Title: A la atención de SS.II.MM
Description: 12/Mayo/1226 Misiva al Príncipe Geoffrey
Aleksay Drmèv - January 8, 2008 03:27 PM (GMT)
Hace mucho ya que el cortante frío había hecho desaparecer las primeras lágrimas que afloraban como ríos en sus ojos. Casi tanto como tiempo hacía que su hambre o su sed fueron saciados por última vez. Pero todo eso carecía ahora de importancia.
Primero cumplir. Luego vivir.
Primero cumplir. Luego... vivir...
El destino se acerca. El cometido está a punto de lograrse. Las torres del Palacio de la Concergierie aparecen cada vez más definidas en el centro de la ciudad.
Un 'sentimiento' cercano al que podría ser la euforia lo invade, y lo anima a un último esfuerzo que resulta demasiado para su cuerpo.
El corazón late desbocado y todo comienza a girar en el aire... el suelo se acerca... se acerca...
No pueder ser, no ahora... NO
En un desesperado intento tensa músculos y tendones como si de puro hueso se tratasen enfrentándose al vacío y su empuje...
Un poco más...
Aleksay Drmèv - January 8, 2008 03:40 PM (GMT)
El ruido cesa, por fin, cuando unas garras besan el empedrado parisino.
Una fabulosa e imponente ave mira atónita hacia el suelo que se extiende frente a la puerta principal del Palacio de la Concergería, dominio del Príncipe cainíta Greoffred du Temple.
Vacila unos instantes y tras dar unos pequeños pasos se coloca frente al fabuloso portón.
Los guardas que vigilan el lugar comtemplan atónitos un ejemplar sin par: algo parecido a un halcón, pero mucho más grande. Unas alas de una envergadura superior a la de cualquier ave en proporción, unas patas que culminan en unas garras formidables y un pico colosal que parece labrado con el mas bello marfil. El animal, vestido con unas plumas de un color vermellón de una intensidad extraordinaria, porta algo semejante a un jubón en su cuerpo, y un pequeño estuche cilíndrico atado con hilo de oro a una de sus extremidades inferiores.
Antes de dar oportunidad alguna a los guardas de reaccionar, el ave levanta ligeramente el vuelo y golpea seca y precisamente con su pico las enormes argollas de metal, provocando un ruido considerable.
Inmediatamente después, se posa de nuevo frente al portón y en una altiva posición espera a que algo suceda.
En breve podrá descansar, en cuanto el siguiente mensaje que porta sea entregado:
Aleksay Drmèv - January 8, 2008 03:41 PM (GMT)
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A la Atención de Su Ilustrisima Majestad Geoffred Du Temple, Príncipe de la Muy Digna Ciudad de París:
Disculpas os pido de antemano, Señor de esta vuestra ciudad, por robaros parte de vuestro bien seguro ocupado tiempo.
Es menester de acorde con nuestras tradiciones y de obligado cumplimiento en el estricto sentido de hospitalidad de nuestra familia que yo; Laanto Dormotji, Voivoda de Voivodas de las vastas extensiones de la Hungaria de la diestra de Europa, os notifice con suficiente antelación y por escrito, la futura llegada a vuestros dominios de un hijo mío: Aleksay Dmrév, así como la de su esposa Erzsébetta.
Es Aleksay un insigne y ya longevo miembro de nuestra familia, al que por su saber hacer he decidido enviar a vuestro dominio como emisario de Tzimisce.
Como vos de sobra sabeis, los tiempos cambian. El mundo gira más rápido que de costumbre en estos últimos siglos, y nuestras tradiciones del este parecen por momentos obsoletas...
Por eso he enviado a mi propio hijo a la cuna de vuestra occidental cultura, para que oiga y vea las nuevas voces y hechos de un universo que poco a poco nos llega a nuestras tierras.
Estoy bien seguro de que tratareis a Aleksay con la atención y dignidad que alguien de su antigüedad y condición se merece, y que esto ayudará a sumar nuevas cuerdas a vuestra bien seguro gruesa soga de contactos diplomaticos. Aleksay es un vástago agradecido al buen trato, como su Sire y Mentor.
Me despido ya de vos, agradeciendo la buena atención que me habéis dedicado.
Haced saber vuestra decisión a Aleksay.
Que los siglos os sean propicios.
Laanto D.
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Geoffrey - January 9, 2008 08:21 AM (GMT)
Icaro allegó la carta al Principe, que la leyó frunciendo el ceño cada vez más. Lo último que necesitaba ahora era que el débil Dazbog obtuviese nuevos seguidores para sus rebeldías, o peor, que se encontrase con problemas de sus tierras natales. ¿O quizás este llegaría para prevenir que Alexander volviese por aquellas tierras? Habría que verlo. ¿Agradecido? Hm, el Tzimisce debería ganarse el agradecimiento del Príncipe, ya no lo regalaba.
-Haced saber a este tal Aleksay de Tzimisce que se presente en la Concergerie tan pronto llegue, Icaro. Y expulsa a ese... "ave"... de la entrada, rompe el Silencio de la Sangre.-
Quizás debería juzgar al Tzimisce nada más llegase por ello... era una idea interesante y tentadora.