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Title: Promesas del Este
Description: Rouen 19-VI-1226


Elois D'Umbrelle - November 22, 2007 09:41 AM (GMT)
Ultimados como estaban todos los preparativos para cuando el verano llegase y con éste el buen tiempo, había llegado el momento de solventar viejos compromisos. Eradriel de Tremere, no había supuesto sino un paso más en el avanzado proceso de llegar hasta Meerlinda de Tremere, el enemigo más poderoso del gran señor de Mitras...

Cainitas de uno a otro lado se movilizaban entre las murallas del refugio de D'Anglard, vasallos de éste, vasallos de la dama Ventrue, algunos otros Ventrue sedientos de poder y riquezas, todos ellos oportunistas y sin embargo en todo ese cúmulo de distracciones la mismísima Elois D'Umbrelle se hallaba anclada en un salón, apartada de todo el ajetreo con la única compañía de sus vasallos más directos, Peter Warhand y Vallada, ambos de su progenie. Calmada esperaba en un confortable sillón la llegada de su fiel D'Artois quien debía conducir hasta las gruesas puertas de roble un esperado invitado, una pieza más en su partida de ajedrez con tablero parisino.

Nickolai Stauch - November 22, 2007 09:26 PM (GMT)
Amparado en la oscuridad de la noche, a caballo llegaba una siniestra figura envuelta en un hábito gris ennegrecido. El viaje había sido largo. El jinete detestaba salir de la ciudad, se encontraba mucho más cómodo protegido tras los muros de su cari recién estrenado hogar, pero el deber es el deber, y debía cumplir con la carga que sus superiores le indicasen.

Detuvo el caballo justo en frente de un caballero que con orgullo lucía en su pecho el emblema de los Caballeros Hospitalarios. Había recibido indicaciones de dirigirse a él. Sin siquiera mostrar su rostro, mostró al caballero el pergamino con el sello que le había traído hasta aquí.

Buenas noches, caballero. Su voz se mostraba cálida y juvenil. Vengo a entrevistarme con vuestra señora, creo que esto servirá como credencial…

Mostró el pergamino al hombre, quien debía de llevarle ante Elois de Ventrue. Se sentía algo hastiado por el viaje y deseaba bajarse del caballo y reposar en un asiento cómodo mientras reponía sus fuerzas.

Elois D'Umbrelle - November 23, 2007 10:25 AM (GMT)
D'Artois llevaba tiempo esperando y cuando Nickolai le entregó el pergamino sabía perfectamente que hacer, gentil como era su caracter en un envejecido rostro de caballero hospitalario y cabellos plateados indicó al tremere el camino hacia las caballerizas, donde dejarían a buen recaudo de un mozo de confianza la monta de éste, luego indicó al caballero que cubriera su rostro y persona con una capa que le proporcionó al tiempo que disculpaba las formas explicando que todo debía llevarse en el más estricto secreto por petición expresa de su señora, añadió una causa y es que muchos eran los ojos y oídos cainitas que podría turbar la reunión esa noche, espías incluidos. Acto segudio lo conduciría en la noche por los entresijos normandos de pasillos secretos hasta el salón donde su señora anhelaba impaciente tal encuentro. Por fin, una vez ante la puerta del destino, el siempre atento hospitalario abrió cuidadosamente la entrada y presentó a tan esperado huesped.

El ghoul irrumpió doblegando el silencio reinante con su discurso y cediendo paso al Tremere bajo la atenta mirada de los tres cainitas presentes. Amparada en la penumbra de una más que tenue, escasa, luminosidad se hallaba una doncella esbelta cubierta por sedosos y caros ropajes de cabellos azabache, casi imperceptibles dado el marco de oscuridad que la concevía, por contra, dos topacios marinos se clavaron cuan puñales en la silueta del caballero nadas mas cruzar el umbral de roble. A la diestra yacía sentada una muchacha de rasgos árabes, ojos verdes portando una melena zanahoria sobre sus transparentes vestirudas moriscas, a la siniestra un fraile de rasgos similares a la dama, pero de raza europea.

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Cuando el criado se despidió una suave melodía en un perfecto francés invitó a NicKolai a tomar asiento frente a los cainitas. Su origen, la dama en la penumbra de penetrantes ojos marinos.

- Sed bienvenido monsieur, si la paz os acompaña esta noche, con ella gozareis bajo estos dominios.

La dama árabe se levantó nada más escuchaer las palabras de su señora para acompañar al invitado hacia el confortable sillón dispuesto frente a ellos.

Nickolai Stauch - November 23, 2007 02:37 PM (GMT)
Nickolai fue acompañado muy amablemente por los impecables servicios de D’artois. Cubrió su cuerpo y su rostro con el mantón y la capucha que le había entregado, esbozando una ligera sonrisa. Rápidamente respondió ante las disculpas del criado.

No merezco disculpa alguna, señor. Dada la sangre que corre por mis venas vivo sumido en el mundo de la clandestinidad.

El ghoul abrió la puerta y le cedió el paso. Nickolau entró en la estancia con paso firme y seguro. Echó un vistazo alrededor. Bajo la tenue iluminación apenas sería capaz de distinguir nada en la sala, si no fuera porque su vista siempre había sido el segundo mejor de sus sentidos (el primero era el tacto, por supuesto). Antes de que se le invitara a tomar asiento, ante el cálido recibimiento que recibía, no pudo hacer menos que una sencilla reverencia hacia la enigmática figura que se dirigía a él.

Muchas gracias mademoiselle. He venido tan pronto como me habéis solicitado. Nickolai sentía como los ojos de la Ventrue se clavaban en él, analizando fríamente cada movimiento, cada palabra.

La figura que se encontraba situada a la derecha de su anfitriona se dirigió hacia él para acompañarle hasta su asiento. Ahora pudo distinguir de una forma mucho más clara sus suaves y sin duda deliciosos rasgos. Nickolai no tuvo más remedio que rendirse a sus ojos durante un segundo, mostrando una mirada de lo más provocadora. Le dedicó una sencilla sonrisa, que era el mayor favor que podía ofrecerle, ya que eran otros asuntos los que reclamaban su atención. Ya habrá tiempo para conocerla más adelante… pensó el cainita.

Una vez sentado, de nuevo se inclinó para saludar al otro asistente, un hombre ataviado con vestiduras monacales y gesto ligeramente altivo.

Pese a que las normas de educación imperaban que fuera la dama quien comenzara la conversación, la curiosidad de Nickolai se hizo patente emitiendo la inevitable pregunta.

Mademoiselle, vuestro mensaje dejaba poca claridad acerca de nuestro encuentro, supongo que habrá sido para evitar cualquier tipo de filtración pero… ardo en deseos de saber cual es el motivo que me ha traído hasta las puertas de vuestro hogar.

Como siempre, los modales del brujo eran impecables.

Elois D'Umbrelle - November 24, 2007 09:12 AM (GMT)
El brujo dio un pequeño salto al protocolo obviando las presentaciones, en cualquier otra circunstancia habría molestado, y mucho, a la dama. Por supuesto nunca representaría ese malestar, pero esta ocasión era bien distinta y más que disgustar, Elois aplaudía su osadía y tomaba el gesto de Nickolai esperanzador.

Parece que al fin podremos avanzar, los usurpadores van progresando en sus emisarios.

Y, es que después de los estrepitosos fracasos, primero de Vikarna y luego de Eradriel de Tremere, la dama era algo escéptica al respecto. Incluso se había planteado desestimar la opción de estos poderosos "magos cainitas" como pasarela para su ascensión al poder. La presencia del caballero daba un giro brusco a todo ese planteamiento reabriendo las vías de comunicación, si alguna vez las hubo, entre la dama Ventrue y el clan de "usurpadores" Tremere.

Elois podría haber sonreído simplemente, por algo conocía todos los secretos de las mil y una sonrisas cortesanas, podría asentir levemente con la cabeza, pero no hizo nada similar. Se dio un pequeño tiempo para responder, el mismo que empleaba escrutando la mirada impetuosa de su invitado y así bajo el yugo de sus tenaces ojos marinos, casi insostenibles, podía leerse entre líneas un claro matiz de desconfianza. Lógica, dada su situación y las trampas que habían tejido sobre su persona desde las altas esferas parisinas... No, era algo más que todo eso, Elois se sentía protegida bajo el techo de D'Anglard, rodeada por leales vasallos, ghoul y cainitas. Su mirada plasmaba y sin pudor por ello la propia desconfianza hacia el linaje de Tremere, de desearlo podría enmascarar el sentimiento mas estaba presente en sus pupilas...

Ve cuidado con los usurpadores.

La lectura era clara, tanto como la desconfianza y el recelo que representaba uno de estos cainitas allá donde morasen sus semejantes no muertos. Ciertamente se aventuraba un momento tenso, nada indicado para una negociación, pero así era Elois, esa era la forma que tenía de conducir las situaciones y hacerse rápidamente con el mando de la palabra y ganarse la iniciativa en toda conversación. Peculiar si, pero era Elois D'Umbrelle de Ventrue, caminante en el camino de los Reyes. No se había presentado como era habitual en ella, sobraban presentaciones, ya de sobra su voz y agudeza eran respetadas, temidas, en las cortes que moraba, mismamente París.

- París necesita un cambio de gobierno.

Servidas frías pero con una dulce voz de guarnición las palabras se deslizaron con un amargo toque final, en alusión al gobierno y Geoffrey, desde sus labios. Fue certera y dada la situación de poco valdría enmascarar sus intenciones salvo para perder un valioso tiempo. Aunque por postre optó por ofrecer a su invitado una cálida y enigmática sonrisa en tanto que su aura irradiaba una fuerza anómala, creciente y que pronto envolvería bajo su influjo al Tremere con suculentos presentes.

Si vos y vuestro clan me ayuda os ofrezco un lugar privilegiado a mi lado.

Sus dos siervos miraron asombrados el proceder de su señora, luego al brujo intentando ver que es lo que Elois había encontrado en éste, pues en todo el tiempo que llevaban junto a ella, sería la vez primera que la vieran obrar de ese modo y conocedores como lo eran de sus planes, de sobra sabían que no abogaba la desesperación en su alma, ¿entonces, que escondía su señora y maestra del engaño bajo el brazo? No obstante no abrirían la boca si no eran preguntados, sólo quedarían expectantes.


Nickolai Stauch - November 24, 2007 04:52 PM (GMT)
Cada intervalo de silencio se hacia eterno para el brujo. Había sido un duro viaje, pero no era nada en comparación con las inquisitorias miradas de Elois. El joven no pudo evitar fijarse en sus lindos ojos, que le observaban como el depredador que juguetea con la presa justo antes de asestarle un zarpazo mortal.

Las siniestras maquinaciones de su linaje le precedían, y cargaban de prejuicios nublando las relaciones con el resto de los clanes. Era perfectamente lógico que la Ventrue tuviera sus reservas con el “usurpador”. De pronto, una simple frase bastó para encaminar la entrevista hacia un escabroso tema. Ahora comprendía toda medida de seguridad exagerada. Si alguien les oía comentar algo al respecto del principado de París, tendrían serias posibilidades de conocer el beso del amanecer.

La suave y melodiosa voz de Eloise endulzaba una intención tan peligrosa como arriesgada. Nickolai se tomó su tiempo para contestar, no sin mostrar cierta sorpresa en su rostro. El trato que le proponía era jugoso, pero realmente quería saber cuanto tenían que ganar sus hermanos de casa. Acerca de cuanto podían perder en el envite, el brujo tenía muchas menos dudas al respecto.

El silencio imperante en la sala ahogaba los pensamientos del Tremere que, anonadado por la propuesta de la Ventrue, procuraba buscar una respuesta que beneficiara a ambos, a Elois para su propósito, y a él mismo, para conservar la cabeza sobre los hombros.

Mi señora… le dedicó una mirada de completa condescendencia, no voy a negar la falta de razón en vuestras palabras. París es una ciudad maravillosa, y cierto es también que quién la gobierne debe hacerlo con justicia, templanza, y otras virtudes igual de importantes. Sabed que el actual gobierno de París no ha causado ningún daño a mí o a mi casa que no haya sido debido a simples gajes del oficio. Mas si vos ofrecéis que la situación de mi casa puede mejorar, sería estúpido rechazar tan tentadora oferta. Y más, viniendo de una dama como vos.

Le regaló una enigmática sonrisa, antes de gesticular como si tomara aliento y proseguir con su discurso.

¿Qué destino tiene su merced reservado para un insignificante brujo como yo, si os ayudo en vuestra empresa?

De nuevo miró a la doncella que se encontraba junto a Elois. Las suaves facciones de su rostro, y sus misteriosos ojos azules despertaban la insaciable curiosidad del cainita.

Elois D'Umbrelle - November 26, 2007 11:49 AM (GMT)

Nickolai cabalgaba por terreno farragoso adentrándose en las provocativas curvas y sensuales gestos de la árabe del cabello cobrizo, no sería el primero en caer bajo sus encantos para no levantarse más, sin embargo era dificil de resistir tla tentación. Vallada lo sabía y gustaba de jugar el viejo juego del cortejo devolviendo miradas tímidas sobre sonrisas socarronas al amparo de una oscuridad que no permitiera ver a su señora el coqueteo con el brujo. Mil peligros podría afrontar tan valeroso caballero, pero jamás descubría cuan arriesgado era adentrarse por el verde prado de la mirada de la ventrue Vallada.

Lejos de flirteos se hallaba la cercana señora de la árabe y e irlandés, depositando los fogosos ojos marinos sobre la silueta del brujo cual rapaz lo hace en la presa a la que sigue para alimentarse de ella, mas no era esa la intención de Elois, aún no...

- Muchos son los aliados que poseo, aquellos que ofrecen su servicio a mi causa a cambio de los beneficios que también os propongo a vos.

Sonrío instintivamente, pues la respuesta que este le diera no le resultaba desconocida, más bien, rutinaria.

- Decidme, cual es vuestra demanda monsieur. Solicitad sin temor o pudor y dejad que sea Elois quien evalue si el servicio prestado se corresponde con la solicitud.

Había varios cainitas en los que había pensado para ocupar cargos relevantes en su nuevo gobierno, si Nickolai quería alguno de esos cargos, debería prestar un mejor servicio...

Nickolai Stauch - November 27, 2007 01:10 AM (GMT)
Nickolai escuchaba atentamente a la señora que parecía escrutarle con sus preguntas, sin apenas aportar información que pudiera ser considerada de utilidad. Se alejó del vano flirteo que mantenía con la Ventrue, ya retomaría esa tarea en otro momento, ya que ahora debía centrar toda su atención en la señora de aquella mujer que inconscientemente despertaba y alteraba todos sus sentidos.

En todo momento, Nickolai no perdió la cordialidad que le caracterizaba. No por otra cosa era el portavoz del clan Tremere, dado que el maestro Goratrix estaba demasiado ocupado, en asuntos que superaban en importancia la relación con los cainitas de París.

Mi casa tiende a mostrarse ajena a las intrigas palaciegas. Demasiada mala fama ensucia ya nuestros nombres. Reflexión que lanzaba plenamente convencido de lo que decía. Bien sabéis que no puedo pediros todo aquello que yo y los míos pudiéramos anhelar.

¿Qué tenía Eloise que ofrecer? ¿Protección? Las décadas y el sacrificio habían enseñado ya a los brujos a defenderse de sus enemigos. ¿Poder político? Eso tan sólo haría que el número de enemigos se incrementase exponencialmente, pero era tentador contar con un representante Tremere en la corte.

Si bien los míos ayudamos en vuestra empresa, nos gustaría que esta amistad se sellará en un pacto que garantizara la mutua y sempiterna colaboración en la corte. No exigiremos tener más voz y voto de la merezca la posible alianza que forjemos.

Aún era pronto para asegurar nada, y el joven prefería allanar y tantear el terreno, antes de dar un paso definitivo. Sus ojos verdes se clavaban en los de Eloise. Muy de seguro la Ventrue debía tener en cuenta que los brujos podían ser poderosos aliados, terribles enemigos, e incluso un no poco importante factor que desequilibrara la balanza.

Pero antes de continuar, milady… hizo una breve pausa, mientras mesaba sus rubios cabellos al retirar del todo la capucha que cubría su rostro. Sólo con que los ojos equivocados le vieran en esta reunión ya le supondría un duro castigo, de modo que con este gesto pretendía demostrar a Elois que al vástago no le atemorizaba el trato que la cainita le ofrecía.

… permitid que os pregunté ¿qué motiva este inminente cambio de gobierno? ¿Qué tenéis reservado para París? Antes de hablar de demandas, y pagos… sería conveniente que yo me convenciera de unirme a vuestra causa… mi señora. Dijo estas últimas palabras inclinando levemente la cabeza a modo de reverencia. Demasiado impetuoso era el Tremere en ocasiones, desventaja que compensaba con su meloso lenguaje y excelentes modales.

Pese a que su mirada se centraba en Elois, no podía ignorar la fuerte presencia de Vallada, que a cada segundo que permanecía allí, hacía que su sangre se revolviese atrapada por la pasión que le despertaba el misterio que la rodeaba.

Elois D'Umbrelle - November 28, 2007 11:49 AM (GMT)

Silencio, tenue y lascivo silencio arropado bajo una sensual mirada, la de Vallada y otra de penetrantes ojos inquisitorios, la de Elois. Las palabras postergadas auguraban mal sino, pero sin embargo la gran dama Ventrue accedió a mostrar una de sus bien conocidas sonrisas reclinándose después sobre su asiento buscando una postura más cómoda aunque no por ello menos enérgica.

- Desde luego.

Dos palabras que decían mucho y nada, contrapuéstas cual antítesis en labios de Elois podrían ser síntoma inequívoco de ironía, hipérbole o cualquier otro recurso, recursos no la faltaban, ni mucho menos palabras, mas aquellas dos primeras no eran sino, sólo las dos primeras palabras de su alegato.

- París se halla sumido en una profunda crisis aventurada por aquel que reclama para si el trono. Hace y deshace a su antojo, elimina a los primogénitos de los clanes según el humor con el que despierte. Posee una guerra con los lobos entre manos y, ¿que hace?. Vos mejor que yo conoceis esa respuesta.

Elois paró, dejando que fueran sus palabras las que se hicieran eco en el brujo, que éste reflexionara sobre lo expuesto, sobre la situación y así cuando creyó conveniente reanudó la plática con una facilidad inaudita. Elois en estado puro.

- Os haré otra pregunta, que ocurrirá si un día quien vos conoceis despierta y decide que los Tremere ya no son bien recibidos en París, si no recuerdo mal pesa una Caza de Sangre contra las Lamias, las protectoras del clan de su fallecido íntimo amigo y senescal Trang Oul.

Nuevamente omitió el nombre de Geoffrey, prefería no hacerlo, no por desidia sino por la vergüenza sobre un indigno entre los suyos, claro que el dramatismo adicional también era una baza importante en su juego de naipes, aunque eso quedaba ya muy por encima en el entendimiento de Nickolai, incluso para la exhuberante Vallada o el anómalo recatado Peter.

La boca de la ventrue no cesaría aún su empeño parlante, tenía más que contar...

- Podría seguir exponiéndo uno tras otro, a cual mayor y mejor, los motivos que impulsan esta decisión. ¿Vos quereis realmente morar en esa ciudad?...

Su cabeza negaba levemente, pero no sería ella quien diera respuesta, eso le correspondía al invitado quien llevaba un tiempo sin poder mediar en la conversación, aún le quedaba un poco más. Ese es el precio a pagar por solicitar la palabra de Elois D'Umbrelle.

- Lo que yo os ofrezco para los vuestros no es ni más ni menos que el mismo beneficio que al resto de los Bajos Clanes. Esto es preservar el nivel de vida pero sin la incertidumbre de un príncipe inestable y que, además, en función del apoyo recibido podrían obtener ciertos privilegios.

Justo en es momento, la ventrue se avalanzó con ojos fogosos irradiando sobre Nickolai, mostrando un nimio ápice del predador que era.

- Y por su puesto, tendré muy en cuenta la labor de aquel que afiance esta alianza con el clan Tremere.

Acto seguido, volvió a recostarse.

- Muchos son los cainitas que han recurrido a mi desde París, varias son las alianzas que se han forjado. ¿En verdad Goratrix y el clan Tremere se quedarán al margen?. Apoyar al principe es una opción loable, mas considerando que vuestra estirpe llegó de su mano, pero los tiempos cambian y si algo sé sobre el clan de Tremere es que son supervivientes. Apoyar un gobierno condenado al fracaso no es precisamente la opción más inteligente.

Sonrió sutil, enigmática. Maquiavélica.

- Con esto no os quiero presionar monsieur, simplemente os avanzo el futuro de París. Un futuro con el clan Tremere o un futuro sin el clan Tremere. Un futuro con vos desde una posición privilegiada desde la que asegurar el mejor trato para vuestro linaje.

Entrelazó las manos sobre su regazo concediendo al fin el privilegio de la palabra, pues frente a ella realmente podría denominársele privilegio.

Nickolai Stauch - November 28, 2007 09:40 PM (GMT)
Si el buen uso de la razón y la justicia eran directamente proporcionales a su egocentrismo y presunción, sin duda Elois sería el líder que la ciudad necesitaba. Nickolai asentía con cada idea que pregonaba la Ventrue en un discurso que comenzaba a hacérsele eterno, mas sin ofrecerle dato concreto alguno.

Hablaba de un Príncipe inestable. Como si algún tipo de principado fuera estable entre los de su raza, que disfrutaban más apuñalándose entre ellos que saciando su sed con la dulce vitae sesgada de una garganta mortal. Hablaba de la caza de sangre declarada contra una línea menor, como si eso pudiera preocuparle o atemorizarle. Confundir a los brujos con una casa menor era un error que muy probablemente podría lamentar en un futuro, aunque quizá toda esa prepotencia fuera en principio beneficiosa para el clan Tremere, dado que así podrían pasar un poco más desapercibido.

El clan Tremere tiene deseo de permanecer en París, y lo hará, a pesar de las estúpidas disputas que mantengan los que se disputan a codazos, de la tarta, el mayor de los pedazos… de modo que la propuesta que nos declaráis pudiera ser muy beneficiosa para nosotros… y por supuesto para vos, mi señora Elois.

Nickolai deseaba llegar más al fondo de la cuestión. No daría una respuesta definitiva hasta conocer los detalles de la empresa en la que se embarcaban.

¿Quién más sabe de nuestra reunión y de vuestros planes?

Antes de que contestara a esa pregunta, a la cual seguramente respondería con alguna evasiva, como había estado haciendo a lo largo de toda la noche, el joven brujo debía ofrecer su interés en una cuestión mucho más suculenta.

Digamos, que mi casa, y en concreto yo, colaboramos en vuestra causa. ¿Qué destino tendría reservado para nosotros? Hablemos sin tapujos, pues demasiada e inmerecida fama tiene mi sangre como traidores y ladrones como para forjarnos una reputación aún peor, como partícipes en la conspiración que derrocará a un príncipe… eso no nos dejaría en muy buen lugar.

No me presionáis, milady, entiendo que no queráis cometer ningún error conmigo.


De nuevo un leve intercambio de supuestamente inocentes miradas con Vallada. Sin embargo, la mirada que regalaba a Elois era muy distinta. Si la Ventrue pensaba que trataba con un chiquillo del tres al cuarto, estaba muy equivocada, aunque eso Nickolai jamás se le ocurriría hacérselo reconocer, y menos en su propia casa.

Elois D'Umbrelle - November 29, 2007 02:28 PM (GMT)
El brujo era un hueso duro de roer, o por contra un cachorro que trataba de hacerse valer... Con los usurpadores no había margen para error. Elois lanzó una mirada furtiva y retuvo para sí algunas palabras impropias para una negociación de esa envergadura. Luego aportó su faceta más condescendiente para satisfacer los deseos del Tremere.

- Esta reunión sólo la conocemos los presentes y aquel siervo que os ha traido hasta mi.

La Ventrue, había sido clara, concisa, directa tratando de satisfacer cada una de las demandas de Nickolai, por supuesto eso tendría un precio a posteriori.

- Como bien suponeis no deseo cometer ningún error con vos ni con nadie.

Calló, brevemente.

- Una vez que el gobierno de París cambie, habrá que suplir ciertos puestos de privilegio, por ejemplo, la posición destacada que ahora ocupa el clan Brujah puede quedar vacante.

Nickolai Stauch - November 29, 2007 11:31 PM (GMT)
Por fin parecía que la conversación se encaminaba hacia ámbitos ciertamente mucho más jugosos. El nombrar a uno de los altos clanes, ya podía ofrecer una visión algo más clara del asunto.

Nickolai se recostó cómodamente en su asiento, apoyando una pierna sobre la otra, y por supuesto, sin apartar la mirada de Elois más que para dedicarle, aunque cada vez con menor frecuencia, un segundo a los ojos de la hermosa Vallada.

¿QUé queréis decir con que puede quedar vacante? Estoy seguro que tenéis toda esta situación tan meticulosamente calculada, que muy probablemente tendréis por seguro si los celotes sucumbirán a vos, o se mantendrán en su posición.

Si pensaba que los brujos se iban a embarcar en algo así, con un mínimo riesgo de hacerse más eternos enemigos de los que ya acostumbraban a contar por docenas, Elois estaba muy equivocada.

¿Qué tenéis reservado para el actual poder que gobierna sobre París? Esa pregunta lleva rondándome la cabeza desde que me invitásteis a sentarme junto a vos.

La sangre llamaba a la sangre, y los que menos deseaba Nickolai es que tras una revuelta violenta, el nombre de su casa apareciera en mitad de todo el asunto. Eso podría costarles enemigos ya no solo en Francia, si no en toda Europa.

Elois D'Umbrelle - December 5, 2007 07:56 PM (GMT)

Cual estatua, Elois yació inerte, inmutable, impenetrable pues no gesticuló ni un ápice mientras sus fogosos ojos estaban clavados sobre Nickolai. Del mismo modo su persona parecía inaccesible y su mente fría e impenetrable, mas mantenía un antinatural silencio.

Sondeaba al brujo, sus preguntas, los pensamientos e inquietudes de éste, pero tratándose de Elois todo iba más allá de las meras apariencias. De hecho aunque el usurpador no lo sospechase ya había entrado en el juego de la Ventrue incluso si rechazase el apoyo que le era solicitado... El silencio se rompió...

- Si no se doblegan perecerán.

Su tono resultó fulminante y la crudeza con la que recreo cada palabra, gélida, amarga implicaba que no iba en broma precisamente, tampoco se apreciaban medias tintas. Podría decirse que esa era una de las pocas veces que Elois D'Umbrelle era directa y dejaba de lado su habitual charlatanería y resto de recursos estilísticos con los que adornaba sus mordaces pensamientos.

Conservaba la misma pose, erguida y con la fogosa mirada impactando con el emisario de la casa Tremere.

Nickolai Stauch - December 6, 2007 11:08 PM (GMT)
Su confianza en sí misma podía ser su mayor punto débil...o su mayor virtud. La Ventrue parecía muy segura del plan que tramaba en su mente. La verdad, pensandolo fríamente, Nickolai advertía que aquella podría ser una gran oportunidad para los de su casta, mas el Príncipe Geoffrey era un vástago poderoso al que dificílmente podrían eliminar así como así.

Bien mi señora, veo que lo tenéis todo bien planeado. Decidme... ¿en que puede este humilde siervo seros útil en esta azarosa empresa?

Nickolai se incorporó en el asiento. No quería perder detalle de lo que Eloise pudiera proponerle. Tanto las condiciones, como el precio, ya los detallarían más adelante. Ahora era el momento de comenzar a esbozar una táctica que les permitiera a ambor, salir beneficiados de esta relación... aunque la relación que más ansiaba Nickolai, no pretendía beneficiar solo a Eloise, si no a la belleza que se encontraba a escasos metros de ella.

Os serviré como vos ordenéis. Contad conmigo, mi señora.

Elois D'Umbrelle - December 7, 2007 11:54 PM (GMT)
Plácida, satisfecha. Elois se incorporó para exponerle su cometido y como no, acaparar nuevamente para si la palabra, su mirada astuta deshacía qualquier duda al respecto.

- Podríamos empezar con algo sencillo y que a la vez no resulte muy llamativo, ¿os parece?.

Obviamente no daría tiempo a la respuesta, Elois lo daba por hecho siendo ésto un recurso de la retórica. Proseguiría.

- Necesito que acudais al mercado de San Jacques y os hagais con una valiosa información.

La ventrue sonrió suavemente.

- Conseguidme información de todas las caravanas que han de llegar y partir de la ciudad de París. Por supuesto, debereis evitar la influencia de el Egipcio.

En realidad no era tan sencillo, pues la influencia que el seguidor de Set Joshep tenía sobre san Jacques era infranqueable, aunque ahí no acababa la misión, había que añadir un aliciente.

Una vez tengais esa información hacedmela llegar de inmediato, luego dejaré en vuestras manos el asaltar toda caravana que parta de la ciudad.

Con cierto desaire concluyó.

- No me importa lo que hagais con la mercancía, sólo quiero que no llegue a su destino.

La idea era sencilla, aislar económicamente París, así tras conceder un tiempo prudencial observando la reacción de Nickolai la ventrue decidió obtener de éste la impresión sobre aquella empresa.

- ¿Como lo veis de factible?


Nickolai Stauch - December 8, 2007 04:08 PM (GMT)
El plan de Elois parecía más enrevesado de lo que el brujo sospechaba. ¿Pretendía acabar con el principado, o con toda la ciudad? Decía que buscaba la prosperidad de París, mas le estaba dando órdenes de sumirla en la pobreza. Conclusión extraña para quien se abandera como nueva salvaguarda de la paz y la justicia en la capital francesa.

Supongo que es un plan que aunque no beneficie mucho a vuestra causa, al menos servirá para demostraros mi... lealtad.

Lo primero que haría nada más salir de allí, sería averiguar todo lo posible acerca del setita. Si era un adversario demasiado peligroso o no, podría estropear la situación.

Mi señora, bien sabéis que yo no puedo estar continuamente entrando y saliendo de París para informaros de mis progresos. De modo que necesitaré de la ayuda de algún contacto que pueda proporcionaros las nuevas que os envíe.

Un usurpador que cruzara noche sí, noche también las puertas de las murallas era razón suficiente para que Geoffrey, embebido por su porpia paranoia le condenase.

Elois D'Umbrelle - December 10, 2007 10:52 AM (GMT)

El brujo había comprendido el entramado a la perfección. Tanto mejor pues Elois detestaba tener que repetir sus instrucciones pero mucho más el explicarlas.

Un sólo gesto valió para aseverar con la cabeza, era obvio que la ventrue buscaba una muestra de lealtad y aquella podría ser una prueba irrefutable del compromiso de los tremere con su causa sin reparo alguno.

Acto seguido sonrió complacida.

- Veo que sois alguien que sabe lo que debe hacer y como lo ha de hacer lo cual no hace sino mejorar la impresión que tengo hacia vos.

Sonrió dulcemente, pero con la mirada de depredador planeando sobre éste. Pues si Nickolai no estaba a la altura de las circunstancias tal como parecía demostrar la decepcionaría...

- Cuando querais contactar acudid al Hospital de San Iulian y preguntad por el hospitalario Raymond. Él será vuestro contacto



Nickolai Stauch - December 11, 2007 10:31 PM (GMT)
Todo hablado. Ahora solamente quedaba pasar aquella pequeña prueba, aunque eso dependería del criterio de Nickolai, quien todavía ponderaba cautelosamente los beneficios de ayudar a Elois.

Bien, mi señora. Pues con todo aclarado, y sabiendo a quien debo acudir para comunicar los resultados, ya solo queda que me déis permiso para partir.

Nickolai se levantó del asiento, e hizo una reverencia a la dama sentada frente a él. El magnético halo que desprendía la Ventrue aterraba y fascinaba al brujo a partes iguales...y ya no digamos de la lozana joven que se sentaba a su diestra.

Para lo que deseéis, Jean Jacques a vuestro servicio, milady... Le había proporcionado un nombre falso. Pese a que Elois conociera a la perfección el nombre del Tremere, su intención era confundir a los curiosos oídos que estuvieran captando aquella conversación sin permiso. Demasiado había involucrado al clan entero, como para mostrar siquiera deblididad a nivel individual.

Al menos ya tenía por donde empezar, y no era sencilla su tarea precisamente.

El joven de nuevo encapuchó su rostro, ocultando sus verdosos y destelleantes ojos, sumiéndolos en la clandestinidad de las sombras que escondían sus rasgos para pasar desapercibido ante miradas indiscretas.

Elois D'Umbrelle - December 12, 2007 08:19 AM (GMT)

Un simple gesto de aprobación bastaría, su diestra se levantó concediendo al brujo la venia mientras sus ojos posados sobre éste acompañaban una agradable sonrisa sobre el rostro.

- Partid en paz y con buena fortuna monsieur

Peter reclinó su cabeza a modo de saludo de despedida, la pícara ventrue sonrisa seductora en boca cerró su actuación con una ágil reverencia.




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