Title: El primer ritual
Description: 25/6/1225 -privado conmigo misma-
Isolda Lamartine - July 17, 2005 10:22 PM (GMT)
FDI: este viene del que hice en las orillas el sena, así que tiene la misma fecha.
La sigilosa sombra de Isolda penetró las puertas laterales e Le Ictus.
Caminó por el camino principal, aún enfudada en su capa de viaje, y sintió con felicidad cómo el Sauce Llorón que bordeaba el camino le acariciaba el rostro. Sonrió.
Una vez adentro el calor de la Iglesia la reconfortó. Quitó la capucha de su cabea y observó sorniendo el lugar. Sin esperar nada se encaminó a las escaleras de descenso, luego de comprobar que no había nada extraño en los alrededores.
Luego de descender las escaleras, se encontró en el frío sótano. Rápidamente se encontró en su Sanctum.
Las luces se encendieron a sus pasos, y un gorjeo, de felicidad, salió de una esquina. Un hermoso y diminuto dragón azulado miraba a Isolda dese su cómodo sillón. Chokmah, la Sabiduría Divina , sonrió.
-Y ahora, mi ama, supongo que empezará el ritual.
Isolda asintió. -Así es amigo mío, no puedo perder más tiempo.
Isolda Lamartine - July 18, 2005 09:51 PM (GMT)
Chokmah saltó desde su sillón hasta el hombro de la Magus con una velocidad impresionante, olisqueándola. Isolda lo tomó de la barriga y lo puso sobre una mesita.
El Sanctus de la Magus era impresionte: no por los lujos o las obras de arte, sino por cosas muy diferentes, mucho más mágicas, más mísiticas. A parte e los gruesos volúmenes que había donado gentilmente a la biblioteca de la capilla -tanto mundanos como ocultistas-, conservaba aún mucha parte de los textos de poder que adquiriera en sus viajes, y que le pertenecieran a su antiguo Mentor.
En un estante, ocupando todo el largo y el alto de una de las paredes del Sanctus, libros y más libros sobre estantes. A pesar de eso había varios sobre sillas, sobre las mesas, o incluso en el suelo, puestos cuiadosamente sobre trapos. Muchos de ellos estaban en blanco, y varios de los Despertados con los que había conversado la miraban extrañado al comprobar que no había nada escrito en aquellos tomos con hermosa pasta. Isolda se limitaba a reir.
Un par de mesas de estudio, algunas sillas y una silla bastante cómoda para Chokmah completaban aquella habitación. Tras ella abía otras dos, mucho más pequeñas, donde tenía su laboratorio privado -en una- y su dormitorio -en la otra.
El Familiar vivía feliz allí, auqnue extrañaba poder moverse por donde le diera la gana sin tener que tomar la horrenda forma de un perro, y a su encierro se debía su alegría incontenible a pesar de su edad, que casi triplicaba la de su ama.
Isolda Lamartine - July 19, 2005 10:28 PM (GMT)
Isolda observó a Chokmah largamente, tanto que el Dragón se sintió molesto e intentó rehuir la mirada de su ama. Pero no surtía efecto. Sin embargo, luego de un rato, se dio cuenta de que en realidad no lo estaba mirando.
Un par de minutos después, como si despertara de un largo sueño. Miró en derredor, y suspiró. Por un momento su mente había ido demasaio lejos, y temió que aquello fuera a durar demasaido. Incluso... en un momento creyó que lo que su mente recreó había sucedido de verdad.
Sonrió. La realida. Sonrió de nuevo, con más energía y sinceridad, mientras dejaba en la mesita las dos bolsas que contenían las piedras que había bañado. Entró rápidamente en su habitación, y mientras se ponía los ropajes adecuados tarareaba una canción.
Chokmah, nada acostumbrado a esa actitud en su ama, achinó los ojos. Tenía un mal presentimiento.
Isolda Lamartine - July 20, 2005 01:35 AM (GMT)
Cuando salió vestía completamente diferente. Su cabello rubio y dorado caía casi hasta su cintura, sus ojos azules centelleaban con su poder. Vestía un traje completamente azul, con varios signos y símbolos tejidos sobre la tela que parecían moverse con los pensamientos de la maga.
El viento parecía cargado a su alrededor con mágicas chispas de otro mundo. En su Sanctum Isolda era una diosa, y lo sabía.
Se dirigió a las bolsitas que contenían las piedras, y puso las cinco bañadas con noche y olvido en su mano dereca, y las tres bañadas con luna en la izquierda. Hacer ese tipo de magia usando rituales podría parecer anticuado, pero era el método más infalible, auque fuera largo.
Cada una de las piedras tenía grabado el símbolo de la Virtud Divina que debería representar, y sus materiales y el número que tenían, le daba un fuerte vínculo al ritual con agunas supercerías que aún se mantenían en aquellas tierras. Claro, supercherías para los Durmientes.
Se sentó tranquilamente en un mullino cojín, mientras depositaba las piedras en otro, sin permitir que se tocaran.
Tomó una de ellas, una bañada con noche y olvido, y con cuidado comenzó a dibujar sobre el suelo un pentáculo. El diseño era complicado, era perfecto. tenía en cada punta arabescos y diversos símbolos contenedores, y el material que lo estaba fabricando era perfecto para el ser que en poco acudiría a su llamado.
Luego tomó una de las piedras bañadas de luna, y trazó, superpuesto, otro pentáculo, haciendo que sus anillos fueran poderosos e indestructibles.
Cuando terminó se puso e pie, observó con calma cada detalle del diseño, y sonrió de medio lado.
Isolda Lamartine - July 21, 2005 03:38 PM (GMT)
-Mi ama, dijo Chokmah desde un rincón, mirando el impresionante disñeo que había realizado. -Debe usted tener cuidado pues aquellos seres que guardan tantos secretos son traicioneros y astutos.
Isolda sonrió. -No te preocupes amigo mío.
Miró el diseño, y cerró los ojos.
El mundo a su alrededor pareció detenerse. Su cabello, resplandecía con la fuerza de un relámpago, sus manos cerradas con fuerza al frente, y de sus ojos cerrados una luz parecía provenir, con fuerza, energía pura. Sus labios no se movían, pero su mente trazaba las Palabras que ordenaban, subyugaban a aquellos seres que no eran siquiera dignos de compasión.
"Ilya
Que escondes
Donde estés
Te convoca quien te ha creado
Señora de la Luna Roja
Portadora del Relámpago
Camina
Muestrate..."
La habitación se hacía cada vez más oscura a medidad que las palabras se repetían, y el cabello de Isolda comenzó a moverse en virtud a un viento inexistente.
Las líneas trazadas con las piedras bañadas en Luna resplandecieron por un momento, e Isolda lo sintió. Abrió los ojos, y allí frente a ella, encerrado en el círculo, había una forma humanoide completamente negra, con una Espada roja en la mano, mirando a la Magus con una rabia indescriptible, en un inicio, luego con respeto y hasta temor.
El Enoquiano salió de la boca de Isolda fluidamente.
-Bienvenido Ilya. Me agrada ver de nuevo tu figura ante mí, como en los viejos tiempos.
El Espíritu asintió con la cabeza en actitud sumisa. Bien sabía que aquella Magus podría hacer muchas cosas con él sino la complacía, y siempre había sido, empero, correcta en su trato. Conocía los Protocolos Umbrales mejor que muchos espíritus en sí.
-Dime a qué me has llamado Magus.
Isolda sonrió.
Isolda Lamartine - July 21, 2005 05:24 PM (GMT)
Isolda sonrió e nuevo.
-Se me hace necesario que respondas a una sola pregunta.
Su voz era a la par autoritaria y respetuosa, sabiendo bien que aquel ser podía durar para siempre y tenerlo de enemigo no era bueno, pero dejando bien claro quién era quién en la conversación. Sin embargo, guardando el protocolo, tomó las tres piedras bañadas en noche y tristeza que quedaban, y luego de envolverlas en una tela completamente negra con tres líneas tejidas con hilo de plata que se entrelazaban y terminaban en tres cordones, las puso en el lugar inicado del diseño que había realizado.
-Serán estas tres piedras de noche tuyas si tu respuesta me es satisfactoria.
El espíritu miró las piedras con codicia, y luego miró de nuevo a la Magus, y asintió lentamente.
-¿Qué ha sido de Lor-Ukter?
A la forma negra, ligeramente humanoide, con la espada roja abajo, se le dibujó una expresión de terror en el rostro. Intentó hablar pero sus palabras no salieron, y su mente nisiquiera lograba procesar bien los datos. Aquello a Isolda no le gustó nada. Conocía a Ilya desde hacía años, y sabía que era fuerte y nunca había tenido miedo. Hasta hoy.
El espíritu se recompuso todo lo rápido que pudo.
-Ha encontrado algo. Nadie sabe que es. Ahora vaga en el Mundo de la Piel con cualquier disfraz que encuentre. Ha crecido. Todos le tememos...
Isolda Lamartine - July 22, 2005 05:09 PM (GMT)
Fue justo en ese momento cuando lo sintió. Alguien estaba allí, justo tras la puerta.
Los tres, Ilya, Chokmah e Isolda se giraron. Los dos primero tenían rostros deformados por el terror, e Isolda, que sabía perfectamente que nada podía tocarla en su Sanctum, caminó bordeando el diseño hasta pararse frente a la puerta, por si el iluso pretendía entrar.
Dos golpes fuertes se le dieron a la puerta, una risa demoníaca, malévola, que hizo que incluso Isolda diera un paso atrás. Ilya observó a Isolda, y a una señal de esta tomó las piedras y se largó.
Luego hubo otros dos embates, y por fin todo quedó de nuevo en silencio.
Sin embargo aún estaba allí. Isolda cerró los ojos y mientras recitaba las Palabras adecuadas, movía en su mano la única piedra bañada de luna que quedaba.
Se escuchó un grito aterrador, y un movimiento, algo muy diferente a pasos humanos, que salía de la Catedral desapareciendo por el corredor.
Isolda suspiró y miró a Chokma. -Sí ha sido él.
Isolda Lamartine - July 23, 2005 02:50 AM (GMT)
El cuerpo de Isolda perdió todo su equilibrio, y un golpe seco le indicó que había tocado el piso. A su lado, Chokmah, preocupado, miraba aún hacia la puerta.
Había un ambiente tenso, y ninguno de los dos podía aún creer que Lor-Ukter hubiera adquirido tanto poder como para pasar las defensas exteriores de la capilla y llegar hasta los subterráneos.
Aquello exigiría un trabajo extra por parte de todos los Magi de la capilla. Si uno había logrado hacerlo, muchos más podrían.
La Bonisagus miró a su Familiar, preocupada.
-Chokmah, tendremos que cazarlo. Prepárate entonces.
Pensó en Trang por un momento. Pero era evidente que él no podría hacer nada. Por más que su sangre fuera poderosa y sus años muchos, tratar con seres de ese tamaño era otro cuento. A lo mejor los peludos lupinos. Por ahí comenzaría entonces.
FDI: cerrado.