Title: Secretos Peligrosos (Priv con Máximo)
Description: 17 - 6 - 1226
Cecilia - December 14, 2007 11:25 AM (GMT)
A caballo llego aquella noche la Lasombra ante el refugio del Lasombra más anciano de París. Su mirada decidida escondía el temor de las cosas que debía de decirla a Constanza a aquella noche.
Un mensaje peligroso y poderoso, de la Exiliada Duquesa de Orleans.
Se aproximó a las puertas del enorme edifício y hablo con la voz indiscutible de una noble que no era.
- Me llevareis ante vuestro Señor ahora mismo, soy Ceília Giangio y debo de hablar con urgencia con Don Máximo Constanza.
Maximo Constanza - December 14, 2007 12:37 PM (GMT)
Al ver llegar un jinete a la Abadía dos guardias salieron por el portón para recibirlo, pensando que tal vez fuera un mensajero. Pero cuando reconocieron a la dama que se acercaba se prepararon para recibirla, pues era bien sabido que el Domine Constanza tenía un listado de invitados a los que se debía tratar con todos los respetos, y la cainita formaba parte de dicha lista.
El decidido mensaje en voz de la Lasombra alertó a los guardias, que en seguida abrieron las puertas y agarrando uno las riendas del caballo para conducirlo al interior, mientras el otro ya se preparaba para cerrar, saludaron a la recién llegada.
- Buenas noches tengais dama Cecília, sed bienvenida a St. Germain.
Una vez en el interior del monasterio, la que con urgencia llegaba fue ayudada a bajar de su montura, y antes de que pudiera hacer replica alguna por la espera, un Abad Dinard del todo servicial se acercó a ella para indicarla que lo siguiera. Por supuesto, ya había mandado un recado a Máximo para que estuviera preparado.
Quizá con demasiada lentitud, completamente programada por el ghoul, fue guiada la dama hacia la biblioteca de la abadía, donde al entrar el antiguo se encontraba sentado en su sillón al otro lado del escritorio.
Levantandose para mostrar sus respetos, pues el Lasombra jamás perdía las formas, despidió con un gesto a su fiel sirviente y cuando este hubo partido se dedicó a su invitada.
- Buenas y oscuras noches Cecília. Me alegra veros, estais tan radiante como de costumbre. Acercaos y contadme que os trae a mis dominios.
Una vez la dama se acercó el antiguo le mostró un comodo sillón enfrente de la gran mesa y la ayudó a sentarse como manda el código de cualquier caballero. Seguidamente tomó asiento él también, al otro lado de la mesa.
Cecilia - December 14, 2007 09:07 PM (GMT)
El autocontrol cortesano que Labelle había inculcado en Cecília mantuvo la serenidad de la Lasombra. Su firmaza la había abierto las puertas con la rapidez que necesitaba, pero no todo se tenía que tratar con esas prisas.
Lo importante llegaba ahora, y accediendo a sentarse en el sillón que le brindaban, la Milanesa miro con ojos alegres a su Señor en el Abismo en Paris.
- Ante todo debo de agradeceros que vuestras puertas estuviesen abiertas para mi, Don Constanza. Muestra una confianza en mi que me haré digan de valer... .
Los claros ojos de la Italiana iluminaban la oscura sala de reuniones del Antiguo.
Maximo Constanza - December 15, 2007 06:12 AM (GMT)
La mirada que el antiguo posó sobre Cecília fue casi paternal. Sin duda era un miembro prometedor de su clan, siempre que supiera limitar su propia ambición, y pudiera controlar todos los hilos de su propia tela de araña. Por el momento así parecía, y por ello a Máximo le interesaba tenerla cerca, quizá en un intento vano de mantener un cierto control sobre la joven cainita, pues sinceramente la prefería como aliada.
Las palabras de la dama pulsaron un botón de alarma en el magistri, pues aunque cierto es que su invitada siempre guardaba las formas, el mensaje que transmitían sus escuetas frases podía ser más de lo que parecía. O eso, o quizá con las conspiraciones a flor de piel como estaban, el antiguo se estaa volviendo paranoico.
- No dudo en que seais capaz de ganaros dicha confianza, y más si ese fuera vuestro propósito Cecília. Además contando que vuestro hermano y vos nos acogisteis hará algún tiempo en vuestra propia casa, no veo ningún motivo para no trataros como mereceis.
Un silencio más para suavizar las formalidades que parecían tan necesarias en estos tiempos.
- Pero contadme. ¿Qué os trae ante mi con tanta premura? Pues la urgencia con la que habeis solicitado una audiencia no es típica de vos.
Cecilia - December 15, 2007 08:53 AM (GMT)
Cecilia agradeció las palabras de Máximo, aunque sabía que eran un tanto zalameras. Ella nunca le había acojido en su Refugio, ya que esa era potestad del Segador. Pero mantener las formas era parte del protocolo del trato entre Cainitas. Las frases gratuitas como aquella era lo que diferenciaba a los Educados altos Clanes de los decadentes bajos Clanes.
- He venido a tratar con Vos un asunto urgente mi Señor. Y lo hago con la tranquilidad de que sabreis sacar beneficio de todo esto.
La joven Lasombra extrajo una pequeña bolsa de tela verde y la abrió con delicadeza. De su interior sugió un reluciente anillo de Oro, propio de la nobleza, que con suavidad dejo sobre el escritorio del Lasombra. Lo dejó justo a medio camino entre los dos Cainitas y asegurandose de que el Antiguo veía el emblema que tenía la hermosa pieza de joyería.
Era el símbolo de La Duquesa de Orleans, Elois D'Umbrelle.
La mirada de Cecília buscaba alguna reacción en Máximo.
Maximo Constanza - December 15, 2007 02:47 PM (GMT)
Un silencio se hizo en el ambiente.
Finalmente la Duquesa de Orleans había movido pieza, una pieza que a partir de ahora debería vigilar. Pues las fichas que pueden ser movidas desde varios lados son un arma de doble filo. Pero ya que ahora era su turno, intentaría sacarle el máximo partido.
Lentamente alargó el brazo hasta tomar el anillo, se lo acercó, lo miró con detalle, y volvió a posarlo en su lugar de partida, esta vez con el emblema de Umbrelle dirigido hacia Cecília.
- Sin duda es una pieza preciosa. ¿Cual ha sido su precio?
Nada más. Ante todo la prudencia hacía mantener la brevedad en el antiguo. Si había un mensaje, pronto lo sabría.
Cecilia - December 15, 2007 03:17 PM (GMT)
Por mucho que lo ocultara, Cecília percibía interes en aquello. Y era lógico teniendo en cuenta que de quien estaban hablando y que le iba a ofrecer.
Pero era inteligente mantener las distancias mientras las cosas no estuviesen claras. Aunque era posible que nunca lo estuviesen...
- La Duquesa de Orleans, con la que hablé anoche, me envia con un mensaje para Vos mi Señor. Y debo de aclarar primero que os sirvo a Vos en esto y solo hago de mensajera por lo ventajoso que puede llegar a ser.
Serias palabras para una cara tan joven y delicada. Una máscara como tantas en este tenebroso mundo de no-muertos.
- La Señora d'Umbrelle os ofrece ayuda en vuestras intenciones para con el trono de Paris. Pero pide una serie de clausulas, simples en realidad.
No pretendía mantener en vilo a Máximo más de lo necesario. Las ventajas que ella podía sacar de todo aquello estarían por venir. Aquella no era la noche de cobro, era noche de duro trabajo.
- La Duquesa dice que os ayudará con una condición que debe de quedar clara. Ella no entrará en esto si se pretende sentar en el trono a alguien que no sea un miembro de su Clan. Y ella misma se ofrecerá para ello si no lo hay, o no encontrais, al candidato digno para el puesto... con vuestro sabía consejo a su lado en el trono, claro .
Maximo Constanza - December 17, 2007 12:02 PM (GMT)
Servidumbre...
Jamás había escuchado el antiguo algo tan absurdo procedente de boca de un magister. Pues ninguno que se preciara serviría más que a su propia causa, y menos alguien como Cecília, de tan sagaz inteligencia y maneras capaces de conseguir cuanto quisiera. Pero el juego seguía.
La mirada del antiguo brilló amenazadora por un instante, casi imperceptible, pero no para alguien como su invitada. ¿Cuanto sabría Elois de su plan y sus intenciones? ¿Cuanto sabría por boca de Cecília? Sin duda la dama cainita, jugaba ahora con la baza de ser necesaria para los planes del Lasombra.
- La Duquesa d'Umbrelle siempre ha sabido aprovechar las portunidades... y esta vez, no parece menos. Sin duda alguna, no desea que otro clan govierne París, pero tampoco desea que alguien entre los patricios lo haga, quizá con una excepción del todo imposible, pues sabe de sobras que no existe un igual a ella en la ciudad, ni en varios de los reinos circundantes. Finalmente parece que debemos posicionarnos, una espada en un lado, y otra en el otro. Lo más sensato resulta ponerse detrás de una de ellas y no en medio de ambas.
El antiguo se quedó pensativo, con las palabras aguardando en sus labios, mientras con la mirada no cesaba de interrogar a la veneciana.
- En tal caso, solo una de las espadas merece ser reforzada, pues las grietas de la otra estan ya a punto de quebrarla. Pero hay muchos matices que deberían ser tratados.
Otro silencio, esta vez más largo y tenso que el anterior, mientras los ojos del antiguo seguían perforando el alma de la mensajera.
- Decidme Cecília... ¿Dónde puedo encontrar a la dama dispuesta a perturbar mi sueño en los días que siguen?
Cecilia - December 19, 2007 11:48 AM (GMT)
Cecília asintió, sentía la duda hacia ella del antiguo y le dolia. Ella deseaba servir a Máximo como Principe o como Consejero del mismo. Pero en cuanquier caso sabía, que el ascenso del Lasombra sería el suyo propio. Pues la Ventrue había dejado bien claro que solo los de Sangre Azul eran de su agrado.
- Debo admitir, que he tenido varias reuniones con la Duquesa desde su Exílio. Y en ninguna de ellas he sido yo la que ha decidido día, hora o lugar. Los sistemas que la Dama d'Umbrelle utiliza, son complicados para destruir toda posibilidad de error. Lo cual demuestra que confía en mi tanto como en Vos, lo cual me enorgullece y aumenta mi autoestima. - Dijo con una sonrisa ligera y resabiada.
- Para complicar más las cosas en este trato... o esta posibilidad de trato. La Ventrue os pide una entrevista esta misma noche o su oferta desaparecerá. Según sus instrucciones debeis de encontrar a uno de sus hombres en uno de los embarcaderos de París, el os llevará hasta ella.
Siendo el tema a tratar tan complicado, complicarlo aún más con tanta trama oscura, que solo demostraba inseguridad y desconfianza, solo parecía llevarlo a un destino de fracaso seguro. Solo la necesidad de cada una de las partes podía llevar aquello a buen puerto.
Maximo Constanza - December 19, 2007 03:00 PM (GMT)
El antiguo reconsideró sus pensamientos sobre su invitada. Era posible que estuviera dispuesta a seguirlo.
- Habeis trabajado bien Cecília. Sin duda, en estos momentos soys una de mis aliadas en potencia, pues creo que os espera un gran devenir en esta ciudad, y en el mundo de las sombras, donde sin duda sabreis pulsar las hebras del destino que más os convengan. Debo agradeceros todo lo que estais haciendo por la causa Lasombra, pues parece que soys la única que ha entendido el mensaje, que llevo intentando daros a todos, a la perfección.
Después de los halagos y agradecimientos, que Máximo creía necesarios, se quedó pensativo unos instantes.
- ¿Recordais mi petición hacia vos en nuestro último encuentro? Bien, pues ya tenemos una fecha. Debereis realizar lo acordado para la noche del veinticuatro de este mes. Sí, ya sé que no gozais de mucho tiempo, pero confío en vuestra astucia e inteligencia para llevarlo a cabo. Os recuerdo la suma importancia que tiene vuestra empresa, y que si todo sale según lo previsto tenemos mucho a ganar.
- ¿Hay algo que preciseis antes de que parta hacia el encuentro programado?
Y mientras decía sus últimas palabras el Lasombra alargó la mano hacia el anillo, y tomandolo lo introdujo en uno de sus bolsillos.
Cecilia - December 19, 2007 10:56 PM (GMT)
Cecília agradeció las palabras del antiguo con una reverencia de agradecimiento mientras este hablaba. Luego vino lo de la fecha.
Sabía que disponer de esa información la colocaba en un lugar peligroso. Pero estaba dispuesta a cumplir con su cometido.
- Os agradezco la confianza mi Señor. Cumpliré lo pactado sin problemas.
Le hubiese dicho que tuviese cuidado... que la Ventrue noe ra de fiar... o muchas otras cosas. Pero era algo que el Lasombra se hubiese tomado como un insulto.
Era ella ahora la aprendiz. Callar y cumplir ordenes le daba oportunidades... aunque ella solía ser mucha más creativa que todo eso.
Asi pies, se despidió de Don Máximo y marcho a su refugio a preparar sus propios planes.
Maximo Constanza - December 20, 2007 06:57 PM (GMT)
Una vez despedida la dama el Lasombra se encaminó a hacer algo que necesitaría si las cosas salían mal esa noche. Y mientras se dirigía a saciar su sed de sangre, todos los músculos de su cuerpo empezaron a hincharse con el poder de la vitae que los recorría.
Esperaba no tener que dar paso a la acción, pero tratándose de Elois d'Umbrelle nunca se estaba totalmente preparado.