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Title: Niños y juegos.
Description: 29-6-1226


Sabudal Al Mohamed - January 14, 2008 06:44 PM (GMT)
Jardín. Salgo del edificio de la Capilla, de los túneles, y llego al jardín delantero. Unos muros nos separan de los Durmientes, y es mejor que así sea; París no es como su aldea.

Camino hasta un Sauce, y me siento a su sombra. Saco una hogaza de pan, y como tranquilamente mientras miro las nubes revoloteando en el cielo. ¿Cuándo será su tiempo de volver a su tierra?

"Tengo que cumplir mi misión en este reino cristiano. No puedo distraerme. Las vidas de muchos dependen de esto".

Lucie - January 14, 2008 07:03 PM (GMT)
Al salir de la penumbra en la que la Capilla estaba sumida, Lucie tuvo que entrecerrar los párpados y taparse con las manos para que el sol no hiriese sus delicados ojos claros.
Tenía el pelo algo revuelto por haber estado estudiando. Tantas horas sentada terminaban por minar su determinación, y acababa apartando los ojos del libro para enroscar y desenroscar tirabuzones o contemplar de reojo y lo más disimuladamente posible lo que la rodeaba, las idas y venidas de los despertados, o de un simple insecto contra una ventana.
Pero nada parecía escaparse a la vigilancia de Isolda que al final le había dado permiso para salir al patio, aunque la ausencia de otros niños como ella aburría un poco a la joven hermética.

Saltó de piedra en piedra, resiguiendo el camino de forma caprichosa y voluble, deteniéndose para coger alguna cosa del suelo... aunque había adquirido el hábito de preocuparse por no manchar sus primorosos vestidos, ya que si bien en el campamento apenas se notaba alguna mancha más, su maestra le hacía lavar todas y cada una de ellas con agua especialmente fría y esto no era algo precisamente del agrado de sus manitas delicadas.

De pronto, Lucie se detuvo sorprendida, apartándose del camino como si la presencia de una silueta bajo uno de los árboles supusiese un fascinante comienzo de espionaje.
Parecía estar comiendo tranquilamente, y no tenía pinta de mago. ¿Nadie le había dicho que en aquel lugar no se podía entrar sin el permiso de los maestros?
La niña asomó media cabeza, sobresaliendo del tronco del árbol más cercano, y se quedó mirando con curiosidad.

Sabudal Al Mohamed - January 14, 2008 07:10 PM (GMT)
El árbol este desprendía un olor sumamente agradable. Lo hacía a uno entrar en un sopor extraño, muy cercano al sueño pero sin serlo. Y estaba yo dispuesto dejarme vencer cuando los pasos sobre las rocas depies delicados y de un cuerpo de poco peso (cosas del espionaje y de la guerra) me alertó.

Disimuladamente miré sobre mis hombros, y descubrí una cabellera observándome. Pronto estalló en mí una carcajada.

-Venid, venid, seais quien seais, que el color de mi piel no es de enfermedad, y no suelo comerme a los recién conocidos.

Una carcajda, de nuevo, y el batini partió su pan en dos.

-¿Tenéis hambre? ¿Acaso es eso lo que buscáis con tanto disimulo?

Lucie - January 14, 2008 07:27 PM (GMT)
De haber ocurrido aquello hacía cierto tiempo, Lucie se habría acercado como una fiera hambrienta y hubiese extendido el brazo con la descarada esperanza de recibir algo de comer (nunca era suficiente). No obstante en ese momento, mientras sus instintos le hacían dar un paso hacia delante, su mente se impuso y se recordó tontamente que había comido copiosamente no hacía tanto.

- Hola-, saludó de forma titubeante, queriendo parecer perfectamente educada.

No tenía miedo del desconocido, había visto gente más extraña y además estaba en su territorio, protegida.
Le había fastidiado un poco que aquel hombre se diese cuenta tan pronto de su presencia pues ella misma se tenía por silenciosa, pero cuando ya no se podía ocultar, optó por acercarse hasta quedar delante de Sabudal.

- ¿Qué hacéis aquí?

Hacía mucho que no veía a un adulto sentarse tranquilamente en la hierba, como si las refinadas sillas o bancos de madera no fuesen de su agrado.

Sabudal Al Mohamed - January 14, 2008 07:43 PM (GMT)
El árabe sonreía dulcemente. Su rostro cubierto por una capa de viaje, ocultaba una profunda cicatriz que cruzaba su cara verticalmente, al lado derecho. Era un guerrero feliz, una canción del desierto.

-Veo que no gustáis de mi pan, eh? Pues bien, niña, supongo que tampoco querreís mis confituras.

Dijo el árabe, sacando una de las anunciadas y lanzandola de un movimiento a su boca. Entrecerró los ojos y saboreó aquel dulzón sabor de su tierra. Tragó aquel dulce, y se encaró de nuevo con la pequeña.

-Este... tu pregunta es complicada, sabías? Pues... descanso y como. ¿Y tú? ¿Habéis perdido a vuestra madre? Sabed que no se encuentra en este jardín, a menos que me haya sentado sobre ella, lo que implicaría que es una enana... y tú no pareces enana... ¿o acaso tu padre era un gigante?

Sonreía. Sonreía cada vez más, pero soportó una carcajada, mirando el semblante de la pequeña.

Lucie - January 14, 2008 08:02 PM (GMT)
El escuchar algo sobre confituras agitó bastante más el espíritu de la niña que la austera evocación del pan. Además, aquello que había visto volar por el aire para ser engullido con rapidez no tenía pinta de nada que hubiese probado, y eso que últimamente comía cosas que nunca antes había visto.

- ¿Qué era eso?-, indagó forzando un tono casual mientras se acercaba un paso más.

Pero después de escuchar las bromas del desconocido, su expresión se tornó en otra claramente ofendida.

- No tengo madre, puedo arreglármelas sola. Bueno, no estoy sola...- corroboró sobre la marcha, por si acaso a aquel extranjero se le ocurría secuestrarla. No se había olvidado de los cuentos y las leyendas que corrían cuando caía la noche, contadas por los mayores como su vieja Ama- Aquí vive gente importante.

La solemnidad impregnó su vocecilla infantil mientras adoptaba una expresión casi teatral.

Sabudal Al Mohamed - January 15, 2008 07:59 PM (GMT)
-Eso, pequeña, era un dulce de mis tierras.

Sonrió, sacando otro y ofreciéndoselo, pero de manera que tuviera que acercarse a él mucho más que un paso.

-Mi tierra es de eternos y hermosos desiertos; de mujeres morenas y hermosas; de magia bajo cada piedra, y claro, de niños deseosos de mis dulces.

Sonrió una vez más, y me recuesto de nuevo contra el tronco. "Así que la pequeña vive aquí. Veamos... ¿será la hija de algún campesino? ¿Alguna Aprendiz, tal vez? A lo mejor no vive aquí... pero los conoce. ¡Gente importante! Como ese decrépito anciano cristiano."

-Pues yo los conozco. Porque yo vivo aquí también.

"Es bueno que sean desconfiados desde pequeños; estos niños de hoy en día necesitan más padres árabes."

Lucie - January 15, 2008 08:38 PM (GMT)
Lucie se mantuvo atenta a las palabras del árabe, y terminó por acercarse definitivamente hasta él. No quería parecer cobarde.
Las miradas al fin se encontraron, cuando a pesar de la barrera que suponía la capucha, los ojos de Lucie indagaron en su interior sin detenerse hasta establecer el contacto visual.
Si la pequeña se había fijado o no en la desagradable cicatriz, es algo que no dejó traslucir. Sin embargo, el duelo silencioso que se estableció sorprendería a cualquiera por el mero hecho de que Lucie era una niña, pero su mirada desconcertante e intensa no correspondía a su juventud ni a su inocencia.
Aquellos ojos semitransparentes le observaron casi con descaro durante unos instantes, hasta que al fin la pequeña pareció volver a su papel y bajó los párpados para recoger el dulce que aún se le estaba ofreciendo. De pronto sonrió, por primera vez en la conversación.

- No tenéis porqué esconder la cicatriz, no me da miedo.

Parecía de pronto mucho más distendida, como si hubiese visto algo en el interior de Sabudal que la hubiese tranquilizado con respecto a sus intenciones.
Incluso se permitió llevarse el obsequio a la boca y saborearlo con deleite.

- Para estar equivocados, hacéis buenos dulces- comentó de pronto, sin perder la sonrisa.

Sabudal Al Mohamed - January 19, 2008 05:37 AM (GMT)
El árabe se carcajeó con ganas. Aquella pequeña le agradaba. ¿Quién sería su maestro? No parecía ser Eddard... pero por el último comentario que había hecho, a lo mejor fuera Aloisius. ¡Y para ser tan pequeña, ya sabía sobre teología!

Impresionante. A él se la habían enseñado con sangre y espadas, cuando los cristianos empezaron a matar a su gente. Algún día le mostraría algún campo lleno de cadáveres, para que reevaluara sus juicios. Pero no hoy, y no en mucho tiempo; lo que menos deseaba era conversar sobre teología con una niña amorosa. No; no deseaba a nadie la niñez de los hombres de su tierra.

-Y no es lo único que hacemos bueno, pequeña.

Sonrió.

-Pero bueno. Sabed que soy nuevo en esta ciudad, y no conozco mucho. Me aburro entre estos muros donde no pasa nada; no me gusta el olor de las flores ni de la hierba, pues nací y crecí, y hasta hace poco viví entre arenas hermosas y voluptuosas.[/color]

Sonrió de nuevo.

-¿Qué hacéis vos? No creo que os la paséis aquí encerrada siempre. ¡Vamos, mostradme vuestros juegos, que si no hago nada pronto seguramente me dormiré para siempre!

Poniéndose de pie, el árabe se limpió los pedazos de hojas que habían quedado en sus vestiduras.

-Ah, y me llamo Sabudal al Mohamed. No iba a hablarle en árabe. No quería que creyera que la hechizaba... auqnue dudaba mucho que eso sucediera con aquella pequeña. Y soy miembro de los Ahl-i-Batín, los Ocultos.

Lucie - January 20, 2008 06:30 PM (GMT)
Lucie esta vez sí, pareció fascinada con la idea de las impetuosas dunas recorridas por pueblos con nombres tan extraños como el que acababa de oír.
Pero lo que más le sorprendió fue que al parecer, quien tenía delante era como ella, ¡un mago! Incluso en lejanas tierras se forjaban, allí donde Dios no quería posar sus ojos.

- Yo soy Lucie- respondió con cierta cautela. Le hubiese gustado responder por primera vez con la que se había convertido en su verdadera identidad, sentía el orgullo necesario para hacerlo, y sin embargo por alguna razón no quiso exponerse al escrutinio mágico de su naturaleza.-Isolda es mi mentora, y ella me guía en la Orden de Hermes.

Todavía no dominaba bien el aparatoso discurso de los herméticos para con los títulos, así que decidió ser sencilla y directa. Observó la reacción del árabe antes de proseguir.

- ¿Juegos?

Para ser una niña, parecía muy sorprendida ante la petición. Estaba incluso más interesada en saciar lo que parecía una eterna curiosidad. Hubiese preguntado por los Ahl-i-Batín, por Oriente, por lo que hacía en París, por sus viajes, por...
Se mordió el labio inferior, y aguardó. Se concentró en ejercitar su paciencia.

Sabudal Al Mohamed - January 21, 2008 06:10 PM (GMT)
"Así que Isolda, eh? Vaya que tiene futuro esta pequeña. Lástima que ya de tanto estar con ella se le hayan olvidado los juegos".

Mi posición antes estaba predispuesta, un oculto ánimo en mis movimientos, preparado para lo que fuera necesario: salir corriendo, perseguir pajarillos, golpear a algún niño en la calle, robar alguna hortaliza, hacer algún castillo de arena.

Pero luego de las primeras palabras, mi cuerpo se distensionó. Ya no había nada que hacer, ciertamente. Orden de Hermes. Había descubierto, con sólo conocer a dos de sus integrantes, que eran infinitamente aburridos. Lo que no significaba que fueran de su agrado... simplemente prefería más festividad y risas, como Erika.

-Este..., mucho gusto Lucie.

Ciertamente me había dejado mudo. No me esperaba una respuesta como esa. En ese momento escuché un graznido, y desde el cielo, volando circularmente, un pequeño halcón se posó en mis hombros, lastimándome un poco con sus garras.

Miro a Lucie.

-Sí, juegos, tú sabes. Correr, saltar, construir cosas inexistentes, perseguir perros callejeros, reirse. ¡Divertirse, vamos! ¡No me digáis que eres la única niña en el mundo que no se divierte!

Y si me dice que sí, me lo creo.

Lucie - January 21, 2008 09:50 PM (GMT)
Lucie captó el cambio en la voz de su interlocutor. Lo captó tan claramente como si hubiese visto a través de agua cristalina, algo que quizás a muchos adultos se les pasase por alto.
La reacción de la chiquilla fue claramente de ofensa ante la súbita condescendencia. ¿Cómo se atrevía a bromear metiéndose con ella? No la conocía. Lucie frunció el ceño expresivamente, ¿el cambio de humor tendría algo que ver con la Orden? No sabía que entre magos pudiese haber enemistades.

- ¿Por qué mucho gusto?

No parecía alguien dedicado al arte de la cortesía. Quizás era una de esas fórmulas que utilizaban los adultos para comentar algo cuando no tenían nada que decir.

- Tengo muchas cosas que hacer desde que vivo aquí, no puedo estar todo el rato corriendo y desaprovechando el tiempo- respondió muy seria, imbuída en su papel de persona mayor metida dentro del cuerpo de una niña.
De pronto arqueó una ceja y le observó con malicia, como haciendo una concesión a alguien más joven que ella.

- Pero ahora que no tengo nada que hacer, podemos jugar. ¿A qué se juega en la tierra de donde tú vienes?

Sabudal Al Mohamed - January 22, 2008 05:13 PM (GMT)
Una carcajada hilarante rompió el cerco que había formado el árabe; la gracia de esa niña da gusto, y no pretendo detenerme en contemplaciontes tontas cuando las cosas que dice son tan infinitamente graciosas.

-Verás, nuestro juego favorito se trata de "cortarle la cabeza al muñeco después de vestirlo de cruzado; cortarle las patas al muñeco, después de vestirlo de sacerdote; escupirle en la cara al muñeco, después de oler su asqueroso tufo cristiano" pegarnos de las ubres de una camello, y dejarnos arrastrar bajo sus patas; vence aquel que llegue más lejos. Al juego lo llamamos "te llevó la madre".

El árabe se carcajeó y recobró totalmente su compostura. Ahora sí que podría divertirse.

-Claro que aquí no hay camellos, así que tendremos que hacerlo con una mula.

Después de eso seguía lo primero.

-"Mucho gusto" porque ciertamente me lo da; si no lo hiciera, te hubiera dicho "Maldita la suerte, Lucie". Y bueno, como corren los tiempos presentes, ir por ahí corriendo, jejejajajaja, es muchísimo más instructivo que otras cosas que conozco.

Y ciertamente. Ir por ahí corriendo podía salvarle a uno el trasero. Pero ella no tenía que preocuparse por eso, no; ella era alumna de la Regente. !Vaya suerte la de la chica, que crecería malcriada y prepotente¡

Pero vuelvo rápidamente a lo que me ocupa.

-Ví cuando llegué un establo interesante. ¿Vamos, o prefieres otro juego?

Lucie - January 28, 2008 08:18 PM (GMT)
A medida que avanzaba la propuesta, los ojos de Lucie eran todo un poema, abriéndose cada vez más hasta terminar como platos, con una expresión de susto digna de la causa.

- ¿Correr bajo una mula? ¿agarrada?-, repitió despacio para asegurarse de que lo había entendido bien.

Y pronto observó la expresión triunfante del árabe, que probablemente creyese que había salido vencedor de su desafío.
Bueno, si esas eran las clases de juego que conocía, tendría que ceder. Claro que contaba con que nadie le dejase una mula para hacer aquella locura.

- Me parece que terminaremos jugando al escondite-, advirtió mientras hacia un ademán de salir a la calle.

Sabudal Al Mohamed - February 5, 2008 03:23 AM (GMT)
Río de muy buena gana ante la sorprendente actitud de la pequeña, y no espero ni un instante para que no tuviera oportunidad alguna de escaparse de su tácita aceptación del divertido juego.

Mientras salimos de la Capilla, por uno de los pasadizos secretos, sigo hablando, de manera jovial.

-Verás: cuando uno está debajo de una yegua, pegado de sus ubres, todo el mundo cobra sentido. Cuando terminemos veremos qué tanta razón me das.


Me carcajeo, y pongo bien mi capucha sobre mi cabeza. No me gusta que me arrojen piedras o escupitajos. El ave que está en mi hombro toma altura y sale hacia el firmamento.


FDI: Sigue aquí




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