en que el chambelán nombro a al difunto toreador.
Extrañas son las noticas sobre Maxence, pero no os atosigare preguntándote sobre ello, puesto que seguramente todo aquel que se hace presente primero os preguntara a vos y debe ser realmente cansador.
Mientras hablaba terminaba de desenvolver el presente, cerciorándose de que estuviera en condiciones. Una fina espada larga, se mostro, un tanto más larga de lo normal como si hubiera sido creada únicamente para un portador de cierto tamaño, con un ancho finamente calculado que le brindaba un balance ideal. La hoja lustrada de manera impecable mostraba el dibujo de un león sosteniendo un cetro, siendo esta rematada por un mango dorado envuelto en terciopelos rojizos con detalles de inmaculado cuidado
No es necesidad de indicación, mas es solo un simple presente, un agradecimiento, de mi parte y de aquellos que en su momento me enviaron a esta ciudad..
Envainando con cuidado, para luego tomar el arma con una mano y pasársela al sirviente. No deseaba molestarlo por lo que tomo aquellas armas que traía y rápidamente colgó las riendas del pomo de la montura, disponiéndose a seguirlo.
Geoffrey - January 19, 2008 01:29 AM (GMT)
Icaro asintió, tomando la espada con reverencia, y entró en la Concergerie, guiando al Lasombra hasta una pequeña y confortable sala.
-Si sois tan amable de esperar aquí, tan pronto el Príncipe tenga un momento libre os atenderá.-
Icaro dejó al Lasombra a solas durante unas pocas horas antes de regresar de nuevo con paso acelerado e indicarle que lo siguiese, que todo estaba dispuesto. Tras ello se dio la vuelta y lo guió por los intrincados pasillos de la Concergerie, hasta la sala del trono. Frente a ellos se abrieron las puertas, y dejaron ver el enorme salón casi vacío.
Tan sólo se encontraban los habituales consejeros del Príncipe y el propio Geoffrey, que examinaba la espada con atención y cuidado. Claramente estaba impresionado con ella.
-Su Excelencia, Manfred von Hellstrich, de Lasombra.-
Con la presentación completada, Icaro se retiró, pero Geoffrey espero a que hablase el Lasombra mientras examinaba la espada al milimetro.
Manfred Von Hellstrich - January 20, 2008 03:37 AM (GMT)
Escasas eran las veces que retornaba a el edificio desde donde parís era gobernado, y aunque desearía entrar como si fuera su propia morada, el vástago sentía cierta incomodidad ante el sentimiento desvalido de inseguridad…
Pocas eran las veces que había tratado al príncipe, y aunque no era su costumbre relacionarse con las castas vampíricas, parte de el admitía que en este caso eran un profundo error, algo que debería haber hecho desde hacía mucho tiempo…
Sus paso fueron guiados nuevamente atreves de la fortaleza por Ícaro, un peculiar personaje en un gigantesco tablero, hasta aquella habitación que nuevamente se le abría paso al Lasombra.
Como siempre, aunque bienvenida, el príncipe se mostraba cual juez en un juico con su tribunal a su espalda.
Un par de paso al frente dio, ligeramente buscando de con aquella larga capa tapar la armadura que lo envolvía… Pues aunque orgulloso de sus vestiduras se encontrara, ningún príncipe de tal posición tomaría de buena manera la incursión de otro vástago en su recinto en tales fachas…
Su excelencia…
Lord Geoffrey du Temple, Príncipe de Paris.
Vengo ante ti, tras mi ausencia, a presentaros nuevamente mis respetos y de tal manera haceros saber que vuelvo a estar a vuestra disposición para lo que os sea pertinente..
Geoffrey - January 20, 2008 02:41 PM (GMT)
Geoffrey lo miró de arriba a abajo, con atención y detalle, antes de responder.
-Manfred Von Hellstrich de Lasombra, bienvenido de nuevo a París. ¿Qué ha dirigido vuestros pasos de nuevo al encuentro de esta ciudad?-
Manfred Von Hellstrich - January 20, 2008 06:39 PM (GMT)
Su excelencia, esta ciudad, al contrario de muchas otras grandes o pequeñas, a logrado darme un poco de la tan ansiada paz que andaba buscando…
Lejos de conflictos tanto bélicos, como espirituales, así como con un gobierno…
Haciendo un gesto con su mano hacia el príncipe sin señalarlo
Que se ha de imponer ante sus súbditos, mas aun dando las libertades que muchos no logran ver y en algunos casos osan desafiar.
Obviamente el Lasombra sabía de las guerras, y así mismo del conflicto con los lobos, como de la peste que había asolado la ciudad antes de su partida. Pero otros reinos eran peores, con guerras dentro de las mismas ciudades, así como ciudades fantasmas comidas, devoradas por enfermedades, e incluso poblaciones regidas por gobiernos déspotas, que idolatraban un orden inexistente. Por el contrario, Paris, en la locura de su gobernante, aun mantenía un orden y una ley…
Geoffrey - January 21, 2008 03:18 AM (GMT)
Si algo odiaba Geoffrey era el peloteo, que le siguieran la razón y halagasen su ego no era algo que le gustaba. Era rebajarse. Y, ciertamente, era extraño que el Lasombra halagase todo lo que halagaba estando la ciudad como estaba.
-¿Paz? ¿Sin conflictos? ¿Seguro que nos referimos a esta París?-
El tono irónico del Príncipe dejaba entrever claramente que no le estaba gustando por dónde había comenzado Manfred.
Manfred Von Hellstrich - January 21, 2008 10:20 PM (GMT)
Su excelencia se me en enseño a ver siempre lo mejor de la existencia…
He estado en este tiempo en el sur de la Iberia, y ahí si podríamos decir que no se podía descansar durante el alba…
Las guerras de día por el rebaño arrasando casa, castillos y monasterios y por las noches oleadas tras oleadas de cainitas destruyéndose unos a otros por algo tan vano como la religión…
Malditos infelices acaso habían olvidado de donde había nacido la cristiandad… acaso no se daban cuenta de lo estúpidos que eran… Mas no importaba, su trabajo era cazar y eso abría de hacer..
En oriente los traidores magos y los hijos dragón se destruyen arrasando con todo incluso con la mascarada. Incluso en otros sitios…
Sobraban los hechos bélicos e incluso Geoffrey debería admitir que aun su ciudad no se encontraba en una guerra abierta… No tenía a sus hombres luchando en la puerta de su palacio y menos a sus vástagos a su disposición si lo requería, pues la entrada mas que tranquila había sido…
Si mi príncipe… aun Paris es un sitio que se mantiene en la balanza… Tendrá sus conflictos y problemas que solo usted y su bestia conocerán… pero aun ambos han de dormir… en el día… y ambos han de levantarse para venir a este salón a regir sobre nosotros
Clara eran las formas del lasombra.. y poca la politica
Geoffrey - January 22, 2008 02:31 AM (GMT)
Geoffrey sonrió de lado. Las experiencias del Lasombra eran demasiado breves y puntuales para entender que las peores guerras no se libraban con hombres y caballos, espadas y escudos, sino por medios mucho más sutiles. Especialmente entre los no muertos.
-Entonces tu Sire te instruyó para ser débil y tenerte sometido, Manfred. Una vez yo fui como tú, pero he aprendido. Los Cainitas estamos malditos, malditos por Dios, a ser el mal en la tierra. Somos ambiciosos, corrompemos lo que tocamos, y nos enfrentamos entre nosotros por las razones más triviales. Destruimos, y raramente construimos.-
Hizo una pausa.
-No, lo mejor de la existencia es para los ciegos. Nosotros, los Príncipes y Cainitas responsables, estamos precisamente para poner freno a esos impulsos, para detener las tendencias destructivas y asesinas. Para imponer la ley, las Tradiciones y la Lextalionis. Y por eso las guerras más destructivas no son las que se labran con armas, sino las que buscan corromper el orden y trastocarlo. Las armas se combaten con armas, pero la política y las palabras pueden desestabilizar y destruir una ciudad desde dentro, sin que nadie se de cuenta ni esté en guardia.-
Hizo una última pausa, antes de finalizar.
-Si aquí se mantiene la balanza es porque ahora estoy dispuesto a imponer la ley con todas sus consecuencias, ante cualquiera que ose traicionarla o violarla. Pero hay otros, ambiciosos y destructivos, que precisamente buscan socavar eso en su propio provecho, dentro y fuera de la Estirpe. Y esa es la guerra que libramos, la guerra por la propia alma de la ciudad más grande de la Cristiandad.-
Manfred Von Hellstrich - January 25, 2008 01:08 AM (GMT)
Era joven en comparación pero en ese momento daba gracias a las experiencias del pasado. Pues si no fuera por ellas aquel comentario se abría marcado en el.
Su rostro en parte admitía grandes verdades que aquel príncipe decía, pero en otras no estaba tan seguro de ellas.
No era un susurro pero su vos era relativamente baja, como si aunque lo observara directamente al príncipe sus palabras fueran solo para sus oídos
… Una guerra en la mente…
Ya tenia una, y una mas grande de lo que este principito podría llegar a imaginar. Una eternidad ligado a un demonio, no era cosa para los débiles de voluntad, no era simple sobre llevarlo y aun así abría encontrado el modo..
… Una guerra en el silencio…
El silencio y la sutileza aunque no eran su especialidad reconocia que eran necesarios en muchos casos..
… Una guerra en las sombras…
Sus ojos por unos instantes se centraron más allá del príncipe, en el trono que ocupaba. Siempre había sido un verdugo, un cazador… pero cual cazador aun tenía un amo por encima, nunca cazaba para el, sino por encargo de otro. Nunca tenía una recompensa del mismo estilo o valor de su cacería.
Su rostro marcaba claramente como aquellas palabras aunque sabidas abrían un puerta en el alma, que durante mucho tiempo había permanecido cerrada..
“en algún momento tomaras los hilos de tu destino y el de los otros en tu puño.. Regirás las tierras que te rodeen y tendrás el poder de un emperador, así como yo lo tengo. Pero con el tiempo veras… Con el tiempo aprenderás, que no es suficiente… Que no te satisface y cada vez te satis facera menos, desearas mas y de otras maneras, Manfred…
Aprenderás, porque dicen que manejamos los hilos desde la oscuridad, y veras con el tiempo como desearas también hacerlo…”
En su mente y su alma aquellas palabras llamaban a recuerdos, recuerdos olvidados, recuerdos del pasado…
Sus ojos pasaron por aquellos que se encontraban en la sala, un ser podero en el otro, y fieles pero no imprescindibles custodios.
Entonces... Su excelencia (la forma de decirlo cambiaba en entonación de cómo se había expresado antes) Como he de aprender?...
Realizo una pausa, bajando la cabeza un instante y luego volviendo a los ojos de Geoffrey.
Como he de aprender a librar, a crear y a detener esas batallas? Como he de arriesgar en ellas para así ganar más…?
Realizaba una reverencia no como muestra de suplicio mas si como muestra de respeto
Si es posible desearía tener ese conocimiento, desearía hacerme más fuerte, pues veo que soy débil y no me agrada en lo absoluto..
Tal vez era impertinencia perdir tal cosa, talvez a aquella persona, pero asi como su rumbo no tenia camino, tampoco tenia control.. Ya habia abierto la boca, ahora solo faltaba la respuesta..
Geoffrey - January 25, 2008 05:11 AM (GMT)
Geoffrey hizo un suave gesto con la mano, aunque su significado no estaba claro. Pero lo cierto era que el Lasombra mostraba potencial. Haber aceptado sus limitaciones era un buen primer paso, aunque muchos otros debían seguirlo si quería llegar a algún sitio.
-Para aprender lo más adecuado sería acudir a maestros adecuados, aunque me temo que la Via del Tirano tiene pocos adeptos oficiales en estas tierras, y que los demás siguen vías débiles en comparación con ella.-
El gesto del Príncipe se volvió oscuro, no para con el Lasombra, sino al recordar los meses pasados.
-A mi mismo me ha costado meses de luchar con mi Bestia el entender el Camino correcto, los pasos que han de ser dados, y el objetivo para ello. Hay libros y textos que podéis consultar, y en aquellos momentos en que disponga de algún tiempo podemos debatirlo, pero la mayor parte del trabajo de un cambio de Via depende de vos. De que aceptéis que, por el bien de todos, el gobierno es lo que importa, y no la forma en que este es realizado. Que lo que importa es el objetivo, y todo fin vale con tal de mantener a salvo ese. Muchos consideran esta una filosofía traicionera, inadecuada para un Príncipe civilizado o sus vasallos, pero lo cierto es que en el gobierno de una Estirpe de traidores, confabuladores y manipuladores, lo único que vale es aceptar la oscuridad de nuestras almas como punto de partida, y el bienestar de París como punto de destino.-
Geoffrey cayó, aunque en su rostro se dibujaba claramente una pregunta. ¿Qué opinaba Manfred?
Manfred Von Hellstrich - January 28, 2008 08:24 PM (GMT)
Aquel rostro del príncipe simplemente mostraba la interrogante que en la mente del vástago se debatía...
Tenía un amplio conocimiento del camino del que venía y en parte su alma aceptaba y en parte lo negaba, había encontrado en la crueldad de ciertos actos la forma de tranquilizar a la bestia, pero aun así encontraba que a veces su propio camino le traicionaba contra sus deseos remanentes de los mortales..
Pero algo estaba claro, reyes o pecadores, tiranía o crueldad, ambos tenían en común y era claro, no importaba cual fueran los medios, cuanto se tuviera que mentir, o traicionar, cuantos tuvieran que ser usados como escalones en su existencia, lo único que importaba era conseguir el objetivo, saciar los placeres buscar el cumplir con las expectativas…
Su excelencia, ante todo agradezco su proposición, aun así veo que el camino a recorrer es largo y aunque posee sus semejanzas con la Senda de la Crueldad, sus métodos han de ser mas…
Su rostro cambiaba un instante como si fuera una decepción o algo que su propia bestia se rehusaba a aceptar
Mas civilizados..
Definitivamente, mandamientos como “Fracasar a consentir dolor” o “Evitar herir a otros por cualquier razón” no se encontrarían en las filosofías de un rey aun si fuera un déspota…
Aun así, estoy de acuerdo con vuestras palabras, no importa cuál sea el motivo, o cual sea el problema, menos cual sea la solución, se ha de hacer todo cuanto se pueda, todo cuanto esté en nuestras manos o en la de aquellos que manipulemos para conseguir lo que deseamos. En este caso, vuestro caso, el poder en el trono, el gobierno sobre la ciudad y sus habitantes
AUnque lo mostrara de una manera, sus palabras no lo convencia, su bestia comenzaba a dar vueltas entorno a las palabras de geoffrey, su mente generaba preguntas y no obtenia respuestas..
(Pd: si tienes el libro de los Reyes en un pdf.. me lo pasarias:P ? es que lo baje pero esta en ingles.. y como que hay cosas que no le entiendo bien)
Geoffrey - January 29, 2008 01:34 AM (GMT)
Geoffrey notaba las dudas en los ojos del otro, pero lo cierto era que no le importaba. Él no era ningún Sacerdote Ceniciento como para tener que velar por el Camino y la rectitud de aquellos que lo rodeaban. Que siguiesen el Camino que siguiesen, mientras respetasen las Tradiciones y lo obedeciesen a él.
-Como desees, no soy nadie para decirte cómo enfrentarte con tu Bestia. La oferta queda por si alguna vez decidas dejar de ser un Neonato.-
Tras ello sonrió brevemente.
-Lo único que me importa es que respetes mis órdenes y las leyes.-
Manfred Von Hellstrich - January 29, 2008 02:13 AM (GMT)
Orcrom volvió a sentirse en sus cabales, las cosas retoman en parte a lo que siempre habían sido dictadas.
Su excelencia, es mi ley respetar las tradiciones del padre, y en ellas se deja en claro que se ha de respetar al señor del dominio, mientras se este en sus tierras.
Realizaba una pequeña reverencia con el puño en el pecho
Y así seguirá siendo…
Aunque vuestros insultos no quedaran en el olvido…
Y así como la ley manda, estoy aquí por si necesitáis algo de mi, un recién llegado, o si es posible que preste ayuda en alguna labor..que verifiquen mis palabras...
Geoffrey - January 29, 2008 03:49 AM (GMT)
Geoffrey sonrió, una sonrisa peculiar y extraña.
-Lo tendré en cuenta. De momento no hay nada que sea necesario hacer, pero tan pronto lo haya, os lo haré saber.-
Estuvo a punto de ordenarle que vigilase y traicionase a Maximo, pero eso sería demasiado evidente, y demasiado arriesgado. Las piezas estaban donde tenían que estar, meter nuevos peones sólo aumentaba el riesgo de que algo se saliese de su control.
Manfred Von Hellstrich - January 29, 2008 11:49 PM (GMT)
Al final, tal como hacía tiempo en su primera presentación todo salía bien y sin ningún traspié.
Con un leve gesto se despidió de los presentes para luego girar y enfilarse hacia la gran puerta
Aun era joven la noche y varias cosas quedaban pendientes..