View Full Version: Recorriendo el mercado

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Title: Recorriendo el mercado
Description: 30-6-1226


Marcos Valverde - December 26, 2007 10:50 PM (GMT)
Marcos caminaba despacio entre aquella multitud maloliente; las caras largas y sucias de aquellos campesinos hablaban muy mal de la compasión del dios cristiano, y de la compasión despertada.

¡Qué hacían esos magos orgullosos y ciegos en sus laboratorios, esgrimiendo su estupidez sin vergüenza alguna, cuando la gente de su pueblo moría de hambre y de tristeza!

Pero eso cambiaría.

Tras él, su criado caminaba indiferente, mirando a ningún lugar y con una cesta vacía en las manos. Marcos se acercó a un puesto donde un hombre anciano ofrecía cachibaches de todos los calibres: desde piedras para amolar filos, hasta filos sin amolar. Miró detenidamente la mercancía, tomando de vez algo entre sus manos y pesándolos, para después ponerlo de vuelta en su lugar.

Se retiró y dijo en voz alta a su criado.

-Cómprale tres piedras amolar y aquel rastrillo dañado.

El criado se acercó al puesto y tomando los objetos en cuestión, pagó el precio que el mercader pedía sin chistar en ningún instante. Aquello apenas comenzaba.

Sabudal Al Mohamed - December 26, 2007 11:16 PM (GMT)
Ser un árabe en el seno del cristianismo no era nada fácil, ¡y que lo digan! Las caras de temor de las gentes que nunca habían visto a nadie más moreno que al rubio niño después de un díaa de trabajo, me señalaban desaradamente en la calle, y se santiguaban; alguna prorrompió en llantos; pero qué podía yo hacer? Todos al diablo.

El soldado tal, el monje tal, el cruzado aquel otro, todos ellos podían sacarse los ojos si les parecía tan terrible un moreno entre los suyos. Y bueno, esa es otra de esas. Y puedo jurar ante Alhá que no hice nada de lo que me acusan, que simplemente me paseaba por allí como cualquier hijo de mujer, buscando alguna cosa qué hacer con mi tiempo.

Y claro, el soldado señalándome gritó: fue él, y bla, bla. Y como a las gentes les da miedo mi piel, nadie hizo nada, pero el muy bribón me persiguió.

Y es en ese punto donde va mi historia: yo corriendo como alma que lleva el diablo, y el condenado soldado detrás, como puede pues está muy gordo, gritando algo de una manzana.

Corro, corro, miro para atrás para ver dónde va a aquel ser de cabeza dura y poco cerebro, y cuando giro de nuevo la cabeza para no atropellar a nadie, mala suerte! Veo el pecho de alguien, que en definitiva los parisinos son gigantes!, y estrello mi cara contra ese pecho.

No quiero imaginarme qué será pasar el resto de mi vida en un calabozo.

Marcos Valverde - December 27, 2007 04:06 PM (GMT)
El sirviente recibió el golpe en el pecho, y mecánicamente su mano derecha tomó los ropajes del árabe, que yacía en el pisó, mientras con la izquierda descargaba la cesta. Evidentemente se preparaba para darle un golpe.

La voz de Marcos sonó de nuevo, esta vez más queda.

-Deteneos.

El sirviente, aún sosteniéndolo, recogió de nuevo la cesta.

Marcos se acercó y lo miró por unos segundos. Árabe, sin duda. ¿Qué hacía un árabe en esas tierras? Tenía que estar muy loco para creer que sobreviviría.

Sabudal Al Mohamed - December 28, 2007 03:34 PM (GMT)
Mierda. Miro a los dos hombres un segundo, pero no puedo perder tiempo. En la arena del mercado dibujo un triángulo con un círculo inscrito y adentro el número tres. Miro hacia atrás, y veo pasar al guardia justo a dos pasos de mí, corriendo. ¡Ha funcionado!

Suspiro. Miro a mi alrededor. Nadie parece verme. Me he salvado.

Me pongo en pie, limpiando el polvo de mi ropa, y deshaciendo lentamente el hechizo, mirando sonriente al... ¿español? y al otro tipo que parece de acero de lo duro de su piel.

-Os agradezco que no dejaráis que este hombre me destrozara la cara de un puñetazo. ¡Sé que soy feo, pero por Allah que no quiero serlo más!

Suelto una gigantesca carcajada; cruzo mis manos sobre mi frente y en el aire, y saludo como saludamos nosotros los árabes, a paganos o conversos en nuestras tierras o en otras se ofendan o no.

As-salaam-alaykum, señor. Soy Sabudal Al Mohamed; ¿cuál es el nombre del salvador de mi cara?








Marcos Valverde - December 28, 2007 05:20 PM (GMT)
Marcos frunció el ceño cuando vio los garabatos primitivos que intentaba el árabe en la arena, y sintió una oleada mágica provenir de aquel hombre, y de aquellos símbolos, justo cuando completó el círculo interior.

Aquello le molestaba y le agradaba al tiempo. Un mago de las arenas arábigas en el centro del cristianismo. Quién lo creería. Casi sin duda sería una interesante y difícil adhesión, que tomaría muchísimo más tiempo que aquella otra que ya estaba en proceso.

Pero debía comenzar. Eso de ir engañando a la gente, aunque usara inferiores manifestaciones mágicas no era muy suyo, pero nada podía hacer si eso era lo que se encontraba; al menos sería más sencillo que con cualquiera de sus hermanos herméticos.

-Tengo que comprar algunas cosas. Sígueme.

Sin decirle nada más siguió caminando por el mercado, comprando toda clase de metales roñosos, piedras e incluso algunos polvos y aguas con supuestos poderes curativos.

Finalmente, al cabo de unas horas, miró al árabe. No olvidaba que aún no había dicho su nombre, pero prefería que fuera de aquel modo; al fin y al cabo no le gustaba mucho hablar.

-Ahora vendrás conmigo a mi casa.

Sabudal Al Mohamed - January 1, 2008 08:01 PM (GMT)
Entrecierro los ojos, y detengo de la camisa a Marcos.

-Un momento. Una cosa, señor, es que usted me haya "ayudado"; otra muy diferente es que me ordene como si yo fuera su criado.

El gesto del árabe era verdaderamente amenazante. Muchas noches atrás había asesinado a alguien por estar fuera del camino. Por haber estado maltratando e irradiando el mal a su alrededor. Este sujeto sería el segundo.

Marcos Valverde - January 2, 2008 02:44 PM (GMT)
"¿Quién se cree este maldito moro?"

Marcos mira la mano que sostiene su camisa y luego mira los ojos del batini. Por un segundo se pasa por su cabeza la idea de cortarle la mano, pero se arrepiente. Debe ser cuidadoso y tener tacto. ¿Por qué no podían enviar a alguien que le gustara, al menos, conversar con la gente? Él era demasiado ermitaño para esas cosas; demasiado burdo.

Girándose completamente, queda encarado completamente al árabe, y con gentileza pero con firmeza toma su mano y la retira de su cuerpo. Sobra decir, por la presión que hizo, que no le gusta ser tocado.

-Verá, jovencito. Tiene dos opciones. O me acompaña, en silencio, mientras termino lo que tengo que hacer aquí, o sigue corriendo hasta que lo atrapen y lo linchen en la plaza pública.

Sabudal Al Mohamed - January 8, 2008 01:07 AM (GMT)
El árabe entrecierra los ojos, y mira a su alrededor. "Qué tengo que perder. Cuando no haya gente le enseñaré a este soquete a comportarse con uno de los Oscuros".

-Compre entonces lo que quiera. Siempre me a parecido que salir de compras es sumamamente femenino, y debemos finalmente sacar ese lado, ¿no, vejete adorable?

Me carcajeo. La vida es una fiesta.

Marcos Valverde - January 8, 2008 04:04 PM (GMT)
Incurable. Marcos se preguntaba mientras caminaba por el mercado, eligiendo los aceros que necesitaría, dónde habrían educado a ese árabe. Si quería añadirlo a su causa, por llamarla de alguna manera que no despertara sus propias sospechas, debería primero reeducarlo, aunque algo le decía que aquello sería mucho más difícil que lo primero.

Entre el polvo y la muchedumbre, terminadas ya las compras, los tres regresaron en silencio y a paso tranquilo al barrio latino.




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