Title: El regreso. - 17/7/1.225-
Description: Una carta en la Sainte Maisson.
Evento - July 17, 2005 12:49 AM (GMT)
Sobre una de las lápidas que rodean la Santa Capilla reposa una misiva esta noche, lacrada con un sello en cruz.
CARTA PARA DOMINE MIGUEL DE LA ROSA:
- P4R- Peón cuatro de rey.
La Rosa - July 17, 2005 01:05 AM (GMT)
Miguel de La Rosa asistía gustoso a aquella conversación entre estudiantes. Un atuendo más desenfadado, de simple túnica, permitía de vez en cuando al anciano pasar desapercibido en las reuniones entre eruditos. La pequeña taberna parecía siquiera frívola, pero allí a menudo se distinguian fabulosas tertulias de interesantísimo nivel académico. Los hombres discutían con fervor, defendian sus credos. Todos ellos eran estudiantes de Teología desinhibidos por el alcohol, y La Rosa sonreia confundiéndose entre ellos; escuchando más que dedicándose a moralizar, y pensando en lo que una vez dijeron aquellos 24 maestros. Pero pronto, en mitad de tan amable acto, una brisa tibia penetró bajo la puerta, y el Obispo se percató de que M. Marie había venido a buscarlo. Salió, y ciertamente deseó que en verdad fuese algo importante lo que perturbaba su tarea; algo que comprobó cuando vio que la muchacha portaba una carta en sus manos. La observó, y ya de lejos sintió su olor intenso a pasado, su textura de papel foráneo, de otro tiempo y de otros lugares, y La Rosa se sintió melancólico en primera instancia. Luego silencio, y luego los dos marcharon direción a la Capilla, a meditar sobre este nuevo misterio del pasado.
La Rosa - July 17, 2005 02:54 PM (GMT)
Una vez allí, M. Marie dispuso amablemente a su Señor la mesa del scriptorium. Miguel se sentó placidamente e invitó a su sierva a que abandonase la habitación:
- Marie, le ruego, si me disculpa, un poco de soledad. Una vez medite sobre este misterio la iré a buscar a su habitación, o al altar si decide ponerse a orar.
Marie asintió no sin un cierto aire de preocupación, y La Rosa comenzío a examinar minuciosamente aquel sobre antes de abrirlo. Su perfume a viejos recuerdos, aquel extraño sello en forma de cruz..... todo resultaba familiarmente desconcertante. Abrió la carta una vez pudo extraer todo lo que no era evidente de ella y divisó el claro y conciso mensaje, releyéndolo repetidas veces, entendiéndolo pero no acertando a descifrar su verdadero contenido. Que extraño recuerdo del pasado venía ahora a perturbar al Obispo. Tal vez.... ¿ el peor de todos?, ¿ acaso eran buenas nuevas?, ¿ o sólo una partida de ajedrez de algún viejo amigo?. La Rosa recordó entonces sus largas partidas con Omael, y antes que triste o melancólico, se peocupó severamente y su rostro se tornó perceptiblemente turbado. La Rosa meditó unos instantes, luego llamó a Marie amablemente y los dos charlaron distendidamente sobre este asunto y meditando el misterio; y la preocupación de la Dama se hizo visible cuando el Obispo inconscientemente y de forma simbólica comenzó a sacar brillo a su imponente espada, y deseó que no fuera necesario que la utilizase, porque eso podría cambiar mucho las cosas para ámbos, y para los demás.
La Rosa - September 25, 2005 10:41 PM (GMT)
Al cabo de un cierto tiempo la respuesta se hizo obvia.La Rosa recordó el olor de la sangre amiga derramada sobre el suelo putrefacto, y sintió verdadero dolor. Recordó el pecado y la infamia mancillando la obra y la palabra del Padre, la debilidad de la oscuridad y la seducción de las tinieblas infernales.Donde quiera que la sombra se cirniese, la luz del Señor alumbraría el camino, sembrado de incertidumbre por las entrañas del mismo diablo y de su hueste mortecina. Y entónces comprendió que la corrupción entraría en París, pero eso era algo que no estaba dispuesto a tolerar, a lo menos no tan a la ligera. Meditó entonces y pidió clemencia a Dios por no haber comprendido con anterioridad los multiples signos que evidenciaban la llegada del mal a la ciudad. Quizás aún no fuese demasiado tarde, tal vez no era aún momento de alarmarse, más la llegada de este aviso, el establecimiento de contacto entre hermanos era motivo más que suficiente para mantenerse alerta.