Title: Visita de cortesía
Description: 21 de Junio de 1226
Monarca Salianna - December 22, 2007 12:10 AM (GMT)
De la mañana a la noche, al silencio y a los sueños, despertando anhelos cual gozo, gozo cuales deseos, acariciando el paraiso de la eterna luz parisina mediante la armoniosa presencia de dos melódicos corceles y una carroza alojadosj unto al pórtico principal.
Escuhame, no temas ni tiembles, sueña cada noche como un despertar y vive con una sonrisa.
Si una sonrisa es un motivo. Mil razones más que suficientes bastaron para conceder paso a la dama, cien para admirarla y sucumbir a su gracia, sólo una para no olvidarla y complacer sus deseos, haciéndolos suyos, cambiarlos por suspiros contemplativos en el paladar de un aguerrido centinela.
Los caminos no se andarán, la luz será ciega y la habitación se quedara sin ti hasta que Icaro comparezca.
La respuesta estaba en el silencio, contemplación y mirada de ensoñación, pero sin color, sólo el color que tiene el que ama, el que siente. Ella estaba allí, pronto Icaro sentiría su presencia nada más ser requerido por su amante soldado, aquel que partiera con el alma en vilo para regresar cuanto antes a la habitación donde la dama de las cálidas palabras y la embrujada sonrisa esperaba.
Geoffrey - December 22, 2007 01:43 AM (GMT)
Icaro acudió a la entrada a recibir a la Monarca. Ciertamente, era una visión que lo impresionaba todas las veces que la tenía delante, conmoviéndolo hasta lo más hondo.
-Buenas noches, Señora, pasad por favor. Imagino que desearéis acudir a la Corte del Principe, ¿me equivoco?-
Ciertamente, era una de las primeras noches en que la Corte de Geoffrey era abierta. Salianna siempre tan exacta con cuando presentarse. No en vano era la Monarca de todas las Cortes del Amor, la única Cainita en Francia que realmente había hecho sombra a Alexander.
Monarca Salianna - December 22, 2007 09:39 AM (GMT)
Dibujando una hermosa sonrisa en su cara, sus ojos, su mirada y sus palabras iluminarían el corazón de Ícaro.
Bienvenido a este punto de encuentro.
Déjate seducir por un camino distinto, pues ese camino ha de relucir, compartir y la voz de aliento alimentar cada sentimiento de un fresco sabor de felicidad. Esa que hablaba, era Salianna. Escuchar su voz era la pura esencia del amor.
Yo tambén me alegro de veros Icaro, pero no es para tu señor a quien va dirigida mi poesía, sino para vos, para él me reservo un requiem digno de un rey. A su debido tiempo.
Siempre en las noches oscuras, en los días más tristes una estrella del cielo refugio encontrará observando la corta vida, sonriendo porque la vida es una y ha de pasar. Lo material se desvanece y el sentimiento permanece igual, Salianna no se había movido, tan sólo disfrutaba del momento de modo que pudiera ser razonablemente persuasiva para disfrutar de la presencia del chambelán, priorizando a su señor, a su vasallo, a Geoffrey. No había desaire ni desdicha, sino un pozo de felicidad resplandeciente bajo la atenta mirada de quien cauta esperaba, la solemne concesión.
Geoffrey - December 22, 2007 05:36 PM (GMT)
Las palabras de la Monarca ciertamente descolocaron al Chambelán. Nunca había tenido un trato especialmente bueno con la Toreador, así que no sabía realmente qué podía ella desear de él. A no ser, obviamente, como gesto político de desden hacia Geoffrey, o alguna maquinación que aún no era capaz de ver.
Sin embargo, su educación no decayó ni por un momento mientras se inclinaba profundamente.
-Me honráis con vuestras palabras, Majestad, aunque no sé en qué pueda servirle este humilde servidor.-
Realmente no lo sabía, y la implicación que llevaban las palabras de la Monarca acerca de la muerte de Geoffrey no eran precisamente tranquilizadoras.
Monarca Salianna - December 23, 2007 12:34 PM (GMT)
Hace noches que os tengo presente, también en mis mañanas e incluso en el bullicio de la corte.
Cándida melodía, luz en la mirada y sonrisa acariciadora fraguaban delicados misteiros llenando el vacío del alma.
Una secreta tristeza aflige mi pecho con ansia, pero todo llega a su fin y en el silencio de la soledad quisiera escuchar vuestra voz.
Como un ave fénix reencarnado, va como paloma encantada hacia el ventrue, expresando un tenebroso encanto que fundiría con alegres cantos al oído.
Una rosa sin espinas debeis ser, impregnada del fresco amanecer, cristalinas palabras deseo que sean dibujadas al anochecer.
Lentamente como una gota de agua cae desde lo alto en el cielo, impregnó el encuentro con una nueva petición.
Quiero alegría, quiero felicidad, pero existe un mal. Allí donde hay una puerta, por la que todos entran, en la que muchos esperan, tu siempre estás, comparte conmigo la verdad. Ayudame y lograremos la paz.
Poesía.
Geoffrey - December 23, 2007 04:20 PM (GMT)
Así que quería información. Después de milenios de palabras vacías propias de una Toreador enamorada, cosa que sabía no era el caso, al fin había llegado a lo que deseaba, y el Chambelán se tranquilizó un poco. Al menos no era el caos del vacío, de no saber por dónde golpearía esta vez.
-¿Y qué verdad es esa que buscáis de un humilde Chambelán, Mi Señora?-
Monarca Salianna - January 13, 2008 05:01 PM (GMT)
Un frenesí de sentimientos rezumó por sus ojos en un instante sin fin, sin tiempo para soñar. Se alzó la voz y sus labios pronunciaron melódica sinfonía laica.
- Que podeis contadme sobre la noche en que Lord Maxence agravió al principe, vuestro señor y mi vasallo.
Un tierno silencio se perdió a través del paraíso de su mirada e inconmensurables deseos impuros promulgaban un universo de anhelos en toda su expresión. Invitaban a Icaro a desatar el sinvivir de miles de sentidos bajo el yugo de una tentadora pregunta.
Geoffrey - January 13, 2008 05:17 PM (GMT)
Icaro asintió. No era ningun secreto, así que mejor no agraviar a la gran dama.
-Lo cierto es que Maxence llegó esa noche con la compañía de un Cainita de su Clan recién llegado, que quería introducir en la ciudad. Yo los llevé a la Corte, como es habitual, y me marché dejándolos hablar. Erik y Montalbán me resumieron luego lo ocurrido, pues no les gusta hablar. Pero lo cierto es que Maxence agravió al Príncipe, y este lo hizo de vuelta, y como respuesta el Toreador osó usar Disciplinas contra el Príncipe en el Eliseo. Y eso viola tanto la Lextalionis como las Tradiciones, y merece el más severo de todos los castigos. Así que Mi Señor lo juzgó y lo condenó a saludar al sol, cosa que hizo esa misma mañana.-
Esa era la historia, ciertamente, de lo ocurrido aquella terrible noche.
Monarca Salianna - January 14, 2008 06:44 PM (GMT)
Un sobrio recital del cual cuya canción le era afín, aunque esperaba que la letra difiriera de la anterior para hallar la verdad. Los siervos de Geoffrey se aferraban al cantar de gesta compuesto para sus oídos. No importaba.
- Agradezco la sinceridad de vuestras palabras, no esperaba menos de vos.
La resignación quedose relevada por la gentileza con la que Salianna aceptaba aquella versión de los hechos y sin embargo, aún quedaban prerrogativas entre sus intenciones.
- Si me lo permites querido hay otra inquietud que atormenta mi descanso, así que si fueras tan amable y te fuera permitido expresarte con afable libertad, que me puedes contar de aquella patricia olvidada. Muchas son las habladurías pero poca la certeza.
Geoffrey - January 15, 2008 01:01 AM (GMT)
Icaro alzó una ceja suavemente. El cambio de tema era repentino, ciertamente, hubiera esperado que la Toreador continuase el interrogatorio, y agradecía el cambio; lo cierto es que él no había estado en la sala, de modo que no sabía más que lo que había dicho, y no quería contrariarla.
-¿Lady Eloise?-
El rostro del Chambelán se oscureció brevemente. Una vez, tiempo ha, había tenido su amistad cerca de su corazón, una de las pocas Cainitas con las que se podía hablar y descansar. Pero claro, entonces gobernaba Alexander. Elois nunca aceptó el cambio... quizás Icaro tampoco debió hacerlo... pero las decisiones habían sido tomadas y los caminos separados.
Hasta el extremo de la traición que había llevado a la muerte del sabio Trang Oul.
-¿Qué deseáis saber de ella, Su Majestad?-
Estaba claro que no podía resumirle décadas de charlas, de paseos, y de compañía. De cambios y olvidos, así que la Monarca debería ser algo más explícita. Icaro imaginaba por dónde quería ir, pero mejor preguntar por si acaso. No se trataba de agraviar a tan noble dama.
Monarca Salianna - January 15, 2008 06:03 PM (GMT)
Existía en su rostro una preocupación bastante acentuada sobre un pasado inmediato y desconocido. Claridad y oscuridad confluían en uno sólo tensando el filamento de la consciencia, arrancando un cándido momento de dulzura postergada, convertida en balada por su intérprete.
- Contadme lo que creais más acertado buen Icaro.
La tersa piel se asemejaba para entonces a la densa roca a pesar de las sinuosas curvas que confeccionaban su divino cuerpo.
- Dejad que sea yo quien juzgue su valía.
La armónica melodía templaba sin éxito un anhelo errante y aquellos ojos, sobre aquella pálida blancura inmaculada, harían de jurado. Un sólo consejo emergía del ambiente donde el viento susurraba:
Mide bien tus palabras... Serás juzgado
Geoffrey - January 17, 2008 02:37 AM (GMT)
Icaro sabía que aquellos momentos eran cruciales, y lo peor era que no sabía realmente por dónde empezar. Las noticias recientes mejor, siempre, ella ya preguntaría si buscaba algo más antiguo.
-Ha sido expulsada de París por su Excelencia Geoffrey, Príncipe de París, tras confirmarse ante la Corte que fue ella quien entregó a Lord Trang Oul, Voz de los Capadocio y Consejero del Príncipe a los lobos para que ellos lo asesinasen traicioneramente cuando negociaban una paz. Así que sus posesiones en París fueron arrasadas, pero ella ya había huido al norte. Se asienta ahora en una de las Cortes del norte, en Normandía, buscando con ello la protección de Lord Mithras y alejarse de su justo castigo en la Corte de Su Excelencia Geoffrey y de vos, Majestad.-
Calló. Bastante había dicho, que ella preguntase más, él no sabía realmente por dónde continuar.
Monarca Salianna - January 21, 2008 03:46 PM (GMT)
"Mitrhas"
Un rostro cincelado abarcó un halo extraño con aquella mención. Poco después, sonrisa al vuelo el gesto pereció bajo un océano de pálidos lirios.
- Gracias.
Amarga voz, suave tono y noble palabra la empleada.
- Me habéis sido de gran ayuda esta noche lord chambelán y lo tendré muy presente.
Como el deshojar de una margarita Salianna se había deshecho uno tras otro de cada pétalo de la flor que tenía en su regazo, sólo quedaba pues en su haber, un último requisito de placer.
- Decidle a vuestro señor que hay una fiesta en París en la que espero verlo.
Los designios de la fortuna arrancaban la ilustre presencia de Salianna sin compasión, aunque bastó la misericordia de una tenue y agitada despedida, así arrancado de las mismísimas entrañas de Cronos, la esencia robada era escueta pero justa para dedicar la pertinente despedida con un nuevo aliento, suave y desbocado hacia el impasible ventrue.
- También quiero contar con vos, será de lo más instructivo.
Una pérfida sonrisa en el rostro antes de tomar con diligencia el camino de partida, derrochando su encantador frescor sobre cada pisada y, sin embargo, algo turbada por las revelaciones de Icaro.
No había tiempo para más una vez conseguido lo buscado.
Geoffrey - January 22, 2008 01:35 AM (GMT)
Icaro no sabía que decir a todo ello, de modo que simplemente hizo la reverencia más profunda y perfecta que había hecho en años. Transmitiría el mensaje, ciertamente, y atendería a la fiesta. No se atrevería a no hacerlo, pese a que no se sentía cómodo entre tanto Cainita.